02 enero 2026

Refrito: Las tomas

(Publicado originalmente el 15 de mayo de 2023)

Se apagó el Cerro Chuño
Veía esta tarde en YouTube el largo y accidentado camino que están tomando las discusiones por la ley contra las usurpaciones, tomas, okupas, etc. Y escuchaba a los defensores de los derechos del lumpen, que ya conocemos bien, poniendo toda clase de obstáculos para evitar que esta ley "se preste para abusos".

¿Qué abuso peor que una familia de sinvergüenzas se venga a instalar en una propiedad que no es la suya? Las historias de horror sobre esto aparecen a cada rato: alguien que tiene una cabaña en la playa, comprada con años de trabajo, llega y la encuentra ocupada. Simplemente no lo dejan entrar a su casa.

Mientras los usurpadores viven felices de la vida en lo que no es suyo, el dueño tiene que seguir pagando los servicios básicos, y si se atrasa en las contribuciones llega la Tesorería y le remata la casa, que ni siquiera ha podido usar.

Estoy escribiendo desde el living donde se ven los cerros de enfrente, en la Quebrada del Diablo. Allí —hasta hace unas semanas— hubo una enorme usurpación, tanto de venezolanos como de chilenos, en terrenos fiscales cerca del basural. Incluso un buen amigo estaba instalado allí y hasta yo masticaba la idea de ir a instalarme, ¿por qué no?

Afortunadamente, esta vez las autoridades se pusieron los pantalones y fueron a arrasar los ranchos con retroexcavadoras. La gente que se había instalado como cucarachas fue barrida con maquinaria pesada. Antes veíamos con angustia un mar de luces de la toma en el cerro; ahora se ven muy poquitas.

El Humedal
Pero no siempre las autoridades son capaces de actuar de acuerdo a su deber. En la desembocadura del río Lluta, al extremo norte de nuestra ciudad, existe un humedal que ha sido protegido y declarado santuario de la naturaleza por la gran cantidad de aves migratorias que llegan allí a anidar.

Recuerdo que en los años 80 ese lugar estaba muy aislado y —según me contaron— las parejas de inmorales e infieles iban a ese lugar entre las dunas para "hacer el delicioso" mientras pasaban miles de aves que tapaban buena parte del cielo.

Luego hicieron el camino costero y muchas de las aves han ido desapareciendo, pero igual la municipalidad y los que posan de ambientalistas hacen gran alharaca con que el lugar es un tesoro natural, que hay que cuidarlo y todo eso.

Hace un par de años, un grupo de empresarios propuso hacer un complejo ecológico en el mismo humedal con construcciones para los entusiastas de observar los pajaritos —que son muchos—, senderos especiales y todo eso. Por supuesto que saltaron indignados los ambientalistas de AliExpress y las autoridades municipales para oponerse.

¿Y qué pasó? Lo lógico, que ya lo habíamos anunciado muchos. El lugar ha empezado a ser usurpado y se está convirtiendo en un basurero donde, en lugar de parinas, gaviotas, cormoranes y pelícanos, lo que vemos son venezolanos, pañales desechables, colchones, carpas y toda clase de basura. Todavía no hace crisis, pero espérense un poquito de tiempo nomás, ya verán lo que pasa.

Nada nuevo bajo el sol
Las usurpaciones no son de ahora. Recuerdo en el año 1967, cuando yo era chico y vivíamos en Chuchunco City, ya existían las tomas. Recuerdo que los primeros días nos amanecíamos haciendo guardia con palos para evitar que los sinvergüenzas usurparan nuestras chozas de la Operación Sitio. Una década atrás se había producido la gran usurpación de la vecina Población La Victoria y otras.

Los usurpadores llegaban de noche y en masa, a veces silenciosos y otras chivateando, cada uno con una bandera chilena que plantaban apenas se asentaban en un lugar. La bandera era intocable y ni siquiera los carabineros se atrevían a un desalojo donde hubiese levantada una bandera. Eran otros tiempos, claro.

Cuando me tocó a mí
En los años ochenta yo mismo sufrí en carne propia la indignación de ver que una familia de flaites sinvergüenzas se había apoderado de la pequeña casita social que nos había asignado el Gobierno Militar por orden del propio general Pinochet, a quien mi mamá tuvo la descabellada idea de mandarle una carta indignada.

Casi me vuelvo loco de furia. En esos años trabajaba en tribunales y tuve que pagarle a un amigo abogado que resultó un ladrón, porque me cobró un anticipo y no movió un solo dedo. Cuando fui a la policía, me dijeron que no podían hacer nada sin la orden de un tribunal.

El mejor consejo
Finalmente, me decidí a contarle el maldito asunto a un juez con quien tenía una gran amistad. Él me dijo: "Mire, Tomás, está perdiendo el tiempo; acá no podemos ayudarlo. Los abogados viejos tenemos un dicho para estos casos: la vía de hecho es la más expedita". En suma, me insinuó que buscara un par de matones, botara la puerta y los sacara a patadas. Después en el tribunal me soltaban.

No pude creer que el mejor juez que he conocido en mi vida me dijera eso. Dudoso, fui a consultar con el fiscal de la Corte de Apelaciones, que también era un buen amigo. Él me dijo: "Efectivamente, el colega le ha dado el mejor consejo y yo le voy a dar otro". Escribió el nombre de un matón y me lo pasó. Ese hombre sí que sabía.

Long story short, con el matón -que era especialista en esos menesteres- sacamos a los pungas en unos minutos. No hubo necesidad de botar la puerta ni pegarle a nadie; bastó con la amenaza. 

Ah, tiempos aquellos, cuando la justicia todavía no se empezaba a podrir. Ahora uno va a denunciar algo así a la Fiscalía y lo mandan a una oficina con un cartel que dice "¿Para cuándo dijo que lo quería?".

Acá mismo en Arica muchas poblaciones se formaron a partir de usurpaciones: la 11 de Septiembre, el Cerro La Cruz, la Cabo Aroca... Para qué decir en Perú, donde la usurpación está institucionalizada y la han convertido en uno de los principales negocios de cada ciudad.

La mega toma de Alto Hospicio
De todas las usurpaciones que he conocido, tal vez la más dañina, inmoral, escandalosa y corrupta ha sido la mega toma en Alto Hospicio, en la parte alta de Iquique.

Cuando yo trabajaba en la Zona Franca en los ochentas, Alto Hospicio era un desierto con unos pocos talleres donde guardaban camiones y chatarra; también tenía una base de la Fuerza Aérea abandonada.

Pero volvió la democracia y el flamante alcalde Jorge Soria —el político más simpático que he conocido— quería aprovechar su popularidad para hacer elegir diputado a su hijo, que tenía una merecidísima fama de tonto y el carisma de una puerta. ¿De dónde diablos iba a sacar los votos?

Como no había quien votara por el niño, Soria resolvió importar votantes de Santiago, creando una de las peores usurpaciones de nuestra historia. Actualmente llevan 49 tomas con más de 120 mil personas, la mayoría viven en algunos de los sectores más peligrosos y violentos de todo Chile, como son las tomas de La Negra y El Boro, entre otras.

Su estratégica ubicación en el corredor Colchane-Santiago ha convertido a Alto Hospicio en el mega hub de la cocaína en Chile. En todo caso, cumplió perfectamente con sus objetivos: Jorge Soria es hoy honorable senador de la República y sus hijos son alcaldes o concejales; nadie puede competir en votos con la familia Soria en todo Tarapacá.

No creo que los Soria sean delincuentes ni que tengan conexión con los narcos al estilo de Elizalde o Insulza; sin embargo, por asegurar su futuro personal, han cometido el peor de los crímenes contra la ciudad que tanto dicen querer.

En fin, creo que podría escribir una enciclopedia con esto, una especie de El Libro Negro de las Usurpaciones en Chile, pero tampoco quiero aburrirlos.

Solo les diré que mientras pasan estos abusos en nuestro país, los políticos, curas y ONG de izquierda están poniendo el alma para obstaculizar la ley contra usurpaciones. Delincuentes defendiendo a otros delincuentes; eso sí que es cortesía entre colegas.

P.D. Como ya se está haciendo costumbre, el texto fue revisado en su ortografía y vocabulario por Gemini. No dejé que tocara la puntuación ni menos el estilo o sintaxis, que creo que son lo más personal de la entrada. La IA hizo un buen trabajo corrigiendo varios gazapos que se me habían pasado.

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