Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

¿Cambia el poder a las personas?

lunes, 7 de septiembre de 2015


En mi -más o menos larga- vida, he visto muchas veces que cuando mejor lo paso es con amigos que están cesantes. Son más simpáticos, se toman las cosas con filosofía y me mandan un mail cada fin de semana para que nos juntemos a tomar un trago y comentar las últimas desgracias que nos están pasando. Es más o menos común que cuando un tipo se queda cesante la mujer lo deja, no tiene nada que hacer ni con quien juntarse, pero siempre hay un amigo a mano dispuesto a invitar una cerveza, o por último pagarla a medias. Ese soy yo.

Pero basta con que consigan un trabajo y empiecen a ganar plata, entonces no les vuelvo a ver. ni la nariz. Muchos de los amigos que no veo durante años aparecen apenas quedan cesantes. Y no estoy hablando de un solo caso, son montones. La mayoría de las personas se enfurecen con esto y dicen que "no son amigos de verdad". Creo que están equivocados, probablemente ellos harían exactamente lo mismo.Sin ir más lejos yo he hecho algo así a veces, si soy tan buen amigo es porque paso años cesante y me sobra el tiempo para juntarme con mis amigos papanatas.

También hay otra clase de amigos que cuando les va bien y tienen plata me invitan para alimentar su ego, mostrándome como gracias a su gran inteligencia han conseguido mucho más que yo y me tapan de sarcasmos pasados los primeros tragos. Esos tampoco me molestan, aprovecho de tomar y comer a sus expensas pensando que estoy haciendo una especie de servicio social al afirmarles su debilitado ego, no tengo problemas en fingir humildad aunque por dentro me muero de la risa. A veces una broma muy desagradable puede colmar mi paciencia, pero en general lo tomo con humor y buena cara. Me divierto y lo paso bien con ellos e igual los aprecio.

No entiendo a la gente que busca amigos perfectos. Muchos de mis mejores amigos son bastante sinverguenzas, tengo que andar con la espalda  la pared con ellos porque al primer descuido... Otros son piojos resucitados o tienen muchas características que encuentro despreciables en el resto de las personas, pero no me producen ningún problema en mis amigos. Aunque me gusta hacer y recibir favores, no creo que eso tenga nada que ver con la amistad.

También hay un par de casos raros, como uno que conocí cuando era vendedor ambulante y hoy tiene sus buenos milloncitos de dólares, bien guardados sin haber cambiado un pelo. Resulta que este es exactamente la misma persona que antes y aunque no somos íntimos siempre aprendo alguna cosa conversando con él. Ni por nada en el mundo se me ocurriría pedirle un favor o proponerle un negocio, los amigos millonarios son los menos indicados para eso porque -como dijo Bill Gates- no se hicieron ricos firmando cheques por nada.

En fin, yo no discrimino para nada al elegir mis amigos, soy muy poco selectivo. Si me siento bien tomando una cerveza y conversando con él, ya lo considero un amigo, con eso me basta y sobra. Bueno, pensando en eso y especialmente en la gente que adquiere dinero y poder muy rápido es que se me ocurrió la entrada de hoy lunes ¿Cambia el poder a las personas?. Abraham Lincoln escribió "cualquier hombre puede manejarse para soportar la adversidad, pero si quieres pesar su carácter, dále poder".

Varios años atrás, el psicólogo Phillip Zimbardo (en el video), hizo el ahora famoso "experimento de Stanford" donde mandó a unos voluntarios durante 5 días a la prisión de Stanford para que experimentaran la posición de guardias y prisioneros. La conclusión de Zimbardo fue que cuando a gente común y corriente se le daba demasiado poder, se podían convertir en tiranos, sádicos y abusadores. Era una especie de prueba de ese lugar común sobre que "el poder corrompe".

Pero resulta que hay gente poderosa que le encanta la filantropía. Solo piensen en los cientos de millones que ha regalado Bill Gates para causas humanitarias, por ejemplo, y no solo la plata sino el tiempo que les dedica. La historia de Chile está repleta de poderosos que han dedicado buena parte o a veces toda su fortuna a causas filantrópicas: Federico Santa María por ejemplo, Juana Ross de Edwards, Pascual Baburica, está lleno de ejemplos.

El experimento tenía montones de fallas y sesgos, como de costumbre los sicolocos y sociolocos lo aclamaron como verdad revelada porque, supuestamente, probaba un prejuicio muy popular: que el poder en si mismo convierte a personas buenas en malas. Esa idea solo nace de la envidia, el poder no corrompe, no es bueno ni malo. Lo que si podemos hacer es una buena comparación con el alcohol: el poder amplifica, libera frenos y barreras que normalmente tenemos y así como hay borrachos que se convierten en unas bestias mientras otros son buena gente y amigables, el ejercicio del poder nos permite ver la verdadera cara de las personas.

Mucha gente es amable y humilde porque no le queda otra, si son prepotentes les podría ir muy mal entonces les conviene ser humildes como Gardel, pero cuando llegan a una posición en que se sienten seguros y se convencen que pueden imponer su voluntad, que hagan lo que hagan los demás tendrán que aguantarlos entonces se transforman y muestran su verdadera cara, igual que el hombrecito amable que da una paliza a su mujer cuando se toma unoas copas demás, no es el alcohol, es el hombre. Todos tenemos más de una cara y algunas caras que son muy feas, aparecen cuando se emborrachan o cuando tienen poder.

Si quieren ver esos cambios acelerados solo estudien a cualquier político, observen como es cuando candidato y como cuando ya ha sido electo. Eso de que el poder cambia a la gente es mentira, solo los amplifica y muestra su verdadera cara y la verdadera cara de un político nunca es muy agradable. No es culpa del poder, para nada..

19 Comments:

Blogger Frx said...

Es una tesis bastante interesante y en eso soy más partidario de lo que dice el psicoanálisis sobre el yo, el super yo y el ello, que en palabras simples se refiere a que nadie es tan santo ni tan Pedro. De hecho yo tengo dos muy buenos amigos y debo confesar que no he estado muy a la altura o no he sabido retribuirles como yo habría deseado. No obstante, ahí estamos pese a los altibajos que hayan podido haber. Incluso mi familia ha tenido amigos que si bien han podido verse distanciados por uno que otro motivo, al cabo del tiempo vuelven y la seguimos pasando bien como antaño. Al final creo que los verdaderos amigos son los que pueden seguir ahí pese a todo.

Sobre lo del poder, yo pienso que no necesariamente tiene que ser eso, sólo basta con que ciertas personas tengan éxito para convertirse en piojos resucitados. Ya conté un par de veces el caso de una amiga que tuve y por otro lado no la culpo, debe ser muy embriagante cuando de un don nadie te conviertes en una suerte de rockstar que todos admiran. Quizás yo andaría en las mismas en su lugar, pues uno realmente no sabe cómo reaccionaría ante determinadas situaciones hasta que te topas con las mismas.

7 de septiembre de 2015, 17:20

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En los años de la universidad (uhhhh) teníamos un dicho que me encanta:
Pregunta: ¿para qué están los amigos?
Respuesta: para cagarlos

7 de septiembre de 2015, 17:33

 
Blogger Frx said...

Me lo había mencionado en otra entrada y ahora que recuerdo una vez rompieron mi casa de Minecraft XD.

7 de septiembre de 2015, 17:36

 
Blogger Jose Cornejo said...

Eso de que cambia el poder a las personas, es demasiado subjetivo, pero no exento de casos excepcionales.

En estos momentos estoy viendo una película basada en la historia de los Bondurant, una de las familias más famosas del condado de Franklin, Virginia (EEUU) que pelearon mano a mano contra la ley en la época de la ley seca (se llama Lawless y está basada en el libro "The Wettest County in the World" de Matt Bondurant bisnieto de uno de ellos). en ella se podía ver como gente con poder, incluso mandos medios podían hacer uso y abuso del poder que les otorga la ley.

En mi trabajo tengo una amiga la que nos une una historia de 15 años de férrea amistad, no exenta de dificultades. esas son amistades únicas y muy dificiles de encontrar en estos días.

7 de septiembre de 2015, 17:39

 
Blogger Leus said...

Justo vengo de leer esta columna en Libremente:

http://www.libremente.org/la-reserva-moral-no-ata-sus-trenzas/

Hay también quienes siendo pobres son sumisos y zalameros pero que al verse privilegiados con más riqueza que sus vecinos se convierten en farsantes, prepotentes y abusivos. Estos no eran humildes por ser pobres ni perdieron la humildad por ser ricos, sino que nunca poseyeron tal virtud

7 de septiembre de 2015, 20:19

 
Blogger Ulschmidt said...

ja ! me hizo recordar un género demás áspero del chamamé - una música regional muy elemental, muy campesina - que dedica varias letras a la satisfacción del gaucho que, enganchado en la policía o la milicia, se satisface en su básico y brutal poder sobre sus vecinos

https://www.youtube.com/watch?v=qkG-9jMicQ4

https://www.youtube.com/watch?v=4LjPGeLAwf8

7 de septiembre de 2015, 21:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

José, yo creo que el poder solo muestra a la gente tal como es, los que son resentidos y ansían abusar (es decir la mayoría de nosotros) lo hacen (lo hacemos) apenas tiene poder. La verdadera humildad es una virtud muy rara y consiste en que pudiendo abusar se escoge no hacerlo. La humildad solo pueden tenerla los poderosos, alguien que no tiene poder es imposible saber si es realmente humilde, por eso Lincoln decía que era una prueba del caracter. Obviamente que todo el mundo se cree (nos creemos) humildes, hasta el ególatra más ridículo se ve a si mismo como alguien humilde. Como yo nunca he tenido poder ni me interesa tenerlo, no tengo idea si seré humilde o no, tampoco es algo que me quite el sueño.

Leus, muy bueno el artículo, concuerdo 100%, el poder como el alcohol quita las máscaras.

Ulschmidt, buenos los chamamés, en Chiloé se tocan (muchos chilotes pasan o pasaban a trabajar a Argentina) y se presta mucho para tocarlo con acordeón, que es una especie de instrumento nacional allá. Me gustó el del Sargento Sapo.

Me acordé de don Nicomedes Santa Cruz

"Esa fingida humildad
con que el serrano obedece
al toque desaparece
si le dan autoridad
Exige puntualidad
apura al chico y al grande
no hay mirada que lo ablande
ni sudor que lo doblegue
aunque la hambruna me llegue
¡No me den cholo que mande!"

7 de septiembre de 2015, 21:40

 
Anonymous Wilson said...

Creo que depende del poder y su proyeccion en el tiempo. Estoy con el "divino"marques: todos seriamos criminales si tuviesemos la certeza de la impunidad.

7 de septiembre de 2015, 22:11

 
Blogger Luis Brito said...

Los politicos estan comenzando a caer guatemala brasil luego espero mas aca

7 de septiembre de 2015, 23:50

 
Blogger Luis Brito said...

Los politicos estan comenzando a caer guatemala brasil luego espero mas aca

7 de septiembre de 2015, 23:50

 
Anonymous Anónimo said...

Tomas,hola, ve la película "El señor de las moscas", la vi en la universidad, hace mucho años, como parte de una de mis clases y habla un poco del experimento de Stanford. El poder del juego y los contextos violentos tienen el límite de la capacidad reflexiva y de la elaboración y análisis de las experiencias.Es sabido que cuando estas frente a situaciones de estrés, inducido o no, la capacidad de respuesta asertiva es mínima y la necesidad de liberación de la tensión puede hacer que no se evalúe adecuadamente lo que se hace, ahora, esa situación, no es perdurable en el tiempo, tal vez, si ese experimento hubiese continuado (que bueno de que no), se hubiera podido observar que el alcance de las respuestas agresivas por ambos lados (guardias y prisioneros) tiende a diversificarse y cambiar a modelos mas equilibrados (tanto el orden como el caos no son perdurables buen amigo) .El otro elemento es el espacio de encierro que favorece intencionadamente la condición básica de estrés. ¿ Qué es lo delicado en ese experimento según mi humilde visión?. La edad de la muestra, personas en un ciclo vital, que no ha tenido el suficiente tiempo para experimentar en sociedad y luego probarse en situaciones de estrés condicionado.Si agarras ese detalle, te podrás dar cuenta de la inmensa responsabilidad de la ciencia en psicología experimental, y de la necesidad siempre de una conversación adecuada y ética del poder que permite el estudio.Los creativos, son creativos Tomás, los científicos son científicos, el que tengan impacto positivo o negativo, creo que también va a depender de con quien estén conversando y para qué se este permitiendo el ejercicio del conocimiento. Y eso nos devuelve a una muy antigua discusión de la ciencia en psicología, que ademas como ciencia no tiene tantos años¿ se investiga con un propósito post investigación? o ¿ o se investiga solo por la posibilidad de anclar nuevos conocimientos que aporten a una ciencia en particular.Saludos.:).C.

8 de septiembre de 2015, 09:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola C. estoy seguro que escribí una reseña del libro "El Señor de las Moscas" de William Golding pero no la he podido encontrar, en cambio s encontré esta entrada sobre las moscas que es una de las que más me ha divertido hacer http://bradanovic.blogspot.cl/2008/03/vosotras-las-familiares.html

Sin duda que el experimento tenía mucho bias: la edad, participaron solo hombres (exceso de tetosterona), después se mostró en los test que los voluntarios tenían más inclinación a la violencia que el promedio, etc. Eso de despersonalizar a los guardias y prisioneros supongo que es para evitar que se hagan amigos, durante los años que "hacía como que trabajaba" en el poder judicial fui muchas veces a la cárcel y una de las cosas que más me llamó la atención fue esa especie de familiaridad y confianza entre presos y gendarmes, supongo que es inevitable a menos que se usen métodos como uniformar a los preso, lentes para los celadores, etc. Tal como dices una situación de permanente violencia es insostenible, hay un maravilloso libro de Peter Leeson https://es.wikipedia.org/wiki/Peter_Leeson se llama "el gancho invisible" y habla de eso, la economía en tiempos de los piratas y como toda anarquía termina auto regulándose.

A propósito de todo esto estoy empezando un curso interesante en Coursera que se llama "The science of happiness" que se trata de esas cosas, está en https://courses.edx.org/courses/course-v1:BerkeleyX+GG101x+3T2015 por si a alguien le interesa!

8 de septiembre de 2015, 10:26

 
Anonymous Anónimo said...

esta buena Tomas, veo la plataforma de cursos, voy a ir a mirar, gracias por la información.
Uf, psicología, ciencia curiosa , buenos libros,buen post Tomás y entretenida conversa que aporta.C.

8 de septiembre de 2015, 12:10

 
Anonymous Anónimo said...

Tengo un par de amigos que ahora estan en situaciones de poder relativo. Aunque no se han portado de manera arrogante ni abusadora, si han cambiado mucho. Por que? Basicamente porque tienen responsabilidades bastante grandes y estan metidos en una maquina bastante estresante, con mucha presion de todas partes. A uno lo vi como en menos de dos an~os se le quedo el pelo totalmente blanco. Tiene apenas 40.

Viendo a ellos, creo que a muchos se los come la maquina y ser abusador y prepotente es solo una manera de compensar sus propias inseguridades. No se dan ni cuenta. A otros por supuesto les gusta, son manipuladores desde el principio.

MV

8 de septiembre de 2015, 16:59

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Anónimo, el libro de Lessen es puro filete, no he podido encontrar el link pero en algún lugar de la web está gratis, a mi se me perdió entre los gigas de pornografía debe andar, igual está en buena compañía.

Miguel, es cierto que muchos cuando se vuelven importantes simplemente no tienen tiempo para preocuparse de nada que no sea lo suyo, es entendible. También uso se acostumbra mal cuando durante algunos años le dicen "don", "jefe", "porfesor" o cualquier otro prefijo de respeto, eso siempre corroe un poco la personalidad y nos pone un poco arrogante por costumbre, yo me di cuenta cuando tuve negocio y tenía unas 20 personas trabajando directamente para mí, yo les pagaba el sueldo y todo eso, la obligación de mandar -cosa que no puedes abdicar de ninguna manera- nunca pasa sin dejar algunas cicatrices de arrogancia. En menor medida los profesores, policías, funcionarios públicos, todos los que están investidos de la más minúscula autoridad, incluso los bomberos o religiosos tienen ese problema y muchos la disfrutan y la estrujan, mientras más minúscula es la autoridad más celosos de ella.

Es muy chistoso ver a viejas y viejos que toda su vida fueron pobres diablos, humildes como ratoncitos y son elegicos concejales o CORES ¡como se empavonan! muchos, la mayoría, llegan a extremos ridículos en el "ejercicio" de su microscópica uatoridad

8 de septiembre de 2015, 21:05

 
Anonymous er lusho said...

Tomas, siempre he tenido la duda si para ser respetado o de exito en Chile, hay que ser medio hijo de puta.. me explico, aquí nadie te toma en serio (mas aun si tienes trabajadores a tu cargo) si no los chucheas o tratas duramente.. por que? Yo soy de caracter medio retraido y creo que pro eso me ha ido mal en la vida laboral.. me cuesta chuchear a la gente... Tan mal estoy? Se puedo controlar al rebaño con un trato normal, claro ?? o se valora mas el "don de mando" fuerte?

9 de septiembre de 2015, 11:02

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es una gran cuestión que creo no tiene respuesta simple. En pocas palabras "depende". Cuando se tiene gente a cargo se deben lograr dos cosas que son contradictorias: tenerlos motivados para que entreguen lo mejor de si y sacarles en máximo rendimiento. Para motivar a la gente existe todo ese yaba-daba que enseñan en los cursos de liderazgo, ofrecer incentivos, tratarlos bien y todo eso. Por otra parte para que rindan hay que imponer metas y un sistema de premios y castigos que de manera antural desmotiva a los trabajadores. Entonces la cosa debe ser una combinación de las dos, ¿en que medida? depende de la situación, de los poderes que se dispongan y del tipo de gente que tengas a cargo.

Hay gente que siempre te va a robar o traicionar, hagas lo que hagas, otros serán leales a muerte, pero no hay manera de saber de antemano quien es quien, yo he cometido tremendos errores seleccionando y contratando gente y muchos de los mejores me llegaron casi por accidente, a ojos cerrados.

Hay algunas cosas básicas. Si te pierden el respeto (que no necesariamente significa mantenerlos asustados) vas muerto, es seguro que te traicionan tarde o temprano.

Otra, tienen que pensar que eres predecible. Si un día actúas de una manera y al otro cambias de humor y actúas de otra también estás sembrando futuras traiciones o boicots. Deben estar claros que cosas se castigan siempre y cuales no, cuantas oportunidades hay, etc.

Hay tantos estilos de manejar gente como personas y el estilo tiránico es normalmente más respetado que el amigable. Hay dos formas que son las que dan los mejores resultados por lo que yo he visto: (i) cuando el jefe es tiránico pero justo y finalmente trabajan con entusiasmo, a esos los siguen muy bien, pero también el otro extremo (ii) cuando el jefe es "amigable" pero le tienen mucha lealtad, ese es un caso más raro y riesgoso pero a veces funciona. Los peores casos son el tirano injusto y el amigo impredecible/caprichoso, que cambia de humor constantemente. También tiene malos resultados casi siempre el que "deja hacer" y delega en una "persona de confianza" (el mismo que al final le clava el puñal en la espalda). Es un tema que da para muy largo

9 de septiembre de 2015, 11:22

 
Blogger Sergio Aguirre said...

Excelente reflexión Tomas, yo en la universidad pertenezco a la Asociación de Estudiantes de Ingeniería Industrial (que es 100% académica... bueno, en eso la hemos transformado con mucho esfuerzo a lo que era antes, la gestión que viene después de nosotros no es mi problema).

Pero continuando con el tema, hay varios compañeros míos que los cargos de poder como una tesorería o una posición de junta directiva o bien: la presidencia les ha hecho imponer su autoridad y ejercer poder a conveniencia. Pienso que cuando a una persona le das cierto grado de libertad de "hacer lo que quiera" muestran hasta que punto pueden llegar de bien o mal. Muy interesante... en un ejercicio de reclutamiento a mi próximo CEO de una empresa podemos hacer ese experimento para definir si se contrata o no, una idea. Buen artículo. Saludos desde El Salvador!

12 de septiembre de 2015, 13:05

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Sergio, el poder además de darte cierta libertad para hacer lo que se te antoja, también da un cierto grado de impunidad. Mucha gente común no se puede dar el lujo de no ser amable por ejemplo, de andar de mal genio o ser mal educado, algunas personas con poder si pueden hacer eso con la seguridad que no sufriran ninguna consecuencia.

Por eso no hay mejor prueba del caracter de alguien que darle un poco de poder y observar como se comporta, es lo mejor.

12 de septiembre de 2015, 14:32

 

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