Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La Crónica del Fiasco, se llama la entrevista en la revista Que Pasa a Sebastián Ureta, un Socioloco que escribió un interesante trabajo sobre "una de las políticas públicas más ambiciosas -y desastrosas- del último tiempo: el Transantiago". Como yo me niego -por un asunto de principios- a leer cualquier cosa por la que tenga que pagar, al buscar el artículo original, di un vistazo al resumen y dije "no gracias" a las opciones de compra. Que le pague su abuela. Sin embargo la revista y el resumen son interesantes y creo que hablan sobre algo que está pasando cada vez más seguido: hacer políticas a espaldas de las personas afectadas.

¿Cuanto vale la opinión de los afectados en las políticas públicas? Es difícil de responder. Lo políticamente correcto sería decir que deben reflejar al 100% de los deseos y preferencias de la gente, que son los verdaderos mandantes. Esa es la teoría, pero en la práctica la opinión pública es ignorante y manipulable. Aún sin necesidad de manipularlos son mayoritariamente brutos, es cosa de escuchar en Arica esos programas de radio donde se forjan algunos locutores aprendices de políticos. La ignorancia y falta de luces es horripilante.

Esta es otra faceta del conflicto entre "técnicos" que supuestamente buscan el óptimo de bienestar social y "políticos" que buscan satisfacer al máximo las expectativas de sus votantes. De ese problema he escrito varias veces acá mismo y hasta preparé un par de videos para mis clases de proyectos. El trabajo de Ureta parece muy interesante en el sentido de lo que ocurre y como ocurre cuando los técnicos se equivocan. Especialmente cuando los técnicos están íntimamente entrelazados con los políticos, paseando entre uno y otro mundo en su calidad de "expertos".

Para crear al Transantiago, primero debieron fabricar un villano "se exacerba la sensación de problema, de crisis intolerable, para luego presentar una gran solución, que es la política pública, donde todo va a funcionar plenamente, exagerando sus bondades". Esta idea es muy interesante porque todos los que hemos trabajado en proyectos sociales más de una vez hemos exagenrado un problema al nivel de "crisis intolerable" para mejorar las posibilidades de conseguir el financiamiento. Mienras más financiamiento se necesita, más catastrófico se debe presentar el análisis de la situación actual. Es exactamente lo que hicieron demonizando las micros amarillas: se construye una "realidad" para justificar el proyecto y se instala esta idea por medio de propaganda masiva.

El problema es que a veces los técnicos terminan creyendo su propia propaganda, convencidos que su proyecto mejorará enormemente la calidad de vida de la gente y sobre todo que proponen una solución "de clase mundial" algo muy atractivo para el debilitado ego que tenemos los chilenos. Entonces entran en una espiral de mentiras, sofismas y estudios sesgados, apuntados a mostrar cuan terrible es la situación actual y cuan brillante es la solución propuesta.

Cuando los técnicos se equivocan, por falta de inteligencia o capacidad profesional, teniendo buen aceso al poder llegan a ser extremadmente peligrosos. Eso es lo que vimos en el Transantiago, en la última Reforma Tributaria y lo que estamos viendo en la Reforma Laboral y la Reforma Educacional, por nombrar solo las principales, Todas siguen exactamente el mismo patrón:
  1. Creación artificial de una realidad caótica
  2. Diagnóstico justificatorio sesgado, incompleto
  3. Propuesta equivocada, que provoca muchas consecuencias inesperadas
  4. Fracaso total al implementar
  5. Plan de contingencia con paneles de expertos (los mismos que diseñaron el fracaso, o sus amigos)
  6. Aplicación de "más de lo mismo" para tratar de arreglar lo malo
  7. Profundización del fracaso
  8. Nadie tuvo la culpa. Plan "Bart SImpson" (yo no fuí)
  9. La culpa fue de todos, como sociedad
Ante el fracaso se llama a una comisión de expertos, miren lo que dice Ureta:
"El ejemplo más vivo es la comisión de expertos que llama el ex ministro Cortázar para arreglar Transantiago, y donde la gran mayoría de la gente convocada estaba envuelta en el desarrollo del plan desde su origen. Y lo que hacen estos técnicos es validar su proyecto, tratando de superar el “trauma” de la crisis de implementación, que era la tesis del Ministerio de Transportes.

—¿Por qué acude Cortázar a los mismos que crearon el problema? —Porque no tenía mucho donde elegir. En Chile la cantidad de expertos del área de transporte es reducida. Es un grupo chico, que se conoce bastante bien, y donde todos trabajan en los mismos proyectos. Junto con ello está la hipótesis de que el problema de Transantiago era meramente técnico y que se necesitaban expertos convencionales para resolverlo, que eran del mismo círculo".

Esta endogamia entre expertos afines al poder, que se pasean un año en los ministerios y al otro en las consultoras (que son contratadas por los ministerios a precio de oro) explica por qué la solución técnica no funciona en esos casos: resulta que no es técnica en el sentido que no optimiza nada. Los profesionales son tontos y mediocres: gente como Jorrat, Arenas, Atria, Cumplido, Cortazar y tantos otros que ni vale la pena nombrar. Son falsos técnicos, solo tienen los títulos pero no las capacidades. Así es como se ha diseñado cada uno de los fiascos que se ha implementado en Chile a un costo billonario. Partieron con la Reforma Procesal Penal y no han parado desde entonces.

Eso es lo que está pasando desde hace 25 años, el último tiempo solo se ha ido agudizando pero es una larga cadena de fiasco tras fiasco. Escuchaba a un político decir feliz que la Reforma Educacional y la gratuidad universitaria eran "irreversibles". Pobre tonto, Allende también pensó que la estatización del aparato productivo sería irreversible. Lo único irreversible en este mundo son los cuernos y la muerte, en ese orden, es la Ley de Hierro de Bradanovic, no la olviden.

P.D. a propósito, Sebastián Ureta trabaja en la Universidad Alberto Hurtado. ¿Se han fijado como la UAH se esá convirtiendo en una especie de PUC de los pobres? Me parece una tendencia muy interesante, la Iglesia Católica ha sido siempre muy hábil en cubrir todos los frentes, creo que este es un emprendimiento magistral, sospecho que con los años la UAH va a crecer  bastante.

13 Comments:

Blogger EDO said...

Pues yo recuerdo muy bien que las micros amarillas eran un desastre...hacian unas huelgas que todo stgo quedaba parado, micros sucias, en mal estado, choferes sicopatas, muchos de estos asesinados para quitarles el dinero, miles de micros por las calles y los autos no se podian mover....en fin...Transantiago le pega como 1000 patadas a lo que habia antes.

Hay peores politicas publicas como por ejemplo las casas COPEVA, y ahora la reforma educacional y tributaria...y se viene la reforma laboral y constitucional...es decir van a dejar al pais en la ruina.

Mas que tecnicos lo que se necesita es un lider que tenga en la cabeza hacer las cosas bien...y con bachelet eso nunca pasara...eso es todo.

28 de diciembre de 2015, 02:36

 
Blogger Jose Cornejo said...

Mi padre fue chofer de locomoción colectiva y pude ver de cerca como era el asunto del transporte publico antes y despues de la entrada del transfiasco.

Las micros amarillas, o el transporte publico de antaño, adolecia de ciertas falencias pues eran "asociaciones de dueños" en donde los cuales, cada uno mataba su chancho. Algunas se asociaron y formaron empresas, las que optaron por mejorar el servicio, adoptando buses de una sola empresa, modelo y motorización para evitar precisamente costos innecesarios. otros, con unas cuantas máquinas, le echaban a la cundidora y no se preocuparon en "mejorar el servicio". Eso si, el viaje era más barato, tenías una oferta muy amplia de recorridos, que incluso hasta trabajaban de noche y no tenias que hacer tanto transbordo, haciendo colapsar metro.

Respecto a las "mil patadas" del transantiago, te comento, EDO: el servicio es malo a todas luces, con buses que estorban más de lo que ayudan, en mal estado porque los usuarios no los cuidan y las empresas adolecen de conocimiento mecánico para mantenerlas funcionando, con choferes profesionales que lo que menos tienen es de profesionales, y con harta miopia o nula relacion tiempo y distancia.

28 de diciembre de 2015, 10:42

 
Blogger Ariel said...

Creo que debes cambiar el nombre, puesto que dentro de tú mismo artículo pusiste que son pseudotécnicos. Este alcance lo hago, puesto que en varias oportunidades vi proyectos amparados en pseudo estudios algunos de una hoja en que se justificaban represas, desaladoras y otros y también vi estudios muy serios que sólo se contrataban para decir que se había hecho el estudio, puesto que las conclusiones de los estudios serios, nunca fueron tomadas en cuenta. En resumen, aquí la mayoría de los proyectos tienen una componente polítca muy superior a lo técnico.

28 de diciembre de 2015, 11:22

 
Blogger Leus said...

Todos tenemos algún comentario sobre las micros amarillas. Pero antes de las amarillas teníamos las multicolores.

Lo bueno de ese sistema era que podías contar con transporte prácticamente a todas partes. Era más barato y generalmente más rápido. Si no tenías plata para el pasaje completo, podías intentar un "me lleva por 100" y los choferes te llevaban, sin boleto.

Lo malo: todo lo demás. Era normal que a los escolares no le pararan o le cerraran la puerta en las narices, irse "colgando", y los horarios en las comunas periféricas hacían que o te ibas a las 22:00 a la casa o no llegabas.

Como automovilista, prefiero 1000 veces el transantiago al sistema antiguo.

Como peatón, no estoy tan seguro, pues lo he usado poco. Lo malo es que mi recorrido es pésimo, me tocó la línea peor evaluada de Santiago :D

La app de iPhone que te indica cuando viene la próxima micro es ESPECTACULAR en todo caso.

28 de diciembre de 2015, 14:08

 
Blogger Jose Cornejo said...

yo como automovilista, el transfiasco me ha dado más problemas que soluciones: las micros oruga estorban mas de lo que facilitan ya que debido a sus dimensiones bloquean cruces, son lentos y lo peor cuando uno de estos transportes queda en panne, en plena via en hora punta, que es la mayoria de las veces. por lo mismo me compré auto y lo uso.

28 de diciembre de 2015, 14:19

 
Blogger pavezwellmann said...

"La demanda de Transantiago ha caído al igual que la calidad de servicio, se ha disparado la evasión y el costo fiscal de mantener a flote este plan ya suma todo lo gastado en Metro desde los 70. Ahora, la esperanza son los contratos que se licitarán en 2018 y un aumento considerable del subsidio aprobado en el Congreso, con el apoyo de los mismos expertos que defendieron el plan con Lagos, Bachelet y con Piñera"
El ultimo parrafo de la entrevista lo dijo todo, los politicos seguiran gastando fantastillones despues del 2018 ya que efectivamente encontraron "El Dorado", pues el objetivo real del Transantiago fue la repartija de fondos publicos a traves de los operadores.
Si sus objetivos hubieran sido mejorar el sistema de transporte santiaguino, habrian empezado por mejorar los tiempos de viaje, incrementando la velocidad a traves de los principales corredores de transporte publico, efectuando el prepago en estaciones antes de entrar al bus y consecuentemente, aumentando la capacidad de transporte de usuarios en menos tiempo. Si los paneles de expertos hubiesen querido enmendar el error, habrian aprendido del diseño del Transmilenio de Bogota, o el Metropolitano de Lima -los ejemplos mas cercanos- o en los BRTS (Bus Transit Rapid System), los corredores expresos para buses que funcionan en ciudades mucho mas grandes y sobrepobladas como Jakarta, Mexico, Estambul, Teheran o Mumbay.
https://en.wikipedia.org/wiki/Bus_rapid_transit

28 de diciembre de 2015, 17:37

 
Anonymous Wilson said...

En Chile, el que no corre vuela,y si no vuela al menos se arrastra, pero todos se mueven.
El contubernio politicos/empresas, mediado por los "tecnicos y especialistas", es imparable.
Parodiando a don Nicanor: politicos y empresarios unidos, jamas seran vencidos.

28 de diciembre de 2015, 17:56

 
Blogger Nervio said...

La reforma educacional:

colegios particular subvencionados que dejan el copago, ayer en uno despidieron a todos los maestros viejos y contratan maestros jovenes a un tercio del precio.

Que se la coman con mayo... fueron los mismos tipos del colegio de profes que empezaron con ese temita.

A nivel universitario, buenos puntajes que sin beca no tienen ningun incentivo a meterse a universidades estatales.


En fin...


A veces a los huevones hay que darle lo que piden.

28 de diciembre de 2015, 18:53

 
Blogger Nervio said...

PD

" el costo fiscal de mantener a flote este plan ya suma todo lo gastado en Metro desde los 70"

¿Me estan hueveando?

28 de diciembre de 2015, 18:56

 
Anonymous Anónimo said...

Los técnicos son herramientas nadas mas... (si no lo quiere hacer busco a otro que lo haga).
Como dicen aqui, el objetivo no fue mejorar el sistema, el objetivo primario fue PLR para las micros amarillas, por eso hasta hoy dia vemos que se construyen corredores (vic. mackenna), paraderos, etc.
No hay liderazgo si la presi se entera por la prensa.. Sin liderazgo nada puedes cambiar y dejas que los demas (mafias de todo tipo) hagan lo que quieran (obtener $$$).
Fijense que una estacion del metro fue tomada por 30 encapuchados que hicieron grafiti en los carros. Estaban protestando por el alza de pasajes... No seran wbones...Con este tipo de gente sin freno nos esperan varios transantiago mas (educacion, trabajo, salud, etc.)

ivanr

28 de diciembre de 2015, 21:35

 
Anonymous Anónimo said...

Tomás:

Es un interesante tema, y creo que puedo aportar un par de datos y opiniones:

1) Micros amarillas: comparto con que se hizo el diagnóstico catastrófico que señalas, pero en este caso se les hizo muy fácil, pues la percepción mayoritaria sobre el servicio era muy mala de por sí. El sistema tenía tres grandes virtudes: frecuencia, cobertura y autofinanciamiento, pero también muchas falencias: mafias de operadores, mala calidad de servicio, condiciones de trabajo que generaban alto riesgo de siniestros ("choferes psicópatas" como bien dijo EDO), bajo estándar de las máquinas, etc, por lo que una iniciativa que prometía mejorar eso tuvo inmediata aceptación. Además, hay que recordar que se hizo bajo la premisa de que se mantendría el autofinanciamiento, cosa que no se ha cumplido ni un solo mes desde que partió el TS.

¿Estaba mal diseñado el TS? IMHO, el diseño macro estuvo bien concebido, pero se cayeron estrepitosamente en los detalles operativos. Están los ejemplos más jocosos del paso bajo nivel, a una cuadra de La Moneda (y de las oficinas de TS), por el que los buses TS no pasaban, o de los miles de puntos de los recorridos troncales por los que los buses articulados no podían girar, pero hay otros peores y menos conocidos, como las condiciones de los contratos que permitían a las empresas cobrar por km recorrido y no por pasajero transportado (con los predecibles resultados), o el que se adelantó su entrada en funcionamiento, pese a que no estaban aún las condiciones necesarias, sólo por criterios políticos (se venían las elecciones y "había que mostrar"). Eso último persiste hasta hoy, sin que se hayan terminado de construir aún muchos de los corredores con que se diseñó el sistema.

2) Ejemplos de Transmilenio, Curitiba y BRT en general: justamente, TS se inspiró en ellos (el nombre "Transantiago" es una adaptación del "Transmilenio" bogotano), pero, por una parte, casi todos los demás casos son una fracción del TS en cuanto a extensión del sistema (el famoso Transmilenio es como tener el TS sólo en la Alameda); por otra, como dije antes, el sistema partió antes de estar listo. Mucho antes, en realidad.

3) Expertos: es verdad: es un grupo pequeño, cerrado y bastante endogámico, donde los futuros integrantes del clan son los actuales ayudantes de los que hoy lo componen. Muchos se integran a él sin haber trabajado nunca en su vida fuera de la universidad: son alumnos de, normalmente, Ingeniería de Transporte, que les va relativamente bien y por ello hacen ayudantías, acercándose a los profesores: por ello, terminan haciendo un magister en paralelo a sus últimos años de carrera, tras lo cual los mandan a doctorarse afuera y regresan algunos años después como "expertos en el tema", con una experiencia nula y repitiendo básicamente lo mismo que sus maestros. De eso puedo hablar mucho porque soy parte del círculo: no como experto, que no lo soy, pero sí los conozco a todos, sé cómo funcionan y podría quizás incluso haber estado ahí, si no me hubiera terminado dedicando a otra cosa. En fin, en esas condiciones ciertamente ninguno saldrá a criticar abiertamente el trabajo de otro. Los pocos "díscolos", como Louis de Grange, son salidos de ahí mismo y en realidad se trata de rifleros pagados por universidades necesitadas de nombres y exposición; de ahí sus críticas al sistema, pese a que trabajó estrechamente con quienes lo diseñaron en parte importante.

Por último, están los resguardos políticos: nadie quiere ponerle la lápida al sistema. Incluso Piñera no lo tocó mucho, aunque se hicieron varias mejoras, pero se continuó con el hipersubsidio (del orden de $1.000 millones de dólares anuales) sin mayores cambios.

Así, tenemos TS para rato.


Saludos,
El triministro.

29 de diciembre de 2015, 10:06

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Estimadísimos amigos, las libaciones de fin de año me han mantenido alejado de este Templo del Ocio, mi mente no está muy clara todavía así es que les contesto a todos de una, cuando la resaca sea cosa del pasado podemos conversar con más detale.

Mi idea al ecribir esta entrada no era comentar el Transantiago, que lo hemos hecho latamente antes, sino sobre una especie de patrón que ha cruzao todas las reformas que se han hecho desde 1990, partiendo por la Reforma Procesal Penal y terminando en el proyecto de gratuidad universitaria no sujeta a rendimiento académico.

Cada una de las reformas ha partido de un error monumental de diagnóstico, no tiene ningún sentido conversar sobre la implementación cuando el diagnóstico fue equivocado desde el comienzo. En lugar de solucionar una situación insatisfactoria, la han creado, y la han colocado en la mente de las personas mediante ofensivas masivas de propaganda, anto asi que técnicos muy capaces han terminado cayendo completamente en el engaño y repiten los clichés que han recitado las autoridades, letra por letra. Ese es el mayor problema.

Ya que a todos parece interesar el asunto del Transantiago, tomemos ese ejemplo (la situación se repite con cada una de las reformas). El diagnóstico es absolutamente fallado y artificial en este caso porque nunca existió una crisis por causa de la desregulación, todo lo contrario, esa desregulación era parte de una solución eficaz, no eficiente, del problema.

El verdadero problema era evidente: un aumento explosivo de la demanda que cada vez era más difícil de atender por una infraestructura insuficiente, tanto de calles como de número de máquinas. Es un problema idéntico al que enfrentaron las telecomunicaciones en los años 80: los datos crecían a mayor velocidad que la capacidad de los cables para distribuirlos. La "solución Transantiago" es un modelo sovietico, que hubiese equivalido a una central mundial que dirigiera el tráfico de datos, redirigiendo toda la infraestructura a ese despachador central, en lugar del sistema de paquetes descentralizado del TCP/IP. Obvio que habría sido un desastre y jamás habríamos llegado a conocer Internet. Es un problema de tráfico completamente análogo.

Es muy ingenieril y muy de experto eso de decir "la idea es buena pero está mal implementada", eso muestra por que los ingenieros y los expertos jamás deben decidir políticas públicas, esas decisiones deben quedar en manos de gente más inteligente, menos cuadrada o para decirlo sin ofender, que tengan una visión mucho más amplia de las cosas. El criterio técnico por definición es siempre estrecho.

29 de diciembre de 2015, 11:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

A diferencia de los Chicago Boy y Pinochet, las reformas a partir de los noventas han sufrido de una enorme incompetencia estratégica, agravada por técnicos mediocres. Un buen proyecto se hace a partir de un problema correctamente diagnosticado y cuando digo "correctamente" no hablo solo en términos de eficiencia, mejorar la eficiencia es solo una parte del asunto, el diagnóstico debe tener sobre todo un correcto enfoque político, en eso han fallado cada una de las reformas desde que llegó la democracia, son un desatre estratégico desde el comienzo.

Es una tontera y una arrogancia decir que un sistema público que no satisface las expectativas de los usuarios es bueno, el propósito de las políticas públicas es satisfacer necesidades públicas y dejar a los usuarios contentos, si una política no logra eso es un fracaso y un fiasco, como Transantiago.

Claro que a vces -muchas veces- una opinión pública ignorante puede estar temporalmente insatisfecha mientras la política llega a estado de regimen y se pone a punto, pero cuando pasa el tiempo y la política no acanza este punto es un fiasco.

Con la plata del Transantiago se pudo haber apliado a un Metro "de clase mundial" (ya que esta frase encanta a los giles), el sistema privado y descentralizado, que estaba alcanzando un nivel de atochamiento, jamás debió desmantelarse y menos cambiar por un diseño sovietico, todo lo contrario, debió ayudarse mejorando sistemas de apoyo más centrales como el metro para que fueran complementarios, en la medida que fuesen descomprimiendo el volumen de micros amarilas se habría ajustado por sis solo.

Yo he trabajado en proyectos de inversión social, mucho menosres por supuesto, pero identifico completamente las cuchufletas que se hacen a partir de un diagnóstico supuestamente "equivocado" que a menudo obedece a otros intereses difíciles de confesar. Ni así funcionan. Estas reformas son un excelente ejemplode como el sistema democrático corrompe la eficacia, eficiencia y efectividad de las políticas públicas, especialmente est última, porque los impactos de cada una de estas reformas han sido un completo desastre, lo que es peor "demasiado grande para caer"

29 de diciembre de 2015, 11:34

 

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