Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Tres imperdibles

sábado, 20 de diciembre de 2008


Los modernos tenemos respecto de los griegos dos prejuicios que son como recursos de consolación de un mundo que ha nacido esclavo y, que por lo mismo, oye la palabra esclavo con angustia: me refiero a esas dos frases la dignidad del hombre y la dignidad del trabajo. Todo se conjura para perpetuar una vida de miseria, esta terrible necesidad nos fuerza a un trabajo aniquilador, que el hombre (o mejor dicho, el intelecto humano), seducido por la Voluntad, considera como algo sagrado.

Los griegos no inventaban para su uso estos conceptos alucinatorios; ellos confesaban, con franqueza que hoy nos espantaría, que el trabajo es vergonzoso, y una sabiduría más oculta y más rara, pero viva por doquiera, añadía que el hombre mismo era algo vergonzoso y lamentable, una nada, la sombra de un sueño. El trabajo es una vergüenza porque la existencia no tiene ningún valor en sí: pero si adornamos esta existencia por medio de ilusiones artísticas seductoras, y le conferimos de este modo un valor aparente, aún así podemos repetir nuestra afirmación de que el trabajo es una vergüenza, y por cierto en la seguridad de que el hombre que se esfuerza únicamente por conservar la existencia, no puede ser un artista. En los tiempos modernos, las conceptuaciones generales no han sido establecidas por el hombre artista, sino  por el esclavo: y éste, por su propia naturaleza, necesita, para vivir, designar con nombres engañosos todas sus relaciones con la naturaleza. Fantasmas de este género, como dignidad del hombre y la dignidad del trabajo, son engendros miserables de una humanidad esclavizada que se quiere ocultar a si misma su esclavitud.
(Fiedrich Nietsche, la República Griega).

La filosofía es una de las pocas cosas que no me llama la atención, pero Nietsche es otra cosa. No es que me entusiasme el culto a la voluntad, el racismo, la imposición de la fuerza ni otras chifladuras del autor que -como sabemos- murió más loco que una cabra. Es que, igual que Maquiavelo, Nietsche ha sido víctima de interpretaciones superficiales que deforman su pensamiento. Algo parecido ocurrió on el Marqués de Sade, que hoy solo se le recuerda como un escitor de libros pornográficos ignorando su gran valor como innovador del pensamiento.

Nietsche y el Divino Marqués han hecho los ataqus más claros y consistentes a las ideas humanistas, que hoy son el estandar políticamente correcto en casi todo el mundo. El humanismo es más que un conjunto de ideales, es la ideología que se da por aceptada para todos: políticos, iglesia, organismos internacionales han caído todos en esta fiebre humanista que -si se mira con cuidado- tiene valores bastante perversos. Es la inversión de todos los valores como dijo don Federico en su Anticristo.

La historia del humanismo y su actual prevalencia viene desde el renacimiento, no los aburriré más con el asunto sino que solo les recomiendo que lean a Nietsche, Maquiavelo y Sade porque hay ideas de mucho de valor en sus libros, nada mejor para desarrollar el pensamiento crítico que leer ideas contracorriente que se oponen a los consensos tradicionalmente aceptados, también nos ayuda para aprender a separar la paja del trigo y darse cuenta que personas muy lúcidas en ciertos campos también pueden decir grandes estupideces en otros, como por ejamplo el racismo, la exhaltacion de la voluntad de Nietsche o de la crueldad en Sade. Tres libros imprescindibles: 

El Anticristo,

tres libros fundamentales que se pueden leer y releer gratis gracias a la magia de Internet.

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4 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

En una sociedad de señores y de esclavos el trabajo, naturalmente, es reconocido como un yugo. En una sociedad democrática por fuerza será alabado como fuente de legitimidad...

21 de diciembre de 2008, 00:16

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo creo que el trabajo asalariado, cuando no es algo que hacemos por gusto, es siempre deshonroso. Una forma de prostitución sin goce, y eso no tiene nada que ver con la democracia. Puede que sea legítimo vender su propio tiempo y esfuerzo a cambio de un sueldo, pero no tiene nada de noble ni digno, es una claudicación bien vergonzosa. Lo experimenté en carne propia :D

21 de diciembre de 2008, 12:29

 
Anonymous Anónimo said...

Hola Tomás, hace tiempo que no te leo con la asiduidad de antes, pero te sigo igualmente.
Solo pasé para saludarte.
Sonia

21 de diciembre de 2008, 13:41

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Sonia! gustazo de saludarte y que pasen unas estupendas fiestas!

21 de diciembre de 2008, 15:24

 

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