Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Alessandri y la arquitectura de Santiago

jueves, 26 de enero de 2012


Mis recuerdos más antiguos de Santiago son a principios de los años sesenta. Vivíamos en calle Galvez, justo al lado de el diario "Clarin", y después nos cambiamos al barrio Recoleta. Revisando ociosamente el Google Maps me di cuenta que esa casa de Eusebio Lillo Nº 555 todavía existe, debe ser una de las últimas casas coloniales del barrio, era de un pariente lejano que tenía bastante plata. La fotografía muestra que la casa, con techo de tejas, e incluso el árbol del patio están tal cual después de todos estos años.

Santiago es una ciudad extraña, conserva -como lunares- algunas casas de hace 100 años en medio de edificios y urbanizaciones modernas. Es la ciudad donde se pueden ver todas las modas urbanisticas, igual que en los cementerios. Cuando yo era chico estaba la moda francesa, Recoleta era calle con adoquines, la Quinta Normal, los parques Forestal y Cousiño, copias de bajo presupuesto de los parques parisienses, eran el corazón de la ciudad.

En los setentas la arquitectura moderna, tal vez inspirada en Brasilia, hizo sus estragos: las Torres de Tajamar, la remodelación San Borja, la Universidad Técnica y sobre todo el edificio de la Unctad (hoy Gabriela Mistral) que era una especie de Empire State criollo construído durante Allende. En esos años también se empezó a construir el metro.

Durante los ochentas llegó la fiebre de los Caracoles, esos edificios redondos con locales al estilo Patronato eran el furor de la modernidad, por esos mismos años vi en el barrio de Ginza, en Tokio un caracol original, después vendrían los malls. Nada original se ha ideado en Chile aparte de algunos inventos económicos como las AFP, todo lo demás ha sido copia -de bajo presupuesto- de lo que nuestra criolla inteligentzia ha visto, con la boca abierta, en alguna otra parte.

Pese a los cambios en cincuenta años, Santiago sigue siendo el mismo pueblucho de cuando yo era chico, me ubico y me muevo perfectamente allá, tengo el mapa mental insertado tan bien en mi cerebro que es muy difícil que me desoriente, excepto en algunos barrios hacia el sur como San Miguel, que ya se me han ido olvidando. En Cierto modo Santiago es como Iquique, con esa tremenda muralla que es el Cerro San Ramón que achata y achaca a la gente.

Hoy pensaba escribir sobre Jorge Alessandri, presidente ya olvidado y furiosamente atacado durante los ochentas, casi nadie lo recuerda pero durante su mandato fue muy popular. Su sobrenombre era "el paleta", que en slang chileno significa buena persona. Le encantaba dar ejemplo de frugalidad y se ponía furioso con facilidad, especialmente cuando creía que estaban desafiando su independencia.

Yo lo vi varias veces porque se iba caminando desde la Moneda hasta su departamento en calle Phillips y se paraba a saludar a la gente. Dicen que Alessandri fue el único presidente de derecha en muchos años pero no es así, antes estuvo el General Ibañez, que fue una versión diluida del General Pinochet, también de derecha. Chile tuvo 12 años de gobiernos de derecha entre 1953 y 1964 (claro que eran derechistas "a la chilena" imbuídos en el mainstream de la CEPAL) luego que los radicales cayeron en un gran desprestigio después de tres gobiernos consecutivos.

Igual que con la arquitectura de Santiago, la política chilena siempre ha sido copiona: un tercio de derecha, otro de izquierda y otro de indecisos que votan al mejor postor y son identificados como el centro político. Pero no son de centro, lo único que les interesa es en que medida se pueden beneficiar del gobierno. Fueron en su momento los radicales y después los demócrata cristianos, cuando se dan cuenta que no le van a sacar nada al gobierno se arrancan para la izquierda o derecha o -como ocurre ahora- simplemente no participan en las elecciones.

No se como se me ocurrió asociar la arquitectura de Santiago con la política chilena, pero creo que tienen algunas cosas en común. Ambas son copiadas y siguen las modas que algún iluminado de turno quiso imponer. Fíjense en arquitectura, ahora al barrio alto de Santiago le llaman orgullosamente "Sanhattan" -gran cosa.

En política pasa lo mismo, los frentes populares en los años treinta; el intento de clonar la revolución cubana en los setentas; el clon del socialismo español en los noventas fueron todas copias mal entendidas, chantas. Pasan los años y la política sigue igual, Jovino Novoa es una especie de Alessandri, Alejandro Navarro es como el paquetón Duran, si son hasta de las mismas familias: hijos, sobrinos y nietos ¡como no se van a parecer!

Solo cambia la cascarita, el viejo Santiago está donde mismo detrás de la escenografía de cartón piedra de los grandes edificios, es la misma ciudad chata, arribista y provinciana, aplastada por un enorme cerro, igual que en los sesentas, donde los tontos se creen vivos y las feas se creen lindas. Todos se creen más de lo que son pero en el fondo saben que valen poquito. Igual que los políticos, todo es pura apariencia y discursos pero detrás los mismos pigmeos de siempre.

También hay otras relaciones importantes como entre la política y la Iglesia Católica, que ha tenido una influencia enorme en Chile, tal vez mañana escriba algo de eso.


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8 Comments:

Blogger Nervio said...

"donde los tontos se creen vivos y las feas se creen lindas"

26 de enero de 2012, 10:41

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¿Quien dijo que twitter no sirve? Gracias a mi cultura twitter pude aprender que un ex futbolista que estuvo en Arica y lo echaro del CDA por malo desafio a un campeón mundial de karate, en un reality, dijo que le pegaba cuando quería o algo así.

Me faltó poner "donde los flaites se creen lo máximo" jaja

26 de enero de 2012, 10:55

 
Anonymous Anónimo said...

Es que somos "la copia feliz del eden" y falto tambien el intenton nacionalsocialista con seguro obrero y todo eso.

26 de enero de 2012, 13:02

 
Anonymous Anónimo said...

Y con respecto a la relacion entre politica y arquitectura... hay varios ejemplos de arquitectura fascista...
Para muestra un boton
http://www.plataformaurbana.cl/wp-content/uploads/2007/07/1901116538_266293389_elev11.jpg

26 de enero de 2012, 13:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, muchas ideologías se reflejan en la arquitectura. El capitalismo de los años 30 en la estación Grand Central, los edificios Chreysler y Empire State. Del nazismo en Alemania (neoclásica y deco igual que el fascismo italiano). La remodelación de la Plaza de la Constitución en Santiago creo que es un buen ejemplo de arquitectura neo social-demócrata, la "llama de la libertad" en la Plaza de la Constitución tenía cieryo aire fascista, está lleno de ejemplos.

26 de enero de 2012, 13:39

 
Anonymous Anónimo said...

Mish. Junto a la casona de la esquina que se alcanza a ver en la imagen, esta en plena avda. Recoleta la sede de Santiago Morning actualmente, si no me falla la memoria.

26 de enero de 2012, 13:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡El chaguito Morning, equipo de los micreros! Si mal no recuerdo siempre han tenido su sede en Recoleta pero no recuerdo si en mis años estaba donde mismo. A la vueltecita si estaba el "Picaresque" y dos o tres cuadras más arriba el Cine Recoleta, la última vez que pasépor ahí era una ferretería.

También estaba la panadería "La Española" en Recoleta con Juarez, dudo que todavía exista.

26 de enero de 2012, 13:52

 
Anonymous Anónimo said...

En el sector de Recoleta que mencionas hay varias casas antiguas, esas que son frescas en verano, pero muy frías en invierno (techos aaaaltos). Diría que estas propiedades antiguas se han reutilizado o "reciclado", porque ya no hay capital ni glamour: ahora sirven almuerzos, venden bolsas plásticas de todos los colores. Con un Santiago deshabitado pudiera parecer extraño ver la arquitectura antigua y metros mas allá la nueva, pero no me parece extraño, porque las personas que habitan ambas realidades escuchan a los wachiturros, y empujan en el metro.

IvanR

26 de enero de 2012, 21:53

 

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