Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Ladrón que le roba a ladrón

domingo, 22 de junio de 2014



¿Será cierto? la historia es tan disparatada que más parece uno de los tantos fake que aparecen en Internet, de ser así este está muy bien hecho. En cualquier caso retrata de manera divertida como piensan los ladrones: sí como el que compró el auto se lo merecía porque trabajó para juntar la plata, el ladrón cree que se lo merece porque trabajó robándolo "las cosas no son así, no hay respeto", que divertido, porque según la manera de pensar de Bagulhinho el que le robó el auto se lo merece más que el.

Esta cadena de ladrones y robos en secuencia me hace pensar en los impuestos, que son otra forma de robo, pero en este caso impulsado y protegido por la ley. ¿Que es la ley? es lo que manda el rey ¿y la costumbre? lo que hace la muchedumbre.

Cuando existían los monarcas absolutos, que reinaban por derecho divino en nombre del mismísimo Dios, al menos en teoría, podían obligarnos a entregarles una parte de nuestros bienes. La historia de Arica Colonial, cuando estaba sujeta a los caprichos y necesidades de buen rey Felipe II muestra que no era así, pese a su poder absoluto, a su majestad le resultaba imposible controlar el bolsillo de sus lejanos sudbitos y está repleto de historias chuscas sobre los impuestos y las dificultades para cobrarlos de mi tatara abuelo octavo don Juan Bautista Ureta Ayala, que era el tesorero de la entonces riquísima ciudad de Arica. ¿Cuanto se le habrá quedado en la uña a don Juan Bautista?. Es sabido que el que parte y reparte, toca la mejor parte.

Leo en mi diccionario de curiosidades de Arica sobre los impuestos que tenía la ciudad en esos años:

Algo característico en Arica es ser una ciudad-portal, lugar de paso entre sistemas distintos y por eso la inusitada importancia que han tenido acá las aduanas y los impuestos desde tiempo de la colonia. Una breve enumeración de impuestos y tributos que se aplicaron en Arica durante esos años: Quinto Real, Uno y Medio por Ciento de Cobos, Almojarifazgo, Alcábala, Media Annata, Diezmos, Donativos, Averías, Unión de Armas, Penas de Cámara, Señoraje, Derecho de Faltriquera o del Real Bolsillo, Venta de Oficios, Nieves y Salinas, Composición de Extranjeros, Bula de la Santa Cruzada, Bula de Componenda, Bula Especial de Componenda y Dos por Ciento Sobre Viñas 

 La Bula Especial de Componenda era realmente especial ya que, previo pago de doce reales el beneficiario tenía derecho a robar hasta 30 ducados sin recibir castigo alguno. Si les parece un sistema descabellado debieran ver el actual sistema tributario de Zona Franca de Extensión, que no tiene nada que envidiar a la mencionada Bula de la Componenda. A fin de cuentas el sistema tributario en Arica siempre ha sido engorroso y burlado descaradamente, ayer y hoy, nadie lo cumple de manera muy escrupulosa que digamos.

Leía hace años en el libro de don Alfredo Wormald, de donde saqué ese dato de los impuestos que a pesar de ser una carga monstruosa, solo lo era en teoría, proque efectivamente se recaudaba más o menos lo que la gente estaba dispuesta a entregar para que no los molestaran. Dice el libro de don Alfredo:

Las barras de oro y plata no podían circular, ni mucho menos negociarse, sin la marca que acreditara el pago del tributo, so pena de confiscación. Sin embargo fue tal la cantidad que no se quitó, cantidad que en su mayor parte circulaba por Arica, que el virrey del Perú tuvo que adoptar en 1682 disposiciones que llegaban a lo inhumano para el castigo de los contrabandistas. Pero... como si tal cosa, el contrabando en el que estaban metidos hasta el cuello desde corregidores hasta arrieros, sin exceptuar, por supuesto, a los capitanes de los barcos, se mantuvo con igual intensidad.

Han pasado los siglos pero algunas cosas siguen igual, hoy en lugar de soberano tenemos presidenta y en lugar de nobleza tenemos oligarquía política, sin embargo nos esquilman exactamente igual que en esos años. El munificiente rey Carlos V, tenía un secretario de apellido Cobos y lo quería tanto que decretó que de todo el oro y plata que se extrajera de las Indias, un 1.5% se debía ir al bolsillo de este afortunado caballero, mientras para el se dejama un quinto (25%) mas una multitud de impuestos adicionales para alimentar su real y siempre enecsitada faltriquera. Hoy es lo mismo, los presidentes ya se sienten con confianza suficiente para colocar a sus hijos en altos cargos, los políticos usan su poder para consolidarse de manera hereditaria y cada minuto necesitan más y más efectivo, para solventar sus extravagancias.

Por eso cada cierto tiempo suben los impuestos, pero como los idiotas no leen historia sacan cuentas alegres y simplemente multiplican suponiendo que nosotros los giles vamos a pagar mansamente. Lean historia ilusos, no hay nada más fácil que robarle al fisco, por lo que me han contado.

10 Comments:

Anonymous Wilson said...

El odioso aumento de impuestos de la Gordi va a complicarlo todo, en fin nadie dijo que los Nueva Pilleria seria racionales.

La lindeza que me afecta es el nuevo impuesto sobre el mayor valor de los bienes raices y el despelote que significara. Entre otras consecuencias "divertidas" estara que las propiedades heredadas pagaran impuesto, al venderse, sobre el mayor valor respecto de su avaluo fiscal. Cuando la galla cache que ademas del impuesto a la herencia, hasta un tercio, o algo asi, de su herencia sera para el fisco, empezara a odiar a la Gordita.

Igual se reciben sugerencias creativas para "eludir" el nuevo cañonazo tributario sobre los BBRR

22 de junio de 2014, 17:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Los buenos contadores deben estar de fiesta-

Creo que estas reformas estúpidas son excelentes, porque los efectos se notan casi de inmediato, las otras reformas que han hecho a partir de Aylwin en adelante han sido mucho más perjudiciales que las que ahora nos asustan.

No hay que olvidar que a fines de los militares el IVA era de un 16% y crecíamos sobre el 7%, con precios del cobre normales a bajos. Hoy el IVA es 19% y con suerte creceremos al 2.5% ¡que suban los impuestos! creo que es el mejor momento para hacerlo y que la reputación de los políticos se hunda definitivamente.

Necesitamos más estúpidos como Jorrat y Arenas, hay que presentarles minas, para que se reproduzcan

22 de junio de 2014, 18:36

 
Blogger Asdrubal Perez said...

La ruptura del sagrado deber de preservar a todo evento y estrictamente la reserva, tarea fundamental del oficio diplomático, fue, es de temerse, exactamente el estropicio que protagonizó Felipe Bulnes, agente ante La Haya, al saltar al escenario de la notoriedad enrostrando en la prensa -y en abundancia- a quienes desordenan la causa chilena versus la demanda boliviana. Lo hizo con excelentes razones, pero nunca la diplomacia ha sido carrera que se distinga principalmente por enarbolar buenas razones, sino por tener bajo custodia hasta las malas. Por tanto estos reproches de Bulnes, correctos en su contenido y absolutamente fuera de lugar en su expresión, son por sí solos una alarmante medida de hasta dónde han llegado en nuestro país los arrebatos de insensatez comunicacional. La torpeza original ha sido la de quienes discuten a gritos -siendo figuras políticas y hasta de gobierno- la estrategia chilena, incluso haciendo uso de esa monumental incitación a la tontería que es el Twitter, pero no podemos obviar la del propio Bulnes, quien, considerablemente inteligente como es, debiera saber que la conducta adecuada cuando a una señorita se le sale un pedo es hacerse el leso, no comentarlo públicamente y en detalle. Peor aun, la calamidad de Bulnes ha sido avalada por el Canciller en aun otra declaración. Matternich y Talleyrand deben estar revolcándose en sus tumbas.

22 de junio de 2014, 19:36

 
Blogger Asdrubal Perez said...

Tal vez los patólogos y alienistas del futuro expondrán, para beneficio de las próximas generaciones, los factores que han roto los últimos diques impuestos por el sentido común al atarantamiento nacional. ¿Efecto de la contaminación del aire en el cerebro? Vaya a saberse. Mientras tanto la intempestiva andanada de Bulnes y el eco del Canciller nos ha traído al recuerdo “La Conjura de los Necios”, título de una novela de John Kennedy Toole publicada póstumamente en 1980 y ganadora del Pulitzer, satisfacción que el autor no pudo darse pues, deprimido por los rechazos sufridos en muchísimas editoriales, se suicidó antes de tiempo. No dejó, entonces, de ser necio e impaciente el propio Kennedy, quien debió saber que el éxito literario es rara vez cosa instantánea, salvo si se tiene la suerte descomunal de encontrar un editor perceptivo -especie en extinción- y un público sensibilizado con el tema. En las artes y en su tiempo se ninguneaba a los Renoir, los Cezanne y los Gauguin y hoy hemos visto a gente caer de hinojos ante una plasta de excremento expuesta en un muro. Por eso y pese a todo Kennedy acertó medio a medio en su tesis literaria; los necios, aquí y en todas partes, se conjuran con aun más ardor y automática eficacia de como Satán junta a los malos. Bulnes el crítico, el canciller avalador y todos los demás, sus criticados, pudieron haber alimentado la pluma de Kennedy.

22 de junio de 2014, 19:37

 
Blogger Asdrubal Perez said...

Chile, hoy

Lamentablemente lo de la discusión a viva voz acerca de qué hacer con la demanda boliviana y el extemporáneo comentario de Bulnes al respecto, amén de los que atornillan al revés y sinuosamente -pero no menos audiblemente- le encuentran razón al señor Morales y su corte indigenista, es sólo uno de los engranajes del ambiente de desatino que hoy se vive en Chile en esta y otras materias. Nunca hemos lucido mucho en el tratamiento de nuestras relaciones exteriores, a veces por debilidad objetiva de los medios para hacer valer nuestros derechos, en otras por ingenua buena voluntad, muchas más por estar a cargo huasos de pata en quincha y en ocasiones confiando más de lo debido en el juicio jurídico de terceros, pero no habíamos llegado tan lejos como para anunciar a gritos que se están cometiendo errores.

De esta epidemia de deterioro cerebral nadie se escapa. Ahora ha caído, como se ve, el servicio exterior, cosa alarmante pues las torpezas de consumo interno pueden tolerarse, pero las que tocan nuestros intereses internacionales en NINGUN caso porque se pagan demasiado caro y para siempre. ¿Se ha olvidado la sucesión de errores y trastadas diplomáticas que en el siglo XIX nos costaron casi toda la Patagonia? ¿Se ha olvidado las que más recientemente nos costaron Laguna del Desierto? Casi podríamos suponer la existencia de una perdurable pandemia de encefalitis afectando a toda la población desde el día de la Primera Junta Nacional. Pero hoy estamos batiendo todos los récords: la tontera reina triunfal no sólo en los matinales y el entertainment, sino también inunda oficinas de gobierno, de la academia y los cenáculos. Ya es de lejos la virtud más abundante, médula y condimento de todas las sopas. Peor aun, los efectos son masivos porque los contagiados operan en conjura, atraídos unos a otros por la similitud de lo que piensan, creen y sienten. De otro modo no se entiende tanta coincidencia con el reiterado discurso -lo llaman “relato” y en su capítulo uno nos advierte de la “explosión social” que vendría- legitimando todo lo que se ponga por delante, sea el tema mapuche, la reforma educacional o la tributaria. Con eso el pasmo se renueva y el pánico se acrecienta. Después de todo estamos embarcados en el mismo avión. ¿Y a quién le gustaría volar oyendo risotadas necias saliendo de la cabina de pilotaje?

22 de junio de 2014, 19:38

 
Blogger Asdrubal Perez said...

Es de temerse, entonces, que la necedad no sólo ha crecido y es ya inmensa, sino funciona como una bien aceitada máquina. Por lo pronto, sintiéndose “empoderado” y dueño de la verdad por el sólo hecho de haber sido engañado y abusado -lo cual debiera ser más bien razón para sospechar de su juicio-, el chileno común y corriente, hoy en día desposeído menos de bienes materiales que de la costumbre de leer y pensar por su cuenta, se está sintiendo con derecho a dar juicios tajantes y agresivos sobre todo y que se le escuche, además, con cuidadosa atención como si estuviera entonando el Ave María de Shubert.

Al coro se suman quinceañeros exigiendo entrar al gabinete a discutir sobre la educación de que carecen y también, a la pasada, temas presupuestarios y la política a seguir con Codelco. Y no hay causa célebre que no concite instantánea adhesión si es novedosa y suena progresista: la educación, de la cual habla en tono engolado más de un semi analfabeto; la mapuche, a la que se categoriza con tres o cuatro vaguedades sin consistencia histórica ni sociológica; el tema energético, aunque el 99,99% de los manifestantes no sabrían distinguir un Volt de un Watt. En todo eso y otros cien temas imperan los eslóganes, un tono rabioso, una urgencia loca y un atarantamiento enfermizo.

Silencios

Más aterrador es, sin embargo, que todo eso ocurra, si no con la aprobación, sí al menos con la obsecuencia de muchísimos observadores de quienes se sospecharía alguna inteligencia. Hablamos de gente con tribunas pero que prefieren guardar cauteloso silencio, no sea que aparezcan mañana en la lista de los réprobos. Otros, de conocida camiseta pero que saben bien a qué niveles de insensatez se ha llegado, callan y/o lo consideran sólo como los “costos y externalidades” de un proceso esencialmente positivo.

Es cierto: decir ciertas cosas es hoy peligroso. Y es verdad que, en cambio, la obsecuencia y complacencia otorga puntos de rating, pitutos gubernamentales, agregadurías de prensa y buena llegada a los pasillos del poder. Por eso tantos, ante el espectáculo de la necedad reinante, vierten sólo a gotas y de soslayo sus reparos y/o con toda laya de eufemismos.

Fernando Villegas. La tercera.

22 de junio de 2014, 19:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Buena la columna de Villegas Asdrubal y le encuentro toda a razón acerca de la estupidez de Bulnes al ventilar en público cosas que deberían hablarse a través de canales internos, flaco favor le hacen al país con esas tonteras.

Espero que en el gobierno tenga el criterio y el coraje para rechazar de plano la competencia de la corte en este asunto y retirarse del Pacto de Costa Rica si es necesario, pero como dice Villegas no son cosas que los agentes y ministros deban andar ventilando en público.

22 de junio de 2014, 20:09

 
Blogger Frx said...

Con la columna me acordé de esta frase "Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho", no sé si es de Auguste Rodin o Walter Lippman (2 personajes interesantes por cierto), pero refleja bastante a la masa de hoy que repite los mismos discursos y lugares comunes.

23 de junio de 2014, 01:15

 
Blogger Jose Cornejo said...

para cagarse al fisco necesitas solo un "pituto" al cual tienes que darle una tajada para que pase piola. son como las plantas, mientras lo mantengas mojado, mejor.

los contadores obviamente buscarán las trampas que tenga la ley (porque no hay ley perfecta o "fail safe") para poder seguir cagando al fisco. pero esta maniobra nos va a perjudicar más.

lo interesante: esto es la soga con la que la calle los va a colgar en plaza de armas.

23 de junio de 2014, 15:14

 
Anonymous MARK said...

debemos ser conscientes que estamos en la OCDE, un mundo nuevo donde aprenderemos nuevas practicas en todos los ámbitos, para mejorar los atavismos del pasado...

23 de junio de 2014, 16:23

 

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