Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Brillar sin esfuerzo

lunes, 23 de junio de 2014


"La actitud predominante en Oxford era muy contraria al trabajo. Se suponía que había que brillar sin esfuerzo o aceptar sus limitaciones y conseguir un titulo de cuarta clase. Esforzarse para obtener un titulo de mayor categoría pasaba por ser característica de un hombre gris, el peor epíteto del vocabulario de Oxford".

Estoy releyendo "Agujeros Negros y Pequeños Universos y otros Ensayos", de Stephen Hawking. No me gusta tanto como escribe, pero tiene mucho material interesante que contar, no solo como físico de primera línea, sino también por la enfermedad que debió haberlo matado antes de los 30 años, pero tiene 72 y sigue como si nada. Con el Tomás Jr. bromeábamos que había hecho una cuchufleta para que el tiempo le pasara más lento. En todo caso me llamó la atención esa historia sobre Oxford, -el santo grial de la pedantería intelectual- creo que es una observación muy aguda.

La inteligencia innata está sobrevalorada, tiene un campo de aplicación muy estrecho. Sobre todo esos dones naturales que hacen brillar sin esfuerzo: la memoria, creatividad, capacidad de concentrarse en asuntos complicados y cosas por el estilo. Yo prefiero muchas otras virtudes, prefiero a alguien que trate de ser correcto, a alguien perseverante, a alguien simpático, en fin, hay muchas otras cualidades que prefiero sobre la inteligencia natural, que si lo pensamos bien, no es más mérito que una cara bonita u otros atributos que mejor no menciono.

Menos mal que ya se termina el semestre, espero tener ahorrados unos pocos pesos y recibir más tesis para guíar en los meses que vienen porque no pienso trabajar el segundo semestre haciendo clases, Dios me libre, ya estoy chato con el trabajo, no más por favor. En mi mundo ideal el asunto de los cursos online va a tomar vuelo y con el Tomás Jr. vamos a armar una pequeña productora audiovisual para hacer cursos online con profesores de la universidad de Arica y Tacna. De cada trescientas cosas que intento solo una funciona, espero que esta sea la que funcione, soy un convencido que el futuro está en los cursos online y me gustaría ser de los primeros en esto.

Pero me faltan los clientes, snif, en fin, mañana tengo una reunión sobre ese asunto, ojala que me vaya bien, que no tenga que preocuparme más por el maldito trabajo y que pueda dedicarme al fin a algo que me gusta y en lo que estoy convencido. Hawkings escribió sobre eso, de que es probable que no haya una sola historia sino infinitas, como en el jardín de los senderos que se bifurcan de Borges, a ver si esta vez me toca la historia buena. No tengo maldita gana de escribir hoy, por si no se había notado, así es que mejor me retiro a mi cripta.

11 Comments:

Anonymous Anónimo said...

en realidad , no es que no te gusta trabajar , es que eres FLOJO.

y DA VERGUENZA AJENA ¡¡¡¡¡¡

23 de junio de 2014, 23:05

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Flojo como un oso peresozo, a mucha honra jaja!

23 de junio de 2014, 23:08

 
Anonymous Ricardo said...

Hola Tomás, mí me pasa que habiendo trabajado en el ámbito académico, y seguramente estaré conectado a ese mundo por muchos años más, no logro encontrarle el aprecio que otros colegas le profesan. Intelectuales que profesan amor por la intelectualidad y sus más connotados exponentes abundan en las aulas. No por nada Nietzsche sentía un profundo desprecio por la intelectualidad académica, considerándolo una especie de fetichismo burgués. Seguramente de allí proviene su admiración por las antiguas elites aristocráticas del mundo homérico, gente por lo general ignorante, tosca, ociosa y salvaje pero hombres de acción con un alto sentido ético. Es interesante repasar su texto sobre el Estado Griego, donde ensalza dicho ethos y rechaza y desprecia algunos conceptos modernos, como la dignidad del hombre y la dignidad del trabajo:

"Los griegos no inventaban para su uso estos conceptos alucinatorios; ellos confesaban, con franqueza que hoy nos espantaría, que el trabajo es vergonzoso, y una sabiduría más oculta y más rara, pero viva por doquiera, añadía que el hombre mismo era algo vergonzoso y lamentable, una nada, la sombra de un sueño."

http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/N/Nietzsche%20-%20Estado%20griego.pdf

Saludos

24 de junio de 2014, 05:04

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente:

Me tinca buena idea eso de la productora audiovisual. Como suele suceder en muchas actividades económicas, cuando éstas se vuelven exitosas comienza a proliferar una pléyade de servicios asociados a su alrededor, con menos barreras de entrada, y ahí el que pega primero suele ganar. Ahí está la minería, sin ir más lejos.

En este caso, por ejemplo, tu servicio complementaría a la perfección el de los profesores universitarios que quieran hacer este tipo de cursos, muchos de los cuales con suerte pueden hacer una clase presencial decente, mucho menos una grabada. En cambio, tú ya conoces el medio, sabes qué se debe hacer y qué no en clases en este formato y así les puede ser muy útil.

Veo un futuro en el que la sigla BBC representará "Bradanovic Broadcasting Corporation"... ;-)


Saludos,
El biministro

24 de junio de 2014, 08:30

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Ricardo, muy buena la cita de Nietzsche, dentro de su chifladura tenía una lucidez increíble, recién entiendo por que hablaba tanto de los epicureos.

Creo que fetichismo es la palabra exacta, está muy bien que haya gente extraordinaria, talentosa y son indispensables, pero el fetichismo de la inteligencia hace que mucha gente con talento se pierda en la egolatría, es muy raro encontrar en la academia a gente sencilla, el narcisismo abunda. Buen libro, lo estoy viendo.

Sr. biministro,
Efectivamente, creo que estoy en la ventanita de tiempo en que me miran raro y a nadie le interesa el asunto "nunca seas pionero" me dijo hace años Gabriel Abusleme jaja.

Es muy difícil convencer a un profesor viejo (de edad o de mente), bien echado en sus laureles y recibiendo buena plata a que se digne a interesarse en el asunto, pocos quieren ser primeros, pero ya he convencido a un par.

También aproveché este semestre -en que me dediqué a la actividad indigna e innombrable- para experimentar las video-clases con mis propios cursos. El resultado es que con los mechones tuve mucho éxito, pero con los que estudian y trabajan (que deberían ser los más beneficiados) hasta por ahí nomás. Debe ser un asunto relacionado con la edad. En fin, veremos si esta vez le achunto.

24 de junio de 2014, 09:06

 
Blogger Nervio said...

En la academia existe una enfermedad que afecta los pies y el aparato respiratorio...

los pies se hinchan y se llenan de callos... y de la respiración parte del CO2 en vez de seguir su via natural se desvía por la espina y van a dar al cerebro inflando alguna parte relacionada con el ego.

De allí que no se puede casi caminar sin pisar callos ni bajar a algunos de sus nubes de éter.

24 de junio de 2014, 11:25

 
Blogger Ulschmidt said...

Leí algo de Hawkings, creo que "la teoría del todo" algo parecido. NO escribe tan bien pero su explicación de la "flecha del tiempo" fue la que mejor entendí sobre el concepto.
Los griegos, los romanos, tenían un concepto de la haraganería similar al de Oxford: trabajar es para los esclavos. Ellos pensaban para divertirse y tener conversaciones interesantes, y por curiosidad intelectual. Claro que a Oxford iban los hijos de los Lores, una vez que llegó la clase media y su afán de superación debe haberse vuelto un lugar de (ajjj!!) trabajo.

24 de junio de 2014, 12:58

 
Blogger Jose Cornejo said...

Hola Tomás.
luego de darme unas cuantas vueltas por coursera y en los 2 cursos en los que estoy felizmente metidos (Phyton y Forensic Science) vuelvo a tu templo del ocio y me encuentro con una genial columna.

Lo dicho por hawking deja entrever que el trabajo "lo hizo dios como castigo" y que lo mejor era quedar de perezoso. esto de la inteligencia innata como habilidad es muy rara pero también en algunos casos es sobrevalorada, de la misma manera que la procedencia de muchos "profesionales de cartón" que nunca en su vida han "trabajado" más allá de la docencia y de dictar charlas cargadas de teorías y retóricas que en la práctica no sirven para nada.

en todo caso, distinguido regente, el tema no es ser flojo ni perezoso ni que tampoco te guste trabajar. hay personas que tienen una idea, la ponen en práctica y perseveran. un ejemplo es Henry Ford.

Tu tienes una excelente idea que te gusta hacer y la puedes desarrollar a piacere solo si le pones el hombro. es cosa de perseverar.


24 de junio de 2014, 18:06

 
Blogger Leus said...

Un profesor se divertía mucho explicando que si los griegos no hubiesen tenido tal aversión al trabajo habrían descubierto el cálculo, y hoy estaríamos viviendo en otro planeta.

¡Por culpa de la flojera nos atrasamos más mil años! (Pitágoras nació por el 569, Newton en 1640).

24 de junio de 2014, 18:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Nervio, que buena descripción de la guerra de egos en las facultades jaja, todos delicados de pies y gas en la cabeza. Claro que hay muchos realmente buenos que son sencillos, pero muy poquitos.

Ulschmidt, esa imagen de "la flecha del tiempo" es excelente, creo que la inventó Arthur Eddington originalmente y es un concepto muy clásico. Ahora Hawkins y otros hablan de un tiempo matemático "imaginario" a 90 grados del tiempo real en que vivimos, quien sabe que cosa es esa pero en algunos modelos puede tener sentido. Lo malo del tiempo, la fuerza y otros conceptos fundamentales es que la idea intuitiva no cuadra con los modelos actuales.

Los griegos eran unos crack en muchas cosas, lástima que se les daba vuelta el paraguas pero en fin, nadieN es perfecto jaja.

José, claro que si, todo es perseverancia. Cuesta un poco cando nadie te pesca pero igual es divertido.

24 de junio de 2014, 18:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Leus, pero las integrales (suma infinita de tajadas infinitesimales) era un concepto que manejaban en esos años, claro que como odiaban los experimentos, el concepto no tenía ninguna utilidad, menos para estudiar la gravitación, para lo que tenían teorías mucho más bonitas (como la música de las esferas).

Curiosamente el asunto de la múica de las esferas no está muy alejado de las ideas que tiene mi amigo Tito Torres sobre la fuerza y la materia (como una forma encerrada de cierta clase de vibraciones)

24 de junio de 2014, 18:29

 

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