Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás


No todo lo que preocupa a la comunidad llega al escritorio de los que toman decisiones políticas, muchas cosas quedan en el camino y muchos temas pelean por entrar a la agenda pública de una u otra manera. Además como vimos los problemas se construyen de acuerdo a ciertas ideologías: un mismo hecho (aumento de delitos en un barrio por ejemplo) puede construirse como un problema de seguridad o como uno de desiguadad y esto genera dos enfoques completamente distintos. La solución viene determinada por la construcción del problema.

Muchas decisiones nunca llegan a implementarse con éxito y a veces crean problemas nuevos y todo queda peor que antes, especialmente cuando se ignoran aspectos técnicos fundamentales que son factores claves del éxito. La Reforma Procesal Penal partió de un constructo que planteaba que las garantías de los imputados estaban gravemente vulneradas, el Transantiago partió de la idea que el más grave problema del transporte urbano en Santiago era su falta de planificación y regulación. Ambas decisiones tuvieron resultados desastrosos por error de diagnóstico que era fácil de preveer con un buen estudio técnico, si bien los "problemas" detectados existían, no eran los fundamentales y enfocar las reformas en ellos dejó una situación mucho peor y más costosa que la anterior a las reformas.

Ya sabemos que las decisiones políticas tienen dos componentes, uno racional que busca la eficacia (mejorar la situación actual), la eficiencia (hacerlo al menor costo) y la optimización (maximizar el número de beneficiados) lo que cumple con esos tres criterios es la solución técnicamente correcta y para aproximarse a ella se usan los métodos de la evaluación social de proyectos. Por otra parte tenemos la componente política que maximiza el beneficio del grupo con mayor poder de presión.

Como vimos también antes, la solución política domina -normalmente sin contrapeso- a la técnica y se impone con facilidad, sin embargo lleva el germen de su destrucción porque normalmente favorece a un pequeño grupo y perjudica a muchos, no resuelve los problemas, no cumple los objetivos y la situación queda peor que antes a un costo más alto -como en el caso de Transantiago- aunque siempre habrán grupos pequeños que la defiendan permanentemente, las soluciones políticas que fracasan erosionan el prestigio y el futuro de los propios políticos, solo funcionan en el corto plazo.

Eso es lo que distingue a los politicos de los politiqueros (como decía cierto caballero de ilustre memoria): el político siempre considera ambas soluciones, la racional y la política, tratando de pensar a un plazo mayor que las elecciones que vienen y formando una mezcla equilibrada entre ambos, esa mezcla es el verdadero arte de la política, como sabían unos pocos grandes estadistas.

En mi curso Marco Lógico para Proyectos Sociales incluí una conversación con mi buen amigo Fernando Cabrales donde hablamos largo, aunque desordenadamente sobre ese asunto. Fernando es formalmente un tecnócrata -doctor en economía- pero conoce muy bien las limitaciones de los métodos técnicos porque fue autoridad trabajando en proyectos sociales durante un par de gobiernos.

La dosis hace al veneno, cualquiera de las dos soluciones llevada al extremo tiene efectos desastrosos, pero mucho peores son cuando la solución política domina sin contrapeso, aí nació el nazismo, los socialismos reales y muchos otros regímenes totalitarios pensados para durar mil años por medio de la voluntad y la fuerza.

Algo importante para terminar, las soluciones políticas agudizan sus efectos negativos en democracia, porque la cantidad de grupos con poder de presión es enorme lo que muchas veces lleva a la igobernabilidad o la demagogia, que según Platón era la evoluión natural de las democracias.

4 Comments:

Blogger Frx said...

La cosa va peor además con el embrutecimiento de la gente que toma de consignas simples palabras bonitas que favorecen a ciertos grupos minoritarios que aspiran al poder, insertando sus ideas en las mentes de las masas y creando una moral "verdad absoluta" bien inconsistente. Yo creo que un caudillo peligroso podría venir más de un grupo que esté de momento aliado a la izquierda para lograr sus fines que de la izquierda propiamente tal.

27 de octubre de 2014, 23:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Los caudillos más peligrosos son los que se presentan como "apolíticos" o que pretenden fundar partidos o ideologías nuevas, yo creo que esos son los peores.

Una vez cada cien aparece algún caudillo apolítico extraordinario, pero lo normal es que salga gente como Hitler, Mao, Fidel, Peron o Chavez, en fin, la lista es larga.

28 de octubre de 2014, 10:52

 
Blogger Frx said...

Exactamente, si el problema es cuando es alguien que tiene la confianza de la gente y su aprobación para cometer cualquier atrocidad "por una buena causa".

28 de octubre de 2014, 11:04

 
Blogger AleK said...

Pienso que tanto la centro derecha como la izquierda venden la pescá a su antojo y desde hace rato,melmproblema es que la pescá está podrida. Estos gallos son los mismos que hace 25 años subieron al poder, pocos han cambiado en los catgos del Congreso y en los cargos públicos, se va rotando dependiendo el presidente de turno. De vez en cuando aparece alguien, una cara nueva, ej.: la Vallejo, la Cariola, y los otros dos chascones; son más de lo mismo.
Creo que la política ya nones un tema social, es un tema económico. En otras palabras se trata de la tan manoseada palabra que dicen odiar "lucro" , nada más y nada menos.

29 de octubre de 2014, 01:41

 

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