Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

El problema de agencia en las empresas públicas

miércoles, 4 de febrero de 2015

Ya he escrito alguna vez sobre el problema de agencia, siguiendo con el material del curso Making Government Work in Hard Places me gustaría comentar algo más sobre lo mismo pero aplicado a la administración del estado o las empresas públicas.

En las empresas privadas
Recordemos de que se trata su forma más simple, en las empresas privadas. Pensemos en una sociedad anónima cuyos dueños pueden ser miles de accionistas ¿como se pueden tomar las decisiones en este caso? la respuesta obvia es delegando: los accionistas minoritarios generalmente dan poderes a los que tienen paquetes mayores de acciones para que en la asamblea se elija el directorio de la empresa, supongamos unos ocho o diez directores encargados de pensar las estrategias y vigilar su cumplimiento.

Pero estos directores no toman las decisiones del día a día, para eso contratan a un gerente general y gerentes de área, quienes a su vez nombran jefes de sección y así la cadena de decisiones se va fragmentando. Existe entonces una enorme distancia entre los dueños y los que toman las decisiones.

El problema de agencia nace de que cada persona en el mundo busca su bien propio por sobre el de los demás, siempre, inclusive cuando hace obras altruistas lo hace por satisfacción propia. Entonces los directores, gerentes, jefes y empleados trabajan primero que nada para su propio beneficio más que para el beneficio de los dueños de la empresa. La teoría dice que cuando estos beneficios "se alínean" todos remarán para el mismo lado, pero la verdad es que casi por definición los intereses son contrapuestos.

Para un empleado el ideal es ganar lo máximo con poco esfuerzo, mientras que para el dueño lo mejor sería que gane lo mínimo con mucho esfuerzo: no es otra cosa que la ley de oferta y demanda. En las empresas privadas esta alineación de intereses se fuerza por dos medios bien sencillos: el garrote que es la amenaza de despido y la zanahoria que son los bonos o incentivos por buen desempeño.

En la burocracia estatal
Esto no es posible en las grandes burocracias estatales por la naturaleza de los cargos públicos, que obedecen a cuotas, favores políticos, influencias familiares  y mecanismos por el estilo. Las jefaturas son ocupadas por cargos políticos cuyo interés principal es mantener a la gente satisfecha y evitar conflictos laborales. Esa es la lógica de la democracia y no hay que olvidar que las huelgas de los empleados públicos causan mucho más malestar que un desempeño deficiente, al que ya todos estamos acostumbrados.

En el curso se mencionan casos de mejora en servicios públicos donde las soluciones fueron dar reconocimiento y bonos por desempeño, monitorear con "cliente incógnito" y cosas por el estilo. Por lo que yo he visto, generalmente esos sistemas fracasan o tienen un impacto que no compensa los costos.

La razón es que introducen elementos competitivos, algo que repugna en cualquier burocracia. Si se ofrecen reconocimientos o bonos de desempeño a los empleados públicos sobresalientes esto causa discordias, resentimiento y boicot hacia los que ganan, que siempre serán pocos, los sindicatos exigirán que los incentivos se hagan universales y al final todo se convierte en costo extra sin ninguna mejora.

Las zanahorias no funcionan ¿que pasa entonces con los garrotes? tampoco funcionan porque la primera preocupación de las burocracias estatales es asegurar la inamovilidad de todos los empleados, algo que defienden bajo el eufemismo de "estabilidad laboral". Si alguien es sorprendido en  falta por mala atención o lo que sea, no sufrirá sanción porque es protegido por su sindicato, el cliente incógnito y cualquier otra evaluación por el estilo es inútil porque no hay manera de penalizar al empleado.

¿No hay remedio? si hay pero no es fácil
¿Se trata entonces de un problema sin solución?  Tiene solución, que ni siquiera es costosa pero es muy difícil de implementar por la Ley de Hierro de las Burocracias, que dice que toda burocracia se transforma inevitablemente en una oligarquía dedicada a cuidar, defender y aumentar su propios privilegios por sobre los de la organización a la que sirve.

Reingeniería, e-gobierno
La solución es simplificar procesos, reingeniería y más gobierno electrónico. Me llamó la atención en el curso que los casos de estudio se referían a procesos burocráticos, muchos de los cuales se hacen en Chile por medios electrónicos con gran simplificación y rapidez: registro de propiedades, documentos de identidad, constitución legal de empresas son -desde el punto de vista de la ingeniería de procesos- actividades muy fáciles de simplificar y automatizar, porque son cosas mecánicas.

La solución pasa por despedir a gran cantidad de empleados públicos. Hay muchísimos empleos del gobierno que no cumplen ninguna función útil, mientras otros están dedicados a hacer procesos simples de manera complicada y trabajosa, siguiendo el estúpido ideal de Gandhi que prefería tener a 300 trabajadores con pala y carretilla haciendo el trabajo que podía hacer una sola excavadora mecánica. Si alguien no se da cuenta donde está la estupidez de esa idea que me pregunte, con gusto se lo explico en los comentarios.

No es un problema técnico, para nada, lo técnico es cosa de niños, pero la naturaleza real del problema es de privilegios, por eso nunca tendrá solución mientras exista democracia. Todo lo contrario, se irá poniendo cada vez peor.

3 Comments:

Anonymous Kirill said...

La tendencia natural de cualquer gobierno es crecer y aumentar su tamano. El gobierno es una carga para la economia y cuanto mas gobierno, menos crecemiento economico.
El gobierno siempre desplaza la economia productiva con una carga sin rendemiento. Aun peor... El problema con el gobienrno grande no es que los oficiales no hacen nada sino que hacen algo.
Los resultados de la beurocracia es mas subsidios, derechos, provechos para sus votantes y mas reglas y otras trabas para el sector productivo que produce valor y riqueza.
Todo este pasara hasta que se desploma dado que no hay politicos que toman las desiciones cotra si mismos. No hay gobierno bueno, no hay oficiales buenos. Todos somos humanos y siempre actuamos en nuestra propia interes.
El problema con el gobierno no se puede resolver. Lo unico que podemos hacer es mitigar las perdidas infligidas por el gobierno.
Para hacer este necesitamos achicar el tamano gobernamental no mas (digamos por debajo de 25-30% del tamano de la economia).
El sistema que funcciona por su deseno es el unico que funccionaria.

Entonces esperamos un grand desplome.... (es inevitable...!)

3 de febrero de 2015, 23:32

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es, yo creo que esto pasa como consecuencia del sistema democrático así es que no resulta muy fácil de arreglar. La administración de un gobierno en democracia, si quiere sobrevivir, debe hacer todo lo que sea popular y evitar lo que sea impopular. Entre las cosas populares están evitar los conflictos y para eso deben agradar a los sindicatos. De allí parte todo.

Entre lo impopular está que se produzcan huelgas, así es que el poder de los sindicatos del estado es mucho mayor que en las empresas privadas, porque el estado no quiebra y no tiene que preocuparse de costos, entonces para mantener todo tranquilo el estado crece y crece repartiendo favores y subsidios en una espiral interminable.

Es un problema cíclico en democracia, probablemente inevitable: el gobierno crece hasta que su carga desploma la economía, entonces la gente vuelve a ser austera por un tiempo, ahi se crea riqueza y después todo de nuevo...



4 de febrero de 2015, 00:50

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente:

Un detalle: titulaste el artículo aludiendo a las empresas públicas, pero en el cuerpo del mismo no te refieres a éstas, sino más bien a las instituciones ligadas al gobierno central. Pensarás que es lo mismo, pero no: los empleados de las segundas se rigen por el nefasto Estatuto Administrativo, mientras que los de las primeras, salvo empresas con leyes orgánicas especiales, obedecen al Código del Trabajo. Y te aseguro que es una gran diferencia. Así es, por ejemplo, en TVN, en el Banco del Estado (me carga esa siutiquería de "BancoEstado"), en los puertos, en la Casa de Moneda y hasta en Correos, entre varias otras que son menos conocidas por el respetable.

Eso no significa que no existan vicios de gestión, pero son mucho, pero mucho menores que los de las reparticiones públicas. Y hay una gran razón para eso: los directores son responsables pecuniariamente si se demuestra que hubo mala gestión atribuible a ellos.

Saludos,
El biministro.

5 de febrero de 2015, 01:07

 

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