Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Volando un C-46

miércoles, 8 de abril de 2015



Este es un video muy lindo, muestra el último vuelo de un noble C-46 boliviano en el año 2012, poco tiempo después se estrellaría cuando le falló el motor al momento de despegar. Recuerdo haber visto estos nobles aviones, que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial aparcados en el aeropuerto de El Alto en en año 1990, la última vez que fuí a Bolivia. Eran los famosos "carniceros", que iban a busacr la carne -y quien sabe que más- en los valles bajos hasta La Paz, seguramente en los viajes aéreos más peligrosos que existen. Todavía debe quedar uno que otro volando.

Mi amigo el arqutuerto me había ofrecido juntarnos con don Fernando Mejido, que piloteó estos aviones de la fenecida línea "Lasa" durante los años setenta entre Arica y Santiago, si consigo una junta le voy a pedir que comente este video, a él como piloto seguro que le va a traer buenos recuerdos. Ah ahora que recuerdo don Ronney Valcarce también fue comandante de Lan Chile y probablemente voló en esos C-46 de Lasa, si lo veo le voy a preguntar.

Esos eran vuelos terroríficos porque los aviones iban sobrecargados y capeando los cerros para ahorrar combustible, yo nunca me atreví a viajar pero creo que mi cuñado lo hizo, así como varios otros viejos ariqueños. Los aviones venían cargados con víveres, periódicos y hasta caballos de carrera para el hipódromo, se devolvían hasta el tope con las manufacturas del barrio industrial: citronetas; Mini Cooper; televisores y toda clase de cosas que iban para Santiago.

Sigo con el arreglo del curso de proyectos sociales, prácticamente lo estoy haciendo de nuevo, ya estoy en el plazo que yo mismo fijé pero creo que está quedando mucho mejor de lo que estaba, en fin, para sufrir nacimos así es que sigo trabajanado.  Me refrescó la memoria sobre varios temas que seimpre me aparecen cuando hago un proyecto, especialmente esa tensión que existe entre los técnicos y los políticos donde yo he ido de un extremo al otro. Cuando empecé a hacer proyectos era un ayatollah tecnócrata, pensaba que la eficiencia técnica del gasto no solo era lo más impostante sino que lo único importante, en los primeros años yo creía que la política era una siple distorsión de los sinverguenzas. Bueno, muchas veces lo es, pero toda moneda tiene dos caras.

Luego pasé al otro extremo. Cuando finalmente entendí que el estado era el dueño de los proyectos, el que ponía la plata (que no era suya) y el que decidía a quien se la daba y a quien no, me convencí que la mano es que todo proyecto de inversión pública le debe convenir al gobierno de turno: si un proyecto no le ayuda al gobierno a ganar eleciones, entonces ni vale la pena molestarse. Esa verdad que se me reveló hace años me trajo mucha suerte y éxito formulando los malditos proyectos: los proyectos sociales son productos y el cliente que los compra es el gobierno, el bien de los beneficiarios es lo de menos.

Pero hay espacio para la eficiencia, la racionalidad y el buen uso de los recursos, lo que pasa es que hay que saber darse cuenta cuando la balanza se inclina hacia el lado tecnico y cuando hacia el lado político. En los proyectos grandes, de cientos de millones de dólares la parte técnica adquiere peso. Incluí en el curso un ejemplo muy bonito sobre la factibilidad de invertir unos 300 millones de dólares en mejorar el Ferrocarril de Arica a La Paz, en ese caso si que pesan los precios sociales y la evaluación costo-beneficio social, por más fallas que pueda tener. Para los proyectos chicos, sigue firme el criterio de compra de votos nomás, al menos como lo veo yo.

Notarán que tengo menos ocio,he escrito menos, creo que después de esta me tomaré unas buenas vacaciones. Antes de despedirme, los dejo con este viaje en tre que organizó hace algunos años mi buen amigo Ian Thomson

5 Comments:

Blogger Luis Brito said...

Don Tomas Como???? Piensa dejar de escribir en este club? Porfa avisenos tendre que dedicarme a buscar otro blog q me guste

8 de abril de 2015, 05:40

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente:

Me parece muy mal esta renegociación unilateral del compromiso de escribir al menos una entrada diaria.

¡Exijo mi derecho a entradas éticas!

¡Por un blog público, gratuito y de calidad!


Saludos,
El biministro.

8 de abril de 2015, 09:41

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jajaja naa, si tengo cuerda para rato

8 de abril de 2015, 09:50

 
Anonymous Anónimo said...

Muchos de esos aviones bolivianos están entrando con cocaína a la selva peruana, muchos se han dinamitado, pero ya salió la autorización del congreso para que sean derribadas en pleno vuelo por aviones cazas. Una buena decisión en Perú.

8 de abril de 2015, 19:02

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Eso pensaba yo pero son aviones que pueden llevar fácil 10 a 15 toneladas, alguien que maneje drogas en ese volumen no la arriesgaría en un C-46 supongo! Para un traficante o productor tal vez basta con unas buenas avionetas Cessna último modelo, arriesgar un cargamento de droga en un avión viejo sería una locura.

En Chile eran cargueros de todo, mi primo Camilo me escribió contándome que el viajó dos veces en uno de esos (bueno, los LASA en realidad eran C-47), una vez llevó su auto de Santiago a Punta Arenas en el avión

8 de abril de 2015, 19:53

 

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