Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Historias y racionalizaciones

miércoles, 29 de julio de 2015

Hace tiempo que estaba por comentar Pensar Rápido, Pensar Despacio, el libro de moda. Lo escribió David Kahneman, psicólogo ganador del Premio Nobel de Economía en el año 2002. Kahneman fue el mentor de Dan Ariely, de quien hemos conversado mucho acá mismo y ambos se dedican a la behavioral economics, la economía del comportamiento que es un asunto muy divertido que estudia la conducta de los consumidores y cosas por el estilo.

Experiencia y memoria
Una de las cosas interesantes de Kahneman es la distinción que hace entre experiencia y memoria. Experiencia son las cosas que pensamos y sentimos cada momento, en este momento yo tengo la experiencia de escribir la entrada 3.533 de este Templo del Ocio y voy pensando distintas cosas de las que ni me acordaría en un rato más si no las dejara por escrito. La experiencia es lo que olvidamos en un 90%.

Por ejemplo nadie se acuerda lo que experimentó la semana pasada a esta misma hora, no hay modo porque gran parte de nuestras experiencias duran en promedio unos 3 segundos, tenemos miles de millones en nuestra vida y las olvidamos masivamente.. ¿Que recordamos entonces? Lo que recordamos son historias que construimos en base a algunas experiencias que nunca se nos olvidan. Es simbiotico: hacemos historias con nuestras experiencias y esas experiencias las recordamos solo gracias a las historias. Los recuerdos no son experiencias, sino historias, cuentos.

La importancia de las historias
Seguramente todos pensamos a veces eso de "todo tiempo pasado fue mejor" y es porque el pasado es un cuento que construimos en parte con experiencias y en parte con imaginación, los recuerdos pueden ser embellecidos o, por el contrario,vistos como una cosa horrible, pero tienen gran parte de imaginación.

¿Que nos hace felices?
Las historias que construimos sobre el pasado y sobre el futuro nos hacen felices o infelices, optimistas o pesimistas. Muchos gurus recomiendan vivir "aquí y ahora", "disfrutar el presente" y todo ese blabla, pero es imposible porque el presente se nos escapa, a lo más podemos vivir de historias recientes, pero el presente no existe como un lugar donde se pueda permanecer.

Pensamiento rápido
El pensamiento rápido es la intuición, lo que hacemos casi automáticamente pensando muy poco. Hay gente que cree tener el "don de la intuición" como si fuera un don escaso y muy valioso, pero no es así. Todos somos -en enorme medida- intuitivos, mucho más intuitivos que racionales y la mayor parte de nuestra conducta y decisiones son tomadas por impulso, porque nos tinca.

Si no fuésemos intuitivos no podríamos manejar un auto, cruzar una calle, ni hacer las cosas más sencillas que hacemos en modo "piloto automático". Cada día tomamos miles de decisiones, una tras otra y la mayoría de esas decisiones no necesitamos pensarlas.

Pensamiento lento
Ayer me comentaba un amigo que vive en un departamento frente al mar, que a veces le preocupaba la posibilidad de un tsunami, porque está en un segundo piso y la ola podría alcanzarlo, pero pensando en las probabilidades, tal vez era más probable un incendio que un tsunami, y en caso de incendio vivir en segundo piso es una ventaja para arrancar. Me llamó la atención porque normalmente no hacemos esos cálculos para tomar decisiones al comprar un departamento, o tal vez los hacemos pero de manera inconsciente.

Cada vez que tomamos una decisión lo hacemos bien por impulso o bien por razonamiento, la enorme mayoría de las decisiones las tomamos por impulso, las menos por razonamiento. Pero hay una tercera forma que es por racionalización, esta debe ser la más común.

Racionalizando
Supongamos que estoy escogiendo un auto para comprar y veo uno que me gusta estéticamente, la forma, el color y cosas así. Entonces lo que hago es racionalizar: construyo una cadena de justificaciones para "vestir" de lógica mi preferencia intuitiva. Para eso sirve el sesgo, que nos permite exagerar lo bueno y disminuir o ignorar lo malo. Haciendo un análisis sesgado entonces puedo construir una excelente justificación para mostrar al mundo que el auto cupé color plata es la mejor opción que existe.

Las racionalizaciones son la base de nuestros principios morales, de nuestras opiniones políticas, de cada cosa que admiramos u odiamos. Creemos que son cosas lógicas, obvias e irrebatibles y que los demás que no comparten nuestras preferencias son tontos o malos. Sin embargo la moral, la política y todo eso son solo justificaciones de nuestras preferencias impulsivas, nada más, nada menos.

5 Comments:

Blogger Frx said...

En resumen construimos nuestras propias ilusiones sin las cuales no podríamos vivir y digo lo último porque he conocido a gente que se le complica la existencia con que todo pueda ser relativo o más simple de lo que creen.

29 de julio de 2015, 14:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es bien importante la construcción de historias porque esos son nuestros recuerdos y en el fondo nuestra realidad. Lo real para nosotros no son las experiencias, que desaparecen enseguida, sino las historias, que son la experiencia procesada. Otra cosa interesante que dice este tipo es que dentro de cada historia lo que más pesa es el final, podemos haber tenido muchas experiencias en diferente sentido pero al final hacemos una especie de balance y la historia (es decir como recordamos la "realidad") podrá tener un final feliz o triste. Es bienentretenida la cosa.

29 de julio de 2015, 16:50

 
Blogger Frx said...

Sí, es sin duda uno de esos temas bien interesantes y está muy relacionado con el dicho de que a final se es lo que se cuenta.

29 de julio de 2015, 19:16

 
Blogger Ulschmidt said...

Es muy cierto. Una buena historia es la clave de todo, y la propaganda televisiva nos lo demuestra a cada rato. Un auto asociado a una bella mujer que se sube al mismo, un cereal asociado a una feliz familia en torno a la mesa de la cocina: hay una historia tras eso, imaginada, adivinada, la gente luego va tras el producto diciendo que escucharon que la relación peso/potencia era muy buena, o que era muy nutritivo, pero desde luego van por la historia.

29 de julio de 2015, 20:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es Ulschmidt, todo es cuentola experiencia dicce que el autoi es para levantar minas, la historia es que el auto es una indispensable herramienta de trabajo. La experiencia dice que la chica anda detrás de los mangos, la historia que quedó cautivada con mi inteligencia ¡las historias siempre adornan la experiencia!

29 de julio de 2015, 21:37

 

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