Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La crisis de la Reforma Procesal Penal

lunes, 31 de agosto de 2015


Es curioso, gran parte de mi vida escuché esta opinión casi unánime: la lucha contra la pobreza era el mayor desafío de todos los gobiernos. Por abrumadora mayoría- se pensaba que ese era el peor problema de Chile. Hoy la pobreza -como miseria que tuvimos hasta los setentas- prácticamente no existe y el foco ha cambiado. Nuestro problema más grave ahora es la lucha contra la delincuencia.

Simpatía al delincuente
Los gobiernos con izquierdistas siempre han tenido una cierta simpatía hacia el lumpen, mal que mal son parte importante de su fuerza electoral y -lo más importante- soldados de sus fuerzas de choque. El núcleo duro de las protestas callejeras es el lumpen, gracias a ellos las protestas alcanzan el impacto mediático deseado, la calle no tiene voz si no hay violencia y destrozos. En las protestas contra los militares ese lumpen tuvo gran participación y cualdo Aywin llega al poder en los 90s tenía que recompensarlos de alguna manera. en términos de estrategia podríamos decir que es su ventaja comparativa, porque la derecha no dispone de lumpen, al menos no en esa cantidad.

Una enfermedad social
También existe la interpretación característica de la izquierda que afirma que el origen de la delincuencia está en la desigualdad y no en tendencias de las personas, es un poco esa visión idealizada del Noble Salvaje de Rosseau corrompido por la sociedad. No hay tiempo ni espacio para comentar sobre esta idea, tal vez más adelante, pero es un hecho que para los que gobernaron Chile por más de 20 años la delincuencia era considerada una especie de enfermedad social, que podía ser curada con leyes más justas, benevoletes y con una adecuada redistribución de la riqueza.

El efecto de todo esto es que desde el inicio de la democracia en los años 90, existió la determinación de reformar todo lo relacionado con la delincuencia, como se había tratado hasta entonces. Se hicieron muchos estudios y diagnósticos en esta única visión, vinieron las "leyes Cumplido" con el propósito declarado de "proteger los derechos de las personas" que en la práctica aumentaron las garantías de los acusados por delitos.

La Reforma Procesal Penal
Pero ese era solo el primer paso de la idea reformista, el segundo fue hacer un cambio enorme en los procedimientos que afectó a todo el sistema de justicia, la llamada Reforma Procesal Penal. Esta reforma introdujo tres grandes cambios (i) creación del Ministerio Público (ii) creación de jueces de garantía (iii) tribunales orales. El costo fue astronómico porque significó multiplicar la cantidad de personal, edificios y equipos en un factor que tal vez nadie tiene muy claro.

Lo menos que se podía esperar de tan millonaria reforma es que la gente estuviese satisfecha y tuviese confianza en el sistema de justicia, pero miren

Las cuatro instituciones que inspiran menos confianza en Chile son: (i) los partidos políticos (ii) el Congreso (iii) Tribunales de Justicia (iv) Ministerio Público. Puede haber mucha controversia sobre si la gente es ignorante o lo que sea, pero esta opinión se ha mantenido durante años. Y hoy está haciendo crisis con un 84% de la población opinando en la encuesta Cadem que en su opinión la delincuencia ha aumentado en el último año.

La gente del gobierno, Poder Judicial, Fiscalía y parlamentariops pueden taparnos con estudios y cifras. Es lo que han estado haciendo los últimos 20 años y al comienzo el engaño resultó. Es lógico que se defiendan y no es raro que los estudios sean falsos o tendenciosos, pero una opinión del 84% de los encuestados no es algo que se pueda conjurar con estudios ni declaraciones retóricas.

La Reforma Procesal Penal fue un enorme fracaso
Esto lo venía escribiendo desde principios de los noventas. Se basó en un diagnóstico equivocado, ideológico y alineado a los intereses de los políticos. No voy a abundar mucho en el asunto porque los dos gráficos que he mostrado son la prueba más clara del fracaso: si más del 80% del país desaprueba una política, al menos en democracia, es de locos sostenerla. En cualquierr momento se va a derrumbar bajo su propio peso. Seguir diciendo que fue buena equivale a defender al Transantiago, es lo mismo.

Solo pondré algunos de los motivos de este gran y costoso fracaso, que deberían ser evidentes, pero de los que nadie habla:

1. Fallas de diseño en el Ministerio Público
El diagnóstico decía que el juez inquisidor no puede ser juez y parte, sin embargo un error enorme de los genios que diseñaron la reforma está en las atribuciones y diseño del Ministerio Público. El sinsentido más evidente es que un fiscal no puede investigar imparcialmente y enseguida ser acusador parcial. Sin darse cuenta, estos imbéciles -perdón pero no encontré otro epíteto peor- transformaros a los fiscales en jueces y parte, porque son ellos los que conducen la investigación y entregan el paquete listo y bien amarrado para el juicio oral. Averiguen nomás que porcentaje de juicios termina en condena, es escalofriante.

Esto es causa de corrupción, prevaricación y deja a los encausados en una situación mucho más vulnerable que antes, porque mientras están investigando los fiscales -que no están sujetos a control disciplinario salvo del propio Fiscal Nacional- gozan del más absoluto chipe libre. Yo recuerdo en el sistema antiguo cuando el juez inquisidor estaba sujeto al control de la Corte Suprema: jueces y ministros de apelaciones andaban con diarrea en cada visita del supremo visitador.

Hoy en Chile tenemos una nueva versión del Santo Oficio llamada Ministerio Público, con poderes inmensos y sin control de nadie. Muchos fiscales se sienten tentados por ese poder y tienen todos los incentivos para abusar de el. Pueden obtener recompensas políticas por ejemplo (eso explica la judicialización actual de la política) y hasta por ganar bonos de desempeño pueden armar falsos delitos y encarcelar inocentes, como ha ocurrido varias veces aunque pocas se llegan a conocer. Un fiscal deshonesto puede hacer que condenen a alguien perfectamente inocente, sin problemas.

2. Fallas en los tribunales
La reforma Procesal Penal fue acompañada de una brutal limpieza ideológica, y no me refiero a ideas políticas solamente sino que todos los que discreparon con el diagnóstico y la doctrina errada fueron postergados o despedidos del sistema, no dejaron ni un solo juez disidente. Esto nos ha llevado a la peligrosa situación donde los jueces y ministros forman un corpus sumamente homogeneo en términos ideológicos. Lo que pasa hoy en Venezuela fue posible gracias a la limpieza que hizo Chavez y aunque acá todavía no es tan brutal, vemos todos los días una uniformidad de los fallos -que muchas veces caen en la prevaricación- O sea que ni siquiera los tribunales son garantía de imparcialidad

La Reforma Procesal Penal se va a derrumbar por su propio peso, la gente no va a seguir soportando ni las instituciones tampoco podrán seguir como si nada con esos niveles de desprestigio, es presión que se está acumulando.

La marcha de los camioneros fue una protesta principalmente contra el sistema de justicia y el manejo que tiene el gobierno en temas de delimcuencia. No existe en Chile hoy una causa política con tanto potencial de apoyo como esa. Mi bola de cristal dice que no va a faltar el político avivado que se de cuenta de eso y empiece a exigir una mega-reforma a la reforma, el primero que se de cuenta de eso la hace, va a ser grito y plata.

7 Comments:

Anonymous Renzo G. said...

Pero al final qué propones? Volver al sistema antiguo?

31 de agosto de 2015, 15:31

 
Blogger Frx said...

Sin duda la institución penal no genera mucha confianza, se tiene la sensación de que está funcionando al revés, apoyando a los delincuentes y castigando a los inocentes, de modo que cuando uno debe resolver un problema en tribunales no puede esperar mucho. Los políticos se han hecho los locos con el problema de la delincuencia y gracias a ello está cada vez peor. Sin embargo, creo que en esto es más dañina la gente que defiende y justifica a los malhechores como si fuesen sólo animales inocentes o no sé qué otra chifladura más.

31 de agosto de 2015, 15:58

 
Blogger Nervio said...

Los fiscales no tienen control. Ni burocrático como podría ser la corte suprema ni democrático con elecciones revocatorias. Vamos a tener que acostumbrarnos a los escándalos.

31 de agosto de 2015, 17:41

 
Blogger Jose Cornejo said...

hace unos 10 años atrás conversaba con un gendarme y un carabinero discutiendo el tema, y me decían que "para que tuviera efectividad" deberia cerrarse el ultimo caso del sistema antiguo. sin embargo y con esta radiografía, el cacho de Soledad Alvear, lo que menos hará será tener efecto.

¿quien fiscaliza a los fiscales? nadie.

31 de agosto de 2015, 17:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Eso de que tenían que "extinguirse las causas antiguas" fue parte del cuento con que escondieron durante mucho tiempo los errores de diseño del sistema

31 de agosto de 2015, 21:46

 
Anonymous Wilson said...

Na' que ver con el post de hoy, pero no habia escuchado a Moscciati http://tv.biobiochile.cl/notas/2015/08/28/tomas-mosciatti-golpe-blanco-contra-michelle-bachelet.shtml
Muy ingenioso eso de poner a Lagos un par de años, aunque dudo que el horno este para boyos como ese sin eleccion popularica.

31 de agosto de 2015, 23:28

 
Blogger Leus said...

Yo tengo un problema cuando escribes sobre la reforma: se te nota demasiado que te hiciste un juicio años atrás y cada vez que buscas argumentos estos vienen afinaditos para tu conclusión que ya es firme como roca.

Estoy de acuerdo con que el sistema de los fiscales está malo. Creo que a diferencia del sistema gringo acá a los jueces los caparon, y al fiscal lo convirtieron en una especie de superhéroe.

Pero con respecto de las tendencias y cifras de la delincuencia, los números muestran que ésta ha disminuido efectivamente. Yo supongo que es consecuencia del desarrollo económico, eso sí, y no de la reforma. Sería interesante si hubiese un estudio serio al respecto.

(Las cifras sobre la percepción de las instituciones por parte de la gente no sólo no me convencen, me dan tirria. ¡Es la misma fuente que dice que _debemos_ volver al sistema de pensiones de reparto!)



4 de septiembre de 2015, 10:03

 

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