Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

·El miedo a ser despedido

martes, 1 de diciembre de 2015

Si bien he tenido mala suerte a veces, en general mi fortuna ha sido extraordinariamente buena. La mayor suerte es que a mis sesenta años -voy para los sesenta y uno en enero- nunca me he enfermado y las únicas veces que he ido al doctor han sido al dentista, donde voy más o menos cada 10 o 15 años y donde el dermatólogo doctor Sakuray para que me volara unos molestos lunares. Mi mayor activo ha sido la buena salud y no tengo idea cuanto más me va a durar.

Otra cosa que tengo que agradecer al Pulento es que nunca en mi vida me he visto obligado a ir a una entrevista de trabajo. Recuerdo que una vez hace muchos años -en medio de una de mis frecuentes cesantías- postulé para un trabajo en el diario La Estrella de Arica, ni recuerdo para qué, debe haber sido para mantener las máquinas cuando era técnico. La cosa es que llegué hasta la entrada, miré hacia adentro donde habían como cinco más esperando con su carpeta en la mano, me asusté y volví a mi casa hecho un cohete.

Ahora último, dos veces me han ofrecido una entrevista de trabajo a través de Linkedin. Una fue hace más o menos un año y la otra no hace mucho, ambas veces dije que lo agardecía mucho pero no estaba buscando trabajo, ni siquiera quise saber de que se trataba. ¿No estoy buscando trabajo? ¡Pero si estoy cesante! Bueno, digamos que no estoy buscando un trabajo donde tengan que entrevistarme, todavía me dura el susto de esa vez, hace varias décadas. Mi buena suerte además me ha traído puros trabajos entretenidos -algunos fascinantes- y siempre han sido por pituto, es decir el boss me ha dicho "oye ¿por que no vienes a trabajar con nosotros?".

Mi primer trabajo debe haber sido en 1980, yo estudiaba en la universidad y estaba literalmente muerto de hambre, vivía sin ingresos, excepto algunas clases particulares de matemáticas que hacía de vez en cuando. Entonces un amigo me dijo que había conocido a un millonario de la zona franca que necesitaba alguien para vender calculadoras y computadores. Al otro día estábamos en el departamento del que hoy es mi buen amigo Gabriel Abusleme y quedamos en que el lunes nos llevaría en la camioneta a la zona franca de Iquique para empezar. Estábamos contratados sin decir ni pio.

Ese trabajo fue mi verdadera universidad, conocí mundos que no sospechaba que existían, apredí a usar desodorante, a programar computadores y a hacer amistad con los japoneses, viajé y me di la vuelta al mundo con el gentil auspicio de la empresa y cuando venía a Chile algún amigo de Japón yo era el pez piloto encargado de entretenerlo. Mejoré mi inglés balbuceante, en fin, fue un cambio cuántico.

Pero después de unos años me dejó de gustar. Andaba todo el día de mal genio, iba a trabajar uno o dos días en la semana y a la primera insinuación de mi jefe que tenía que cumplir horario me sentí ofendido, metí todas las cosas en una caja de cartón y me mandé a cambiar. Luego pude ver con asombro que la empresa pudo sobrevivir sin mi valiosa presencia. No extrañé el trabajo aunque volví a quedarme en la calle y sin ingresos, lo único malo es que terminamos peleados con Abusleme y no volvimos a hablar por casi 10 años. A veces nos cruzábamos en el aeropuerto y era como si fuésemos transparentes. Creo que perdimos mucho con esos años peleados por una estupidez mía, desde entonces nunca más me volví a enojar por cuestiones de trabajo.

Y como estaba de brazos cruzados me dediqué al contrabando para Tacna, que en esos años hizo muchos millonarios. Llevaba unos meses en eso y de nuevo un amigo me dijo que había un gringo que estaba instalando una empresa de computación en Arica, estaba en el Hotel Azapa -que era el mejor en esos años- y quería que le mandara mi curículum y nos juntáramos. La cosa es que fuí y estaba él y su gerente -Alvaro, un tipo muy simpático- ambos me cayeron bien enseguida y a la descuidada miré los currículum que tenía en una silla y el mío decía escrito a mano "this guy will be OK", o sea estaba contratado antes de ir a conversar. Lo mejor que aprendí en esa empresa fue a tomar Ronrico solo, con hielo, ese trago durante un tiempo me gustó mucho.

La empresa era más negra que mi alma, familiar y trabajar allí era como estar en medio de un culebrón de telenovela mexicana, tenía todos los ingredientes. Además me doctoré en el asunto del contrabando, lo que llegó a crecer a niveles peligrosos. Me di cuenta de eso cuando un policía en la frontera peruana me propuso que por qué mejor no pasaba autos en lugar de electrónica, era amigo de todos en la frontera pero la cosa ya se estaba poniendo muy peligrosa. De nuevo me volvió el mal genio y andaba todo el día con la leche cortada, después de unos pocos años, de un día para otro volví a ser cesante en lugar de un contrabandista millonario, como son hoy algunos de mis amigos de esos años.

Después trabajé algunos años por cuenta propia: tribunales regimientos y muchos otros clientes que me había hecho a lo largo de los años, hubo años en que gané mucha plata, fue cuando me compré la casa, autos, camioneta, la casa rodante y todo eso. Era muy agradable porque no le rendía cuentas a nadie. Con el intervalo de un primo millonario, donde fui magnate por un par de años y luego volví a caer en la ruina más espantosa. Desde entonces hasta hoy sigo más o menos igual, boleteando.

Ah, se me olvidaba cuando trabajé en la Municipalidad Provincial de Tacna, también me llamó mi buen amigo Fernando Linares, que hasta entonces solo nos conocíamos por el blog, lo pasé muy bien como saben los que siguen ete Templo del Ocio desde hace tiempo.

Me preguntaba como será trabajar con miedo a ser despedido. Yo nunca he sentido ese miedo, hace muy poco un amigo que me daba trabajo me dijo algo desagradable en una discusión de borrachos y yo reaccioné con la furia y sarcasmo croata, le dije que hiciera un tubo con su basura de trabajo porque no me interesaba. Así estuve como un año sin recibir nada. ¿Y que? Creo que alguien que agacha la cabeza por conservar un trabajo puede tener sus razones, pero no es mi caso, prefiero morirme de hambre. Además nunca le he tenido miedo al hambre ya que la conozco de cerca.

No hay nada como la libertad de hacer lo que a uno se le antoja y solo se puede tener esa libertad cuando las necesidaes son mínimas. Somos esclavos de nuestras necesidades. Creo que uno siempre debe estar preparado para ciertas cosas. Algunas son inevitables como las enfermedades y la muerte, eso es lo primero que debemos aceptar, estar preparados y mirarlas sin miedo, en lo posible. Otras cosas no son inevitables -una cierta seguridad económica por ejemplo- pero tienen un costo y cada uno sabe cuanto está dispuesto a pagar. Yo por eso no pago ni un peso. Nada.

P.D. me acordé que hace unos meses atrás postulé a un puesto en un organismo internacional, pero me dijeron no gracias. Tal vez se asustaron con los poco más de cuatro mil dólares mensuales, que eran mis pretensiones de sueldo. Seré pobre, pero delicado...

22 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

YO si fuí a muchas entrevistas de trabajo. La única conclusión que saco es que cuando necesitas mucho trabajar transmites una tensión o estado miserable que te ayuda mucho a que no te den el trabajo.
En una ocasión inclusive concurrí a un caro hotel donde un funcionario de la companía se presentó con la psico-no-se-qué, que en una mesa del lobby me hizo el test de rosarch, ese de las manchas. Yo, mas que nada, veía manchas. La psicóloga estaba bastante buena y no le puso mucho empeño a la prueba: sospeché que era la amante del ejecutivo y entrevistar tontos en el interior su excusa para ausentarse de la oficina y el hogar unos días. (en realidad es improbable, pero la paranoia del desempleado puede funcionar así)
En resumidas cuentas: Para que te preste plata el Banco lo mejor es no necesitarla, y para que te den un trabajo lo mejor es ya tener uno.

1 de diciembre de 2015, 04:50

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es un efecto curioso Ulschmidt, pero muy cierto. Cuando uno quiere mucho o necesita algo es improbable que lo consiga. Se me ocurre otro caso parecido, el insomne, mientras más quiere dormir, más despierto permanece.

Conversaba justo de eso ayer con un amigo, si a mi me entrevistara un psicoloco o lo que sea, eso garantizaría que no me dan el trabajo, al menos si yo entrevistara a alguien como yo mismo, no le daría trabajo ni muerto.

Al menos la psicoloca sirvió para recrear la vista -¿que ve en esa mancha Sr. Uslchmidt?- "piernas" -¡Y en esta otra?- "tetas" jajaja

1 de diciembre de 2015, 10:37

 
Blogger Jose Cornejo said...

En mi caso, empecé a trabajar como junior en un taller mecánico. cuando ya estaba aprendiendo algo de mecánica, me ofrecieron trabajar en una compañia de seguros y me cambié sin pensarlo dos veces. fui estafeta por unos 3 años hasta que llegó la crisis asiática (de la que segun Eduardo Aninat, estabamos blindados) y los capitales gringos ya habian empezado a emprender la retirada. yo en ese entonces estaba estudiando programacion de aplicaciones computacionales y como me despidieron, me quedé sin las lucas para titularme. resignado me quedé un año sin pega, hasta que me metí al sistema publico.

durante ese tiempo postule a cuanta pega iba encontrando, pero nada. pedir experiencia a alguien que recien estaba saliendo, era un chiste.

Pero no me sentí a gusto en donde actualmente trabajo y volvi a la carga a estudiar redes computacionales, pensando en un cambio de sección... las pelotas. me quedé acá y de ahi no salí más.

El miedo a ser despedido es penca cuando ya pasas la barrera de los 40 y le has dedicado buena parte de tu vida a tu trabajo. es el miedo a perder el sustento, porque no has pensado en otra cosa. uno se achancha y deja de pensar en alguna idea innovadora que te permita salir del paso.

1 de diciembre de 2015, 10:51

 
Blogger Guillermo Arias said...

Siempre son agradables tus historias Tomás. Yo tampoco he pasado por una entrevista de trabajo, sólo imagino cómo deberán ser por relatos de amigos; espero no tener que pasar nunca por una.
Un abrazo y que viva la vagancia.

1 de diciembre de 2015, 10:59

 
Blogger EDO said...

Mas que el tema de ser despedido esta el miedo a no poder darle de comer a tus hijos (no se como lo hara el tomas para mantener su familia). Ahora imaginen a esa gente que tiene 4 hijos en colegios en colegios de 500 lucas, tiene un audi, una mansion que mantener y una muyyy buena pega y quedan sin pega..pfff horrendo.

Lo otro es las famosas entrevistas....hasta faltas de respeto he recibido de las locas de las sicologas....por eso lo mejor es poner un negocio lo antes posible y evitar tener que buscar pega...y humillarse eventualmente.

PD: A mi me sucede al reves....las empresas poco menos quieren que uno este desesperado por el puesto y cobre un moco para poder entrar a ellas....eso.

1 de diciembre de 2015, 11:04

 
Blogger Frx said...

Dicen por ahí que uno se acostumbra a todo y tal vez sea en parte por el tiempo en cesantía que el despido no le sea algo terrible a diferencia de muchos que muy poco o nada lo han experimentado y que al serles algo desconocido de lo cual han sabido de terceros, evitan desesperadamente.

1 de diciembre de 2015, 11:04

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

José, todos tomamos distintos caminos de acuerdo a como la suerte nos va presentando oportunidades. Un trabajo en el sector público puede ser una bendición porque después de unos años entras al inventario y te conviertes en casi inamovible, Pilar, mi mujer, trabaja en el Juzgado de Policía Local hace casi 40 años, ya tiene su oficina donde hace y deshace, creo que se aburrirá mucho cuando jubile, es casi toda una vida en la oficina. Igual siempre es bueno tener un plan B, para sobrevivir la jubilación porque vivir de una pensión no me parece muy factible que digamos.

Guillermo, sabes a mi me gustaría ir a una para decir mis pachotadas, pero sospecho que me sacarían a patadas en primera, no soy buen candidato e iría a puro hacer el loco. Has tenido mucha suerte y por supuesto ¡viva la vagancia!

1 de diciembre de 2015, 11:10

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, es principalmente el miedo a la pobreza. Y también como señalas el miedo a lo desconocido, como no conocen la pobreza a mucha gente le aterroriza.

1 de diciembre de 2015, 11:15

 
Blogger Frx said...

Esos y otros miedos como el miedo a la pérdida, aunque sea de los bienes materiales.

1 de diciembre de 2015, 11:26

 
Blogger Pablo said...

Una vez fui a una donde me pidieron que escribiera un texto cualquiera, en una hoja. Al preguntar para que era, el sicológo hincho el pecho, sonrió orgulloso, y me dijo que era para un análisis grafologico. Me entro la rabia y le dije que no sabia que ahora usarán brujería para buscar trabajadores, y si la próxima prueba sería el tarot. Obviamente le cambió la cara, me dijo que la entrevista quedaba hasta ahí y que me iban a llamar. La pega era buena, hubiese ganado harta plata, pero todavía me da risa cuando me acuerdo.
En otra oportunidad llegue a una entrevista pocos minutos después de haber recibido una llamada confirmando que me aceptaban en otro trabajo. Aproveche el viaje y entré a la entrevista y me di el gusto de contestar las preguntas con lo que yo pensaba, no con lo políticamente correcto. Pensé que eso me significaría que ni quisieran ver ni mi foto, pero para sorpresa mía, a la semana siguiente me llaman para ofrecerme pega......finalmente era por las.mismas.lucas de la que ya.me había contratado, y en otra ciudad, pero me sorprendió que siendo tan polemicamente sincero, me eligieran.

Los sicologos laborales, posiblemente junto a los abogados, deben ser las profesiones más odiadas por mi.

1 de diciembre de 2015, 12:14

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Pablo, la entrevista de trabajo debe ser una variante de "la pesadilla del exámen" que yo todavía tengo a veces.

Es más o menos así: después de muchos años de sacrificio, sustos, caídas y volver a levantarme, por fin terminé mi maldita carrera, estoy muy feliz y aliviado. Pero de repente me acuerdo que me quedó un curso pendiente, es electromagnetismo o algo así, que lo reprobé y viene un exámen que será mi última oportunidad, lo peor es que estoy segurísimo que no podré aprobarlo, entonces entro en pánico y despierto.

jaja, la pesadilla de la entrevista de trabajo debe ser parecida: un trabajo que uno ambiciona y necesita, se ha preparado por muchos años pero tiene una entrevista que sabe que no va a pasar. Podría ser una variante de la del exámen.

1 de diciembre de 2015, 13:43

 
Anonymous Anónimo said...

Yo he pasado por hartas entrevistas, así que tengo bastante experiencia en el tema. También me ha tocado contratar empresas de selección de personal, así que me he dado el gusto de sacarles la cresta desde esa posición... un placer espartano recomendable.

Después de un par de veces, uno ya puede identificar el patrón que normalmente está detrás de cada entrevista: qué cosas tratan de identificar, qué evalúan bien y qué no, etc.

Hace varios años ya, pasé por un proceso así, que terminó con el siguiente diálogo:


- Debo decirte que no creo que tengas las condiciones que el cargo necesita.
- ¿Ah sí? ¿Y por qué?
- Bueno, primero porque nunca has ejercido un cargo como éste...
- Claro, pero entonces la única forma de poder ejercerlo sería habiendo nacido en él.


La conversación siguió con un ping-pong entre experiencias y otras cosas, pero lo encontré bastante surrealista.

Y, por supuesto, no me gané el puesto...


Saludos,
El triministro.

1 de diciembre de 2015, 16:08

 
Blogger Maximo said...

Concuerdo con tu opinión, el que vive con miedo esta cagado.
No es una buena idea aferrarse a algo por seguridad, con eso se pierden mejores oportunidades, ademas de tener que soportar a sacos de weas.

1 de diciembre de 2015, 16:16

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, como ducho en esas lides ¿estará mal jotear a la psicoloca? Solo fantaseaba, me imaginaba que no me daban el puesto pero terminaba con un pollo al velador... Soñar, no cuesta nada.

Máximo, el cobarde muere mil veces, el valiente solo una :D

1 de diciembre de 2015, 18:38

 
Blogger EDO said...

Y sin contar que las entrevistas muchas veces estan hechas no para quedar en un cargo sino que para puro saber de ti, haber si les puedes aportar alguna informacion importante, muchas veces el wn que te esta entrevistando es un wn que no llega ni a la mitad de tus talones wn y esta cagado de miedo que le puedas quitar el trabajo.

La otra es que si te ven muy seguro de ti....altiro te dicen que estas postulando junto a 100 wns mas para que te bajes los pantalones...eso.

A todo esto....que tomas jamas haya ido a una entrevista es como que jamas hubiera tomado copete wn....

1 de diciembre de 2015, 18:44

 
Blogger Rodrigo L. said...

Ahh.... las entrevistas..en mis cortos 11 años de vida laboral solo he ido a una realmente buscando pega, tenia 20 años..y ahi sigo en la misma empresa..entre como Junior y ahora soy jefe de area, he ido a varias entrevistas pero siempre con el respaldo de tener trabajo, en todas las pegas que han llamado y he postulado he llegado a la terna final (sera cuento ese?) y en una consultora realmente se enojaron cuando dije que no seguia en el proceso..parece que se habian decantado por mi como opcion fija, hasta me entreviste con el dueño de la empresa...desde ahi no acepte entrar en mas procesos de seleccion porque me estaba quedando "negro" con los headhunters porque reculaba al final...me sirvio como arma para pelear el aumento de sueldo 2 veces XD....... hoy no tengo miedo a quedarme sin pega, aunque si seria un gran golpe para mi economia quedarme sin pega ahora, por lo mismo cuido mi pega, sin embargo estoy lleno de proyectos e ideas y he partido mis primeros emprendimientos con buenos resultados, los años de experiencia trabajando me han ayudado a visualizar oportunidades y en vez de achancharme me he "avisapado" con los años, me he dado el lujo de cobrarle por auditorias internas a mi empresa y a fin doy la pelea por el bono anual.

1 de diciembre de 2015, 20:46

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente: eso dependerá de los objetivos y posibilidades. Imagino que en estas situaciones las psicolocas están en modo "espantajotes"; además, teóricamente tienen herramientas para cacharte al vuelo. Sin embargo, como dijo Einstein, todo es relativo...

Lo que sí creo es que quedarse con el puesto Y con la psicoloca, ex ante, son objetivos contrapuestos. Ex post... puede ser, aunque no conozco ningún caso.


Saludos,
El triministro.

2 de diciembre de 2015, 10:10

 
Anonymous Anónimo said...

lo sospechaba, la mayoria de los libertarios son oficinistas amargados. Segun ellos, es el empedrado izquierdista que los tiene encadenados a ese puestucho apestoso. De ahi la rabia.

2 de diciembre de 2015, 10:27

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, yo iría a entrevistas de trabajo a puro jotear, después salgo arrancando. ¿Y si toca un entrevistador?, mala idea. Mejor seguir lejos de esas cosas.

2 de diciembre de 2015, 12:27

 
Anonymous Anónimo said...

Jajaja... claro, no se puede descartar que te toque un entrevistador fifí y que te eche el ojo...


Saludos,
El triministro.

2 de diciembre de 2015, 16:08

 
Anonymous Carlos said...

Hola, Tomás, siempre simpático, tú y todos tus temas.
Hace muchos años y después de pasar un sin fin de pruebas y exámenes me quedaba como último obstáculo la maldita entrevista, cuento corto, ésta en uno de sus puntos me obligaba a ser 'compañero', dije que no y me mandé a cambiar.
Bueno, con hambre y todo hay que ser de una línea, amigo.
Saludos (73 es DX)
Carlos

2 de diciembre de 2015, 20:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Carlos. Lo que pasa es que algunos nos acostumbramos mejor a vivir con hambre que a vivir con verguenza jaja ¡Saluti!

2 de diciembre de 2015, 20:59

 

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