Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Fútbol y meritocracia

lunes, 27 de junio de 2016

Si no coloco algo sobre fútbol van a creer que soy autista. Y si hay algo que no entiendo y no me interesa para nada es el fútbol, pero no va a ser primera vez que escribo sobre algo que no tengo idea. En fin, sin más preámbulo aquí voy:

Como he dicho muchas veces me importa un pepino la Selección Nacional de Futbol, el Club de Deportes San Marcos de Arica, cualquier otro equipo de futbol o del deporte que sea. Me irritan las bullangueras celebraciones cuando un equipo gana, así como la rabia de los hinchas cuando su equipo pierde. Que me perdonen mis amigos hinchas pero creo que todas esas son muestras de complejos profundos: de inferioridad, necesidad de colgarse de los logros ajenos y cosas por el estilo.

Ayer durante el partido yo estaba leyendo sobre la Sociedad de Amantes del País en El Mercurio Peruano, unos textos entretenidísimos escritos en el Siglo 18 y ni por broma me habría aburrido viendo un juego de pelota. Pero cuando terminó el partido escuché la bulla y los fuegos artificiales, así es que subí de mi covacha -que está en una especie de sótano- a exigir la lata de cerveza que me correspondía por el extraordinario triunfo. En realidad me tomé tres y después me fui a acostar. Menos mal que a la Pilar no le gusta el fútbol -pensé- pero era peor: estaba viendo su reality show favorito en la tele del dormitorio (arg).

Ulschmidt tiene una teoría interesante sobre eso. Dice que los deportes podrían ser un buen sucedáneo de la guerra y las disputas entre países podrían zanjarse en singular combate, bien sea de boxeo o de dos equipos de fútbol. ¿Bolivia quiere salida al mar? Hagamos un partido en campo neutral, si Bolivia gana tiene Antofagasta y si pierde nos quedamos con Santa Cruz de la Sierra. Ah, dudo que a muchos les guste la idea, pero yo sueño con irme a vivir a Santa Cruz, la bella. Al menos por un tiempo.

La cosa es que el fenómeno de los ídolos deportivos y la hinchada no es de ahora. En Grecia los atletas eran venerados como héroes y en la antigua Roma los gladiadores que quedaban vivos eran superestrellas, como cualquier futbolista o basketbolista famoso de hoy. Igual el deporte espectáculo -para mi gusto- ha sido siempre una porquería. Si es por espectáculos me quedo con la pornografía, mil veces.

Algo curioso en todo esto es que cuando gana la selección de fútbol -al menos en Chile- se empiezan a armar leyendas meritocráticas y a los jugadores se les asignan virtudes morales que tal vez nunca han tenido, pero igual inspiran a la gente. A Gary Medel lo condecoró el Ejército "por representar un ejemplo de disciplina y sacrificio para nuestros soldados". A Alexis Sanchez lo destacan por ser de Tocopilla, uno de los pueblos más humildes de Chile y así a todos les van creando distintos méritos.

Claro que el mérito no es otra cosa que reconocimiento, la admiración que tienen los demás por lo que hace una persona: alguien puede ser un ladrón o un filántropo meritorio, depende del medio. El tipo de mérito que las sociedades asignan muestra valores ocultos, que no siempre están explícitamente reconocidos. Por ejemplo en Chile se admira la sobriedad más que la soberbia, la mayoría de los "héroes deportivos" son sobrios, humildes. En Argentina en cambio se admira el brillo, por eso a Maradona le perdonan todo y a Messi lo crucifican al primer penal que falla. El mérito es una especie de pago que le dan a alguien por haber hecho una cosa que se considera admirable.

Los méritos son evidentemente subjetivos, dependen de la comunidad mucho más que de la persona, de la sociedad y sus valores del momento. Hoy tendemos a admirar al tonto con suerte o al sinverguenza exitoso, más que al tipo que se pone metas y se sacrifica por alcanzarlas. Muchos admiran más los dones naturales que los adquiridos, por eso bancan a Maradona aunque personalmente sea un pobre diablo incapaz de manerjar su "éxito". El éxito económico o brillo social a cualquier costo es de por sí una clase de mérito en muchos grupos.

Creo que algunas de estas leyendas meritocráticas son lo único rescatable de todo este barullo del fútbol, hay una especie de modelo que despierta en Chile mucha admiración hacia el que surge desde abajo y contra todas las probabilidades, a diferencia del que la tiene fácil porque nació hábil y presume de eso. Lo importante -todavía- es no solo ganar sino que hacerlo con humildad y gracia, sobre todo saber levantarse después de las derrotas, porque ser mal perdedor no es bien visto en Chile, al menos no todavía.

Supongo, sin entender nada de fútbol, que ese fue el cambio que dejó Bielsa. Porque no repetía como otros loquitos que en el equipo tenían que ser super jugadores y no perder jamás. Bielsa hablaba mucho de las derrotas y como sobreponerse, en eso sintonizó muy bien -creo yo- con cosas que muchos entendemos como meritorias en Chile. Ser antes que parecer.
 
En todo caso la euforia que despertó haberle ganado a Argentina, se debe a que nosotros siempre hemos sido argentinos wannabe. Tantos pobres diablos gritando ¡ganamos! me recordaban a cuando Argentina ganó su primer Campeonato Mundial de Fútbol y en las paredes rayaban "Dios es argentino", creo que eso fue malo para Argentina tal como el partido de ayer puede ser malo para la moral chilena, nada peor que ser exitista sin verdaderos motivos de orgullo, cuando la verdad -por lo que me cuentan- es que la selección ganó por casualidad, a los penales. Ganar como sea no es lo único importante, curiosamente así es como piensan los perdedores.

Y ya que endiosan a los futbolistas, como si fueran la gran maravilla, repetiré algo que puse en el Facebook: "Si en Chile tratásemos a los buenos políticos como tratamos a los buenos futbolistas y si no aguantáramos a los políticos lo que no aguantamos a los futbolistas, el país sería otra cosa". Ojala que la gente común endiosara así a los buenos políticos y castigara a los malos con la misma furia que a los futbolistas, lo mismo con jueces, profesores, militares. Pero nada de eso: el día que celebren con un asado cualquiera de las leyes de los ochentas que nos trajeron prosperidad y progreso por décadas y cuando derrumben las estatuas de los que nos llevaron a la miseria, entonces pensaré que la gente de mi país vale la pena. Por mientras, me valen hongo sus explosiones de júbilo, flaites perdedores.

19 Comments:

Blogger Nervio said...

Como ya te comente

En chile solo perdonan la habilidad fisica...

Nada empelota más a un Chileno que la habilidad intelectual.

27 de junio de 2016, 21:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, tal vez porque los consideran más directamente peligrosos: les quitan las posibilidades de ascender y cosas así

27 de junio de 2016, 21:44

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Además hay una muy curiosa envidia hacia casi cualquier forma de habilidad, menos a la habilidad física, mientras admiramos a un pelotero hábil envidiamos a muerte a cualquiera que se destaque en el campo que sea. Es muy raro.

27 de junio de 2016, 21:45

 
Blogger Pablo said...

A mi, a diferencia tuya, sí me gusta el fútbol (aunque claramente me interesa mucho más el Deportes Concepción que la selección), vi casi todos los partidos de la Copa, el domingo nos juntamos con amigos a verlo, etc.
Peeeeero.....me empelota profundamente todo lo que rodea este espectáculo y no sea estrictamente lo deportivo. Me genera una mezcla de rabia y verguenza ajena cuando empiezan a salir los comerciales "motivacionales" donde tratan a los jugadores como gladiadores, con música épica de fondo. Pero lo que realmente me empelota es toda la manga de perdedores que se creen lo mejor del mundo porque un grupo de deportistas ganó algo importante.....me parece bien celebrar un triunfo que, al menos en teoría, lo obtuvo un grupo de jugadores que lo hace en representación de todos los chilenos, pero cuando veo en los comentarios de las noticias que la mayoría no hace más que burlarse de los argentinos, y creerse ganador cuando en sus vidas jamas han peleado ni menos ganado algo....El periodismo malo (perdón por la redundancia) también aporta a este estúpido sentimiento de superioridad señalando que el chileno medio, que se levanta temprano a trabajar, toma la micro y vuelve tarde a la casa, sólo por esas actividades también es un ganador, despreciando de paso a los que por suerte o mérito tenemos una vida un poco más fácil.
Me recuerda cuando era niño y la Cecilia Bolocco ganó el miss universo...en la tele veía hordas de mujeres no precisamente agraciadas, que en las calles celebraban gritando "las chilenas somos ricas"......
No les quito en absoluto mérito a los futbolistas que producto de su trabajo, sacrificio, habilidad y todo eso, han ganado una copa, pero nosotros no podemos hacernos de ese triunfo porque no es nuestro. Alentarlos y darles ánimo no nos hace parte de ese triunfo. Con alegrarnos creo que es suficiente.
Un resumen de esta estupidez nacional lo representa un comentarista deportivo chileno del canal Fox o algo así, que se indignó que sus colegas comentaran más la noticia que Messi renunció a su selección que al triunfo de la selección chilena, y en vivo empezó a reclamar, se sacó el micrófono y se fue del programa. Lo más estúpido es que su reclamo lo hacía con modismos y tono de voz argentino......

Tema aparte es nuestra Presidenta saliendo a hablarle al país el domingo en la noche, con una bufanda tricolor al cuello....pero en fín.....eso ya me supera.

28 de junio de 2016, 07:50

 
Blogger Ulschmidt said...

Para mí el festejo chileno - y el de cualquiera que gane - está muy bien y es una inocente alegría donde el público se asocia a unos deportistas. Un cierto nivel de orgullo y satisfacción, aunque sean logros de un grupo de personas que se "colectivizan" inconscientemente, si, bueno, pero cualquier logro nacional, desde la batalla Tal y Tal a lo conquista del Polo Sur o el levantamiento del Edifico-m-as_alto_de-xxx siempre lo hacen algunos y luego se colectivizan.
En todo caso siendo argentino no me puedo quejar cuando eso se excede porque acá debe ser de los lugares del mundo donde más se excede.
LO único, con el correr del tiempo, fue un cambio en los "comunicadores sociales". Antes, cuando yo era chico, el señor serio del noticiero en la tele lo trataba con suma parsimonia y ningún editorial principal de un diario se dedicaba a la banalidad del deporte. Después se lo reconoció y después simplemente se lo exageró. Los políticos y las figuras se prenden de esa moda y todos se declaran fans de tal o cual equipo. En la tele hay programas de análisis de esto como si fuera la fabricación de la bomba atómica en vez de un juego con 22 tipos corriendo por una pelota y se sacan demostraciones racionalizadas de "cómo somos" todos los habitantes de un país, buenas o malas, de acuerdo al último resultado.
Una verdadera tontera, pero no la inventan los deportistas ni el simple hincha sino todo el apartado mediático.

28 de junio de 2016, 08:20

 
Blogger Jose Cornejo said...

A mi también me gusta el futbol. Hincha del Eterno Campeon desde la cuna.

No hay nada mas gratificante que ver al equipo de tus amores levantar la copa despues de un arduo y duro campeonato, no exento de polémicas y de vicisitudes.

Eso si, y comparto la opinion de muchos que la culpa no es de los deportistas, sino que de la prensa y del gobierno que usa el deporte rey como opio para adormecernos y dejarles pasar sus cagazos.

Para entender que podría haber pasado si Chile hubiese perdido esta copa, basta con ver como está la prensa argentina. La crisis al interior de la AFA (intervenida por Macri, por sus vínculos con los K) es más que evidente y todos casi sacándose los ojos por una derrota.

Todo es culpa de la prensa, que te puede llevar a la gloria, de la misma manera que puede llevarte al infierno y con la misma facilidad.

28 de junio de 2016, 09:11

 
Anonymous Wilson said...

Cero futbol por aca, solo supe que algo pasaba por los chillidos vecinales que tapaban el audio de Juego de Tronos.
Los humanos tenemos, entre muchos problemillas, el mayusculo de la identificacion, es decir salir de si mismo y posicionarnos en "lo otro". Parece solo evitable por medio de esfuerzos concientes, y bastante desagradables hay que decirlo, en cambio dejarse llevar por la identificacion es automatico, agradable, facil y no requiere de esfuerzo alguno. De ahi la identificacion con grupos, naciones, ideologias, actividades, casi toda la vida corriente; Maya lo llaman algunos indios. Solo a ratos, choques mediante, se puede despertar de ese ensueño.
Por supuesto que visto esta tendencia humana, se instrumentaliza para convocar, convencer, manipular, motivar, en definitiva para aprovecharse de ella.
Uff, bien prescindible este post,pero como ya lo escribi, alla va...

28 de junio de 2016, 09:48

 
Blogger Oscar Cabello said...

Hola Tomás: No tengo nada en contra del fútbol de aficionados, practicado por cualquier vecino como tú o yo, es decir, el fútbol que se practica "por deporte", sin plata de por medio. ¡Entiendo que así eran en Colo Colo de los años 30, integrado por profesores, o la Universidad de Chile de la misma época, integrada por estudiantes de esa casa de estudios!
Pero me parece deplorable esta gigantesca maquinaria actual, mal llamada "fútbol profesional", que no es más que un grosero negocio publicitario privado, donde se mezclan la corrupción de algunos dirigentes y la candidez de muchos hinchas, que obnubilados se identifican con esa maquinaria como si fuera el resultado de un esfuerzo personal y del propio país.
Pero lo que más deploro es que el "fútbol profesional" está dejando de lado la caballerosidad y respeto por los adversarios que caracteriza a los deportes de verdad: jugar a golpes y zancadillas, pifiar el himno del país adversario o burlarse con saña del perdedor, es algo totalmente reñido con el deporte, y lamentablemente se está convirtiendo en una muy mala costumbre, no sólo en Chile sino que en muchos países.
Antes de ayer se inauguró la ampliación del Canal de Panamá, y los panameños se veían felices por lo logrado: ¡ese es un triunfo de verdad, y Chile debería aspirar más a esa clase de logros -que los tiene- que a logros falsos!

28 de junio de 2016, 10:03

 
Anonymous Anónimo said...

Lo grave es que esto recién comienza. Se están organizando campeonatos con una frecuencia en aumento. Pero se puede hacer muchas cosas en ese tiempo. Por ejemplo caerle encima a una señorita aburrida del troglodita que tiene por pareja y que sólo ve pelota y come asado.

28 de junio de 2016, 10:24

 
Blogger Frx said...

A mí sin gustarme el Fútbol y sin haber visto el partido, sólo el último penal (estaba jugando en mi Xbox One), creo que haber ganado la copa es una buena noticia entre tantas cosas malas que han pasado aquí. Además, viéndolo desde el punto de vista de un país que siempre ha perdido en este deporte, haber ganado dos veces una copa aunque haya sido de esa manera, es un comienzo, por algo se empieza dicen.

En cuanto a lo otro, es bien curioso en verdad que a los jugadores se les enaltezca más allá de los méritos que tienen. No obstante, aún recuerdo el único partido que vi completo que fue uno de Chile contra Brasil donde casi gana el primero y me sorprendió la capacidad de aguante de Medel, quien se esforzó a pesar de andar con una lesión más o menos jodida en la pierna. Suponiendo que en otras ocasiones dio la misma muestra de tenacidad, no es tan extraño que el ejército le haya dado el reconocimiento que le dio.

28 de junio de 2016, 10:33

 
Blogger Ulschmidt said...

..Medel estuvo bien con su chiste acerca de que el poste contra el que se dió un cabezazo "ya fue atendido y está fuera de peligro". Si no fuera por el aspecto que tiene todos dirían que le salió un chiste de los más gentlemen...

28 de junio de 2016, 11:20

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

En Japón, a los luchadores de sumo son venerados a igual que los futbolistas. Sin embargo, allá reciben un paga y beneficios que tenían los atletas que ganaban las Olimpiadas en la antigua Grecia.

A mi no me gusta fútbol. Me da lo mismo que hubiese ganado o perdido.

28 de junio de 2016, 14:47

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Amigos, se me juntaron muchos comentarios. Bueno, para mi esta es la mejor parte cuando conversamos y estamos de acuerdo o no con las tonteras que se me ocurren, los comentarios son "la mejor mitad" de este Templo del Ocio, dicho esto muy generalmente paso a comentarles

Tienen razón en eso del aprovechamiento, por eso yo creo que el fenómeno del hincha es malo porque se usa para manipular a la gente. Eso lo hacían Neron y Calígula en Roma tal como lo hace Bachelet y muchos otros acá. Hay toda una rama del periodismo que se forran haciendo de "filósofos del fútbol" son una peste, al único que yo soportaba era a Bomballet porque era chistoso y decía tantas estupideces que no podía pensar que hablaba en serio. Fue un gran valor, el ´nico que me caía bien. Bueno, Julito Martinez y el Sapo Livingstone también tenían lo suyo, pero de los que vinieron después mejor ni hablar. Pan y circo para la plebe nomás

Lo que dice Ulschmidt hasta cierto punto lo comparto, está bien la alegría pero no me cae bien ver a los monos acomplejados aullando ¡ganamos! No le veo maldita gracia, sobre los periodistas yo creo que son el medio nomás, igual que la tele basura, son una expresión de las preferencias de la gente.

¿Que cosa más fácil que ser felíz o infeliz por lo que hacen otros? Ojalá que la gente se pusiera feliz cuando alguien levanta una gran industria que le da de comer a miles de empleados, pero no, a ese lo odian. Es muy raro eso que la única situación en que el populacho no siente envidia por el éxito ajeno es en el fútbol.

28 de junio de 2016, 15:15

 
Anonymous Anónimo said...

En efecto, todo este show, visto desde fuera, es muy curioso: miles de personas pegadas al televisor y gritándole cosas a los jugadores o al árbitro, vistiendo la camiseta del equipo. En verdad os digo: jamás le he encontrado el más mínimo sentido a nada de eso. Y cuando se lo he comentado a alguien, suelen decirme cosas como "pero cómo no te vas a alegrar si gana tu selección" (como si fuera mía, como si a mí me sirviera de algo... puedo alegrarme de que a Chile le vaya bien en algo, pero nada más, y para eso no necesito -ni me interesa- mamarme 90 minutos pegado al televisor).

El otro día un reconocido periodista publicó en su cuenta de Twitter una foto de parte de los jugadores de la selección metidos en un jacuzzi (creo), comentando que "nadie se lo merece hoy más que ellos en Chile". ¿Cómo que no? Creo que hay muchísima gente que se lo "merece" más, sin perjuicio de que ellos se pueden haber ganado su lugar gracias a su esfuerzo y talento.

Para qué hablar de los "fieles hinchas" de tal o cual equipo, que son capaces hasta de pegarle a alguien si osa criticarlo (literalmente: hasta ha habido asesinatos por eso).

Como ya se dijo: si vemos casos de empresarios exitosos, la gente refunfuña porque "los grandes empresarios lucran a costa nuestra", "se aprovechan de la gente" o por la "horrorosa distribución del ingreso". No son capaces de ver que se alegran por los futbolistas, exactamente por las mismas tres razones.


Saludos,
El triministro.

28 de junio de 2016, 16:39

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, eso es lo más asombroso, no coozco otra actividad humanaen que la gente adore a los que se enriquecen a costillas de ellos mismos. Si esa actitud se extendiera a otros rubros -que al menos generan riqueza y beneficios para montones de gente- el país sería imparable. Seguramente tendríamos más bienetar y más millonarios, es rarísimo que el éxito en la mayoría de las actividades lucrativas provoca envidia, el fútbol parece ser la única que provoca admiración e hinchas.

28 de junio de 2016, 17:28

 
Blogger Oscar Cabello said...

Son las 21:50, estoy mirando TVN y veo que en Buin el alcalde y los vecinos quieren construir una estatua para el arquero Claudio Bravo. ¡Me doy cuenta de que realmene mi pobre país enloqueció!

28 de junio de 2016, 21:55

 
Anonymous PM said...

Si Allende tiene una estatua ¿Porque no Bravo?

28 de junio de 2016, 22:22

 
Blogger Oscar Cabello said...

Jajajaja, ¡PM, tienes toda la razón!

28 de junio de 2016, 22:34

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Anónimo me quitó las palabras de la boca. Seguro que Bravo no se merece una estatua pero por lo menos no le hizo mal a nadie. En cambio el chicho....

28 de junio de 2016, 23:15

 

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