Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Cuando grande quiero ser como él

jueves, 25 de agosto de 2016


Me pasó algo muy extraño hace un par de días. Como he contado antes, junto con mi buen amigo Ian Thomson y otros entusiastas, hemos organizado la Asociación para la conservación de la ex Azufrera y Ferrocarril del Tacora, que alguna vez fue el ferrorcarril más alto del mundo. Resulta que hemos estado un poco atascados en la investigación histórica y ya empezaba a dudar que alguna vez lleguemos a hacer algo que valga la pena con eso, por la falta de fuentes y antecedentes de primera mano.

Me habían invitado a un almuerzo y como me gusta llegar a la hora exacta, estaba algo adelantado, así es que me senté a esperar unos minutos en el paseo peatonal de 21 de Mayo. Entonces, al lado mío se sienta un viejito que parecía tener unos 100 años, como me encanta meter conversación a los viejos, comenzamos a bromear acerca del tiempo y tonteras por el estilo. Estábamos en eso cuando me pregunta que año llegué a Arica, yo le contesté que en 1969 y me dice "ah, yo llegué en 1939, estuve unos años y después me fuí al Volcan Tacora".

Salté como resorte, efectívamente estaba hablando con don Fausto Chavez Flores, contador auditor y el último jefe de oficina que tuvo la azufrera en Aguas Calientes. Por esas casualidades de la vida que se dan muy pocas veces, encontré a la fuente histórica viva más importante para nuestra investigación. Fuimos con don Ian y el Tomás Jr. a entrevistarlo para dejar un registro de como fue la vida en la industria de aquellos años y sacamos como una hora de conversación de los tiempos aquellos. Que golpe de suerte más increíble.

Me contaba don Fausto cuando hizo el servicio militar, a mediados de los años cuarenta se fueron en campaá -marchando a pie- desde Arica hasta rl Volcán Tacora, la campaña demoró 45 días y una vez arriba, nuestro personaje ya no quiso bajar, así es que se quedó empleado en la Compañía Azufrera del Tacora, donde trabajó desde ayudante hasta llegar a ser administrador de la mina.

Se trabajaba entre marzo y diciembre, en enero y febrero son meses de lluvia y nieve así es que no se trabaja, en esos meses solo quedaban tres personas armadas cuidando: don Fausto en el volcan mismo, otro administrador en Aguas Calientes y otro cerca de Villa Industrial. Trabajó dos años en el crater mismo del volcan, donde cada día tenía que subir y bajar a pie unos 15 kilómetros, hasta unos 5.800 metros sobre el nivel del mar, donde está el cráter. Yo que llegué hasta el pie de los andariveles no me explico como los seres humanos pudieron vivir y trabajar en ese lugar.

Las historias son muchas y me tomará un tiempo procesarlas. ¿Se acuerdan cuando yo decía que la gente tiene que trabajar hasta que se muera sin jubilarse nunca? Bueno, don Fausto a sus 90 años todavía trabaja, le lleva la contabilidad a tres clientes en una oficina ubicada en su linda casa de construcción y mobiliario todo de los años sesenta. Que mejor ejemplo de mi idea que este caballero, que vive razonablemente sano y feliz, con una señora que lo cuida y mantiene la casa flamante. Cuando crezca me gustaría ser como él

9 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Mi abuelo era mas o menos así, se jubiló del Banco Nación - antes fue un empleado que pedía traslado al interior para hacer carrera, llegó a Gerente desparramando hijos por media Argentina: una se le casó aquí, el otro le consiguió trabajo allá, etc.. - y tras la jubilación le llevaba la contabilidad a una cooperativa para despuntar el vicio.
Buena suerte con su investigación histórica. No se olvide de anotar todo.

25 de agosto de 2016, 12:50

 
Blogger Frx said...

Wow, eso sí que esta de novela. Estar investigando algo y encontrarse así con alguien importante para dicha investigación está de libro :D.

25 de agosto de 2016, 13:01

 
Blogger RaúlG said...

este tomás tiene mas historias que pedro urdemales.

25 de agosto de 2016, 13:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt ¡picado de la araña el abuelo, eh! jaja grandes hombres esos de antes. Estoy registrando todo lo que puedo.

Frx, fue una coincidencia increíble, todavía no me la creo

Raúl, más historis tiene don Fausto, me falta para eso jaja

25 de agosto de 2016, 14:27

 
Anonymous Anónimo said...

Tombrad, para ser como el viejito cuando seas grande, tienes que comenzar buscando un trabajo duro y sacrificado a tiempo completo, por lo pronto ya tienes una mujer que te cuida y te mantiene....solo deja que pasen los años ya llegara tu recompensa, no precisamente de las AFP.

Att.

INTIbromista

25 de agosto de 2016, 18:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¿Trabajar duro? Que tipo más grosero por Dios, una más de esas y te censuro. A don Fausto se la aguanto porque me cae bien

25 de agosto de 2016, 18:10

 
Blogger Ulschmidt said...

... con los años, la memoria vieja aflora y la nueva se olvida. El memorioso además recupera la data en la medida que va recordando por lo cual él mismo se entusiasma con el cuento y le resulta novedoso. Una cosa le lleva a la otra. Probablemente sus conexiones neuronales le agregan anécdotas que residen cerca del texto principal, aunque no formaban parte del mismo, pero el relator yerra con total honestidad y el agregado no es evidente al escucha. Mientras lo cuenta en realidad lo va regrabando, y la próxima vez que lo cuente no será el original sino una versión de la última versión de las cosas.
Así se forjan los mitos.

25 de agosto de 2016, 18:30

 
Anonymous Anónimo said...

Mi padre empezó a trabajar a los 15 años, cumplió los 30 años de servicio y se jubiló. Nunca tuvo vacaciones, no recuerdo un viaje en familia y menos un paseo a la playa. Siguió trabajando un par de años más hasta que terminé mis estudios en la U, después no trabajó más. Había ahorrado y se hizo de algunas propiedades. Sus últimos 15 años se hizo semejante a Tomás, mi compañero de universidad - bueno pa leer, bueno pa juntarse con los amigos, bueno pa tomar vinito y buena muerte se enfermó un lunes y partió el domingo.
SCejas

25 de agosto de 2016, 18:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, me acordé de Funes el memorioso, ahí tengo tema para el fin de semana: Borges! La memoria es lo más raro que existe, ahí está todo.

Chago compañero, tantos años! eso es vida y una muerte tranquilita ¿que más se puede pedir? Creo que es todo lo que necesitamos. Un abrazo.

25 de agosto de 2016, 19:02

 

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