Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Recuerdos del porvenir

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Debe haber sido el año 1976, el peor de mi vida. A los 21 años, Recién había terminado de estudiar para técnico electrónico y después de hacer mi práctica en la última industria elctrónica que iba quedando en Arica me di cuenta que tendría que ganarme la vida reparando televisores. Al mal tiempo buena cara, pensé, me acordé que cuando chico había acompañado a mi cuñado como vendedor puerta a puerta así es que salí con un bolso con algunas herramientas a ofrecer mis servicios, casa por casa.

Duré muy poco con eso. Un escandaloso cortocircuito mientras probaba el chupete de alta tensión que traían los televisores antiguos, debió advertirme que no tenía dedos para el piano, pero seguí probando, hasta que hubo una barrio completo -la Villa Hamburgo de Arica- por los que evité pasar durante años por miedo a encontrarme con algún cliente furioso. Recuerdo que en todo ese tiempo arreglé un solo aparato de los muchos que traté de reparar.

Finalmente un amigo de mi mamá, que era un tipo de mucha plata, tenía problemas con su costosa radio Telefunken a la que se le había trabado el dial de sintonía. Pensé que era mi oportunidad de reivindicarme, hasta que me ví rodeado de cientos de piezas esparcidas sobre la alfombra que no tenía la menor idea de como volver a armar. Resulta que el sistema de balances, piolas y contrapesos de esa maldita radio era mucho más complicado que los aparejos del Buque Escuela Esmeralda y yo con mi pésima memoria visual solo veía una masa de cordeles, poleas, tornillos diminutos y pesas que me hicieron entrar en pánico.

Entonces me arranqué. Como un cobarde: dije con mi cara más profesional que no tocaran nada, porque al día siguiente iba a terminar. Y no volví más, dejando que mi santa madre pusiera la cara. Nunca fuí muy buen hijo, en realidad hice varias canalladas a mi mamá, pero esa debe haber sido de las peores.

Por primera vez en mi vida sentí que era un fracasado. Desde chico había tenido una opinión algo exagerada sobre mi mismo, me sentía una especie de genio, pero varios golpes sucesivos me empezaron a volver a la realidad, fracaso tras fracaso. Primero no había quedado en la universidad, después estudié dos años para una industria que estaba quebrada y desaparecida y finalmente me di cuenta que pese a que había estudiado y destacado en la sala de clases era un completo inútil para el trabajo que iba a hacer. En realidad venía dando tumbos desde 1969, cuando mis papás se volvieron a juntar, no tenía problema con ellos sino conmigo mismo, sentía que iba acumulando una desilución tras otra desde que se terminaron mis años más felices de cuando niño, hasta 1968.

Como siempre he sido muy reservado, no me quejé ni le conté a nadie lo mal que lo estaba pasando, pero empecé a somatizar. Caminaba de una manera tan extraña -como robot o soldado de plomo- que hasta salir a la calle me daba verguenza, con los nervios no podía caminar de manera natural, no había como.. Estaba realmente desvastado al darme cuenta que no era el puto genio que siempre me había creído, sino un pobre diablo como cualquiera. La idea de tener una vida mediocre como cualquier otro me aterrorizaba, no era por la plata que nunca me ha interesado sino por el fantasma de la mediocridad: vivir haciendo un trabajo que desprecio.

Creo que en 1977 se murió mi papá, a los 90 años, lo que fue un gran alivio porque estaba con alzeimer y era un problema para todos, pero la situación seguía de mal en peor. No se de que vivimos esos años, mi mamá vendía tejidos y hacía pequeños trabajos cuidando niños, yo no producía un solo peso, aunque nunca me preocupó demasiado. Habíamos sido pobres durante varios años y ya sabíamos que todo se arregla de alguna manera, nadie se muere por pasar un poco de hambre.

Ese año me quedé a la deriva, sin nada que hacer, sin trabajo y sobreviviendo apenas ¿que podía hacer entonces? Se me ocurrió estudiar inglés, solo por descarte, no tenía ninguna otra cosa así es que empecé a aprender 10 palabras cada día con un diccionario y una revista Penthouse que me había mandado mi primo Camilo desde Alemania. Después hablé con mi mamá y le preguté si me podía inscribir en el Instituto Chileno Norteamericano, luego de romper la alcancía y contar las monedas me dijo que bueno.

Fuí a matricularme con ella, había desarrollado una timidez enfermiza en esos dos años y después que me matriculé -con una profesora muy bonita de apelido García-Huidobro- quedé en un curso más o menos avanzado. Allí empecé a recuperar un poco la confianza, me enamoré -platónica y secretamente por supuesto- de una compañera y me hice amigo de alguien que después se haría famoso: el capitán Juan Delmas, que era jefe de la temida DINA, policía política de los militares y que años después apareció como supuestamente suicidado, luego del feo asunto de los asesinatos del Banco del Estado en Calama.

Delmas era un tipo simpático y servicial, al menos en lo que lo conocí. Nos hicimos amigos porque me ayudó a mover unas citronetas que tuve que mandar a Santiago y yo lo ayudaba con el inglés. Se hacía pasar como generte administrativo del aeropuerto Chacalluta y un par de veces fuimos a tomar unos tragos a su casa en Azapa. Resulta que ese era el centro de detención y torturas de la DINA en la ciudad y yo sin tener idea, solo me llamó la atención que había una cabaña aparte con soldados en el patio, en ese tiempo ni le hice caso. Cuando terminamos el curso no lo volví a ver hasta unos años después que lo encontré en el centro, estaba bien preocupado porque según me contó creía que iban a despedirlo del trabajo. Tiempo después lo vi en el diario, aparentemente suicidado. Nunca dijo que era militar, se hacía pasar por ingeniero eléctrico.

Pero bueno, me estoy apartando de la historia. Terminé mi curso de inglés y ya podía balbucear algo y traducir un poco de lo que leía. Aprender inglés en esos años fue la mejor inversión de mi vida, aunque ni me imaginaba que un par de años después iba a conocer el mundo y lujos que nunca había soñado gracias a algo que hice por puro olfato. Ni siquiera lo pensé.

Ese año estudiando inglés me abrió un poco los ojos y me aclaró la mente. Había fracasado mucho en los últimos siete años, pero no tenía por que seguir así. Como no tenía nada que perder aposté fuerte por algo imposible: postulé de nuevo a la universidad para estudiar lo que siempre había querido: ingeniería electrónica.

Quedé aceptado pero no teníamos un peso. A mi mamá la invitó mi primo Camilo -que se había criado en nuestra casa- a irse por un tiempo a Alemania y "como se dijo se hizo", sin muchas despedidas, de un día para otro yo estaba viviendo solo y dependía -por primera vez en mi vida- de mis propias fuerzas. "Arrendaba" una pieza desastrosa, muy humilde, en casa de una familia de corazón de oro. creo que nunca les pude pagar el arriendo y jamás me pusieron problema. En 1978 prácticamente no comía porque hacía solo trabajos de subsistencia que me conseguían amigos: a veces alguna clase particular, otra vez andaba contando las luces de alumbrado púbico quemadas para la municipalidad. Fuen un año completo a puro pan con tomate: uno cada día.

Recuerdo que ese año adquirí la costumbre o superstición de rezar todos los días, cosa que conservo hasta el día de hoy, algunos cantan en la ducha, yo rezo y a eso le atribuyo que me haya ido tan, pero tan bien en la vida. Además todos los días pensaba lo mismo "estoy haciendo las cosas bien, aunque me vaya mal ahora en algún momento mi suerte va a cambiar para mejor y voy a estar preparado" eso evitaba que me desesperara y me sintiera un fracasado como pocos años antes.

Y así fue, dos años después un amigo me presentó a Gabriel Abusleme y empecé a trabajar en la Zona Franca de Iquique, me empezó a ir bien y en 1983 estaba bajando de un Boeing 747 de PanAm en el aeropuerto de Narita, donde me esperaba un chofer uniformado con un cartel con mi apellido, para llevarme en limusina al Keio Plaza, un señor hotel de Tokio.

¿Por que se me ocurrió contar todas estas tonteras? Tal vez porque hoy ando en una situación parecida a la de 1976. No me estoy muriendo de hambre pero desde hace algunos años las cosas no me han resultado y creo que estoy haciendo lo mismo que entonces: prepararme, esudiar, desarrollar alguna habilidad -la que mi olfato me diga- si antes funcionó, bien podría funcionar ahora.

Además que veo a un amigo cercano que está pasando por algo parecido, si pudiera darle un consejo, cosa que no haré porque los consejos no sirven para nada, le diría que se levante del suelo cien veces de ser necesario y que nunca acepte un destino mediocre. Los tiempos malos son buenos para prepararse y obligarse a si mismo a mejorar. La autodisciplina no da resultados inmediatos, pero a la larga sirve, aunque sea para no deprimirse

En fin, estaba bien bueno el vino. Me trajo a la memoria varios recuerdos del pasado que no tienen por que interesar a nadie, pero igual me entretuve esscribiéndolos.

40 Comments:

Blogger Armando said...

En el 78 yo estaba en Tacna en cuarto de secundaria. Nos hubiéramos hecho amigos y te hubiera invitado una cerveza 🍺

21 de septiembre de 2016, 01:41

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

#@&€###%!!!!
Y recién ahora pasas la voz 😣😣😁

21 de septiembre de 2016, 01:55

 
Blogger roberto61 said...

Conmovedoramente humano y trascendente. Te felicito. Pd q vino era

21 de septiembre de 2016, 06:48

 
Anonymous Anónimo said...

Rezar? Siempre eso de hablar con el amigo imaginario me ha parecido curioso. En mi caso siendo la oveja negra de la familia tradicional y católica no creer en nada siempre me ha traído dificultades. Pero si sirve para el ánimo qué bien.

21 de septiembre de 2016, 09:04

 
Blogger Rodrigo L. said...

Vamos, que confesion te mandaste hoy, lejos creo que debe ser uno de los mejores escritos , es tan dificil aceptar los fracasos en la vida,en mi caso siento que he tenido "suerte" en muchos aspectos, en ningun momento he sentido esa desazón pero tengo claro que esa posibilidad esta latente, y cuando estas en tu "zona de confort" crees que nunca estaras mal, yo dia a dia tengo presente la posibilidad de tocar fondo.... a veces pienso que tambien es pesimista pensar asi, en mi caso todo va en las responsabilidades que tengo asumidas ; hijos, hipotecario, otros creditos, generalmente es por el lado monetario, personalmente no me asusta perder "status" , si me asusta por eso mi premisa al levantarme es "otro dia ganado" , durante el ultimo año seriamente hice ajustes en mi vida para tratar de ganarle a la incertidumbre, como tu dices la disciplina sirve y espero me de frutos en el futuro. Gran post.

21 de septiembre de 2016, 09:27

 
Blogger Rodrigo L. said...

Me quedo inconcluso "personalmente no me asustar perder status, si me asusta no poder seguir dandoselo a mi familia directa".

21 de septiembre de 2016, 09:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Roberto61, un 120 de Santa Rita, siempre fiel. Rico vino BBB.

Anónimo, casi toda la gente que ha pasado por momentos malos es religiosa y/o supersticiosa. No hay ateos cuando el avión se está cayendo, yo creo mucho en la buena y mala suerte. Cuando tienes una vida cómoda y sin grandes problemas se tiende a pensar eso de "la suerte me la hago yo mismo". Hasta que te diagnostican cáncer jaja.

Rodrigo, no es confesión, solo recuerdos de tiempos no tan buenos, pero interesantes. Cuando uno tiene suerte hay que tocar la pata de conejo para que no se acabe, cuando la cosa se pone mala hay que aguantar lo mejor que pueda nomas. Uno nunca sabe lo que puede venir. La auto disciplina es una gran ayuda.

La preocupación de no proveer a la familia es uno de los grandes problemas de tener familia, pero que diablos jaja.




21 de septiembre de 2016, 10:26

 
Blogger RaúlG said...

Gran post, un sano ejercicio que el pudor no me permite hacer público, pero que nos da perspectiva cuando las vacas flacas vuelven a pasar frente a la casa.

Saludos!

21 de septiembre de 2016, 11:01

 
Blogger Rodrigo L. said...

Si es verdad, con la familia hay que hacerse cargo nomas.... respecto a lo de rezar como dice anonimo mas arriba me pasa algo similar, antes era creyente por familia..lo tipico, te bautizan, te mandan a catequesis, haces la comunion y todas esas cosas, participe activamente en la capilla y hasta hice catequesis para niños, pero ya de adulto no creo que exista un Dios que se preocupe por nosotros pero tampoco critico a quienes si creen, cada uno con su tema, lo dificil justamente debe ser en momentos de aflijido seguramente se reactivan antiguas creencias...me paso hace un tiempo cuando uno de mis hijos se enfermó y no mejoraba

21 de septiembre de 2016, 11:05

 
Anonymous Anónimo said...

Yo también le rezo, pero a dioses paganos. Cuando la cosa está buena incluso canto. https://www.youtube.com/watch?v=r1x3J3UD5J4. Mozart es lo mejor que hay.

21 de septiembre de 2016, 11:11

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

RaúlG, por mi casa, las vacas flacas pasan con una molesta frecuencia jaja

Rodrigo L, yo tuve curas y monjas en mi familia aunque casi nunca he sido creyente, solo la Divinidad Tallerinesca del Spagetti Monster me convence, pero de cualquier manera tengo una fuertísima fe del carbonero.

Anónimo ¡Vivat Bacchus! jaja, que bueno, de la Bodas de Serrallo. Yo igual le rindo culto con freuencia

21 de septiembre de 2016, 11:21

 
Blogger Rolando el furioso said...

Gracias por compartir estas experiencias Tomás. En mi caso, resultan muy motivantes.

21 de septiembre de 2016, 11:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Que digo! el alzeimer, el el rapto de Serallo, las bodas son de Figaro!!!!

21 de septiembre de 2016, 11:27

 
Blogger EDO said...

Porque estudiaste Ingeniería Electrónica si eras un desastre como técnico electrónico tomas???.

Hay un dicho que dice que cuando tienes muchos fracasos te conviertes en un fracasado. Yo creo que te faltaron mejores contactos y mejores asesoramientos Tomas.

Esta mala la cosa....se siente en el ambiente que hay muchos que la están pasando medio mal en materia monetaria....eso.

21 de septiembre de 2016, 11:43

 
Blogger Nervio said...

los fracasos templan el espiritu. el que no fracasa no sabe lo que es levantar la cara del suelo, sacudir el barro, apretar los dientes, morder el coraje y seguir... con menos miedo, porque ya sabes que te puedes levantar.

Un fracaso bien entendido vale oro.

Y por ultimo, si en cada aventura te haz entretenido pensando que te hacías rico... valió la pena.

Total, de esta vida nadie va a salir vivo.


21 de septiembre de 2016, 12:05

 
Blogger Elisabeth Fuchs said...

Hola, don Tomás! Lo felicito por esta columna de hoy! Si hay algo que cuesta aceptar es el fracaso, los errores cometidos y responsabilizarse de uno mismo y no echarle la culpa a cualquier cosa menos a las decisiones malas tomadas por flojera, tontera o creerse el genio! El problema mayúsculo en nuestra sociedad es que no permite el fracaso y castiga al fracasado en vez de ayudarle a levantarse y volver a empezar y eso también pasa en las mismas familias, de ahí la dificultad de no querer enfrentar la culpa propia, la irresponsabilidad o lo que sea que haya producido el mal resultado. El mejor ejercicio para no ser un orgulloso andante es un fracaso y aprender a ser humilde y así se entenderá mejor al que lo pasa mal y no sólo monetariamente, hay un sinfin de gente que lo pasa mal por líos familiares porque todos quieren aparentar algo que no son y bueno, el cuento es para largo. y un último pensamiento: Dios escucha a quienes lo toman en serio, pero no solo de la boca para fuera, sino desde el corazón, pues no sacamos nada con ser arrogantes y creer que por eso Dios tiene que contestarnos como nosotros queremos. Ud. como padre siempre le da la respuesta a su hijo que él quiere escuchar o a veces le dice no, ese no es el camino, es ese otro y su hijo lo aplaude por eso? Ese el problema del ser humano siempre quiere saber las cosas mejor que el Dios que lo creó. Saludos!

21 de septiembre de 2016, 12:12

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah claro Nervio, para no fracasar nunca hay solo dos caminos: (i) ser un mediocre, un pobre diablo obsesionado con la seguridad, un vegetal en cuerpo humano, o bien (ii) tener una suerte del tamaño del Titanic. Lo segundo es más difícil porque la buena suerte puede durar años pero normalmente se termina, no he conocido a nadie que le haya ido bien durante toda la vida.

La aventura, el riesgo y la entretención valen oro y cuando los fracasos pasan y se miran para atrás da una alegría enorme ver de la que salimos, concuerdo que bien entendidos también los fracasos valen oro.

21 de septiembre de 2016, 12:13

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Elizabeth! Claro el exitismo de la sociedad es lo normal todos esperamos tener éxito pero si lo pensamos bien no es nada del otro mundo. Cuando a mi me ha ido bien, no se me ha abierto el cielo ni nada de eso, siempre que uno inteta cosas puede fracasar y mientras más alto apuesta peores pueden ser los fracasos ¿y que tanto? El que no corre riesgos vive asustado, en el mejor de los casos seguro como una planta, eso no es para mi, a mi me gusta la aventura aunque me arriesgue a que me vaya mal.

Yo nos soy nada creyente en asuntos religiosos, pero tengo la fe del carbonero y estoy convencido de algunas cosas de la sabiduría popular como "Dios proveerá" o "Dios aprieta pero no ahorca", esas me las tomo bien en serio. A mi me han resultado en situaciones muy difíciles así es que no tendría por que no creer en eso.

21 de septiembre de 2016, 12:22

 
Anonymous Wilson said...

Tu post de hoy, felicitaciones por el, me mando unos instantes a la sensacion interna de mis porrazos; nunca los olvido, la caida de ayer puede replicarse mañana, pero esa sensacion hacia tiempo que no la sentia, eso es un signo de buena literatura.
Sobre el Sr. del Cielo, en el mejor de los casos podria aceptar como una dama yoga que dice que "es un chiquillo travieso", aunque yo mas bien creo que es un viejo maraco. :-)

21 de septiembre de 2016, 12:55

 
Blogger Rodrigo L. said...

Ahhh, pues claro Tomas, tengo las mismas ... "Dios Proveera"... y me responden pero si tu no crees, y yo les respondo; yo no creeo pero si existe no dejara de proveerme XD

21 de septiembre de 2016, 12:56

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Wilson ten cuidado, los tentáculos talerinescos del Divino Manstruo del Spagetti podrían caer sobre tu cabeza y dejarte sin la divina salsa de tomate por hereje.

Rolando, para sufrir nacimos pues jaja

Anónimo del Vivat Bacchus, no se si lo has notado, pero las religiónes cristianas -y la católica en particular- son las únicas que incluyen entre sus milagros la multiplicación del vino, además Jesus no era sobrio como la mayoría de los demás divinidades, brindaba y multiplicaba el copete, lo que la hace una religión bastante respetable, dento de esas mitologías absurdas propias de toda religión.

Mahoma era abstemio y prohibió el alcohol, Buda ni siquiera comía, la única ´cuasi religión que tenía profetas buenos para el copete era el taoismo, con sus siete sabios borrachos, partiendo por Liu Ling "el borracho número uno"
http://espanol.cntv.cn/special/SieteSabios/portada/index.shtml

21 de septiembre de 2016, 13:20

 
Anonymous Anónimo said...

Sin duda. Estar en uno de esos banquetes en que el flaco hipiento multiplicaba el pan y el vino debe haber sido algo alucinante. Eso de beber del cuerpo de Cristo transformado en vino es también la mejor de las ideas que se les pudo ocurrir. Si tuvieran muchas más de ese tipo de tradiciones tendrían mucha mayor concurrencia y público. Mi tío cura, hermano de mi padre, dice que lo que sirven en el cáliz de la iglesia es como tomar una chicha de no muy buena calidad. Por eso le pone como loco al tinto cuando puede.

Es una cosa curiosa el cristianismo. Constantino tuvo que matar a media iglesia en Nicea para imponer la tesis de que el flaco hipiento y Dios son la misma cosa. Quedaron muchas tradiciones romanes dentro del bando ganador, la del vino debe ser la mejor.

Eso del fracaso me hizo pensar en los propios. Habiéndolo tenido todo fácil desde niño tuve un periodo negro de unos 5 años. Hasta las ratas negras me miraban con pena. Las ratas de verdad, no esas ratas que caminan erguidas. Aprendí algo? No lo sé, pero siempre se puede volver a caer. Tengo terror a volver a los lugares en que viví y el hambre que pasé.

21 de septiembre de 2016, 14:57

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Anónimo, hay vinos de misa muy buenos, tal vez tu tío era de una parroquia medio amarrete. Con mi mamá heredamos -cuando era chico- los muebles de mi tía abuela monja María Elvira, eran muebles grandes y muy antiguos, en uno encontramos un cajón secreto con cilicios, diariós "El Ferrocarril" del siglo 19 y una petaquita de vino que proablemente dejó añejando y se le olvidó tomar.

Es excelente esto de los católicos buenos para el copete, hay obispos que chupan como orilla de playa, vino, ron y piscola, no puedo dejar de sentir simpatía por una religión así.

Yo me iría a vivir a un cuchitril sin problemas, de hecho estuve obligado a hacerlo en 1992 cuando me fuí a pique y estaba tan cómodo que me quedé varios años viviendo en un lugar muy sucio, con travestis, gente salida de la cárcel y todo eso, he contado esa historia varias veces. Saludos a mi queridísima Sra. Silvia, si por esas casualidades de Internet llega a leerme. Un corazón de oro.

21 de septiembre de 2016, 15:09

 
Blogger Frx said...

El año pasado fue mi año de decadencia. Todo lo que pudo salir mal ahí salió mal, pero afortunadamente este año ha sido mucho mejor.

21 de septiembre de 2016, 15:59

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

No hay mal que dure 100 años... dicen :D

21 de septiembre de 2016, 16:14

 
Anonymous Anónimo said...

Yo solo podría caer y vivir otra vez casi como mendigo. Pero ahora tengo señora joven y cuatro hijos que todavía les queda mucho para ser independientes, los mayores apenas comienzan el colegio. Ya no puedo pegarme un salto al vacío como alguna vez lo hice. También me gustaría volver a agradecer a esa familia humilde que compartió conmigo todo lo que tenían. Ni siquiera sé cómo encontrarlos.

22 de septiembre de 2016, 08:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Tener familia es un problema en ese sentido, mucha gente arruina su vida al formar una familia de manera impulsiva, para la mayoría es un costo que se asume como natural, piensan que sacrificarse por la familia es algo lógico, cada quien ve eso a su manera.

La gente que más daño hace son los que cuando se ven atrapados se separan y salen arrancando, después la vuelven a hacer una y otra vez, dejando un reguero de hijos botados. Esos normalmente son los que tienen los mejores sentimientos, son los peores.

A mi me ayudó mucha gente cuando anduve mal pero "los favores son gratis", los agradezco en el alma aunque nunca se me ha ocurrido pagarlos, mucho menos que me paguen los que yo hago.

22 de septiembre de 2016, 09:00

 
Blogger Jose Cornejo said...

Los favores se pagan siempre, pero no directamente, sino que a través de la llamada "cadena de favores" y se devuelven de una manera inesperada.

me recordaste mi período de cesantía (en plena crisis asiática y con el cuco del Y2K encima) en la que tuve que hacer malabares para sobrevivir. estrujé al maximo el pase escolar para moverme ($130) y cuando hice la práctica me pagaban como 40 lucas (la mitad de lo que ganaba haciendo de ayudante de mantención en una empresa). llegué al extremo de mandar todo a la con... lejos, pero al rato se me pasaba y volvia a la carga, hasta que terminé en este antro de rutina llamado salud publica. habrán pasado unos 16 años

Hace un tiempo usé una polera de los mythbusters que decía en inglés "Failure is always an option" (el fracaso siempre es una opcion) y no le había tomado sentido a la frase hasta hace unos años. El fracaso, no es sinonimo de derrota, sino que de revision, y reunir fuerzas para levantarse y volver a intentarlo.

Tambien las personas pasamos por ciclos o rachas y eso es inevitable en todo ser humano. como dijiste en alguna columna "nadie tiene clavada la rueda de la fortuna".

22 de septiembre de 2016, 09:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así nomás es. El fracaso depende de cosas externas que no podemos controlar, mientras que la derrota depende exclusivamente de uno mismo.

Ahora me voy a Tacna, ya vuelvo.

22 de septiembre de 2016, 10:31

 
Anonymous Anónimo said...

Buen tema.

Hay algo curioso de nuestra sociedad: por una parte, está llena de "chaqueteros" (como el chiste de las jaibas chilenas y asiáticas), esperando o buscando que ojalá el resto fracase pero, cuando alguien "cae" e intenta reiniciar, siempre llega a un momento en que le preguntan por su trayectoria y no es raro que se le cierren puertas debido a su caída. O sea que, si todo eso fuera consistente, alguien que fracasa debería suicidarse y deberíamos ser una especie de URSS.

He escuchado que en otros países (EE.UU. por ejemplo), alguien que ha fracasado pasa a ser alguien requerido justamente porque tiene experiencia en ese tipo de crisis y es difícil que vuelva a cometer los mismos errores. No me consta que sea verídico pero sí lo encuentro bastante lógico.

A propósito, y aunque no tenga nada de racional, como que éste ha sido un "annus horribilis" para mucha gente. Al menos yo he escuchado, de muchas personas distintas, que están pasando por distintas catástrofes, no sólo económicas: de salud, familiares, etc. Algo pasa...


Saludos,
El triministro.

22 de septiembre de 2016, 14:00

 
Blogger Ulschmidt said...

,,yo siempre pensé lo contrario, Triministro, por esas expresiones tan yankees como "looser" y su correlato exitoso el "winner".

22 de septiembre de 2016, 18:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, Ulschmidt, bueno, hay fracasos y fracasos. En casi todo el mundo se admira a alguie que ha fracasado y se ha levantado de nuevo, esos rara vez se los conoce como fracasados, son más bien gallitos de pelea, tipos que toman riesgos y si son perseverantes muchas veces a la larga les va bien.

Hay otros en cambio que van de fracaso en fracaso, se deprimen, se quejan y viven inventando explicaciones y encontrando culpables de sus fracasos. Esos son fracasados, perdedores, losers. Hay muchísimos, ambos son animales muy diferentes como el perro y el lobo.

Creo que el triministro tiene razón cuando habla de gente que postula a un trabajo asalariado: los empleadores buscan huevos calados, gente con historial exitoso porque n quieren corresr riesgos. Los empleados asalariados solo necesitans er competentes, no necesitan inteligencia, olfto ni nada de lo que hace exitoso a un empresario, por eso las mejores credenciales son mejor recibidas.

Con empresarios, directivos, asesores de alto nivel, etc.es otro cuento. La experiencia es mucho más importante que los éxitos y algunos fracasos pueden ser aceptables y hasta deseables, siempre que no sean sistemáticos.

La apreciación social normalmente favorece al exitoso, porque la gente común asocia al éxito con la inteligencia. Claro que la apreciación social vale poco o nada en la práctica, nadie paga las cuentas con eso, es solo un pequeña indulgencia para el ego.

Ah, vengo llegando de Tacna, más cansado que xargador de la Vega...

22 de septiembre de 2016, 23:12

 
Blogger Ulschmidt said...


Ahora bien, lo que los americanos sí tienen es respeto por el ascenso propio, y acá pueden hacerle reverencias a un Muhamed Alí o a un cohetero nazi reciclado como Von Braun o a un cirquero de cuarta como Charles Chaplin o a un mexicano director de cine como Del Toro, por más que a la mayoría de los mexicanos los tengan para cosechar lechugas o traerles cocaìna o de los nazis hayan sido enemigos. Basta con que el cohetero nazi reciclado los lleve a la Luna, todo olvidado.
Mientras que aquí en Latinoamérica pesa más la posición y la clase donde se ha nacido y el "chaqueteo" si lo entiendo bien es un llamado a volver a su lugar al que quiere volar más de lo debido.
Si nos esforzamos un poco más, podemos aducir que el chaqueteo deriva en las regiones áridas del Mundo dependientes del riego de una estricta disciplina e igualitarismo en el reparto del agua vital - un subconciente esfuerzo colectivo porque nadie tome más de lo debido. La subterránea idea de que el que tiene las sandías más lindas no es mejor agricultor sino que estuvo regando a escondidas en la noche. Un tramposo. Sería una tesis para graduarse como antropólogo, pero yo nunca estudié antropología.

23 de septiembre de 2016, 12:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Sin duda Ulschmidt, el chaqueteo es violentamente igualador, inmovilsta. Son los ratones que se juntan para derrotar a león, cuando alguien se sale de la manada de ratrones se convierte en un traidor, ratón desclasado, un peligro para todos. creo que es una idea muy aguda, nunca es tarde para doctorarse, el millonario chileno don
Enrique Cantolla entró a estudiar antropología como a los 70 y escribió cosas bien interesantes ¡nunca es tarde Uslschmidt!

23 de septiembre de 2016, 14:12

 
Blogger Ulschmidt said...

..primero tengo que volverme millonario como Cantolla. después estudio lo que sea !

23 de septiembre de 2016, 20:14

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jajaja "el diablo está en los detalles"!

23 de septiembre de 2016, 20:22

 
Blogger Sandra said...

feliz cumpleaños!

24 de septiembre de 2016, 10:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Todavía no Sandra, no estoy de cumpleaños hasta el 6 de enero.
¡Igual muchas gracias adelantadas!!!

24 de septiembre de 2016, 10:23

 
Anonymous Anónimo said...

Siempre he leído su página, pero la de esta fecha es una de los mejores y humanas, me hizo recordar al poema de César Vallejo: "Piedra negra sobre una piedra blanca" http://usuaris.tinet.cat/elebro/poe/cesar/cesar2.htm y a una canción entre optimista y paciente de Hector Lavoe https://www.youtube.com/watch?v=Qd8IoG7UVVU

24 de septiembre de 2016, 17:09

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Excelente el poema de Vallejo y la canción de Lavoe Anónimo, creo que este domingo musical tiene que ser de salsa ¡que gran canción!

25 de septiembre de 2016, 04:41

 

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