Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Ese Inacap de antes

jueves, 15 de febrero de 2018



Sigamos con historias personales que tal vez no interesen a nadie. En el año 1974 experimenté el primero de mis grandes fracasos cuando me enteré que no había quedado aceptado en Ingeniería Civil Electrónica de la Universidad Técnica Federico Santa María. No se que tenía en la cabeza en esos años pero me creía un auténtico genio, estaba convencido de eso y pensaba que, pese a haber estudiado en liceo público mediocre y ser más flojo que un oso panda, en el momento de la prueba de admisión mi cerebro se iba a iluminar y sacaría un puntaje extraordinario, que me sobraría para entrar a la universidad por la puerta ancha.

Abreviando la historia no pasó nada de eso y, aunque saqué un puntaje decente, estaba muy lejos de los necesario para entrar a la universidad más exigente y selectiva de Chile, como era entonces la Santa María.

La cosa es que pasé unos días en estado de shock, sin entender muy bien que había pasado y para despejarme me dio por caminar. Tenía enormes problemas familiares y económicos, estaba recién de vuelta en Arica después de cuatro años alucinantes en la Isla de Chiloé y se me ocurrió salir a caminar todo el día. No tenía amigos ni conocía a nadie así es que caminar horas y horas no era un mal panorama, además me ayudaba a no pensar ni deprimirme. Siempre ue veo a alguien caminando solo por la calle, medio errabundo, me acuerdo de esos años.

En una de esas iba por la Avenida Argentina y pasé frente a Inacap, donde había un cartel que decía "Carreras Técnicas en convenio con Universidad Santa María, inscribirse aquí", yo era enfermo de tímido pero el anzuelo de la universidad que me gustaba resultó irresistible, entré y después de las preguntas llegué donde una secretaria -menuda y simpática, es como si la estuviera viendo ahora- y le pregunté de que se trataba la cosa.

En pocos minutos me enteré que yo cumplía con todos los requisitos, los estudios eran completamente gratis y a tiempo completo: 8 horas cronológicas cada día, en jornada de mañana y tarde, convenio con la universidad que daba el título de "técnico universitario" y con el Reino de Bélgica que nos financiaba el desayuno y la once (café de la tarde). Lo más importante, todo era absolutamente gratis, pagaba Su Majestad, la reina de Bélgica.

Los que dicen que la suerte no existe y es algo que se hace uno no saben donde están parados. Eso fue como si todo el universo se hubiese reordenado para solucionar mis problemas. Le dije a la secretaria "no inscriba a nadie más hasta que yo vuelva" y me fui corriendo a la casa a buscar mis papeles, los recogí y volví corriendo a Inacap, unos 5 kilometros por lo menos. La secretaria que se moría de la risa dijo que nunca había visto a alguien tan entusiasmado y me pronosticó "te va a ir muy bien", eso también lo recuerdo.

No quiero alargarme en recuerdos inútiles y sentimentalismo barato, solo recordar algunas cosas notables que tenía Inacap en esos años. Por ejemplo en la primera clase el jefe de la carrera, Ernesto Riquelme, nos dijo que eso no era un colegio, que no tenía profesores sino "instructores", que el trato era igualitario y todos se trataban de "tu" pero que la más mínima falta de respeto significaría expulsión inmediata (con el tiempo pudimos comprobar que eso era cierto).

Las clases eran larguísimas. En la mañana eran los ramos teóricos. Entre las 10 y 10:30 nos servían un desayuno principesco en el casino y vuelta a clases hasta las 12:30. Íbamos a almorzar a la casa y volvíamos a las 14:30 si mal no recuerdo a talleres, hasta las 19:00. El casino tenía la particularidad que vendía cerveza, así es que podíamos refrescar la garganta al terminar las clases. En hora de clases no se podía por el problema de quedarse dormido y en los talleres podía ser peligroso. Además de los talleres de electricidad, electrónica, propagación, etc, tuvimos un semestre de soldadura y hojalatería, otro de mecánica de banco, y otro de torno y fresa.

Además de una sólida preparación en matemáticas y cuestiones teóricas, que me ayudaron montones después, en la universidad, salimos con muchos conocimientos prácticos que a casi todos nos sirvieron. Pienso por ejemplo en mi compañero Pato Salinas, que además de buen electrónico se apasionó con la soldadura y hojalatería, hoy es un escultor de gran éxito, de los mejores que tenemos en Chile y así muchos otros casos.  También yo aprendí que con una simple lima y mucha paciencia, se podía transformar un pedazo de fierro amorfo en un cubo perfecto y reluciente, due mi primer trabajo de mecánica de banco y me impresionó mucho, nunca había imaginado que el hierro se puede manejar como si fuera plasticina con las herramientas adecuadas.

Inacap en esos años era propiedad de la Corporación de Fomento de la Producción. Es tal vez lo único valioso que ha hecho ese organismo en toda su historia. Fundado en 1966 para capacitar a los trabajadores, en especial trabajadores de la naciente industria de sustitución de exportaciones de esos años. La clave de su éxito en esos años fueron los convenios de cooperación que estableció con los gobiernos de Francia, Dinamarca, Inglaterra, Italia, Bélgica y Suiza, así como su convenio con la Universidad Técnica Federico Santa María, que en esos años tenía una fuerte vocación social y aprovechó de expandir la acción de su Escuela de Técnicos José Miguel Carrera, mediante este convenio con Inacap.

Siendo una institución que quiero tanto, porque cambió mi vida y me rescató en mi peor momento, donde aprendí mucho y conocí a mis mejores amigos durante dos maravillosos años, debo decir que jamás tuve interés por enseñar allí, y el desinterés parece ser mutuo, porque nunca me invitaron a hacer clases. Inacap hoy es otra cosa, ni la sombra de lo que era cuando yo estudié, hoy está a cargo de una asociación gremial de empresarios y debo reconocer que es eficiente: forma excelentes técnicos mecánicos y cocineros, en verdad ha ayudado a prestigiar enormemente esos y otras especialidades, pero no es lo mismo que antes, ni la sombra.

Es explicable, el país cambió y junto con él la demanda laboral. Sobre todo a partir de 1990 cambiaron las regulaciones en la educación terciaria. Inacap durante muchos años dijo que no le interesaba convertirse en universidad, pero a partir de 1990 si no se adaptaba a las nuevas regulaciones hechas a la medida por políticos la cosa era adaptarse o morir. Hoy Inacap es una universidad privada más, un instituto más y no se diferencia gran cosa dentro de nuestro mediocrizado ecosistema de educación superior, es uno más, tal vez un poquito mejor, pero básicamente lo mismo que todos.

Un nuevo Inacap
Hoy Chile necesita de manera urgente un nuevo Inacap, que tenga el alma del que existía a mediados de los años setenta y que se perdió para no volver en los noventas. De Inacap actual no se puede rescatar nada, ya no puede transformarse porque es un buen negocio y está cómodo en su nicho, tiene que surgir otra organización con el viejo espíritu.

Tal como la inversión extranjera es el único camino que para el desarrollo, porque en Chile no tenemos los recursos ni la cultura para hacer grandes emprendimientos, un nuevo Inacap debe venir desde afuera. Ninguna institución de educación popular hecha por chilenos puede resultar, no tenemos la gente ni la cultura. Los alemanes tienen buena experiencia en educación técnica, las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos tienen tal vez los mejores institutos de educación técnica del mundo y la única manera factible es buscar alianzas como lo fue la Fundación Chile en sus inicios. Tal como el antiguo Inacap que buscó alianzas con gobiernos europeos en su momento.

En lugar de la actual locura de ofrecer educación universitaria gratis y universal, que sestá creando generaciones de cesantes, vagos, inútiles y resentidos, todos con lindos diplomas, lo único gratis debería ser la educación técnica de primera calidad, con no más de dos años y sin posibilidad de repetir, al que le va mal, para afuera definitivamente. Así era Inacap antes.

Esto es algo que Piñera si podría implementar y sus defectos de carácter e ideológicos no lo estorbarían. Creo que Piñera podría implementar un Instituto Tecnológico Nacional de primera calidad, gratuíto, con carreras de solo dos años orientadas a formación específica pero también formación general para el trabajo, con muchas horas, con sedes en todo Chile y completamente gratis, pero sin posibilidad de repetir ramos, el que reprueba un ramo pierde la carrera. Los regalos deben estar sujetos a una fuerte exigencia académica.

Debería formar técnicos no muy especializados, capaces de desempeñar muchos trabajos y con más habilidades que conocimientos, estamos en una era donde el conocimiento vale cada día menos y las habilidades cada día más. Me imagino un técnico con un primer año de formación generalista y el segundo año de especialización en algo específico, con capacidades  para seguir aprendiendo por si miemo de manera contínua.

Un instituto de este tipo no pondría pruebas mi exámenes, el instituto no debería evaluar sino poner metas que deben cumplirse. Por ejemplo un técnico que se especializa en redes debiera certificarse en una determinada cantidad de exámenes Cisco, un técnico en Software obtener certificaciones de Microsoft, etc.Todas las evaluaciones debieran ser externas al Instituro para evitar los incentivos perversos de ser profesores, empresarios y evaluadores a la vez. Las certificaciones obtenidas deberían ser los verdaderas credenciales.

En fin, soñar no cuesta nada. Me imagino un convenio con el Colegio para Capacitación Profesional de Suboficiales (CEMPE) de la Fuerza Aérea de Estados Unidos por ejemplo, o cualquiera de los cientos de prestigiosas y prácticas esculeas de técnicos de clase mundial que tienen las Fuerzas Armadas de ese país. Me imagino a las mayores empresas del mundo: Google, Microsoft, Wall Mart,  enviando programas de capacitación técnica para enseñar en el instituto y tomando los exámenes para certificar a los estudiantes. Me imagino un primer año con cursos de economía, estrategia, liderazgo y ventas, entre otros temas, certificados por las universidades de Coursera o EdX.

Bueno, como dije, soñar no cuesta nada. Esto tampoco costaría demasiado si se cortara la llave de derroche en el actual sistema universitario y las universidades volviesen a ser exigentes y elitistas como deben ser. Me imagino que algún día se terminara haciendo algo parecido y el que lo haga va a salvar el país y se cubrirá de gloria. No tengo ni una duda de eso.

16 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

.. muy bueno el relato.
Algo que hay que ensayar, alguna vez de verdad, es eso que tanto se dice acerca de que habrá que formarse toda la vida en este mundo moderno.
Alguien que queda desempleado podría cobrar su seguro de desempleo a condición que haga cursos cortos y prácticos, por ejemplo.

14 de febrero de 2018, 22:22

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, del montón de años que pasé estudiando, lo único útil que me ha quedado de manera duradera son unas pocas cosas generales. Los conoicimientos me ayudaron a matar el hambre durante un tiempo pero la mayoría estaban obsoletos antes de encontrar mi primer trabajo.

Solo una organización completamente nueva puede hacer algo que valga la pena. Las instituciones actuales ya están podridas, nada productivo se puede sacar de ellas

14 de febrero de 2018, 22:30

 
Blogger Jose Cornejo said...

muy buena la historia, no sabia que el inacap dependia de la CORFO. sobre la idea de crear un instituto así, primero tendría que eliminar a esa lacra del CRUCH.

15 de febrero de 2018, 08:58

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es lo único que ha hecho la Corfo que vale la pena, los demás puros fracasos. El crunch yo creo que ya es anarónico: una especie de sindicato de los monopolios, que le queda muy poco que defender.

15 de febrero de 2018, 09:36

 
Blogger Leus said...

El Inacap era notable en esos años, mis dos hermanos estudiaron ahí.

Tu idea es absolutamente intrigante. A ojos cerrados cambiaría toda la gratuidad universitaria por un instituto así.

15 de febrero de 2018, 09:50

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo creo que lo principal sería: (i) que el instituto no sea el que evalúe, sino que prepare para certificación externa de instituciones de mucho prestigio y (ii) que las carreras no duren más de 2 años, pero intensivos, a lo menos 1.500 horas cronológicvas o su equivalente.

Me parece que Piñera demás lo podría hacer

15 de febrero de 2018, 10:09

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

A todo esto en Inacap obtienen la certificación CISCO los que estudian redes, pero tengo entendido que no son evaluados externamente, igual es -creo yo- un paso en la dirección correcta: los que enseñan no deben ser los mismos que evalúan y certifican

15 de febrero de 2018, 10:15

 
Blogger Jose Cornejo said...

Así es. Inacap es la unica entidad en tener la certificacion en Redes Cisco y es la misma Cisco systems quien se encarga de validar dicho certificado. lo mejor de eso es que tu titulo vale aqui y en la quebrada del ají (a nivel mundial)

15 de febrero de 2018, 12:32

 
Blogger Frx said...

El rigor será todo lo intimidante que uno quiera pero es necesario, sobretodo en carreras que un mal trabajo podría costar vidas como un mal cirujano o un motor defectuoso.

15 de febrero de 2018, 14:16

 
Blogger FitoNitroso said...

El inacap hoy es una universidad bien cara versus otras, pero ebtraron en logica del tipo retail, es decir, no escatimar en tener sedes en todos lados, y ofrecer todos los planes de estudios posibles, lo que los tiene en uba lógica de mercado muy parecida a lo que tuvo la universidad del mar, toda la oferta posible en todos lados.

Hace como 15 años que son universidad, desde que compraron una pequeñita universidad, la perez rosales, que daba solo la carrera de ingeniería en sonido, pero toda su infraestructura fue pensaba en eso. (ahora hasta sus edificios son casi todos iguales).

Como toda institución, inacap tiene carreras fuertes, pero tiene mucha carrera challa, que las rotan un tiempo titulan gente y la cierran. (varios amigos tienen títulos muy extraños como ingeniería en comunicación empresarial, recursos humanos en marketing y que se yo).

Igual es una privada que esta en rango casi a la u de los andes en muchas carreras, y salvo aquellas carreras en donde tienen fama, muchas dejan harto que desear.

15 de febrero de 2018, 15:48

 
Anonymous Nicolas Natanael said...

Uff yo creo que hoy en dìa no habría ni el 10% de los profesionales que habían en esa epoca, hoy en día con el internet es todo más fácil por eso la gente se pone comoda

15 de febrero de 2018, 16:32

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Fito, efectivamente Inacap entró al modelo de cazar las lucas fiscales como las demás universidades y la mayoría de sus carreras no se diferencian de lo que podríamos llamar "el modelo estandar", o sea no sirven mucho, aunque sus emblemáticas Mecánica y cocina han sido muy meritorias, creo que ha abierto algo de camino por ahí.

Nicolas, lo que pasa es que hoy con tanta oferta de profesionales, estos están haciendo trabajos de técnicos o de obreros, por mi no habría problema si no fuera por la escandalosa cantidad de plata que se gasta en -supuestamente- "formarlos" y lo peor con plata de nuestros impuestos

15 de febrero de 2018, 16:43

 
Blogger Adelino D. said...

El mejor sistema de formación profesional no universitario que conozco es el de las empresas alemanas y suizas. Muchos ciudadanos de esos países no van a la Universidad porque no lo necesitan, con lo que ellos llaman "formación dual" (que son básicamente dos años haciendo un 50% de trabajo en empresa y otro 50% de clases teóricasa) consiguen los cuadros técnicos que hacen que estas empresas sean las líderes en sus campos.

En alguna región española se ha querido copiar el modelo, pero no ha habido mucho éxito. El empresariado español en general tiene una visión muy cortoplacista y todo lo que suponga formación lo ve como un coste, más que una inversión.

Pero concuerdo contigo en que la tendencia general debería ser la de hacer formación en cosas muy concretas y vaciar las Universidades, que deberían quedar como recintos sólo para estudiar carreras "clásicas".

15 de febrero de 2018, 18:24

 
Blogger FitoNitroso said...

Y me da entre risa y rabia.. la "señora romo" (comocida como la vie...), tenia su universidad, la gabriela mistral, que durante años, se negó a recibir platas del fisco. Ella decía, muy sabiamente "si me pone plata el estado, me arriesgo a que me fijen mis planes y programas", y tate. A alguien se le ocurrió poner como condición de acreditación, que deben recibir platas públicas y paf!. Prácticamente la señora romo tuvo que regalar su universidad a los sodalicios (porque haber perdido la acreditaciónn le dejó la escoba, y la terminaron fusionando con la ucinf, que no habia podido ser acreditada ni con un cerro de plata en coimas).

En la autónoma, me consta que la grauitdad trajo mas problemas que beneficios, claro, no les dan las lucas "a precio de consumidor", sino que a "precio de mayorista", pero parece que tan malo no es (igual la autonoa tiró sus buenas lucas en publicidad a la calle), pero ahora caché que el mineduc está fijando los planes y programas so pretexto "la plata es mia, yo pongo la agenda".

El punto con el inacap, iba a que tienen logica retail, dado a que, por su histórico pasado, tienen sedes en practicamente todo chile, y aún asi siguen construyendo más y más edificios, gracia que solo había logrado la U del Mar (tenia más sucursales que cadena de farmacia) y el Inacap (la mayoría tiene 2, 3 o 4 sedes a lo mucho, versus las mas de 20 que tenia la U del Mar y tiene el Inacap.

El Inacap salvo sus "gloriosas" carreras, es bien penca. La infraestructura se ve bonita, pero no es muy "provechosa" y la verdad?, he oido muchos comentarios de "lo penca" que es la calidad del inacap.

Por cosas de la vida, conocí profesores "taxi" de la institución, que los hacian rotar por diversus campus casi como "medicos en ronda", y pucha, le dieron un rendimiento casi como de macdonalds en términos de RRHH, "siempre habrá quien podrá educar".

15 de febrero de 2018, 19:43

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Adelino, los alemanes tienen un sistema muy eficiente y que da buenos resultados desde la perspectiva social, pero también tienen cosas que no me gustan nada como la virtual prohibición de educación independiente del estado, se trata de un sistema potencialmente muy peligroso y creo que algo tiene que ver con la uniformidad ideológica -y los grupos pequeños pero radicalmente violentos- que tienen. En Alemania tienen más o menos resuelto el "como" pero no estoy muy seguro del "para qué"

Fito, el sistema universitario se ha ido corrompiendo paulatinamente en el tiempo con la introducción masiva de plata del estado que en la práctica ha significado hacer quebrar a cualquier universidad que pretenda permanecer independiente. Es un esquema muy perverso, que obligó a Alicia Romo a vender la U Gabriela Mistral de manera parecida a como Allende obligó a Volpone a venderle el Clarin: por chantaje.

Inacap se tuvo que conformar y adaptar al modelo impuesto por los políticos, sus muchas sedes no son casualidad ni diseño, la mayoría vienen desde los años setenta así que es natural que tenga sedes en todo Chile. La sede de Arica por ejemplo, fue construída por la Junta de Adelanto de Arica y al pasar a los nuevos dueños (Confedración de la Producción y el Comercio y Sercotec) heredaron, además de un estupendo edificio, talleres equipàdísimos de toda clase que se ocupan hasta el día de hoy: los talleres de mecánica y soldadura, tornos y fresas, fueron donados por el Gobierno de Alemania, unos laboratorios eléctricos impresionantes dueron donados por el Gobierno de Francia, todo eso se ocupa hasta el día de hoy, está 100% operativo.

Hay que entender que Inacap, a diferencia de otras instituciones privadas, no tiene dueños que se hayan estado forrando, bueno, seguramente algo rasguñarán los ejecutivos, un raspado de olla o algo así, pero ni la CPC ni Sercvotec hacen retiros, es una operación pro-bopno, como el negocio es extraordinariamente rentable (mayormente con plata del fisco) Inacap ha ocupado casi todos sus ingresos en reinvertir en infraestructura y nuevos edificios, tengo entendiodo que algo parecido pasa con el DUOC.

PERO, el hecho de recibir lucas fiscales tiene su precio, están con la camisa de fuerza que no les permite innovar y deben seguir el mismo sistema podrido e inútil que tienen todas las universidades, ecualizado con el pretexto de la "acreditación", es un precio altísimo.

Sobre la calidad yo no me pronuncio, creo que hoy no existe ni una sola universidad buena calidad en Chile, son todas instituciones corrompidas, apagadas y normalizadas por culpa del sistema de acreditaciones y por su calidad actual de monopolios, como no están obligados a competir les basta con seguir haciendo la misma basura todos los años y tienen su crecimiento asegurado. Es, a mi modo de ver, un problema sistémico y sin solución mientras el estado no saque sus narices del sistema, creo que es bien injusto hablar de "mala calidad" en un entorno donde todas están obligadas a ser muy malas

15 de febrero de 2018, 20:08

 
Blogger FitoNitroso said...

Mi principal critica a la forma de hacer educación en Chile, es que, por a, b o c motivo, siempre los "cabecillas" de las universidades, manejan el tema a su entero antojo. En las Públicas, siempre me ha llamado la atención de que, no sean "realmente pública", sino que manejada por académicos "elegidos entre ellos", y cada una corre al ritmo que le parece, y no en función de una "misión país".

En las privadas, como el caso de los Romo, ellos siempre fijaron sus reglas y siempre tuvieron en claro como funcione la cosa. La Autónoma es como la misma idea pero en manos de la familia Ribera.

De las 3 universidades que he pasado, en la primera claro, nos daban una tremenda exigencia en lo académico, pero más que pensar, lo fuerte era "memorizar" cantidades siderales de texto, a cargo de un profesor que llevaba fácil una década repitiendo como loro lo mismo. El único ramo que sentí que valió la pena, fue justo en la época en que reformaron la constitución y hubo que hacer, por la fuerza, contenido nuevo, pero que a estas alturas ya es viejo.

En la USACH, están mas preocupados de enaltecer una imagen de "Universidad del pueblo", y una ideología de que "todos tienen la culpa menos yo", y en donde se nota mucho el compadrazgo respecto de quien dirige una carrera, a quien nombran profesores de planta, a contrata y por hora. Tuve la oportunidad de hacer docencia ahi, y era un despelote por todos lados, me pagaron mi labor docente casi un año después, era poquita plata y aun así me dieron una chorreada de cheques (sacaron molido de muchos centros de costos), y tenia que imprimir a mi costa las pruebas y trabajos, porque "no habia recursos".

En la Autónoma, me da gusto ver que todo lo que se puede ordenar, está ordenado... Edificios realmente limpios (es casi obsesivo el tema de la limpieza), el ERP de la Universidad, con todo lo malo que pueda tener, es una delicia (tanto para alumno, que tienes tus notas, certificados, asistencias y todo tu expediente académico online), y como docente (notas, asistencia, y planes de estudio en un solo sistema), los pagos docentes son como reloj suizo de puntuales. Quizá no es tan rentable para los que solo tenemos pregrado (el magister sube las lucas), pero lo ordenado de los planes, materias, contenidos y administración, no te quita tiempo en tonteras.

La otra cosa que caché de la usach, es que el plan de estudios es bien "discreto" en calidad y extensión, y a los pocos meses de egresar, PAF!.. miles de ofertas de diplomados y cursitos con "todo eso que no se vió en clases y que hoy es vital". O sea, es como comprar un auto y que te vendan los neumáticos aparte. Tuve la suerte de hacer uno de esos cursos en otra universidad (la U de Concepción), y aprendí más en ese humilde curso de 200 horas, que en varios semestres de marketing.

16 de febrero de 2018, 01:07

 

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