02 noviembre 2006

Día de los muertos



Esta vieja fotografía de familia es del año 1920 y tiene la particularidad de que todos quienes aparecen ya están muertos: mi tio abuelo Ignacio Pérez Labra, mi bisabuela Berta Labra, mi tia abuela María Elvira Pérez Labra, la nana Zenaida y mi tio abuelo Arturo Perez Labra. Las niñas son mi tia Berta Pozo, mi tia María Eugenia Pozo y sentada en la mesa con un año de vida, mi mamá Rebeca Pozo.

El 1 de octubre celebramos en Chile el día de los muertos y mucha gente va a los cementerios a dejarles flores y todo eso. Creo que mi falta de respeto hacia los muertos viene del hecho que cuando yo era chico y se moría algún pariente por lo general siempre nos dejaban algo de herencia; plata, muebles o lo que fuera, así es que la muerte siempre venía seguida de alguna agradable sorpresa. Desde entonces nunca he llorado a los muertos, sean familiares o amigos "el muerto al hoyo y el vivo al bollo".

Además mi mamá tenía un magnífico humor negro, que se traspasó a mi y al Tomás Jr.y siempre hacemos bromas medio macabras cuando algún familiar o amigo se muere. Aparte de la muerte de parientes ricos, la primera muerte cercana que recuerdo fué la de mi tía Mery, que también tuvo buen efecto para mi porque después de eso llegaron a mi casa mis primos Camilo y Mario que fueron mis verdaderos hermanos durante los años de mi niñez.

Luego se murió mi gato Marat-Sade, el primero de varios gatos del mismo nombre a quien le hicimos funerales de estado con ataud, discursos, toda la pompa y ceremonia. Fue algo muy triste, no por la muerte del gato sino porque coincidió con la separación con mis primos que fué el primero de una serie de duros golpes en mi perra vida.

En los ochenta murió mi papá, a una edad avanzada y en la más completa miseria. Su vida había sido un desastre, medio en broma, medio en serio se quejaba de que había perdido su gran fortuna de la manera más estúpida posible: trabajando, si hubiese sido mujeriego o borracho por lo menos habría disfrutado, pero durante toda su vida hizo malos negocios hasta que se quedó sin un centavo. Tenía ochenta y tantos años y lo que entonces se conocía como "arterioesclerosis" (mal de Alzheimer), cuando estaba cuerdo decía que mientras la mayoría de la gente quería vivir más el lo único que quería era morirse, pero con tan mala suerte que no le tocaba nunca. Un día salió, se cayó y se quebró la cadera, estuvo en el hospital un par de días y finalmente se murió.

Pasaron los años y murió mi tía Berta en Viña, luego le tocó a mi mamá que había tenido dos infartos y la tercera fue la vencida, los infartos son la muerte reglamentaria en toda mi familia materna y espero que cuando me toque a mi también me muera de un infarto, idealmente mientras esté soñando con la Sonia Braga. Pocos años después murió mi tía Flory, la menor, con lo que las cuatro hermanas -como dicen los pisiúticos- "pasaron a mejor vida".

El primer amigo muerto que recuerdo fue el negro Morales, después le tocó al corcho, quien estuvo un año agonizando y lo ví unos minutos antes de morir, le había llevado unos pañales, estuvimos bromeando y me dijo "Tomás, tu has sido buen amigo así es que cuando yo me muera no te voy a venir a penar", al otro día estaban velándo. Me toco ver por primera vez el momento de la muerte en el papá del Alfredo Medalla, nunca antes había visto morir una persona, luego Jaime Mancilla afrontó valientemente una enfermedad horrible que lo llevó a la muerte y después de poco tiempo se murió mi amigo y compañero el Pepe Drago.

Pasan los años y la lista de muertos va creciendo, la mía ya es larga y hay muchos que se me escapan en este momento, somos carne de la muerte, como decía Quevedo debemos cultivar la agricultura de la muerte. Con Tomás Jr. el otro día conversábamos que haríamos con las cosas según quien de nosotros dos muera primero, porque en cualquiera de los casos vamos a ser herederos naturales. Obviamente él sale ganando porque se queda con la casa rodante, el notebook, el CRX y varias cosas más, yo en cambio solo heredaría el televisor y el teclado electrónico, no ganaría gran cosa.

En fin, no pienso llevarle flores a nadie ni menos malgastar una sola lágrima o una pena por los que se murieron, si alguno de ellos puede leer mi blog desde aquí le mando saludos y si me pueden ayudar con el milagro que estoy esperando desde hace tiempo se los agradecería mucho. Espero que cuando yo me muera pueda hacer milagros a destajo, mal que mal cuando vivo siempre he sido servicial (nunca servil) así es que cuando muerto -si es que puedo- seré la más milagrosa de las animitas. Así es que ya saben, después que yo estire la pata pídanme milagros nomás, si está en mis manos, los haré encantado.

3 comentarios:

  1. Comentario de Vieja Caduca:
    "Tomás, encuentro el colmo que no respetes la memoria de tus muertos".

    Ahora, volviendo a lo mío;

    Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz!!!

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  2. Nunca he entendido ese respeto medio supersticioso hacia los muertos. Eso de que no hay muerto malo me parece sencillamente estúpido y algunos muertos, ciertamente, están mucho mejor en ese estado... Ya, ese fue el momento políticamente incorrecto del día de hoy.

    Corrección: El día de los muertos es el 31 de Octubre, el 1o. de Noviembre es el día de Todos los Santos (All Saints Day).

    Tenía un tío masón que se agarraba para el hueveo a todo el mundo... hasta que, como decía el, "pasaban a decorar el oriente eterno", ahí eran todos respetables, decentes, serios y buenas personas (lo que casi siempre estaba en obvia contradicción con lo que el resto recordábamos o con el hecho de que eran amigos de él).

    Al final, se murió mi tío... y un primo de mi mamá (el tío Darío, que ese si es sabio) dijo: "El problema de este viejo era que más que Masón era Ma-Son: Maricón Sonriente... Le tenía tanto miedo a la muerte el viejo maraco que creía que había que ser muy valiente para morirse!"

    En fin, al final (como decía un amigo que usaba la frase para justificar su permanente borrachera) todos seremos calaveras...

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  3. Wuajajaja, buena Hernando!!!
    ahí si que te tiraste una buena "MA-SON" jajajaj, esa si que me gustó. Harto sabio el tio Darío, creo que le pegó justo en el clavo.

    Que cosa más rara todo esto relacionado con el estiramiento de pata, yo de los muertos amigos solo espero un milagrito de vez en cuando, uno más que sea, que les cuesta...

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"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"