Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Para variar, cabezas de pescado

domingo, 19 de julio de 2009


Hoy no salió el sol en Arica, es el primer día del año según recuerdo en que no aparece el sol y me confirma que estamos pasando por la parte más dura del crudo invierno. En señal de protesta hoy no me he duchado y he andado todo el día en pijama, la verdad es que ni debí haberme levantado hoy. Pero no es para tanto, la temperatura ahora es de 18 grados celcius (unos 64 F) y creo que la mínima llegó a 13 celcius, bah, vivimos en el paraíso ¿quien tiene esas temperaturas en pleno invierno? lo único que me baja el ánimo son las malditas nubes, necesito el sol con urgencia.

En el desierto, a muy pocos kilometros de acá todavía debe estar brillando el sol a esta hora, recuerdo las exquisitas siestas que me daba en un banco que hay a la entrada del cementerio de Huara, a pleno sol con la brisa de la pampa. Cuando fué un terremoto grande en la zona que botó a casi todo el pueblo, los nichos se derrumbaron y quedaron todos los muertos al aire, era muy interesante ver las ropas de los años 20, 40 con que estaban enterrados, no daban miedo ni asco porque estaban naturalmente momificados, ni parecían muertos, los cenemterios generalmente me dan asco y no me gusta el kitsh de las tumbas, pero el de Huara es otra cosa, uno de los pocos cementerios bonitos que conozco.

Es un problema deshacerse de un muerto y por alguna razón se piensa que los cadáveres son insalubres y no dejan enterrarlos en las casas. Sin embargo la mayoría de las mascotas se entierran en cualquier parte y son tan muertos como cualquier cristiano. Yo nunca he entendido esa especie de fetichismo que hay con los cadáveres y como se sigue visitando las tumbas donde se pudren los muertos de la familia. Mi querida suegra tiene esa maldita costumbre y antes la tenía que acarrear todos los domingos al cementerio donde -según yo le decía en broma- iba a arreglar su futuro departamento. Ahora se le ha olvidado, menos mal y hace tiempo que no me pide que la lleve. Ah, para variar, hoy escribo puras cabezas de pescado.

Que domingo más aburrido, estudié un rato, después avancé con el proyecto que parece que anduvo cojeando en la presentación de Santiago, me puse a ver televisión y llegó el Tomás Jr a ver la tonta película de los Simpson, creo que ya reventaron, los explotaron acelerdamente igual que la música de Silvio Rodriguez, que buenas letras y arreglos tenía, pero lo explotaron hasta la nausea, ahora no lo soporto

Al tibio amparo de la dos catorce
se desnudaba mi canción de amor
llegaba el día indiscreto y torpe
y la belleza nos hacia más pobres
más esclavos de la ronda del reloj

Que curioso, esa canción me recuerda todo menos cosas románticas, la ponía siempre en la radio de mi escarabajo rojo, así salíamos a la island con mis amigos el Matute, Pepe, Macana, todos borrachos y normalmente como lápiz bic: cero minas. Comprábamos un combinado en la botillería Cali: una de pisco y una de Coca-Cola, salían justo dos botellas de combinado miti-miti. Cuando conduzca no beba y cuando beba no conduzca, que gran estúpido era entonces, y eso que me creía vivo.


Y así sigue pasando este soporífero domingo en aburrilandia, creo que voy a estudiar un rato más, lo bueno de estar aburrido es que dan ganas de estudiar, ahora atacaré el branch and bound que ni siquiera he visto y no tengo idea como se hace, en fin, nos vemos mañana.

4 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Me hizo morir de la risa, luego ponerme reflexivo.
Años ha, a cierta distancia de aquí, un cambio climático aumentó el nivel de la laguna Mar Chiquita, el lago salado mas extenso de Sudamerica, y alcanzó el cementerio de Miramar. Los del pueblo estaban muy ocupados con la inundación de sus casas asi que no vieron muchos ataudes saliendo a flote y haciéndose a la mar, digamos.

20 de julio de 2009, 09:15

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ya me imagino los ataúdes flotantes! si había algún deudo hindú por ahí estaría encantado, igualito como tiran los cadáveres al Ganges jaja.

El asunto de los cementerios es lo más ineficiente que he visto, OK si alguien quiere guardar algún pedacito de su pariente muerto ¿por que enterrarlo completo? ¿por qué no entierran solo un dedo o una mano y el resto del cuerpo a la fosa común nomás?, los ataúdes serían chiquitos y las fosas comunes fertilizarían el suelo rápidamente, uno podría tener la tumba de un dedo en su propio jardín.

Es muy irracional eso de los cementerios.

20 de julio de 2009, 09:31

 
Blogger Ulschmidt said...

La gente tiene que ir a poner flores a alguna parte, como hacía su suegra. El sistema que yo he visto - supongo que es universal - es que los nichos son municipales, no se venden sino que se alquilan por diez años, luego se renuevan, cuando ya nadie se presenta a pagar se retiran los restos y envían al osario común y el nicho queda libre. Una operación intermedia es una "reducción" donde una familia hace "reducir" (embolsar los huesos, bah) de varios parientes lejanos muertos hace mucho y los coloca en un solo nicho, para bajar los costos.
Desde luego si uno quiere ser completamente ecológico tendría que hacerse reciclar de otra forma. Hay un enterrario "de cielo" en una tribu en Asia que consiste en exponer el cadaver a los buitres. Si uno lo piensa bien, el paso siguiente natural es que los carroñeros se hagan cargo de reciclar las moléculas que fueron de uno.

20 de julio de 2009, 09:52

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Claro! hace años leí -creo que fué en "el tercer ojo" de Losbang Rampa- que los tibetanos tienen una profesión encargada de desmembrar a los finados y dejarlos en pedazos masticables para los buitres en la punta de los cerros. Me parece una solución mucho más civilizada que la de arrendar un nicho. Y las flores se pueden dejar en cualquier parte me imagino, un tremendo ataúd más arrendar el lugar del "eterno reposo" me parece tirado de las mechas.

Mi mamá, igual que mi compadre Marcelo ordenaron que los quemaran después de morir, cosa mucho más eficiente aunque tal vez no tan ecológica. La ventaja es que las cenizas se pueden poner donde sea y nadie se enoja. Al Marcelo lo esparcieron por el mar en la Isla del Alacrán, un buen funeral sin esos tétricos ataúdes.

Los más antiguos ariqueños, hace unos 7000 años atrás eran los más pintorescos: momificaban a sus muertos y los mantenían como adorno en sus chozas: nada de tumbas, comían y dormían al lado de la momia.

20 de julio de 2009, 10:07

 

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