Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Aquí vamos de nuevo

sábado, 7 de enero de 2012


Todo tranquilo en mi primer día de 57 años. Nos íbamos a juntar con McDonnell pues me había invitado a almorzar, pero yo no estaba en condiciones así es que lo dejamos para mañana. En la tarde bajamos al centro con el Tomás Jr. a comprar algunas cosas y tomarnos un pitcher de cerveza. Aunque me cueste, no podía empezar los 57 años abstemio, habría sido de muy mal gusto.

Me escribió mi amigo Mario de New Jersey y me dice que tengo que buscar en youtube la canción La Caja Negra de Enrique Diaz, la encontré estupenda y muy ad-hoc, por eso la coloqué en esta entrada:

El hombre que trabaja y bebe
déjenlo gozar la vida
porque eso es lo que se lleva
si tarde o temprano muere.

Después de la caja negra, compadre,
creo que más nada se lleve.

Todo el que tenga sus bienes
que se los goce bastante.
Goce lo más importante,
ay, que goce con mujeres.

Ay! Que tarde o temprano muere y sus bienes
no sabe qué se los hacen.

Viven pendiente en la parte
yernos, cuñados y hermanos
y aquel pobre finado
ni una bóveda le hacen.

Ay! El que trabajó bastante, se lleva
la tristeza y el guayabo.
El que trabajó bastante, se lleva
la tristeza y el guayabo.

Ah que buena letra, será mi himno oficial para el año 2012 ¡gracias Mario!

También me escribió mi amigazo el arquituerto Edgar, compañero y uno de mis mejores amigos durante mi aventura en la Municipalidad de Tacna ¡que bien lo pasamos! Resulta que Edgar también cumple 57 años el 6 de enero, igual que yo, pero nunca hemos podido combinar para celebrar el cumpleaños juntos. En fin, me dice que está en un minúsculo pueblito de la amazonia terminando una obra, en el departamento de Madre de Dios, por donde mismo anduve yo el año 2008. Cuídese compadre que las charapitas muerden fuerte por allá, según lo que me han contado.

En fin, una año más y un año menos. A pesar de los alarmantes sígnos de vejez y decrepitud física yo todavía me siento como un niño, el síndrome de Peter Pan jamás me ha abandonado y asunque la mayoría de los amigos de mi edad ya se convencieron que son viejos yo todavía no me doy cuenta que hace rato dejé de tener 14 años. Tendría que estar en el psiquiatra, pero menos mal que no tengo plata para esos lujos. Cuando cumplí 46 me veía en 10 años más igualito pero con más plata. Mentira, pasaron 11 años y tengo mucha menos plata que a los 46, pero que diablos.

Una de las pocas cosas buenas de andar sin plata es que eso nos mantiene alejados de los doctores y así uno se muere cuando se tiene que morir sin ayuda de nadie. Hace varios años tuve una amiga que le apareció un tumor en lo más profundo del cerebro, cerca de la hipófisis. Como no tenía un peso fue a que la vieran en el hospital y el doctor le dijo que prácticamente no tenía tratamiento. Solo le recetó unas pastillas para mejorar los síntomas porque la única alternativa era que fuese a Santiago y le hicieran una operación extremadamente complicada y riesgosa.

Por supuesto que no se operó -no tenía como- y los remedios eran bastante caros así es que empezó a comprar unos parecidos en Tacna, finalmente dejó de comprarlos porque no le hacían mucho efecto. Conversamos varias veces porque tenía cierto miedo de que se iba a morir. Al final mandó todo al diablo porque pensándolo bien, igual se tenía que morir algún día, daba lo mismo que fuera antes o después.

Y de un día para otro la cabeza le dejó de doler y todos los síntomas extraños que tenía empezaron a desaparecer. El tumor se estaba achicando y finalmente desapareció solo. El doctor cuando la revisó le dijo que el verdadero milagro no era que se le hubiese revertido el tumor, sino que diera gracias a Dios por ser pobre. De haber tenido plata la operación y el tratamiento habrían costado muchos millones, y las probabilidades que quedara convertida en vegetal eran muy altas.

Hace años que no la veo pero se que está perfectamente bien, incluso se separó, se volvió a casar y hasta tuvo una niñita. Siempre me acuerdo cuando me contaba riéndose que el doctor le había dico "no te imaginas la suerte que tuviste de ser pobre".

A medida que uno envejece van apareciendo problemas igual que los autos viejos, cuando les viene la seguidilla y entonces empieza a rondar la idea del cáncer o cualquier enfermedad larga y sucia que nos podría venir. Pero que diablos, de algo tendremos que estirar la pata y mientras más rápido mejor, no creo que valga la pena cuidarse ni menos examinarse pasada cierta edad, digamos los 40 años. Creo que el miedo que le tengo a las inyecciones es superior al apego a la vida.

Ah, enfermedades, muerte son cosas inevitables. Pero ¿que hay del deterioro físico que viene con los años? Por ejemplo quedarse pelado, o cuando el pelo se pone blanco, la cara y todo lo demás se desarma como una bolsa vacía. Yo tengo dos clases de reacción ante esa triste realidad: la primera es el descuido, andar sucio, desarreglado y mandar al diablo la apariencia. La otra es todo lo contrario, dejarse llevar por la vanidad y andar muy limpio y arreglado. Yo siempre he andado entre esos dos extremos, me da por temporadas.

Algunos años atrás me encontré en Santiago con una amiga de juventud que cuando me vió lo primero que me dijo fue "¡tienes que teñirte el pelo, pareces un viejo con el pelo blanco!". Me acordé enseguida del libro La Muerte en Venecia de Thomas Mann donde el protagonista, enfrentado a la vejez igual que yo, se hace teñir el pelo y hasta se le termina dando vuelta el paraguas. Nada de eso va conmigo, no importa que parezca viejo aunque me sienta como un jovencito de 14 años: "viejos serán los caminos, pero igual echan polvo".

A medida que pasan los años y va perdiendo la apariencia, uno va recibiendo golpes al ego, como cuando yo estaba administrando el Rapa-Nui y por casualidad escuché a dos chicas que hablaban de mi y una dijo "debe haber sido buenmozo cuando joven" ¡diablos, si todavía soy joven! pensé y desde ese momento me empezaron a caer mal. Y así, menos mal que a mi nunca me sirvió la apariencia juvenil para nada, así no tengo mucho que extrañar.

Tengo algunas amigas que son de mi época y perdieron la apariencia, aunque la mayoría parece que hicieron pacto con el diablo para conservarse. Supongo que para la mujer debe ser mucho más problemático pasar de mina a señora. Mientras más linda es una mujer cuando joven más pierde porque a una mujer bonita se le abren muchas puertas solo por presencia.

Pero como yo siempre ando contra la corriente, nunca me han gustado las mujeres perfectas o las bellezas clásicas. Al contrario, lo que me gusta es la imperfección o la asimetría. Las mujeres en cambio son mucho más apegadas a los estereotipos y sufren con cualquier detalle que las aleje del estandar.

En fin, hace rato que estoy divagando, puras cosas dispersas pasan por mi cabeza en este día de verano, el primer día de los 57, aquí vamos de nuevo.

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10 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ah.... La amiga con tumor en el cerebro y sintomas "extrannos". Que clase de sintomas eran esos? Ayudaste o no a calmarlos? :D

7 de enero de 2012, 07:15

 
Blogger Ulschmidt said...

Hubo un caso célebre en el Renacimiento, durante una peste morían mucho más los ricos que los pobres. Un cierto sabio dedujo al fin que los médicos ricos eran los únicos con acceso a los cadáveres de la ciudad para estudiarlos - y ahí se contaminaban y enfermaban a sus selectos pacientes. No se sabía casi nada de microbios en esa época, claro.
Feliz cumpleaños !

7 de enero de 2012, 08:58

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Anónimo ¡no diga leseras, hombre!

Ulschmidt, jaja esa es la maldición de tener plata. Algún consuelo que nos quede a los pobletes1.

7 de enero de 2012, 09:09

 
Blogger Ruben Hidalgo said...

Después de pasar años de privaciones, dolores y molestias varias, mi padre, que le temía muchísimo a la muerte, decidió mandar todo al diablo. No se privó de nada, comía todo tipo de comidas ricas en grasa, regadas con vinito, pasaba frío, le puso empeño a la mecánica automotriz (estando en silla de ruedas) y demás cosas que los médicos le prohibían.
Por supuesto, él decía que se portaba muy bien y que el sobrepeso era inexplicable, que comía poco.
Pero no tuvo una recuperación milagrosa ni nada de eso. Los síntomas siguieron, sufrió 2 infartos.
Yo lo iba a rescatar al hospital, dado que le tenía alergia a las enfermeras. Decía que se sentía bien, a pesar de que tenía la diabetes altísima. Todo por estar en su casa.
El tercer infarto lo pilló tomándose un café, en su casa. Nada de enfermeras. Le dolió y en 15 minutos paró la chala.
Pero desde que mandó al diablo al médico, comenzó a tener una vida digna.

Así que cuando a mi me empiece a doler algo que solo se cura con operación y el médico me diga que me prohíbe esto y lo otro, ya se que tendré un gasto menos.

7 de enero de 2012, 09:39

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo pienso exactamente lo mismo, incluso hay doctores que le están dando importancia a la calidad de vida antes que a su largo-

Por eso yo me repleto de grasas, alcohol y comida chatarra. Si me voy a morir que sea rápdo y limpio, una muerte como la de tu papá es un sueño para mi.

¡Que vivva la grasa y la comida chatarra!

7 de enero de 2012, 10:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Arriba el sodio, los colorantes,, presetvantes, azuc las grasas saturadas y el alcohol!

Coma sano, vaya al McDonalds

7 de enero de 2012, 10:51

 
Blogger Ulschmidt said...

hoy encontré en el diario un artículo de su apreciado Varas Llosa sobre su apreciado capitalismo espontáneo peruano:

http://www.lanacion.com.ar/1438487-el-orden-espontaneo

7 de enero de 2012, 11:28

 
Anonymous Anónimo said...

C-arolina H-idalgo era la amiga de TB. Muy conocida por los habitues de CSP.

7 de enero de 2012, 11:37

 
Anonymous Anónimo said...

a mi jamás me ha dolido nada y jamás me enfermo. una vez me llevaron a la fuerza al médico para revisarme. lo primero que hicieron fue tomarme la presión. tenía 18 con 12 y el tipo me dijo que era algo gravísimo y quería dejarme hospitalizado para hacerme toda clase de estudios. de mala gana acepté hacerme un holter de presión, que demostró que estoy como bebé de 10 años. al mostrarle los resultados el galeno volvió a tomarme la presión y nuevamente me salió muy elevado. la conclusión es que mi cuerpo sabe que los médicos hacen mal y apenas veo uno me sube la presión. así es que nunca más veré uno.

7 de enero de 2012, 13:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt estupendo artículo, no te imaginas, el jirón Gamarra es exactmente eso. Hubo un economista hace aós, HErnando de Soto, que escribió sbre eso con gran lucidez en el libro "el otro sendero" parece que después se asustó y cambió de opinión, pero lo que ocurre con al economia en el Peru es algo extraordinario y solo se explica pr la influencia de Cusco y la raza aimara, que son minoría en e país. Es una historia increíble.

Anónimo 1, no se por que me late que erei el cabezón Gonzalez, cuida tus palabras o te va a pesar.

Anónimo 2, tienes mucha suerte, a mi me ha pasado más o menos lo mismo, la unica vez en mi vida que que ido a un médico fue donde el doctor Sakuray de Tacna, para que me volara un lunar. Creo que esa es mi mayor suerte.

7 de enero de 2012, 17:02

 

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