Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Disgresión sobre Malthus

miércoles, 26 de junio de 2013


Me llegó hoy en la tarde desde el Sur de Chile. Tal como me había avisado Claudio, mi amigo y regular de este Club de Ociosos. Creo que fue hace unos 40 años -tal vez más- cuando tomé por última vez el murtado, que en Chiloé le decíamos mistela de murta. Ya se me había olvidado lo rico que era, en Quellón lo macerábamos en aguardiente pero estas parece que estaban curadas en vodka, que quieren que les diga... es un manjar Murtado y mate como en mis mejores tiempos. ¡Chas gracias Claudio! Conociendo las molestias de hacer un paquete, mandarlo y sobre todo la tristeza de privarse de un par de botellas aprecio el gesto en todo lo que vale. Ahora permiso qe me voy a tomar mi tercera onza, luego procederé a guardarlo en mi escondite secreto, mi querida suegra ya se dio cuenta y lo anda rondando.

Una disgresión sobre Malthus, cuando yo estudiaba en la secundaria en los años 70 el profesor de ciencias sociales nos tenía convencidos que la explosión demográfica nos iba a mandar a todos al diablo. En esos años nadie hablaba de contaminación, capa de ozono ni extinción de las ballenas -al contrario, las comíamos con mucho gusto- pero la explosión demográfica si que era un desastre asegurado. El cálculo era muy sencillo: los alimentos pueden aumentar en proporción aritmética mientras que la gente crece en proporción geométrica o exponencial ¿quien podría negar algo tan evidente? Nadie, estábamos al borde de la hambruna y los yankis de la Alianza para el Progreso nos traían sus maíces híbridos para hacernos dependientes y estrangularnos cuando fuese preciso.

Pasaron los años y debe haber sido en los ochentas que se dejó de hablar del asunto. Primero vino la Revolución Verde de Norman Bourlag, que enfrentó la misma crítica furiosa de chiflados similares a los que hoy chillan contra los transgénicos. Resulta que la catástrofe vaticinada por Malthus nunca fue, primero que nada porque el caballero antes que economista era un clérigo, interesado en vender sus pomadas del vicio y el pecado. Luego resultó que la natalidad en lugar de seguir aumentando en proporción geométrica se estancó, incluso lleva varios años en constante descenso a nivel global.

El pronóstico de una hambruna global no solo fue incumplido, sino que por el contrario, tenemos un problema de obesidad creciente en muchos lugares del mundo, desde luego en Chile ese es un problema. Es chistoso pensar que en los setentas los que éramos de izquierda creíamos, sinceramente, que de no cambiar a un sistema socialista Chile iba a enfrentar una crisis grave de desnutrición.

La cosa es que como en el curso de Grandes Economistas Clásicos vi algo de Malthus y su importancia, se me ocurrió dar un vistazo al famoso libro An Essay on the Principle of Population, As It Affects the Future Improvement of Society, with Remarks on the Speculations of Mr. Godwin, M. Condorcet, and Other Writers. Es un libro muy interesante porque además de la hipotesis principal plantea críticas a varios de los más famosos economistas de la época, incluído Adam Smith, Malthus tenía un gran prestigio y como la mayoría de los escritores de su época contrasta la diferencia entre las sociedades cazadores arcaicas y las civilizadas, buscando las diferencias y factores que determinan los comportamientos en cada caso.

Pero lo que me llamó la atención es que la forma de argumentar de Malthus es muy parecida a la de la mayoría de los ambientalistas y ecologistas modernos, que parten con una conclusión moral, una idea sobre como deben ser las cosas y luego se dedica a construir argumentos selectivos para armar su caso. Igual que los modernos ecologistas Malthus partió por pronosticar una catástrofe, esa es una manera bastante segura para hacerse popular porque es la clase de cosas que a la gente le gusta creer por quizá que morbosa razón.

En la base de ese pronóstico había un juicio moral, que era que los hombres son por naturaleza malvados y viciosos y que esa maldad y vicio sería castigada -Dios mediante- de manera terrible por la propia naturaleza. Ese juicio moral es exactamente el mismo de los actuales ecologistas y también está ligado a cierta necesidad de las personas de creer que todos los seres humanos son malos -menos yo y mis amigos, claro- existe cierta clase de hambre por sentirse moralmente superior a los demás y todos los que prediquen algo así encontrarán de manera espontánea muchísimos seguidores.

Luego se trata de buscar una tendencia que sirva para afirmar esos juicios morales. En el caso de Malthus era la diferencia en la rapidez de crecimiento de los alimentos y de natalidad en los seres humanos, era una idea intuitiva y muy sencilla.

Y tal como casi todas las ideas intuitivas y sencillas era falsa, la idea de Malthus era tremendamente sesgada porque no consideraba que las fuentes de proteina son enormes y muchas no las comemos simplemente por motivos culturales. Por ejemplo comemos chanchos y no ratas ni culebras, sin ninguna otra razón lógica que la cultura y las costumbres. En verdad comemos solo una parte muy pequeña de las cosas que nos podrían servir de alimento.

Tampoco Malthus tomó en cuenta que la decisión de tener hijos y su cantidad era un asunto en gran medida voluntario (el condón se usa por lo menos desde el año 1000 A de C) y que las familias serían prolíficas solo cuando y donde fuese económicamente conveniente. Otro asunto que Malthus ignoró fue que la tecnología puede multiplicar enormemente la capacidad de producir alimentos, al punto que con la actual tecnología se puede considerar que no existe límite de población a alimentar en un futuro proyectable.

La idea de Malthus era sencilla, intuitiva y falsa, igual que prácticamente todas las ideas catastrofistas de los profetas actuales del ambientalismo. También era igualmente popular porque la gente disfruta pensando que viene una catástrofe donde solo se salvarán los buenos, esa tonta idea está en la raíz de todas las religiones y de cada uno de estos chiflados que se dicen ecologistas.

Algo bonito de leer los libros clasicos es que uno ve muy claro como las estupideces se repiten una, y otra, y otra, y otra vez. No hay mejor muestra que las personas tienen memoria de pez y están condenadas a repetir los mismos errores eternamente que leer a veteranos como Platon, Smith, Malthus y tantos otros que muestran el poder que tienen algunas ideas simples, intuitivas y completamente equivocadas. Aunque nunca llegan a desprestigiarse, aparecen una y otra vez. Parece que responden a ciertas necesidades psicológicas, tal vez necesitamos que nos hagan cholitos.

9 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Qué brebaje interesante le envía su amigo ! debería extenderse sobre su composición...
Malthus erró muchas cosas, pero esa idea suya de que gente bien alimentada tendría muchos hijos, que sobreofertarian el mercado de trabajo, se morirían de hambre, etc... subyace con el tipo de ideas que se expresa en ecuacione sdiferenciales. A principios del siglo XX Lotka y Volterra presentaron unas ecuaciones del juego depredador-presa que acudía a lo mismo: muchos leones devoran muchos venados, que disminuyen, lo que hambrea a los leones que también disminuyen mientras los venados con menos enemigos y el pasto recuperado comen rápido crecen lo que luego ayuda a que los leones se den un fácil banquete etc etc
Hay un pensador que falta en esta secuela de Smith, Malthus, Darwin y es Charles Lyell. Es un geólogo que postuló por primera vez el gradualismo contra el catastrofismo en la cración del Mundo. Darwin lo leyó en su viaje del Beagle y le cambió su forma de ver el mundo.
Por eso siempre digo que voy a leer a Lyell y nunca lo leo.
Desde luego , en clave alemana están Alexander von Humboldt y Goethe, pero son los anglosajones los que nos dieron la visión final del Mundo.

26 de junio de 2013, 21:39

 
Anonymous Wilson said...

Se dice que Norman Borlaug es el hombre que ha salvado mayor cantidad de vidas en toda la historia, se habla de 100 millones.
No se si numericamente es correcto, pero al menos la idea es bonita.

26 de junio de 2013, 21:47

 
Anonymous Claudio said...

De nada Tomás. Para disipar dudas, el brebaje fue preparado con dos litros de aguardiente de Chillán (que me lo trajeron desde Angol) más tres litros de aguardiente marca Chillán (licores Mitjans) que venden en el supermercado. La murta, del patio de mi casa, se estuvo macerando con el aguardiente por alrededor de 14 días.

Sin embargo, al preparar el almíbar (con canela), lo concentré demasiado por lo que al mezclarlo con el aguardiente la mezcla quedó demasiado cabezona, por eso a lo mejor te dió la sensación de que fuera vodka u otro tipo de licor potente.

La preparación que haga el próximo año me quedará mejor. Ya aprendí cuál es el punto justo que debo darle al almíbar.

Salud!

26 de junio de 2013, 22:20

 
Anonymous mark said...

...nos espera una hambruna mundial para el año 2040, por el calentamiento global, si no tenemos buenas practicas en el manejo de aguas, suelos y residuos tóxicos de nuestras casas, ciudad, valles... estamos formando grandes bancos de contaminantes, vertederos marinos y terrestres, fangos donde no es posible la vida, por la falta de oxigeno, mal manejo de suelos por el crecimiento de las ciudades, desertificacion... así que vallase derechito, no mire pa tras, no se deje tentar por cantos de sirena, excesos, moralidades revolucionarias ni chicas buenas ...entre por la puerta chica

27 de junio de 2013, 00:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, aunque no lo creas estoy tomando mi copita del desayuno para empezar bien el día, en un rato más tengo que ir a (puaj) trabajar y debo prepararme para pasar por ese trance amargo. Cierto que esas proyecciones continuas se parecen a las que hacen los economistas con las matemáticas y el error es la simplificación de un modelo que en la vida real es extremadamente complejo. Yo todavía ni me animo con Darwin, Lyell no es mala idea, en fin, con suficiente ocio todo es posible.

Wilson, claro y no solo salvó vidas (que no es gran cosa, al final ninguna vida está a salvo) sino que mejoró la vida de muchos de nosotros. De no ser por Bourlag no habrían sido posibles la crianza industrial de pollos, pavos, chanchitos, etc. y estaríamos todavía como en los sesetas, cuando comer huevos al desayuno era cosa de ricos y se comía pollo una vez al año, para la pascua.

Claudio, está de película. Se me había olvidado el gusto y olor como a membrillo de las murtas, tomar el murtado es como entrar a la máquina del tiempo!

Hola Mark, creo que nadie en el mundo puede hacer un pronóstico serio sobre lo que va a pasar el año 2040, menos con el clima, ¡hombre! ni el meteorólogo más pintado puede decir con seguridad si el año que viene sera lluvioso o seco. Cualquier cosa puede pasar y lo único que es probable -solo probable- es que el año 2040 muchos de los que hoy escribimos alegremente estaremos tranquilitos, vestidos con un terno de palo en el cementerio o quien sabe donde.

Muy pocas cosas se pueden asegurar, aparte de los cuernos y la muerte.

27 de junio de 2013, 08:51

 
Blogger RaúlG said...

El tema de Malthus y su profético calculo se hará nuevamente vox populi ahora que libros para la plebe comienzan a hablar de ello. "Inferno", de Dan Brown, basa su trama precisamente en eso.

A prepararse, se viene Salfate...

27 de junio de 2013, 10:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja a la gente le encanta escuchar sobre la catástrofe que viene: si no es el meteorito, la catástrofe ecológica, el terremoto, el hambre ¡ahhh ingenuos! ¿no se dan cuenta que se preocupen o no igual todos vamos a parar las chalupas? Quien los entiende...

27 de junio de 2013, 12:11

 
Anonymous Anónimo said...

De Maltus, lo que más me gusta es la maltus con huevo; oj-oj-oj, qué güena tu talla Otto.

J&1/2

28 de junio de 2013, 11:58

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Oh, me desatornillo de la risa, es más ¡se me desbocó la carretilla! ¡a Viña, a Viña! ;D

28 de junio de 2013, 12:56

 

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