Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Por que el trabajo apesta

martes, 11 de junio de 2013


Justo estaba desanimado por un chisme que me contaron contra un amigo de la universidad, pensando en la cantidad de basura humana que se aloja y prospera en nuestra alta casa de estudios, cuando me encuentro con este excelente artículo Por que el Trabajo Apesta, para los que no quieran leerlo en inglés les entrego una adaptación libre, mayormente de mi cosecha del asunto, aquí va:

El trabajo no tiene por que ser desagradable, de hecho los trabajos más duros los hacemos por placer o sin esperar remuneración a cambio ¿hay algo más duro y arriesgado que escalar montañas? Sin embargo mucha gente lo hace gratis e incluso paga por hacerlo. Todo el Open Source o yo mismo que he escrito millones de tonteras en este Templo del Ocio cada día, durante años, son trabajos bastante pesados sin embargo no hay problemas para hacerlo, al contrario lo disfrutamos. Michael O. Church afirma en su artículo que el trabajo es una necesidad humana.

Sin embargo los trabajos normales tienen ciertos problemas que los hacen insoportables para la mayoría de las personas y que solo lo hacen porque no tienen otra opción para sobrevivir. Veamos algunos de estos problemas:

El trabajo apesta porque es ineficiente: normalmente los trabajos son muy ineficientes y por eso los sueldos son bajos, el valor que crea un trabajador promedio anda bastante cerca de los costos y buena parte de los trabajos dependen de una maraña de subsidios, jugarretas y arreglos especiales para sostenerse. Los inversionistas pasado cierto punto deben contratar gerentes en los que necesitan poner mucha confianza, estos gerentes son muchas veces peso muerto por razones que veremos más adelante.

El trabajo apesta porque siempre terminan mandando los peores: las personas malévolas y desaquilibradas, los sociopatas, son las más confiables para reforzar la estructura corporativa, esto es especialmente cierto en las empresas estatales como universidades públicas, aparato fiscal, etc. Con el tiempo en estas organizaciones se va generando una casta de líderes que resultan excelentes para la mantención interna de las estructuras de poder, pero incapaces de producir ninguna clase de éxito hacia afuera. La lógica de las lealtades explica que muchas organizaciones arman estructuras de poder interno inamovibles mientras se convierten en mediocres o francamente malas dentro del medio en que se desempeñan.

El trabajo apesta porque genera desconfianza: esto ocurre en todos los niveles y en ambos sentidos. La gente que recibe un sueldo por trabajar 8 o más horas al día, se enfrasca en juegos sociales en medio de un ambiente general de desconfianza, todos desconfían de todos y andan atentos para pegar el primer golpe, antes de recibirlo porque así es la cultura corporativa.

El trabajo apesta porque casi todo lo que se hace es inútil y no retribuido: las personas aman trabajar en lo que les interesa o en aumentar su conocimiento, o bien adelantar en su carrera de negocios aumentando gradualmente sus beneficios, pero la mayoría de los trabajos reales no tienen nada de eso. En realidad la mayoría del trabajo que se hace es inútil o irrelevante, solo por seguir tradiciones o por cumplir reglas ordenadas por sociopatas (directivos de alto nivel) y diseñadas por gente que no tiene idea de nada (los directivos de nivel medio). No es que las organizaciones sufran de problemas sino que son un problema desde su propio diseño y los losers del nivel bajo encuentran que es más fácil obedecer sin cuestionar la dirección y el diseño que son evidentemente equivocados.

El artículo sigue con una larga disgresión a partir de la curva de logística, una curva con forma de "S" que se usa en economía para graficar la relación entre entradas y salidas (por ejemplo entre sueldos y productividad). Estas curvas se usan mucho en los problemas de optimización convexa que enseñó Mung Chiang en su curso 20Q, y grafica cierto tipo de relación que durante largo tiempo se mantiene en cero, luego crece, llega a un punto de inflexión y empieza a disminuir hasta que llega a un valor constante. La curva logística es muy útil para explicar los ciclos de vida y tiene tres fases importantes: crecimiento, inflexión y decadencia (o saturación), si a alguien le interesa el asunto puede leer el artículo original en inglés.

La cosa es que el autor identifica dos clases de trabajos: los convexos (durante la fase de crecimiento) y los cóncavos (en la fase de saturación de la curva logística) y su idea es que las organizaciones y sus directivos tienden a tratar siempre los problemas en su fase cóncava, cuando existe más estabilidad y menos riesgo, pero también es cuando la organización se acerca al estancamiento. El modelo cóncavo de administración es estable y estancado, mientras que el convexo es inestable y creciente.

En suma y haciendo tabla rasa de todo el yaba-daba matemático, el trabajo apesta -según el autor- porque:

Los trabajos cóncavos (trabajo commodity, que puede hacer cualquiera sin especialización) aumentan la inequidad de los salarios, creando la envidia de los trabajadores de bajo nivel, bajos y seguros salarios hacia los gerentes de salarios muy altos.

Los gerentes tienen un deseo natural para reducir los riesgos y costos, por lo que favorecen la concavidad de los trabajos (tipo commodity).

Los gerentes a menudo enfrentan un ambiente convexo (de crecimiento inestable) con las herramientas apropiadas para los ambientes cóncavos (de saturación tendiendo a la estabilidad).

El trabajo concavo, estable del tipo commodity está comenzando a desaparecer, la mano de obra no calificada o menos calificada es cada vez más reemplazada por máquinas o robots. Por ejemplo antes para hacer concreto se usaban varios hombres con palas, carretillas, revolviendo la mezcla, etc. hoy esto lo hace una sola persona con un "huevo" o un camión revolvedor. Los que no sabían hacer nada pero podían revolver mezcla con pala hoy no tienen muchos de esos trabajos no especializados.

La imagen que lustra esta entrada es el famoso diagrama de las jerarquías corporativas de Hugh McLeod. En la cima de la pirámide están los sociopatas, en la mitad están los que no tienen idea y en la base están los losers. Partamos por estos últimos, decirles losers no es un insulto, simplemente grafica la idea que se están perdiendo y son capaces de mucho más de lo que hacen actualmente, pero por la cultura corporativa aceptaron subordinarse y obedecer sin chistar a los que no tienen idea, que están en el nivel intermedio. Estos serían por ejemplo los profesores en el caso de una universidad pública.

Los que no tienen idea, directivos de rango medio (digamos los decanos y directores en una universidad), son los que Lenin llamó los tontos útiles, que sirven para afirmar lealtades y la estructura de poder interna al servicio de los sociopatas. Son una especie de buffers que implementan y aseguran la concavidad de la organización.

Los sociopatas (presidentes de una corporación o rectores de una universidad) corresponden al perfil de los jugadores, toman los mayores riesgos y se llevan la mayor parte de la torta a la vez que aseguran sus propias estructuras de poder, leales a ellos mismos obviamente, a través de los que no tienen idea de nada.

No hay juicios morales en esto: los sociopatas, los que no tienen idea y los losers pueden ser excelentes personas, o también pueden ser malas personas pero esto es independiente de los roles que cumplen. Las organizaciones están hechas para seguir esta estructura por tradición y diseño por lo que es independiente de cuan buenas o malas personas sean siempre se adaptarán a estos patrones y seguirán la curva logística, es una maldición sin remedio. Por eso le trabajo apesta y lo mejor es mantenerse más o menos lejos de esos lugares pecaminosos donde se practica.

15 Comments:

Blogger Nervio said...

Yo aprendi a la mala que en una jerarquia debes mostrar los dientes, hacerte de camarillas. Que hay leones, zorros , manadas de lobos, pirañas, hienas, bueyes, ovejas y pasto. Y no puedes evitar aplastar a alguien de repente. La moral mia cambio de "no dañes" a "non dañes a nadie que no te haya echo nada".

11 de junio de 2013, 17:43

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

No está mal, pero yotengo una moral todavía más segura: "no trabajes"

11 de junio de 2013, 17:46

 
Blogger Nervio said...

yo lo confieso... sou un depravado T***r aficionado al vicio....

Y al final terminas siendo medio sociopata no queda otra. Es un ambiente de depredadores donde no es para nada recomendable ser plankton

11 de junio de 2013, 18:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Oiga!!! más respeto que pueden haber niños leyendo :(

11 de junio de 2013, 18:24

 
Blogger Rodrigo L. said...

En mi caso; es como un juego de roles, por una parte debes demostrar tus habilidades para obtener mejores beneficios y en la curva ascendente en tu rendimiento claramente llega el momento en que te estancas y ahí es cuando dices "ya toque techo aquí" por lo tanto tienes opciones ; convertirte en un mediocre y hacer solo que sabes hacer, buscar nuevos horizontes, o buscarle un giro a tu gestión dándole un valor agregado y tratar de retomar la curva ascendente aunque ahora un poco mas lento, y efectivamente dentro de esta sociedad de trabajo debes tener tus aliados, tu camarilla, saber en quien confiar, ser confiable y desde tu pequeño feudo de poder mantener el control solo de lo que te incumbe pero siempre estar al tanto de lo que no te incumbe , por supuesto que uno debe cuidarse de las puñaladas en la espalda, de los chismes, de los comentarios mal intencionados y ojala estar siempre atento y adelantado a la jugada que darán tus "rivales" dentro de la organización,yo por mi parte tengo ciertos códigos; no soy mal intencionado, no hago comentarios ni chismes sobre los demás integrante, si me encuentro dentro de un problema lo primero que hago es recopilar información ; información es poder, generalmente dejo en evidencia a los que me acusan sin necesidad de defenderme solo poniendo los antecedentes en la mesa. Generalmente los demás integrantes de la organización ya saben que no se pueden pegar el salto con uni

12 de junio de 2013, 09:02

 
Anonymous Anónimo said...

Yo creo que, en el fondo, para todas las cosas de la vida, hay que tener "clase"; con "clase" te impones de todas formas, salvo excepciones como sicopateos extremos, acosos sexuales y cosas así.

Atte: J&1/2

[Y puedo hacerme cargo del concepto "clase", a parte de lo que cada uno de los participantes de este foro crea, piense u opine, a priori, que sería eso]

12 de junio de 2013, 09:20

 
Blogger Rodrigo L. said...

El concepto clase ; podría ser interpretado en este caso sinónimo de elegancia, la elegancia para resolver los problemas, sin desesperarse.

12 de junio de 2013, 09:25

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Todo lo que cuentan refuerza mi convencimiento: que el trabajo apesta

12 de junio de 2013, 11:26

 
Anonymous Anónimo said...

Hay un derivado de la relación entre los tontos útiles y los sociópatas y de los losers con los tontos útiles, y es lo que en Chile se conoce vulgarmente como "chupamedias". Me gusta más en inglés, que le llaman "cock sucking". Es una dinámica de relaciones interpersonales que invariablemente puede encontrarse casi en cualquier trabajo. En dos de las tres empresas en las que me tocó trabajar, los casos de cock sucking eran patentes y manifiestos. Y una variante de eso son los patrones de fundo a los que hay que rendirles pleitesía para granjearse su simpatía y conseguir algún ascenso o aumento de sueldo. Recuerdo en una constructora que trabaje, como había que andar poniendole alfombra roja y lustrandole las botas al gerente de operaciones para sentirse "seguro" en el puesto. No era un mal tipo, pero la dinámica interna consistía en jugar el juego de mostrarle los dientes al tipo este para tener mayores posibilidades de éxito. Asi nomás era

12 de junio de 2013, 12:31

 
Blogger Rodrigo L. said...

Tomas, efectivamente el trabajo apesta, en eso estamos de acuerdo, pero ya que estamos inmersos en este mundo laboral hay que "aperrar" y "hacer la pega".

Anónimo,para uno es fácil identificar a los demás integrantes (no usare la palabra compañeros)y encasillarlos, lo difícil es reconocerse uno mismo dentro de esta fauna,de todas formas a mi me da lo mismo como me tengan encasillado.

12 de junio de 2013, 13:09

 
Anonymous Anónimo said...

Al menos en las empresas en que me tocó trabajar muchas veces jugaba a ser un poco el "outsider", evitando caer en esas dinámicas internas. Pero cuesta abstraerse por completo, sobre todo porque se corre el riesgo de quedar aíslado. Todo lo cual reafirma el punto de Tomás: el trabajo apesta.

Por suerte siempre puede uno encontrarse con otros que también se abstraigan del juego y se puede hacer migas con ellos. De lo contrario sería insoportable ser el único bicho raro

12 de junio de 2013, 13:46

 
Anonymous Anónimo said...

"Clase"; actitud general perceptible, fiel a un origen reconocible, sea cual fuere aquel, a una dignidad y un orgullo consistentes y determinantes; provocadores de un respeto, relacionado con las capacidades y experticias pertinentes.

Ojalá todos pudiéramos dar el ancho de esta definición. A mi me gustaría mucho.

Atte J&1/2

12 de junio de 2013, 14:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Las muy pocas veces que he caído en el vicio infame siempre me he identificado con los losers conformistas, sin ninguna ambicion de escalar a nada y limitandome a obedecer ciegamente sin hacerme problemas.

Así fue en la Municipalidad de Tacna y lo pasé fantástico, hice un montón de amigos, manteniendome en el nicho de los gomas. Incluso cuando fui dueño de negocio actuaba como loser, creo que es el único nicho en que puedo soportar el maldito trabajo.

12 de junio de 2013, 15:03

 
Anonymous Anónimo said...

Tomás:
Encontré una definición de "clase", en el diccionario de la RAE que te sirve:

"clase.

(Del lat. classis)."

(...)

"~s pasivas.

1. f. pl. Conjunto de personas que no trabajan y que normalmente perciben una pensión."

¿No que no?

Atte: J&172

12 de junio de 2013, 15:45

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Solo que no tengo pensión, con eso quedaría listo.

Los clases del Ejército son un escalafón al que entran desde el segundo año de la Escuela de Suboficiales con el grado de Cabo Dragoneante, al egresar salen con el grado de Cabo y el máximo grado que pueden alcanzar en ese escalafón es el de Suboficial Mayor. Conocí un amigo del Regimiento Dolores que desde que egresó de la Escuela de Suboficiales en más de 20 años jamás le interesó subir de grado, se jubiló con el grado de Cabo. Yo habría hecho exactamente lo mismo.

12 de junio de 2013, 15:51

 

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