Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Un libro que todo chileno debiera leer

lunes, 10 de febrero de 2014

Francisco Antonio Encina terminó de escribir su libro "Nuestra Inferioridad Económica, sus Causas y Consecuencias", el año 1910, yo lo había leído hace años -cuando no me interesaba el tema- y no le presté mucha atención pero gracias a un comentario de acá mismo me puse a buscarlo y lo encontré casi enseguida en el gran sitio de Memoria Chilena.

Hay que leerlo con criterio abierto, recordando que cuando fue escrito las teorías raciales y la frenología tenían buena reputación, a pesar de unos pocos anacronismos en el libro se nota que Encina ha tenido una de las inteligencias más claras en nuestra historia, cuesta creer que sea chileno tal como a veces cuesta aceptar que Andrés Bello era venezolano.

El libro no solo es profético, sino que muestra que las estupideces que se discuten hasta el día de hoy se han venido discutiendo por siglos, siempre tuvimos chiflados e iluminados postulando las mismas tonteras. Comienza Encina hablando de la decadencia económica fundamentada en el hecho que las industrias -antes emprendidas por chilenos- habían pasado a capitalistas extranjeros (un argumento muy propio de esos años):

Hasta mediados del siglo XIX el  comercio  interior estuvo en Chile, casi exclusivamente en manos  de nacionales; el chileno participaba en el comercio exterior en mayor  proporcion que hoy; y su iniciativa comercial desbordibase lejos de  las  fronteras por las  costas del Pacifico y  de parte del Atlantico y hasta solia hacerse presente en las islas de Oceania.

Esta decadencia Encina la compara con una enfermedad crónica, dice que las economías fuertes suelen pasar por graves crisis seguidas de recuperación, pero en el caso de Chile la enfermedad es crónica:

Pero entre estas crisis  comerciales y el estado orgánico que he calificado, para darle algún  nombre, de inferioridad  económica,  media la  misma distancia que entre un tifus y una  anemia. En el primer caso hay una afección aguda y transitoria; en el segundo, un estado crónico, producto de la miseria fisiológica.

En 1910 Encina ya se daba cuenta del poco efecto que tienen las acciones de gobierno sobre el crecimiento económico:

Ni es nuestro Gobierno todo lo detestable que se  le supone,  ni tienen  sus defectos gran trascendencia económica.

También nota un error de diagnóstico fundacional en Chile, al creer que es un país especialmente apto para la agricultura. Este error viene desde la propia conquista española y con los años se fue alimentando por los intereses de los agricultores, frecuentemente ligados a las esferas de poder:

Hemos vivido hasta  nuestros dias con la ilusión de que nuestro territorio es admirablemente apto y tiene dilatado porvenir agricola. Viene este errado concepto de los  propios  conquistadores españoles. En lugar de oro, encontraron a su paso una pequeña faja de suelo feraz, que retribuye con largueza el trabajo del hombre y cuyos productos bastaban  a subvenir en exceso a sus escasas necesidades; y sin reparar en  su extensión, juzgaron por ella de todo el territorio (...). Nuestros  padres  aceptaron sin examen el concepto tradicional, y nosotros  mismos hasta los 10 últimos años no hemos abierto los ojos a la realidad. (...). Las tres  cuartas  partes  de la  superficie de Chile carecen, pues, en absoluto de valor agricola.

Enseguida hace las excepciones de la fruta y las viñas para "producir vinos finos" (¡el diagóstico es de 1910 incluso ya veía la potencialidad de la agroindustria que se desarrolló recién en los años 80!)

Cabría hacer una excepción en favor de  la vid y los  árboles  frutales  en general, cuyo cultivo encuentra en el suelo y en el clima de Chile condiciones propicias. Pero la  explotación  en gran escala de estas ramas de producción, se acerca  mucho más a las  industrias fabriles  que a  la agricola, y para 1os efectos de este estudio,  las  favorables  condiciones  del  territorio  chleno para su desarrollo, deben  incluirse entre sus aptudes para la actividad manufacturera.

Al analizar la agricultura Encina escribe sobre las costosas obras de riego que son necesarias en gran parte de Chile, en esos años las obras eran construídas por empresas particulares y vendidas a los agricultores, la mayoría de esas empresas terminaban quebrando. La agricultura nunca fue sustentada en Chile y vivía del capital obtenido de otras actividades:

Desde 1844, fecha en la cual principió a llevarse estadistica comercial, hasta  1880 inclusive,  las exportaciones chilenas han estado  formadas principalmente por los productos de la mineria. 

Tendria (la agricultura) siempre que ser el  resultado ae la  incorporación al suelo del capital amasado en otro  orden de actividad.  Y de  hecho, en la agricultura chilena, muchos  de  sus avances se deben a la acción  refleja de los auges del cobre y la plata en el siglo pasado y del salitre en el presente.

Eso es solo el comienzo, el libro es muy lúcido y contiene muchas observaciones geniales sobre nuestra sociedad, economía y nuestra educación. Don Francisco Antonio Encina, así como disfruté los 20 tomos de su monumental Historia de Chile, ahora me entretiene con este librito que muestra como cosas que creemos que se deben a las circunstancias o acontecimientos recientes son más antiguas que sentarse en el poto, como decía una querida amiga. Pienso seguir comentando el libro, creo que es muy importante que se conozca.


10 Comments:

Anonymous Wilson said...

Gran historiador Eyzaguirre, pero se te chispoteo que el libraco es de Encina.
Y si le compro, que es bastante fantasioso eso de "potencia alimentaria". En la escuela un profe alegaba que esa vision era pifia de agronomo y que eramos un pais mas bien minero, lo trataban pesimo al pobre...

9 de febrero de 2014, 21:02

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jajaja ¡el tremendo enredo que me mandé! la entrada es sobre don Pancho Encina y después le cambié el nombre por Jaime Eyzaguirre (también escribió una historia de Chile que no he leído).

En Arica pasa en micro el mismo macro error de la agricultura que se comete a nivel país: los tipos ignorantes (empujados por los intereses económicos) predican que con sol todo el año la agricultura es un milagro, lo que no dicen es que es la ciudad más árida del planeta y la única forma que exista agricultura es a punta de subsidios en forma de obras de riego, o sea de plata que nos sacan a todos.

9 de febrero de 2014, 21:37

 
Blogger Ulschmidt said...

"...En 1910 Encina ya se daba cuenta del poco efecto que tienen las acciones de gobierno sobre el crecimiento económico..."

que gran verdad esa!! Yo he caído en la cuenta de que es así no hace muchos años. Y cada vez lo veo más claro.
Ahora, por ejemplo, aquí se las ve en figurillas el mismo gobierno que hace unos años juraba que los crecimientos a tasas chinas eran producto de su pura genailidad.
Desde luego, era pura suerte, y ahora que el ciclo termina, no aciertan qué hacer. En todo caso contribuyeron al daño ahora y a desaprovechar lo bueno antes.
La labor del político promedio es convencer al votante de que los beneficios de la época son de su invención y los males herencia de sus adversarios y enemigos.
Fuera de eso es muy poco lo que pueden hacer para cambiar la realidad.

10 de febrero de 2014, 00:18

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Exactamente Ulschmidt, los gobiernos tienen mucha más capacidad de hacer mal que de hacer bien en la creación de riqueza, se atribuyen todo lo bueno que les pasa por suerte y por las miserias causadas por sus errores culpan a sus enemigos políticos.

Los gobiernos jamás crean riqueza, solo la gastan, la riqueza es creada por la gente común y corriente que invierte o trabaja.

Lo único que puede hacer un gobierno para fomentar la creación de riqueza es dejar a la gente tranquila y sacarles pocos impuestos, todo lo demás es solo en beneficio de los propios políticos.

Olalá más gente se diera cuenta de eso a la hora de votar, no es cosa de derecha o izquierda sino de políticos profesionales versus gente común.

10 de febrero de 2014, 08:22

 
Blogger hugo solo said...

Recuerdo que desoues del once de septiembre hubo una importacion de revolveres del calibre 38 para que todos los oficiales llevasen uno fabricados en brazil y discutia con oficiales y compañeros como que no se podian fabricar en chile y asi cualquier tipo de armamento al menos liviano no interesaria poca vision de los negocios una vida tranquila el eden y unos emigrantes europeos que cuando llegaron tampoco tenian en mente grandes proyectos cerveza galletas y chocolates tambien chile esta mas aislado cuesta bajar con lo largo que es una mineria que la ponen al dia los gringos y unas ffaa acostumbradas a los saldos no desde hace ya un tiempo aunque si parte de los leopards comprados a holanda no se da para un estudio una mentalidad extraña empezando por uno mismo mucha palabreria mucha poesia y poca sustancia de momento ni petroleo ni gas ni minerales raros solo cobre fruta y vino y este por mucho que lo compren los gringos estos en california cada vez son mejores el submarino inventado por dos veces en españa el torpedo y el helicoptero pasaron sin pena ni gloria eso si cuando los diseñadores se ponen las pilas diseñan la version del humvee a la chilena y parece sacado de la segunda guerra mundial quizas le falta que le llegue su epoca o tener dos oceanos y estar un poco mas arriba.

10 de febrero de 2014, 09:52

 
Anonymous JesúSerrano said...

"La labor del político promedio es convencer al votante de que los beneficios de la época son de su invención y los males herencia de sus adversarios y enemigos". Ulschmidt, Esto que dices debe de ser igualmente herencia española como esa visión de paraiso agrícola de que hablaba Encina y cita TB.

10 de febrero de 2014, 11:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es posible, algo debe tener de eso. Los espsñoles nos heredaron muchas cosas maravillosas y otras tantas aborrecibles, aunque para ser francos esto ya se ha expndido por todo el mundo, desde los prácticos norteamericanos hasta los alocados rusos, los políticos de todo el mundo hoy en día actúan así

10 de febrero de 2014, 12:07

 
Blogger Jose Cornejo said...

Encina terminó siendo un pitoniso. 100 años después y la cosa es tal como la dijo. es certero que las acciones gubernamentales sobre el crecimiento económico son como tirar migas de pan a un acorazado.

Lo malo de todo esto es que el chileno se ha vuelto con los años cortoplacista y exigente, así como también perezoso.

10 de febrero de 2014, 12:26

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Asi creo también José, la claridad de las ideas de este caballero es impresionante.

¿Cortoplacistas, exigentes, perezosos? claro, pero son las tendencias naturales de cuando podemos, en cualquir parte del mundo :D

10 de febrero de 2014, 15:00

 
Blogger Ulschmidt said...

Jesus Serrano, no estoy seguro de que los españoles promovieran la agricultura. Mas bien la posesión de tierras y su adjunto, la posesión de sus habitantes, los encomendados, la mano de obra indígena barata.

11 de febrero de 2014, 16:10

 

Publicar un comentario

<< Home

Entradas antiguas Entradas nuevas