Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Seis años de vacaciones

miércoles, 21 de mayo de 2014


A veces del twiter se encuentra algo interesante, como un mensaje donde aparecía una foto de Arturo Benavides Santos, que se enroló en el ejército a los 14 años para ir a la Guerra del Pacífico y pasar tal como dice en el título de su libro "Seis Años de Vacaciones". que pueden descargar en el link. Leí ese libro por casualidad hace años cuando lo encontré en el Terminal Agropecuario, la portada y el título me llamaron la atención y cuando lo empecé no pude parar de leerlo. Lo consumí en una maratón de lectura que duró un día completo.

Para los 21 de Mayo normalmente coloco algo sobre Arturo Prat, que es más o menos el prototipo del héroe chileno, oscuro, sacrificado, valiente "ser más que parecer" creo que si algo admiramos los chilenos es la modestia, falta de exageración, el valor sereno en lugar de los grandes gestos y gritos heroicos, Prat fue un prototipo de eso, lo que explica buena parte de su popularidad.

Bueno, Arturo Benavides es un caso distinto porque paretió como soldado raso asimilado, es curioso como en el prólogo coloca que escribió el libro " por causa de haber perdido gran parte del pueblo su legendario patriotismo, Chile está al borde del abismo; y puede rodar a el si enérgicas medidas no se toman para contramestarlo´ Esto debe haber sido escrito en 1930 o 1940 y ya estaba instalado el tema de la pérdida del patriotismo.

La historia es increíble, el niño Benavides partió en el puesto más peligroso como corneta, era el lugar que le daban a los niños soldados po su facilidad para correr rápido y escabullirse de las balas, al lado del corneta iba el tipo con la bandera y eran el blanco de la mayoria de las balas durante las cargas.

Durante los seis años que pasó en el Lautaro, que fue de los primeros en llegar y el último en regresar a Chile, durante la campaña marcharon a pie la friolera de 49.770 kilometros participando en 23 acciones de guerra. El relato es increíble y tiene muy poca propaganda o patrioterismo, simplemente cuenta como fue la vida en campaña durante los seis años y como fueron los combates, es un libro extraordinario y adictivo.

Mejor no les sigo contando, solo les recomiendo que lo bajen y lo lean, lo recomiendo a ojos cerrados, es uno de3 los mejores relatos de guerra que he leído en mi vida, y eso que he leído hartos, incluido La Guerra y la Paz, francamente me gustó más los "Seis Años de Vacaciones", léanlo si pueden.

21 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Yo pense que el titulo se referia a tus ultimos an~os que te la has pasado 'descansando'.

MV

21 de mayo de 2014, 11:56

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

No me había dado cuenta pero coincide justo!

21 de mayo de 2014, 12:14

 
Blogger Ulschmidt said...

Ah, esas páginas ocres, falta oler el aroma a libro viejo nomás !
Hay un "Dos años de vacaciones" de Julio Verne, aventura de unos adolescentes anglosajones cuyo buque se desvía a, precisamente, una isla del sur del Chile ( aunque en la trama ellos ignoran su posición, lo cual es parte del argumento) - quizás eso inspiró el título del combatiente.

21 de mayo de 2014, 14:26

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En verdad no me había dado cuenta, es cierto "dos años de vacaciones de Julio Verne, seguro que sacó de allí la idea del título.

El libro este lo encontré extraordinario, que cosa más entretenida, la redacción bien siglo 19, buena para ser un soldado

21 de mayo de 2014, 14:32

 
Blogger Ulschmidt said...

Hay una fe en el relato, en la descripción, en la atención del lector también, que alcanza su máximo en el siglo XIX y cae con el advenimiento del cine primero y todo lo demás audiovisual después.
Desde entonces el escritor sabe que compite con imágenes y ya no se anima a la crónica pura, siempre la contamina con reflexiones o se va al terreno de lo onírico, o donde sea, pero ya no relata como se haría junto a la hoguera.

21 de mayo de 2014, 14:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Muy cierto, sin embargo esos relatos que son pura descripción y cuento todavía son los más entretenidos, por eso me entretiene tanto leer a Hemingway o a Tolstoy, si no fuera por esos malditos nombres rusos que enrdan todo

21 de mayo de 2014, 14:52

 
Blogger Frx said...

Interesante ¿Quién diría que ya a esas alturas estaba lo de la pérdida del patriotismo?

21 de mayo de 2014, 15:43

 
Anonymous Anónimo said...

Don Tomás, realmente adictivo el libro. Voy en la página 80!

21 de mayo de 2014, 23:44

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

es excelente, a mi me pasó exactamente lo mismo. Está muy bien escrio, para no tratarse de un escrior profesional, a veces uno se encuentra cn joyas como esa que casi nadie las conoce, es como encontrarse una pepita de oro.

21 de mayo de 2014, 23:46

 
Anonymous Anónimo said...

Maestro, gracias por compartir esta joyita. Soy un fanático tanto de la WW2 como de la Guerra del Pacífico.
Me sentí muy identificado con un post anterior en que hablaba de los lenguajes de programación antiguos, al igual que usted trabajé en los dinosaurios de principio de los 80, en unos DEC, especificamente en un PDP-11 con top10 y luego en un VAX con VMS . . . como añoro el basic, cobol, fortran y PL1 de esos viejos equipos, y tratando de aplicar la programación Warnier. Tiempos que no volverán.
Salu2 desde Arauco

22 de mayo de 2014, 15:08

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jajaj ciertamente! este libro es como un tesoro econdido, entretenidísimo y en primera persona por alguien que estuvo allí.

Y que decir de los viejos tiempos de la computación, igual añoro el Fortran jaja tiempos felices que no volverán, saluti!

22 de mayo de 2014, 15:27

 
Anonymous Anónimo said...

Mejor aun que "el rigor de la corneta" que tanto emocionaba a Daniel Lopez?

22 de mayo de 2014, 22:04

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

"El rigor de la corneta" también es un buen libro, no se si lo has leido, en el supuesto caso que sepas leer.

Igual encuentro que los "Seis años..." está mejor escrito, o al menos aaes más amenoi porque usa un lenguaje más actual parece que lo escribó en los años 30 o 40

22 de mayo de 2014, 22:57

 
Anonymous Anónimo said...

De cabro chico picotie Adios al 7o de linea y opte por leer weas de Julio Verne. Y nunca mas lei novelas de guerra hasta Matadero 5.

Cierto, no leo tonteras de milicos

23 de mayo de 2014, 14:31

 
Anonymous Anónimo said...

Vaya para motivarse con lemas de milicos. El costo de esos 6 años de vacaciones provocó 5,000 chilenos muertos; 10,000 peruanos muertos (5,000 soldados y 5,000 civiles entre la costa y los andes donde hubo masacres), 800 soldados chilenos desertores que quedaron entre Ayacucho, Cajamarca, Junin y otros lugares del Perú muchos bajo protección del Coronel Cáceres (fue parte de su servidumbre), la Patagonia cedida a Argentina, etc. Los datos son de una fuente inglesa.

25 de mayo de 2014, 11:55

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Las muertes no son costo, todos nos morimos con o sin guerra así es que ese cálculo es absurdo. Las penas y sufrimiento claro que son costos pero la mayoría de los soldados lo tomaron voluntariamente, aunque a muchos les cuesta creerlo y eso fue en los tres países que participaron.

Sobre desertores claro que hubo muchísimos, especialmente en combate, las tropas bolivianas desertaron en masa en las batallas más importantes, no porque fueran cobades (aunque hay de todo) sino porque no tenían compromiso ni con su presidente ni con su gobierno. Si hay un culpable de la mayoría de los desastres de la guerra fue el fantoche de Hilarión Daza, que terminó asesinado por sus propios compatriotas.

Muchas batallas fueron ganadas por los chilenos porque estaban en territorio extranjero y pasar para el enemigo era bastante complicado, en cambio para peruanos y bolivianos, que estaban en su tierra era la opción lógica apenas la cosa se ponía fea.

Obvio que hubo deserciones en las tropas de los tres países y toda clase de atrocidades, solo un tonto podría suponer que peleaban angelitos contra demonios, había de todo en los tres países.

Si bien los costos en penurias fueron grandes, Chile ganó mucho con la guerra del pacífico, especialmente al anular a Bolivia que era una amenaza constante desde el mariscal Santa Cruz en adelante. Después de esa guerra Bolivia dejó de existir para Chile como amenaza y solo quedó como gobierno hostil, seguramente va aseguir lo mismo por siempre aunque la gente de ambos países se lleva, en general, bastante bien.

25 de mayo de 2014, 12:08

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Y o de la "Patagonia chilena" yocreo que siempre fue un cuento, como la pretensión de salida al mar de Bolivia, algo inviable por la realidad geográfica. Chile nunca tuvo interés real por ese territorio, no nos servía antes ni ahora, la cordillera de los Andes siempre fue nuestro límite natural con Argentina.

25 de mayo de 2014, 12:11

 
Anonymous Anónimo said...

En una guerra nadie se va a tirar flores definitivamente. Pero la población civil peruana de los andes y zonas rurales de la costa sintieron las acciones de los militares. Esta masacres de indios generó resentimiento y pasó de generación a generación. Ni Bolivia y menos Chile sus poblaciones civiles fueron arrasadas. En la guerra de 1941, conflictos de 1981 o 1995 entre Perú y Ecuador, la lucha fue entre soldados milicos, morían quienes debían morir no civiles. El ultimo conflicto fue hace solo 20 años, sin embargo ahora Perú y Ecuador están mas unidos en todos las área a parte que su cultura es mas cercana al Perú. El error de Chile en 1879 fue pretender destruirlo moral y económicamente lo logró durante 50 años pero no pensó que Perú siempre sería su vecino eternamente.

25 de mayo de 2014, 15:15

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Bueno, como sabes yo vivo al lado del Perú y muy rara vez he sentido hostilidad de ninguna clase, al contrario, somos muy bien recibidos en Perú y BOlivia. Claro, hay grupos nacionalistas en los tres países pero son más o menos una rareza.

Creo que a nivel de gobiernos Chile y Perú desde hace varios años se llevan bien, incluso cuando Velasco amenazaba con invadir Arica nunca hubo acciones concretas más allá de fintas y amenazas, creo no equivocarme al pensar que muy poca gente quiere una guerra de nuevo.

Sobre las atrocidades de guerra yo diría que son normales, en Tarapacá quemaron vivos a unos prisioneros chilenos y cosas por el estilo, al final de eso se trata la guerra, y desde hace muchos años las guerras de verdad dejaron de ser entre militares solamente, las poblaciones civiles son siempre las más afectadas siempre. En Hiroshima o Londres no se bombardeó a soldados precisamente, eso de las leyes versallescas de la guerra es una gran hipocresía.

Creo que con Bolivia es más complicado porque la derrota de ellos fue más humillante, al final Daza después de armar la guerra y meter al Perú salió arrncando y unos pocos como Campero quedaron a dar la cara. Cuando se pierde con verguenza es mucho peor que perder peleando y por eso creo que Bolivia será un gobierno hostil por muchos años, todo culpa de sus pésimos gobernantes.

Con Perú peleamos mano a mano y hasta donde yo se el Perú nunca ha desconocido los tratados como lo hace Bolivia y tiene claro que si quiere recuperar su territorio tendría queentrar a otra guerra. Siempre tendremos tensiones con Perú porque somos competidores naturales, pero no creo que haya una hostilidad permanente, como creo que la va a haber siempre con el gobierno de Bolivia, hagamos lo que hagamos.

25 de mayo de 2014, 15:28

 
Anonymous Anónimo said...

Lo leí hace 4 años app. concuerdo con qué es un excelente y cautivante relato. Me parecen las últimas reflexiones del autor dignas de destacar, fiel reflejo de la ley del mínimo esfuerzo que hoy abunda en casi todos los niveles de la sociedad y que muchos padres además avalan en sus hijos.

8 de octubre de 2014, 23:45

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es, un buen libro y los comentarios bien actuales en su aplicación

14 de octubre de 2014, 09:55

 

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