Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Der Steppenwolf

sábado, 14 de junio de 2014


Del lobo estepario:

Así estaban las cosas con el lobo estepario, y es fácil imaginarse que Harry no llevaba precisamente
una vida agradable y venturosa. Pero con esto no se quiere decir que fuera desgraciado en una medida singularísima (aunque a él mismo así le pareciese, como todo hombre cree que los sufrimientos que le han tocado en suerte son los mayores del mundo). Esto no debiera decirse de ninguna persona. Quien no lleva dentro un lobo, no tiene por eso que ser feliz tampoco. Y hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus pequeñas flores de ventura entre la arena y el peñascal. Y esto ocurría también al lobo estepario. Por lo general era muy desgraciado, eso no puede negarse, y también podía hacer desgraciados a otros, especialmente si los amaba y ellos a él. Pues todos los que le tomaban cariño, no veían nunca en él más que uno de los dos lados. Algunos le querían como hombre distinguido, inteligente y original y se quedaban aterrados y defraudados cuando de pronto descubrían en él al lobo. Y esto era irremediable, pues Harry quería, como todo individuo, ser amado en su totalidad y no podía, por lo mismo, principalmente ante aquellos cuyo afecto le importaba mucho, esconder al lobo y repudiarlo. Pero también había otros que precisamente amaban en él al lobo, precisamente a lo espontáneo, salvaje, indómito, peligroso y violento, y a éstos, a su vez, les producía luego extraordinaria decepción y pena que de pronto el fiero y perverso lobo fuera además un hombre, tuviera dentro de sí afanes de bondad y de dulzura y quisiera además escuchar a Mozart, leer versos y tener ideales de humanidad. Singularmente éstos eran, por lo general, los más decepcionados e irritados, y de este modo llevaba el lobo estepario su propia duplicidad y discordia interna también a todas las existencias extrañas con las que se ponía en contacto.

Esos alemanes no conocían los puntos aparte. En todo caso el libro es ideal para abrirlo en cualquier página y darle un vistazo como me pasó anoche por casualidad cuando estaba hojeando la tablet. Hace muchos años que no lo leía, creo que la primera vez fue cuando era adolescente y es un libro que impresiona mucho cuando lo leemos a la edad del pavo.

Teatro mágico. 
 Entrada no para cualquiera. 
 No para cualquiera.

En fin, creo que casi todos podemos identificarnos muy fácil con algunas cosas de ese libro. La búsqueda de la independencia a cualquier precio, no depender de nadie, el desprecio a la vida burguesa. Mi amigo Tom Wilke es un auténtico lobo estepario, escucho noticias de el una o dos veces al año y me imagino que debe sufrir por esa dualidad entre defender la independencia y querer comunicarse o establecer relaciones. Si tuviese más puntos aparte el libro sería perfecto, pero así escriben los alemanes, no hay nada que hacer.

A veces cuesta creer en las casualidades, este último tiempo el maldito trabajo de hacer clases me ha puesto en el humor de lobo estepario, trato de no meterme con nadie y hacer las cosas de la mejor manera posible, pero no soporto estar en una organización, que diablos. Y justo anoche que andaba con los monos me encuentro en la tablet con el título que había leído hace tantos años, que coincidencia.

En fin, hay que reconocer que lo del lobo estepario es una condición enfermiza. Además de no usar puntos aparte, los alemanes son expertos en escribir sobre condiciones enfermizas, sufrimiento, suicidio y esas cosas. Me acuerdo de La Muerte en Venecia de Tomas Mann, que libro más torcido y asqueroso. El lobo estepario es indispensable, el que no tiene al lobo es un muerto en vida. Pero si se desboca queda la grande. 

En fin, otro maldito día nublado en Arica. Parece que hoy tampoco saldrá el sol y no tengo la menor gana de hacer nada. Creo que mejor me voy a avanzar en mi curso de VBA, nada mejor que anestesiarse en estos días nefastos. Tomar unas cervezas tampoco andaría mal.

11 Comments:

Blogger Maximo said...

Gran libro, y gran escritor Hermann Hesse. También vale la pena leer Demian, en el colegio no entendí casi nada, luego sí; Siddhartha también hay que leerlo, aunque ahí Hesse “se va en la volá”. El Lobo Estepario es una obra maestra.

Para los aficionados a la literatura lobuna, aunque más juvenil, es recomendable “El llamado de la Selva”, de Jack London.

14 de junio de 2014, 13:15

 
Blogger Jose Cornejo said...

yo no he leido ninguno de los dos libros que citas por lo mismo. la ausencia de puntos aparte (lo cual me recuerda a cierto forista con una fobia a las puntuaciones) pero me hago la idea de que se tratan.

Esto de ser independiente, irte a vivir a las montañas y convertirte en un leve "ermitaño" es una forma de rebelarte. pero no puedes evitar establecer contacto con otras personas, menos ahora con la masificacion de las redes de comunicaciones.

Aca en santiago hace un puto frío casi siberiano (para nosotros) mientras desde mi puesto, le echo unas gotas de "malicia" a mi té, recordando mis viajes en el tren nocturno al sur.

14 de junio de 2014, 13:16

 
Blogger Ulschmidt said...

"La Decadencia de Occidente" de Splenger puede leerse exactamente así, abriendo en cualquier página y empezando en cualquier frase.

14 de junio de 2014, 17:01

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro Máximo, un libro de adolescencia, eso muestra que todavía no somos viejos jaja.

José, es un buen libro, medio difícil de leer eso si. Yo tengo acá un amigo que es un verdadero lobo estepario, es la chapa y no es ermitaño leve sino completo, es muy interesante. Te tomaré mi respectiva onza por acá, a ver si se me arregla el genio.

Ulschmit, yo tengo miedo a leer a los alemanes con sus párrafos que no se terminan nunca, pero voy a buscar el de Slpenger, seguro que lo tengo en la biblioteca

14 de junio de 2014, 17:29

 
Blogger Frx said...

Demian fue el libro que más me gustó cuando estaba en segundo medio, no pude sentirme más identificado con esa obra.

14 de junio de 2014, 18:02

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, algo muy característico de los libros de Hesse es eso de identificaerse con los personajes

14 de junio de 2014, 18:30

 
Blogger hugo solo said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

15 de junio de 2014, 07:31

 
Anonymous Ricardo said...

Hola Tomás, hace tiempo que lo leí, así que mis recuerdos acerca de esa novela están un poco confusos. No sé si me equivoco, pero me pareció que Hesse presenta allí a la condición dual de la personalidad humana como un etapa nihilista que puede ser superada y armonizada. Creo que en una parte se habla de que la personalidad humana entendida como burgués feliz/lobo estepario es una visión pobre del fenómeno de la existencia, que más bien lo que nos caracteriza es la multiplicidad. Tarea pendiente releerlo, así como otras joyas del autor como Demian, Siddhartha, Narciso y Goldmundo y el Juego de Abalorios. Y también tengo el libro de Spengler por ahí, pero más bien lo ojeo que es muy largo.

Saludos

15 de junio de 2014, 11:27

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Quibo Ricardo, si, los libros de Hesse son los que normalmente uno lee cuando es bien joven, el Lobo Estepario y Demian normalmente los hacen leer en el colegio y creo que es una buea idea porque es fácil enganchar con esos.

Leí que Hesse lo escribió en un momento que pasaba por gran depresión, tal vez es como libro-terapia. Es interesante Herman Hesse, pero sus libros son muy... alemanes jaja. Curiosamente el libro que más me ha gustado es uno de cuentos sumamente tradicional, se llama "Pequeño Mundo" y son como nueve cuentos que ocurren en unos pueblitos alemanes, completamente convencionales. Lo debo haber releído decenas de veces.

A veces los temas más simples (como esos cuentos que parecen de folletín) son los que más impresionan cuando el que los escribe es muy bueno (los cuadernos de Pickwick o como se escriba, de Dickens, por ejemplo).

En música me vine a la memoria el segundo movimiento de la sonata 23 de Beethoven https://www.youtube.com/watch?v=3hdBAGIP-eA
Con acordes sencillísimos ¡puras teclas blancas! nada de pirotecnia, pero es impresionante como le saca brillo a un tema con variaciones. Además es tan sencillo que hasta los que sabemos casi nada de música lo podemos disfrutar.

A propósito de Splenger, claro que lo tenía en mi tablet! y como dice Ulschmidt lo voy picoteando, un par de páginas en los ratos perdidos, así es entretenido. Leerlo completo y secuencialmente debe ser un marmotreto insoportable.

15 de junio de 2014, 11:47

 
Blogger Ulschmidt said...

no lo dude ! -
Sabe, por efecto de aquel "alugna vez hay que leer a los clásicos" - ya no soy tan joven - me compré "Ser y Tiempo" de Heidegger, y dada su estructura asumí que debía leerlo secuencial y detenidamente y por supuesto la lectura me derrotó en pocas páginas.
Que cosa imposible!
Pero ahora creo que lo voy a atacar sin complejos, con "lectura alemana" es decir picoteando sin orden.
Seguro que adquiero así suficiente Heiddeger de bolsillo para conversaciones de salón.

15 de junio de 2014, 12:11

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, creo que ya lo he escrito acá mismo, yo soy un ávido lector de solapas y picoteador de libros. De todos los libros que intento (muchisimos) son pocos los que leo completos y los que realmente me gustan son los que releo, y pueden ser tan humildes como "El Huevo y Yo" de Betty McDonald o ambiciosos como "El Castillo" pero primero tienen que interesar. Eso de leer algo que no me interese no va conmigo, ahí si que me sale mi ADN flojo!!

15 de junio de 2014, 12:16

 

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