Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La riqueza no da felicidad, tampoco ayuda

lunes, 14 de julio de 2014



Encontré este video, aparece Frank Sinatra con la orquesta de Nelson Riddle, donde muestra toda su pirotecnia vocal como si fuera lo más fácil del mundo. En eso se parece a Bing Crosby, que llegaba al estudio fumando pipa o mascando chicle y sin dejar de hacerlo cantaba de la manera más perfecta. Me imagino el montón de años de práctica que se necesitan para llegar a eso, praxis macht meister, o como se escriba, porque hace años que no practico el alemán.

Me acordé de la primera vez que escuché a Sinatra cantando esa canción, en el concierto del Madison Square Garden de 1974, fue un gran evento transmitido por televisión en vivo -uno de los primeros vía satelite- y lo vimos en la casa de mi hermana acá mismo en Arica, donde yo había llegado a estudiar. Creo que fue una canción que a todos nos quedó en la memoria por años y pensaba lo difícil que era en ese tiempo tener una música en la casa, los discos de vinilo eran caros, igual que los tocadiscos y voluminosos, no existía la posibilidad de piratear música y ni soñábamos con llevarla en el bolsillo, hasta que al señor Morita se le ocurrió inventar el Walkman, varios años después.

Sin darnos cuenta, hoy somos inmensamente más ricos que en los años sesenta, no solo por el enriquecimiento del país sino por los cambios en la tecnología. Lo raro es que no somos inmensamente más felices, ni mucho menos. Si hay alguna prueba que la riqueza no trae la felicidad -y ni siquiera ayuda- es esta, basta mirar lo que teníamos antes y lo que tenemos ahora.

Tal vez al contrario, sin computadores ni Internet, cuando la mayoría de los chilenos ni soñábamos que algún día íbamos a poder manejar un auto propio -eso estaba reservado a muy pocos ricachones- o que todo el mundo tendría teléfono, refrigerador, lavadora, todos podrían a lo menos entrar a una universidad y tantos otros lujos reservados en ese tiempo solo a la clase alta. El nivel de vida que tenemos hoy comparado por el que yo recuerdo de los años sesenta es inmensamente superior, ni se imaginan cuanto.

Y aunque me enfurece ver las noticias en televisión, a veces no puedo evitarlo por razones sociales o familiares. Ayer miraba en el noticiero central uno de esos interminables "reportajes" llenos de triialidad que hacen para rellenar la falta de noticias y explicaban el grave problema de los niños que salen de vacaciones y no pueden ir a otra ciudad porque sus padres están trabajando.

En verdad lo mostraban como un tremendo problema social y entrevistaban a una niñita que lloraba porque en las vacaciones su mamá debía trabajar y no la podía llevar a la nieve. Era de una familia de clase media baja, se notaba a kilometros la joven mamá gordita trabajando de auxiliar en una clínica, seguramente con un sueldo cercano al mínimo, pero con gustos de millonarios ¡la niñita lloraba porque no la iban a llevar a la nieve en vacaciones!

Muertos de hambre pero con gustos y aspiraciones de millonarios, rotos pero delicados. Cuando yo era chico mis tías Correa, que estaban podridas en plata iban a la nieve, a nadie más se le ocurriría que no poder hacerlo era causa de angustia. Esa joven mamá que se angustiaba por no poder llevar a su hija a la nieve, y que seguramente lo consideraba una injusticia social tremenda, tal vez no pensó nunca que algo tiene que ver con su desgracia el hecho de tener un mal trabajo y ser madre sola. Tal vez se embarazó joven y quedó madre soltera, o se casó con un papanatas y tuvo que separarse y mantener ella la casa ¿es culpa de la sociedad que sea pobre? Claro, los políticos le asegurarán que si, y la mitad de los idiotas que ven el noticiero -o más- se conmoverán con el drama. Esas cosas venden.

En fin, la ley de los rendimientos decrecientes se muestra de la manera más clara con todo esto. Somos más ricos que nunca y estamos más insatisfechos que nunca antes. Mientras más tenemos van apareciendo necesidades nuevas, los políticos se aprovechan de eso y hacen creer a los giles que son derechos, que tienen derecho a satisfacer cada una de sus infinitas necesidades. Bah, mejor no sigo reclamando y cuento mis blessings en lugar de ponerme a llorar por lo que me falta.

P.D. ¡Por fin vacaciones!, no más levantarme temprano el viernes, no más salir tarde los martes y jueves, no más preocuparme por las notas o por lo que tengo que enseñar la semana que viene. En general lo pasé bien y me tocaron dos buenos cursos, no me puedo quejar por eso. También se cumplió el propósito porque necesitaba aparecer como "académico" (risas) para un buen pituto, en fin, creo que este año está salvado aunque me costó un semestre de trabajo. No llueve pero gotea ¿se estarán terminando mis siete años de mala suerte? Ojalá así sea.

20 Comments:

Anonymous er lusho said...

Bueno a mi me pasa que siempre he sido flojo, en el sentido que salgo del trabajo y solo quiero estar echado , viendo tv , etc... y eso molesta mucho al resto. "Como no vas a hacer nada? No sales ? no viajas?"... jaj asi no mas

14 de julio de 2014, 10:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Por mi pasaría echado todo el día, leyendo y poniendo las tonteras que se me ocurren en este Templo del Ocio. Ese es mi ideal de vida: el que nada hace, nada teme.

14 de julio de 2014, 10:43

 
Blogger Frx said...

Hay tantos artículos y cosas que decir sobre ese tema, pero en todo caso también soy de los que creen que el dinero no compra la felicidad. De todos modos, recuerdo un artículo que no sé de qué revista era hablaba de un grupo indígena de acá en América que como tal, no tienen nuestros recursos pero aún así viven bien y una vez entrevistaron a uno de ellos y dijo que el problema de la sociedad de hoy es que tiene la mentalidad de siempre tener que aspirar a algo mejor aunque baste con lo que ya se tiene. En todo caso es lo que de alguna manera inculca la sociedad.

14 de julio de 2014, 10:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Las necesidades son infinitas, no así los recursos. Mas que de la sociedad me parece que es una característica de la naturaleza humana. Mientras más tienes, más quieres y menos satisfecho te sientes.

14 de julio de 2014, 11:01

 
Blogger Pablo said...

Con el ejemplo de la gordita auxiliar de una clínica, con gustos de ricos, seguramente se indigna por no "tener derecho" a dar a su hija lo que en su propia infancia era impensable, hago el link con una situación que me tocó ver anoche. Tuve que ir al mall (cosa que me carga hacer cuando anda mucha gente, como los fines de semana) a hacerle un mandado a la jefa que estaba enferma, y como llovía a cántaros, me fui al estacionamiento subterráneo. Como era domingo, ya ceca de las 20 hrs, estaba muy lleno, asi que me puse a andar por los pasillos buscando estacionamiento. Perdí la cuenta de la cantidad de autos (todos SUV de no más de 3 años de antiguedad, ningún Lada ni Suzukis Fronte) estacionados en los pasillos, en lugares donde claramente está prohibido hacerlo. A raíz de esto pensaba que el problema es que muy probablemente los que hacen eso son tipos (o tipas) que pasaron rápidamente de niños que andaban a pié con los zapatos con hoyos, a adultos con buenos ingresos que le permiten comprarse esos autos. Muy probablemente son esforzados e inteligentes (además de la necesaria cuota de suerte), y lograron acceder a un buen trabajo que les dio buen sueldo, pero no lograron tener buena educación (que no es lo mismo que buena instrucción). Mientras caminaba desde el estacionamiento lejos de la puerta que encontré, hacia la entrada y veía todos los mal estacionados casi al lado de la puerta, que la velocidad con que ascendieron económicamente muy probablemente les produjo mareos. Seguramente piensan que tener más $ que lo que alguna vez soñaron tener les da derecho a pasarse por cualquier parte el respeto por los demás. Igual reflexión vale para los que adelantan por la berma, no respetan la fila, tratan mal a los cajeros de los supermercados, etc. Como decía un amigo, el rico tradicional lo mira a uno (pobre diablo) con una mezcla de simpatía y compasión, pero el rico de primera generación necesita hacerle ver a uno que el logró lo que (supone) uno no pudo......¿O será paranoia mia?

14 de julio de 2014, 11:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si Pablo, el abuso de los nuevos ricos es más irritante porque "no se acuerda la vaca cuando fue ternero" y en general es mucho más burdo. Y ese es el que lleva a los que no son ricos a querer abusar también, como no pueden eso los llena de rabia y resentimiento.

Creo que el abuso en América Latina tiene una raíz cultural que viene de España y cruza todas las capas sociales. España es diferente al resto del mundo y hasta el día de hoy es una monarquía disrazada de república, donde el abuso se glorifica y se respeta, igual que acá en América Latina. Si lees libros de España del siglo IXX y antes verás que la insolencia se considera una característica admirable, fundamental de la nobleza.

Nosotros heredamos todo eso que se muestra en el dicho ese de "autoridad que no abusa pierde prestigio", no abusar, no ser insolente es signo de debilidad, la cultura española es exageradamente orgullosa y hasta el villano para poder ser insolente se convierte en pícaro, y es admirado por eso. De ahí viene tal vez nuestra "viveza criolla".

El respeto no está en nuestra cultura, recuerdo esa anécdota del simpático presidente Barros Luco, que le gustaba estacionar su carroza en medio de la línea del tren cuando iba a un pueblo, obligando a los trenes a detenerse "que se jodan" decía. Está en nuestra cultura.

14 de julio de 2014, 11:38

 
Blogger Leus said...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

14 de julio de 2014, 12:15

 
Blogger Leus said...

Buen tema. La genialidad a la que haces mención al principio del post me parece que es la habilidad de hacer simple y natural algo que es difícil y complejo. El dibujante Al Hirschfeld era reconocido por sus caricaturas con trazos imposibles: con dos o tres líneas dibujaba un personaje que inmediatamente reconocías. En una entrevista le preguntaron por qué a veces hacía dibujos muy intrincados y llenos de detalles, y otras veces dibujos extremadamente sencillos. Su explicación era que cuando no tenía tiempo, hacía un dibujo complicado.

En fin, tu post tiene una dosis de genialidad: tu análisis de la riqueza es obvio y sencillo, pero a mucha gente le cuesta darse cuenta de ello.

En fin, yo soy feliz con lo que tengo pero igual sigo queriendo más. Lo importante es no perder el sueño por las ambiciones, creo yo.

14 de julio de 2014, 12:16

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Me acordé de esa hipotética entrevista al señor Burns, donde dice inocentemente "yo daría todo lo que tengo solo por tener un poquito más".

Sobre lo que llamas amablemente "genialidad" efectivamente tiene que ver con las caricaturas y -creo- con mi incapacidad de reconocer las caras. Es enredado explicarlo, pero yo siempre he notado que me cuesta mucho reconocer una cara pero jamás se me olvida un gesto característico, o un "aire" (por ejemplo asociando la cara a un pájaro u otro animal), que en cierto modo me parece que es lo fundamental de esa persona. Años atrás me iba bien con las caricaturas y tal vez a veces cuento las cosas como una especie de caricatura.

Bueno, ya dije que era difícil de explicar y tal vez sea una fantasía mía, pero hay caras que nunca se me olvidan y otras -la mayoría- que soy incapaz de reconocerlas.

14 de julio de 2014, 12:24

 
Anonymous Wilson said...

Hay cierta evidencia que sugiere que la gente prefiere tener menos, siempre que sea un poco mas que su grupo de refencia, contra tener todos bastante mas. Nuestro rasgo esencial, segun Sanyo, la envidia se potencia al ver a los hasta ayer iguales surgir

14 de julio de 2014, 15:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Interesante, me suena a la idea de la utilidad marginal, eso de ser "un poquito más" que los demás. Claro que no es factible porque si todos quieren tener solo marginalmente más se entra en una escalada, no puede haber equilibrio en ese caso.

14 de julio de 2014, 16:17

 
Anonymous Alexis Canales said...

La felicidad va mucho mas alla de lo que puedo tener, acceder o comprar.
Probablemente una sociedad que se centra solamente en el objetivo de generar mas riquezas se aleja de manera coincidnte de las cosas mas afectivas.
Solo recordar que la gran mayoria de las personas trabajan en cosas que no les agradan y solo lo hacen para tener una estabilidad personal, familiar y aspiracional.
Por ultimo muchas personas quizas mantienen en sus prioridades cosas materiales por el fomento de la sociedad consumista y que te bombarde con publicidad en la calle, radio, tv e incluso internet. Cuando el dinero paso hacer parte de la felicidad fue cuando el interes superficial paso hacer un valor en la sociedad.

Alexis Canales

14 de julio de 2014, 16:29

 
Blogger Jose Cornejo said...

El tema de la "riqueza" siempre ha sido visto como algo al que todos aspiramos, pero si el asunto implica sacrificarse, es dejado de lado porque hemos sido mal acostumbrados.

deteniendome en el tema de la "esforzada mamá" y su hija que "será menos que los demás porque no irá a la nieve", los medios siempre lo mostrarán como algo morboso para que los idiotas que lo ven (sin ofender) piensen que se está haciendo una injusticia y dejen al modelo económico actual como chaleco de mono, culpándole de que esa niña no pudo ir a la nieve cuando no entienden que nieve habrá siempre. No, el problema es que ella vivirá un trauma, ya se le veran vulnerados sus "derechos" por no ir a la nieve y con el tiempo se transformará en un delincuente (o personaje)de alta peligrosidad que dará rienda suelta a descargar sus frustraciones aspiracionales de no haber podido ir a la nieve cuando su madre no pudo hacerlo.

yo no sabía lo que era nieve hasta que un día de invierno del 90 si no me equivoco, la nieve llegó más allá de Plaza Italia. me conformaba con lo que mis padres (ambos funcionarios publicos de salud) me daban. en comparacion a lo que soy ahora, era practicamente un indigente. (en los tiempos del GM y post crisis del 82)

Un día tenía que hacer un regalo para el día del padre y no sabía que, hasta que se me prendió la ampolleta y decidí hacerle una réplica a escala (1/24) del bus que conducía (cuando ni siquiera eran las amarillas) a partir de dos hojas de cuaderno cuadriculado. eso me significó un 7 en artes plásticas y una mencion especial por "originalidad". ese día mi padre fue feliz.

En fin, la riqueza es bien vista como un norte, pero cuando se tiene en las manos, se termina tan triste como el rey Midas, cuando tocó a su hija y la convirtió en oro.

14 de julio de 2014, 16:38

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Alexis, claro, la felicidad va mucho más allá de la plata y tal vez el título de la entrada es equívoco. El ejemplo más obvio es que un millonario con cancer se cambiaría encantado por un pobre sano.

A lo que me refería es al nivel de satisfacción de las personas respecto de los bienes materiales o plata que tienen. La tecnología y el enriquecimiento relativo del país nos ha dado una cantidad enore de nuevos bienes materiales sin embargo parece que estamos más instisfechos que cuando no los teníamos.

José, claro que a todos nos encantaría ser multimillonarios o vivir como tales, pero a nadie le hace maldita gracia esforzarse para lograrlo, o al menos a casi nadie. Ese es el meollo del asunto. Lo otro es que llegas a tener lo que ambicionabas y dices ¿esto era? ¿y ahora que? Vuelves a estar igual de insatisfecho que antes.

14 de julio de 2014, 16:48

 
Blogger Jose Cornejo said...

me hiciste recordar el capítulo "El fin de la amistad" del café concert Al diablo con todo, del gran Coco Legrand, cuando Coco le hace la gran pregunta a Azocar...

"¿Y sabí como duerme ese weón pensando en hacerle un sueldo fijo a los actores?"

14 de julio de 2014, 17:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja! muy cierto

14 de julio de 2014, 17:37

 
Blogger Nervio said...

yo nunca fui mas feliz que cuando niño, salvaje en un bosque mi padre ganaba el minimo y nos ayudabamos con la huerta... niunca fui tan pobre ni tan feliz.

14 de julio de 2014, 23:22

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah, para mi el día más felíz de mi vida fue cuando tenía 12 o 13 años, no recuerdo el año exacto pero nunca volví a sentirme así. Pobres como ratas, felices como lombrices ;D

Me acuerdo de esos 3 o 4 años entre los 10 y los 13 en la Población Santiago como si hubiesen sido 15 o 20 años, los recuerdo con todo detalle. Después llegó el desastre, nada bueno dura para siempre.

14 de julio de 2014, 23:38

 
Anonymous Claudio said...

Es algo extraño, pero yo también guardo muy buenos recuerdos de mi niñez sumido en la pobreza. Me pregunto si algún niño de clase acomodada tendrá tan buenos recuerdos de su niñez. Esto daría para un buen estudio sociológico.

15 de julio de 2014, 08:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Tal vez tiene que ver con otras cosas, familiares, circunstancias personales y cosas así. Yo viví con mi mamá y mis primos esos años, lo pasamos bomba, la cantidad de aventuras y cosas buenas creo que no se volvieron a repetir desde entonces.

15 de julio de 2014, 15:44

 

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