Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La guerra cultural en Chile

martes, 5 de agosto de 2014

"Una de las entrevistas que sostuve me lanzó por un camino diverso, aunque íntimamente relacionado con el de la política. Me refiero a la kulturkampf de Chile. 

La batalla sorda que se libraba en el terreno de la enseñanza, en forma simultánea con las otras dos grandes pugnas: la electoral y la defensiva contra los sangrientos araucarias. 

Porque es preciso reconocer a esta pequeña nación un mérito: a pesar de todos sus problemas y de su alejamiento de la civilización, se esfuerza en educar a sus ciudadanos del futuro. 

Mi entrevista clave sobre la kulturkampf tuvo lugar en un Liceo de Niñas. Me recibió una señora de mediana edad que resultó ser la Directora. Fue muy abierta y llana, y no tuvo inconveniente, incluso, en permitirme usar su nombre. Lo repito con gratitud: doña Nereida Paredes. He aquí cómo me planteó el problema de la enseñanza en Chile la señora Nereida: 

Hay déficit educacional en Chile. Gran cantidad de niños carecen de escuelas. El país es pobre. (¡Con qué frecuencia —casi escribo "deleite"— repiten esta afirmación los chilenos!) . Ha agravado la escasez de establecimientos educacionales el aumento de colegios particulares. 

Aquí la interrumpí para preguntarle cómo era posible que la apertura de colegios contribuyera al déficit de la educación. Su respuesta fue: 

—Por las subvenciones. El Estado subvenciona a los establecimientos particulares. Si gastara ese dinero en abrir nuevos liceos, la escasez no sería tan aguda. 
—¿Es decir que con lo que gasta en subvenciones podría educar él a los niños que hoy estudian en colegios particulares y además a los que ahora no alcanzan a recibir enseñanza? 
—No —respondió. 
— ¿Le cuesta más, menos o igual al fisco un alumno de liceo que uno de colegio particular? 
—Más. En realidad, el alumno de colegio particular cuesta menos de la cuarta parte que el fiscal. 
—Entonces —resumí—, parece que fuera buen negocio para el fisco el que existan los colegios particulares. 
Sonrió amargamente. 
—Si usted lo plantea como negocio, tal vez. 
—Fue una expresión poco feliz —convine—. Quiero decir que, puesto que existe el problema, y el país es pobre, ésa es una solución. 
—Usted olvida un detalle. 
— ¿Cuál? 
—La democracia. 

¡Caramba! Pecar por ahí. Examiné mi conciencia para ver dónde estaba mi falta, más no la hallé. Pedí excusas al azar, recordando las advertencias de Collao. Doña Nereida aceptó mis explicaciones y procedió a iluminarme: 

—Hay que dar iguales oportunidades a todos. Enseñanza gratuita y buena para todos. Y la misma enseñanza. La misma. ¿Por qué algunos privilegiados van a disfrutar de otra? 
—Pero —objeté—, también desde el punto de vista democrático, es lógico que haya diversos educadores. Así ocurre en Inglaterra y en Estados Unidos. Si el Estado detenta la exclusividad de la educación, ¿cómo se garantizaría al individuo la libertad de pensamiento? En Rusia existe, claro, y el Estado es dueño de las mentes, cambia la historia, la ciencia... 
—Es que —me interrumpió doña Nereida con cierta impaciencia— Usted olvida que en una democracia, el Estado es expresión de la ciudadanía. 

Hizo una pausa. Luego: 
—Además, hay que quitarles la juventud a los curas. Ellos, a través de la enseñanza particular, la están envenenando con sus supersticiones. Pretenden que, en pleno siglo veinte, volvamos a los tiempos de la Inquisición. ¡Qué siniestro peligro se cernía sobre la nación chilena!"

(Revolución en Chile, Guillermo Blanco, Carlos Ruiz-Tagle, 1965)

Que increíble, parece que lo hubiera dicho ayer el ministro Eyzaguirre, alguno de sus asesores o cualquier director de liceo municipalizado, pero se escribió en los años sesenta. Acabo de terminar de leer este libro -debe ser el único divertido de Guillermo Blanco- donde cuenta las peripecias de Sillie Utternut, una supuesta periodista gringa que vino a cubrir las elecciones presidenciales de 1964. Por supuesto entiende todo al revés, lo que sirve a los autores para ridiculizar a chilenos y extranjeros. Es un retrato muy interesante -en joda por supuesto- de como era Chile a mediado de los años sesenta. El libro se puede bajar o leer en este link, del extraordinario sitio de Libros Maravillosos, lo recomiendo a ojos cerrados.

20 Comments:

Blogger Leus said...

Sin estar de acuerdo con 'ña Nereida, esta cita me parece genial: "Usted olvida que en una democracia, el Estado es expresión de la ciudadanía". Brillante.

Como se diría en CSP, ¡estamos rodeados!

5 de agosto de 2014, 11:20

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja es genial y ojo que esas cosas todavía se repiten con una convicción casi religiosa. Por eso cuando me dicen que Chile ha cambiado solo puedo contestar "sóplame este ojo".

El libro me lo recomendó mi mamá hace como 45 años atrás y nunca lo había leído. Incluo esta es una versión sanitizada porque hay una anécdota que ontaba mi mamá que en esta edición no aparece

5 de agosto de 2014, 11:56

 
Anonymous César Flores Huallpa said...

Qué macondiano diálogo. ¡Y cuán poco han cambiado los razonamientos de esa gente!

5 de agosto de 2014, 11:59

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

claro, fíjate que esto se escribió hace casi 50 años y podría escucharse casi textual hoy, es lo divertido del libro. La entrevista por cierto es ficticia, pero muestra tanto o más que las entrevistas reales ;D

5 de agosto de 2014, 12:02

 
Blogger Jose Cornejo said...

Pensé que habías sacado la entrevista de algún pasquín como el mercurio o la tercera... es calcado!!!!

con todo lo que han dicho queda claro que 50 años no es nada y que los termocéfalos de siempre jamás se han ido...

5 de agosto de 2014, 14:36

 
Anonymous Anónimo said...

"La historia se repite, una vez como tragedia y otra vez como comedia", y "No hay nada nuevo bajo el sol” máximas que han perdurado como proverbiales para indicar algo que ya fue intentado por otros, o las dificultades que implica el ser original o crear cosas novedosas. Claro está, no se cumplen al pie de la letra, pues entonces la ciencia y la tecnología no avanzarían tan impetuosamente como lo hacen.

5 de agosto de 2014, 17:18

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

El libro me lo pasó hace años un sobrino de uno de los autores. La idea de que en Chile no se vivía un ambiente revolucionario sino uno de completa normalidad institucional resultó engañosa. Es decir, los autores se mofaron de algo que finalmente sacó lágrimas de muchos.

5 de agosto de 2014, 17:27

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro José, esa "entrevista" podría aparecer hoy en cualquier diario y a nadie llamaría la atención, de hecho no pocos creen sinceramente esas burradas.

Anónimo, esa era la "visión del etereno retorno" de Nietsche, a grandes rasgos la historia es cíclica

Cardenaldo, en esos años la idea de una revolución era hilarante. Basta un grupito de chiflados para que la comedia se convierta en tragedia.

5 de agosto de 2014, 19:14

 
Anonymous Wilson said...

Hay un pendex que desde hace un tiempo insiste en su columna de El Mercurio sobre el error de abandonar la lucha de las ideas a las tonteras conunachoides o de tontorrones utiles. En mi opinion apunta, como tu columna a un asunto clave, el poder en las democracias se gana en las mentes y los corazones.
Ya que la derecha aun no puede aspirar a tener actrices, poetas, cantantes y bichos asi en abundancia, debiera apuntar al ganar las mentes y el liberalismo es un cuerpo de doctrinas e ideas bastante consistente, e intelectuelmente superior e infinitamente mas realista que el comunachismo.
Hoy publica algo sobre Hayek, http://www.elmercurio.com/blogs/2014/08/05/24091/La-urgencia-de-releer-a-Hayek.aspx
para los creyentes nada novedoso, pero lo pongo por los cometarios, ya van en mas de 300 y cada leso cree estar a la altura del austriaco y enmendarle la plana.
Es muy instructivo, en mi opinion, darle una mirada a los comentarios en El Mercurio, The Clinic y El Mostrador, muestra no solo un deterioro de la convivencia, lo que seria esperable despues de 40 años, sino el crecimiento de la oligiofrenia, ya nada es demasiado leso, si esta de moda y es, aunque sea lejanamente, anti derecha.

5 de agosto de 2014, 19:58

 
Blogger Frx said...

Y pensar que hay textos incluso más antiguos que tienen la misma vigencia.

5 de agosto de 2014, 20:47

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Wilson, hace unos días discutimos harto de eso con Renzo, yo creo que lo de la guerra cultural, Gramsci y todas esas tonteras son un cuento a partir de Tironi y otros sociologos vivarachos que lo han usado para ganar luccas de las elites, haciéndose pasar por oraculos. Recuerdo la tontera esa del "relato" y me da risa.

Desde luego que no existe guerra cultural ni nada medianamente parecido a las disputas ideologicas de los años 20-30 hasta los 70, eso pasó al olvido hace rato y hasta los ultra izquierdistas de hoy son los más perfectos burgueses en la práctica que solo buscan billete y bienestar material a costillas de los giles, tal como cualquier otro.

Claro que eso deja una puerta abierta para comenzar una guerra ideológica desde la derecha, como lo hizo con éxito Jaime Guzman, peropara eso se necesitan liderazgos que hoy no existen porque todos los que tienen algún poder político hoy están en la lucha por el poder al más cortísimo plazo y a cualquier precio, y eso en todo el espectro político.

La gente en Chile, el votante promedio, tiemme un criterio mucho más simple que la admiración por los artistas o las consignas, al momento de votar simplemente piensan "como voy yo ahí" y votan por el que le parece el mejor postor. Por eso el desprestigio de la política y la sucesión de ofertones. Al menos así lo veo yo.

5 de agosto de 2014, 21:15

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

FRX, es que hay algunas cosas que están en el ADN chileno, partiendo por la credulidad y la afinidad con ideas simples, aunque sean evidentemente estúpidas.

5 de agosto de 2014, 21:16

 
Blogger Frx said...

En verdad, cuando hablo de eso con amigos, siempre concluimos que el problema es la raza, o como la llaman otros, la indiosincracia.

5 de agosto de 2014, 22:28

 
Anonymous Wilson said...

Creo que desde siempre ha habido una guerra ideologica, pues se trata de legitimar las propias pretensiones.
Claro que la gente vota y adhiere a algo si cree que le conviene, el punto es que los votantes son millones y los favorecidos son infimos; entonces ¿como se les convence que algo les conviene y lo apoyen, si normalmente es justo al verre? Pues convenciendolos: ideas, y emocionandolos: cantitos y musicas variadas. Y esa es la disputa donde la derecha, o lo que me interesa mas, el liberalismo, ha abandonado, dejando el campo libre a ideas que ya eran vegestorios y trampas mentales, o derechamente mentiras, desde hace decenios. Tu post de hoy tiende a probarlo al mostrar la repeticion de leseras

5 de agosto de 2014, 23:33

 
Blogger hugo solo said...

Jaime Guzman ideologo y del opus dei?

6 de agosto de 2014, 10:29

 
Anonymous Renzo G. said...

Me gustaría aclarar algunos conceptos, para lo cual transcribiré literalmente:

"La batalla cultural es aquel conflicto que se da en la sociedad en orden a configurar lo que Antonio Gramsci llamaba el sentido común. Ahora bien, que significa el sentido común. El sentido común no entendido en los términos cotidianos de intuición, no entendido en términos de lo innato, lo autoevidente, sino entendido como aquel conocimiento que es contingente y que se incorpora a través de las luchas discursivas. Gramsci lo definió con claridad y por eso yo debería citarlo. El dice: 'el sentido común es la filosofía de los no filósofos, es decir, la concepción del mundo absorbida acriticamente por los diversos ambientes sociales y culturales en los que se desarrolla la individualidad moral del hombre medio'" (fin de la cita).

Para los que quieran ver la fuente original les dejo el video que es bien interesante https://www.youtube.com/watch?v=xnNQ2v4EwP8

Me parece que cuando Tomás dice que es "un cuento a partir de Tironi y otros sociologos vivarachos que lo han usado para ganar luccas de las elites, haciéndose pasar por oraculos" yerra absolutamente.

Esa lucha discursiva se da todos los días, en los medios de comunicación, en la academia, en el Congreso, incluso en las redes sociales, y no se da porque se le ocurrió a Tironi o a algún sociólogo, nada que ver. Lo clave del asunto es aquel conocimiento o aquella concepciòn del mundo que se incorpora acriticamente a través de esas luchas discursivas.

Cuando Tomás dice que no existe esa guerra o batalla cultural equivaldría a decir que todos los chilenos piensan lo mismo y dicen lo mismo, lo que es absolutamente falaz. Además cuando dice que para comenzar una guerra ideológica se necesita un liderazgo político como el de Jaime Guzmán, pasa por alto que los que definen esas luchas discursivas desde arriba son los intelectuales y no los políticos. Guzmán era sin duda un lider polìtico pero también hacia las veces de intelectual, y fue en ese rol que hizo su aporte a la producción de ideas. Lo clave ahi fue su aporte en cuanto a intelectual, no en cuanto a polìtico. En este momento los intelectuales de la izquierda que lideran el asunto son tipos como Atria, Carlos Peña o Agustin Squella por nombrar algunos.

Tomás luego dice "es que hay algunas cosas que están en el ADN chileno, partiendo por la credulidad y la afinidad con ideas simples, aunque sean evidentemente estúpidas". Bueno, incorporar conocimiento de forma acritica es exactamente eso, la afinidad con ideas simples, incluso si son estúpidas. La clave es que se hace de forma acrítica. Por ejemplo cuando se compran consignas como "no al lucro", "la desigualdad es mala", "hay que corregir la desigualdad" y un largo etc. Las personas tienen preferencias por un asunto incluso de emotividad, y suponer que al momento de votar solamente se hace un cálculo utilitario de costos vs beneficios con independencia de cualquier preferencia personal me parece un poco falaz. Para que fuera cierto habría que reducir todas las preferencias personales a la obtención de un beneficio inmediato sin incurrir en ningún costo, lo cual me parece más falaz todavía.

En suma, negar que existe esa batalla cultural o esa lucha discursiva es negar algo que sucede todos los días delante de las narices de uno. Me parece bastante falaz que todo se reduce a unos cuantos políticos que quieran arreglarse para ellos mismos. Eso existe, pero no se agota ahi el asunto porque esos mismos tipos también tienen sus preferencias y les gustaría organizar la sociedad a su gusto aparte de arreglarse ellos mismos, que creo que queda bien claro con los jerarcas del partido comunista de la URSS y de cualquier otro socialismo real.

6 de agosto de 2014, 19:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Discrepo con Wilson y Renzo en cuanto a la efectividad de la "guerra ideológica", creo que tradicionalmente ha sido inútil y sin mayores efectos sobre las votaciones.

Tal como de los colegios católicos salen la myoría ateos y herejes, esta famosa guerra de slogan y cantos son solo diversión para el coro, nadie lo cree en realidad. Los votos son una veleta impredecible que por lo que menos se decide es por ideas. Eso es aquí y en todo el mundo y el cuento de Gramsci nunca pasó de ser una ficción para asustar a los conservadores. No funciona.

Tal como al Gobierno Militar no le sirvieron de nada 16 años de propaganda sostenida, ni a Allende los 3 años apoderandose de los medios, ni a la concertación los 20 años tratando de conveencer a la opinión publica. Si eso funcionara y fuera cierto en Cuba, y Venezuela serian todos. revolucionarios fervientes.

7 de agosto de 2014, 16:09

 
Anonymous Renzo G. said...

Si fuera inútil entonces no habría necesidad de que tipos como Mauricio Rojas que Tomás citaba la otra vez hagan alguna difusiòn de ideas libertarias porque las ideas no importan y los votos se deciden por cualquier cosa menos ideas. En ese caso mejor sería no hacer ninguna difusión y esperar que por arte de magia aparezca un mesías o lider que proponga hacer lo que a muchos, que ahora nos sentimos en minoría, nos gustaría para que luego por una razón impredecible el candidato mesías saque una mayoría de votos y luego desde el gobierno haga todo eso. Si esa es la apuesta me parece una fantasía muy poco plausible.

7 de agosto de 2014, 18:40

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

Para una visión crítica de esos años en que algunos se reían de la revolución castrista, recomiendo leer "Frei, el Kerensky chileno", de Fabio Vidigal da Silveira

7 de agosto de 2014, 20:40

 
Anonymous Sigfridus said...

La derecha está sonada porque pretende ser liberal, pero a la hora de legalizar drogas, prostitución, aborto y esos temas se acuerdan inmediatamente que ellos van a misa a golpearse el pecho los días Domingo, que les gusta la cueca y que la vida del patrón de fundo es la máxima aspiración. Mientras no se saquen eso del alma, la izquierda de la consigna baratita y el puñito en alto seguirá llevando la delantera.

8 de agosto de 2014, 11:48

 

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