Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Puros flaites y clase media

lunes, 22 de diciembre de 2014


Cuando yo era chico, digamos 12 o 13 años a fines de los años sesenta, me tocó vivir en un país muy distinto al Chile actual y recuerdo bien cosas de esos años. Por ejemplo habían clases sociales que hoy no existen: estaban los indigentes, obreros, empleados, profesionales y clase alta. También abundaba la clase a la que pertenecíamos nosotros: clase alta empobrecida que vivíamos junto con los obreros. A fines de los sesenta había bastante clase alta empobrecida.

En los trabajos había una distinción clarísima entre obreros, empleados, profesionales y patrones. Cada cual tenía un sistema previsional separado (Seguro Obrero, Caja de Empleados Particulares, Caja de Empleados Públicos, Caja Bancaria, etc.) algo que hoy indignaría a los payasos que añoran "el sistema antiguo", estos sistemas -supuestamente "solidarios"- eran complicadísimos y llenos de negociados, sacaban una tajada mucho mayor del sueldo que las actuales AFP (en algunos casos llegaba al 20% con el engaño que "lo pagaba el empleador") y lo normal era que diese pensiones de miseria, excepto los muy pocos que podían arreglarse los bigotes de alguna manera.

Había entonces necesidad de mano de obra bruta, brazos sin calificación, que eran los obreros. Ganaban muy poco pero rara vez les faltaba el trabajo, aunque fuera informal, porque no habían máquinas para la construcción, el campo no estaba mecanizado y las fábricas tenían una industrialización bien básica. Normalmente había demanda por fuerza bruta como cargadores, cavadores de zanjas desmalezadores y cosas por el estilo. Esos "brazos" eran la clase obrera. Los niños de esa clase usaban los zapatos (Bata) solo en ocasiones especiales, normalmente andaban a pata pelada (de allí el dicho "es un patipelao"), con ojotas hechas de neumáticos viejos o alpargatas de cañamo.

Luego la clase de los empleados particulares y públicos, que en las oficinas o comercio hacían trabajos que hoy no existen. Mi suegro por ejemplo, era operador de código morse en la West Coast Cable de Arica, todos los cálculos se hacían a mano y la correspondencia en máquinas de escribir por lo que la taquigrafía, mecanografía y teneduría de libros eran especialidades bien demandadas, los junior o mensajeros, le hacían honor a su nombre porque llevaban mensajes y hacían los trámites a pie, llevando papeles de un negocio a otro. Creo que el escalón más alto de esta clase era el empleado bancario, para llegar a ser cajero se necesitaba escalar durante muchos años y era un trabajo de alto status.

Los profesionales y de clase alta eran contados con los dedos de una mano, especies muy raras en Chile que vivían en su pequeño mundo, no se mezclaban con los demás excepto por razones de trabajo, si alguna vez existió lo que hoy conocemos como "clase media" -es decir lo que somos hoy casi todos los chilenos- no recuerdo haber conocido ni uno solo.

¡Como han cambiado las cosas! hoy no existe la pobreza como la de los sesentas y tenemos dos grandes clases sociales: flaites y clase media, ya nada es como antes, todo tiempo pasado fue mejor, etc. etc.

18 Comments:

Blogger Jose Cornejo said...

Las clases con el tiempo y los avances se fueron aglutinando en masas más grandes.

Respecto al tema de los flaites, son como un remedo sudaca del "gangsta" gringo, de preferencia afroamericano (diría un nigga) con infulas de delincuente aspiracional que pasó del robo "por necesidad" al robo "por ostentar".

Son la "involucion" del ser humano.

22 de diciembre de 2014, 15:03

 
Blogger Frx said...

LOL el flaite de la ferreteria de matucana como imagen de la entrada, no pude evitar acordarme de las mil versiones de su grito, hasta le hicieron versión metal XD. https://www.youtube.com/watch?v=0m1pn1zWHlY

22 de diciembre de 2014, 16:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja, genial

22 de diciembre de 2014, 16:58

 
Blogger Frx said...

Y hay varias versiones más, está como la caída de Edgar.

22 de diciembre de 2014, 17:00

 
Blogger EDO said...

La clase media entonces era la clase alta empobrecida....¿pq habia tanta gente clase alta empobrecida en esos tiempos? ¿ en que estaban los luksik? matte? angelini? en esos tiempos?...me tinca que ya eran ricos y no tenian preocupaciones...eso

22 de diciembre de 2014, 21:03

 
Blogger Maximo said...

Antes, todos eran mas pobres. El asunto cambio gracias al "modelo heredado de la dictadura".

Te falto agregar a los inmigrantes. El panadero gallego, el ferretero asturiano, el almacenero genoves, el turco de la paqueteria o la tienda de ropa y el judio idem. Etc.


A proposito de clases y pobres, mira este video que llega a dar terror. De no ser por estos tipos, estariamos mucho mejor.
Vean este video desde el 4:10 hasta el 5:22, y se daran cuenta en que consiste la "igualdad" que proponen los "progres" que aseguran no ser marxistas.

https://www.youtube.com/watch?v=vO7jse8Da64

22 de diciembre de 2014, 21:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Edo, en Chile siempre ham habido parientes pobres de familias ricas o familias compretas empobrecidas, producto de la movilidad social que opera hacia arriba o hacia abajo, estos jamás fueron de "clase media" simplemente eran pobres como los obreros o más.

En la Población Santiago donde vivíamos en los sesentas habían varias, nuestros amigos y vecinos los Meiggs eran descendientes directos y cercanos (biznietos) del magnate de los ferrocarriles y no tenían donde caerse muertos igual que nosotros. Nada que ver con la clase media. Y los Lucksic obviamente eran pobres en los años cuarenta ¿o crees que don Andrónico nació millonario?

Máximo, los inmigrantes en la primera generación eran todos obreros o comerciantes que le vendían baratijas o alimento a los obreros, obviamente eran de la clase obrera, todos, es rarísimo el caso de alguien con plata haya inmigrado a Chile.

Benito Baranda no solo es un imbécil sino un hipócrita de primera, un tipo vergonzoso como la mayoría de los jesuitas en Chile.

22 de diciembre de 2014, 21:53

 
Blogger Ulschmidt said...

La clase alta empobrecida siempre es interesante. Suelen tener un bagaje cultural elevado y sus hijas, cuando son casaderas, son buenos partidos para brutos con plata recién ascendidos en la escala social. Tienen cosas de otras épocas. Tienen piano, por ejemplo, aunque ocupe medio living porque ahora viven en una casa mucho más chica que aquella en la que nacieron. Cuando la declinación económica los alcanza, sus miembros se aferran a lo simbólico antes que ponerse a transpirar para evitarlo, algo que los aterra en general.
Una rama venida a menos de mi familia produjo una intelectual que se dedicó a rastrear el album genealógico. Determinó que descendemos de Calderón de la Barca, algo que, la verdad, la mayoría de nosotros dudamos que sea cierto. En esa investigación se gastó parte de sus ya escasos recursos.
Los clase alta empobrecidos de orígen extranjero también son interesantes. Un cliente mío, de suiza ascendencia, no teniendo mayores valores materiales que traspasar a sus hijos se empeño en conseguirles la ciudadanía helvética. Fue en el 2001, cuando acá había crisis y la gente hacía cola en las embajadas para conseguir una visa.
Al tipo le pareció que compensaba a sus hijos - destinados ya al proletariado y al vil trabajo - si les conseguía pasaporte al Primer Mundo. Suiza es muy estricta, y reconoce la línea sucesoria sólo si han mantenido una vinculación cultural con la Patria o entidades que la representen aquí. El tipo se acordó que su padre había donado un bote de remos al Club Suizo de Remo de Tigre, en Buenos Aires, y que el nombre y apellido estaban grabados en el mismo. Juntos redactamos varios ensayos de carta al Director de la Institución rogando que rastrease los viejos botes de madera - que, supongo yo, ya habrían sido remplazados años atrás por botes de plástico.
Pero me divertí tanto en el proceso que no quise desalentarlo. Además nadie sabe lo que en realidad va a ocurrir.

22 de diciembre de 2014, 22:01

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro Ulschmidt, son casos re interesantes. Por una parte están los parientes pobres que hay en toda familia rica: madres separadas o solteras que hasta el siglo XX tenían muy pocas opciones para ganarse la vida (los trabajos sin calificación eran principalmente para hombres). También habían familias completas que se derrumbaban económicamente por mala gestión de los herederos.

En nuestro caso tuvimos las dos cosas porque mi mamá vivió como 10 años separada y furiosa no dio señas de donde vivíamos, luego cuando se volvió a poner en la buena los negocios de mi papá iban en picada ¡mal ojo!

Nosotros siempre lo tomamos con humor, mi papá le daba largas peroratas en alemán a los huasos y "trabajadores" huiliches solopara divertirse. Mi mamá solía decir que se sentía como María Antonieta en el Trianon y también se lo tomaba con mucho humor.

La gente de origen pobre es mucho más materialista y miedosa del futuro porque toda su vida han estado sometidos a la "seguridad" de un minúsculo ingreso fijo. Es curioso pero los pobres no saben ser pobres, lo puedo ver a cada rato.

22 de diciembre de 2014, 22:33

 
Blogger EDO said...

Oye Tomas....podrias poner todas las dinastias en chile que se han venido abajo...meiggss pobres, vial pobres, cruzat a medio morir saltando,.....yo creo que a los ricos les afecta mucho mas que a los pobres caer en la miseria.....

22 de diciembre de 2014, 23:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo tengo la impresión que no es así, creo que a un pobre le afecta de manera horrible perder su miserable trabajo, mientras que alguien que ha tenido una fortuna y la pierde no le significa tanto porque consrva muchas capacidades que -llegado el momento- le permiten sobrevivir modestamente.

Alguna vez escribí acá mismo sobre la pobreza de ingresos versus la pobreza de capacidades. Alguien que tiene capacidades (por ejemplo un idioma, cultura, buena capacidad de expresarse, etc.) puede pasar pellejerías pero difícil que se muera de hambre porque tiene herramientas. Es lo que pasa muchas veces con los ricos que se empobrecen, pueden vivir modestamente pero no es una gran tragedia.

Los pobres normalmente tienen muy pocas capacidades (por algo son pobres) entonces dependen mucho de la seguridad de un ingreso fijo, cuando se quedan cesantes solo tienen sus brazos y los trbajos que demandan brazos son cada vez más escasos en el mundo.

22 de diciembre de 2014, 23:10

 
Blogger Jose Cornejo said...

Antiguamente el "apellido" cuando eran familias de alta alcurnia pesaba mucho. pero eso no significaba un buen futuro asegurado porque así como habían bradanovic que les iba bien, habían bradanovic que les iba mal.

23 de diciembre de 2014, 11:45

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En Chile solo recuerdo dos casos de apellidos que han trascendido con fortuna: los Matte y los Edwards. Todos los demás, mucho más aristocráticos como Ureta, Irarrazabal, Larrain (esos tres deben ser de los más rancios de Chile) y sus allegados como Ruiz Tagle, Concha y Toro, etc. vinieron a menos en lo económico.

Notable el caso de un Sr. Irarrazabal que reclamó el título de Marués de la Pica, que le corespondía por sucesión, sus hijos no están ni ahí con mantenerlo pese a que debe ser uno de los pocos títulos de aristocracia que quedan en Chile.

Los demás apellidos de familia no valen nada, menos los de inmigrantes europeos (Edwards es la excepción) la mayoría -sino todos- fueron campesinos que se enriquecieron con el comercio y la fortuna duró solo dos o tres generaciones

23 de diciembre de 2014, 15:46

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

Mi padres que no eran obreros, nos compraban zapatos para colegio marca 'Bata'. En la esquina calle Quinta con Valparaíso todavía hay una tienda de esa marca. Es una buena marca.

El hermano de padre entró a trabajar al Banco de Chile, luego de que mi abuelo falleciera. Y poco a poco fue ascendiendo hasta que llegó ser gerente de una sucursal. Hasta parece que apareció como cara del Banco. Su carrera terminó cuando llegaron los ingenieros comerciales.

Las actuales generaciones no tienen idea de cómo era el Chile de antes.

Cuando Álvaro Bardón escribía en 'El Mercurio', me deleitaba leyendo los comentarios de los foristas mucho mayores que mí sobre el viejo Chile que duró hasta llegaron los militares. Aprendí bastantes. Las nuevas generaciones dan por descontados muchas cosas.

23 de diciembre de 2014, 15:46

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

Un compañero de universidad tenía un padre italiano y madre chilena. Su padre llegó a Chile, luego de la Segunda Guerra Mundial. Su padre había peleado con Rommel en el norte de África. La familia italiana eran campesinos, acá se convirtieron en burgueses. Su padre era el dueño de una panadería y la demás parentela eran negociantes.

23 de diciembre de 2014, 15:52

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro Javier, era otro país completamente diferente. "Bata" era prácticamente la única marca de zapatos que se vendía en Chile y solo los magnates compraban "Pluma" o "Guante" que eran zapatos de altísima calidad pero costaban un ojo de la cara, los niños ricos usaban "Calpani", ah ñaca, ñaca que viejo me estoy poniendo!

Empleado bancario era una gran carrera, estaba en el tope de la escala social asalariada y además era sinónimo de persona honrada y confiable, los bancos en los sesentas no eran como ahora que son meros supermercados, eran depositarios de toda clase de "comisiones de confianza" y un empleado bancario debía ser 100% íntegro, recuerdo ami tío Polo Lorca,empleado bancario toda su vida era una especie de patriarca. Tal como dices, empezaban de mensajeros e iban escalando en la medida que mostraban ser confiables y honestos.

23 de diciembre de 2014, 15:53

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

En los sesentas según recuerdo casi no existía burgesía comercial como hoy, el comerciante era un almacenero bachicha, panadero español, etc. no eran muy diferentes de los obreros porque vivían en los altos o la parte trasera del local en el mismo barrio, Recoleta fue un estupendo ejemplo de eso. También habían unos cuantos artesanos independientes de oficios que hoy no existen: sastres, surcidoras, sombrereros. Hoy apenas quedan las peluquerías y otros pocos más.

Cuando un comerciante se enriquecía se convertía en industrial, subía un poco de categoría pero nunca como el agricultor que era el non plus ultra de esos años.

23 de diciembre de 2014, 15:59

 
Anonymous Anónimo said...

ahora mismo en las condes, vitacura y en barnechea hay muchas casas que por fuera se ven impecables y por dentro ocultan gran pobreza. así como muchos suben algunos tienen que bajar. no hay otra.

23 de diciembre de 2014, 22:24

 

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