Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

7 de junio y la suerte de la guerra

sábado, 6 de junio de 2015


En estos días se celebran tres grandes batallas. El "Día D" cuando fue la invasión de Normandía por parte de las Fuerzas Aliadas; el Asalto y Toma del Morro (o Batalla de Arica) y finalmente el cumpleaños de la Pilar, donde cada año batallo para comprarle un regalo pero como ando en la pitilla no hay manera.

La invasión de Normandía debe ser de los episodios guerreros peor recordados, porque nadie dice una palabra de las tropas alemanas que trataron de repeler la invasión aliada. Es parte del pensamiento políticamente correcto creer que solo los aliados eran buenos y las tropas alemanas eran unos monstruos sanguinarios. Es una situación tan ridícula que ni siquiera los alemanes, colonizados y reconvertidos mentalmente, honran a sus propios héroes.

No pasa lo mismo con la batalla en el Morro de Arica, que es recordada tanto en Chile como en Perú. En Arica celebramos ese día la incorporación de la ciudad al territorio chileno, mientras que en Perú se celebra el sacrificio de Bolognesi y sus tropas que defendieron la plaza "hasta quemar el último cartucho". De hecho en Arica hay una calle con el nombre del coronel Bolognesi, es una de las muchas curiosidades de nuestra ciudad. En Perú es el día en que se jura a la bandera y en Chile se celebra el día de "las glorias de la infantería"

Las batallas y las guerras se deciden fundamentalmente por golpes de suerte y por decisiones que aprovechan o se perjudican de esas casualidades. Pese a que las tropas chilenas más que doblaban a las peruanas (5479 chilenos contra 1903 peruanos) la plaza no era fácil, porque estaba bien fortificada y los accesos protegidos por una red de minas terrestres que se activaban eléctricamente. El 1 de junio las tropas chilenas se trasladaron en tren hasta las puertas de la ciudad y se produjeron las primeras casualidades adversas para el Perú, cuando capturaron al ingeniero Teodoro Elmore, con los planos de las minas que protegían la plaza y la deserción de Agustín Belaunde, jefe del batallón Cazadores de Piérola,

Bolognesi quedó a cargo de la defensa de la plaza por accidente, porque el comandante Camilo Carillo cayó enfermo días antes y fue trasladado a Lima, este cambio seguramente dificultó la coordinación de la defensa junto con la deserción de Belaunde. El 5 de junio Bolognesi rechaza el pedido de rendición y queda decidida la batalla. El 5 y el 6 se intercambiaron cañonazos con la esperanza -por parte de los chilenos- que Bolognesi decidiera una rendición honrosa, pero eso no ocurrió. El 7 de madrugada se produjo el combate.

La situación de las tropas peruanas era desesperada, pero Bolognesi confiaba en la protección de las minas y la llegada de refuerzos del coronel Leiva de Arequipa, así como tropas reagrupadas de Campo de Alianza, estos refuerzos nunca llegaron.

Las minas fueron completamente inefectivas, de las que funcionaron, la mayoría explotó antes de tiempo, seguramente por falta de sangre fría de sus operadores que se pusieron ansiosos y se adelantaron en activarlas. En el libro "Seis Años de Vacaciones" Arturo Benavides, que fue parte del ataque con el regimiento "Lautaro" por el Fuerte San José, cuenta que una enorme explosión -que podría haber destrozado a todo el regimiento- ocurrió antes de tiempo y solo sirvió para exaltar la furia de los soldados, parece que eso se repitió en muchos otros casos.

Un caso poco conocido es que dos jefes chilenos se acobardaron antes del ataque. Mientras que las tropas estaban ansiosas del honor de atacar primero, a los comandantes del regmiento Buin, Luis José Ortiz y del regimiento 3º de Línea Ricardo Castro les asignaron a la suerte quien atacaría a la vanguardia. El sorteo favoreció a Ortiz pero este "declinó" el honor y se lo traspasó a Castro, con lo que el comandante del Buin perdió todo respeto de sus tropas.

Pero la cosa no quedó ahí, al momento de atacar el Fuerte Ciudadela Castro también se acobardó y fue reemplazado en el mando a último minuto por el Tte Coronel José Antonio Gutierrez. No tiene nada raro ser vencido por el miedo antes de un combate, pero muestra que ambos jefes, soldados profesionales de regimientos "de línea" veían como una locura suicida atacar ese fuerte que parecía imposible, las tropas en cambio estaban ansiosas de atacar a la vanguardia. El episodio ha sido poco mencionado por la historia, lo relata el historiador chileno Nicanor Molinare  en su relato del "Asalto y Toma del Morro de Arica".

La suerte de la guerra se decide muchas veces por pequeñas casualidades y el Perú tuvo una notable acumulación de episodios de mala suerte y malas decisiones. Partiendo con la firma del tratado de defensa mutua con Bolivia, que fue una pésima decisión considerando que el presidente boliviano se iba a arrrancar al sentir los primeros disparos.

El segundo episodio de mala suerte fue cuando la Indepencdencia encalló en Punta Gruesa, uno de los barcos más poderosos del Perú quedó en manos de Chile lo que permitió invadir Pisagua. Antes de la batalla de Dolores, tal vez pudieron haber expulsado el desembarco chileno si Hilarión Daza no se hubiese acobardado, dejando pelear solo al general Buendía. La captura de Elmore en Arica con los planos de las minas fue otro golpe de mala suerte para el Perú. Entre las malas decisiones del Perú estuvo la compra de fusiles Chassepot, muy inferiores a los Comblain y Grass que usaban las tropas chilenas y desde luego la "renuncia" -más bien fuga- del presidente Prado en plena guerra, apenas las cosas se empezaron a poner feas.

La suerte de la guerra es incierta y en situaciones de peligro muchos se acobardan, es natural, cuando se acumulan los errores viene la desmoralización y todo se viene abajo, pero en la derrota y en la victoria hay algunos que aperran y siguen para adelante como sea, así pasó con muchos de los que pelearon por Chile, Perú y Bolivia. En honor a esos que apechugaron es que celebramos estas fechas.

P.D. Acabo de encontrar que Nicanor Molinare no fue historiador sino un militar y cronista chileno que sirvió en la Guerra del Pacífico, no participó en el Asalto del Morro pero escribió en base al relato de Silva Arriagada.

14 Comments:

Blogger EDO said...

La guerra no es un tema de suerte....casi siempre es un tema de estrategia, planificacion, logistica ademas de tecnologia...el dia D fue planificado con 2 años de antelacion para ver en que lugar desembarcar y los aliados le pusieron punto final a la guerra gracias a la bomba atomica sino hubieran seguido peleando. Ahi tienes tu a Hitler y Napoleon los tipos perdieron pq se les oucrrio meterse con Rusia en pleno invierno...si Hitler no hubiera sido tan tonto de declararle la guerra a USA y Rusia hubiera ocupado buena parte de Europa facilmente...luego Rusia y luego el mundo entero.

6 de junio de 2015, 13:47

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Las "estrategias exitosas" no existen, ese es un concepto de los que no entienden lo que es una estrategia. Todo es azar y determinación, partiendo por el azar de tener dirigentes capaces o incapaces, valientes o cobardes en un momento dado.

6 de junio de 2015, 14:06

 
Anonymous Wilson said...

La guerra, salvo cuando es una masacre de fuerzas absolutamente asimetricas, es un azar. Si el dia D llueve el desembarco habria sido un fracaso, si Alemania se hubiese adelantado en la bomba atomica, si hitler se hubiese apoderado de la reserva de granos y petroleo sovietica, etc., todo dependio de sucesos azarosos. Ni hablar si los gringos no intervienen.
La estrategia inventa un curso de accion segun los datos conocidos y los supuestos compartidos por los mandos, pero los resultados tienen la odiosa costumbre de reirse de las previsiones

6 de junio de 2015, 18:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es, el azar manda al diablo los mejores planes, la estrategia es solo un camino que no asegur nada, la mala suerte puede mandar aaal diablo los planes más cuidadosos, hay montones de ejemplos

6 de junio de 2015, 20:52

 
Anonymous Anónimo said...

En todo caso, a la corta o a la larga Alemania, desde que Hitler le declaró la guerra a USA no tenía forma de ganar la Segunda Guerra Mundial. Una nación de 80 millones no tenía cómo superar a tres potencias industriales con cerca de mil millones de habitantes. Menos si una de ellas (USA)era un santuario intocable para las fábricas de material bélico. Ni la Luftwaffe ni la Kriegsmarine tenían forma de atacar el territorio norteamericano, más allá de lanzar un par de cañonazos en las costas y luego desaparecer.

7 de junio de 2015, 11:09

 
Anonymous Anónimo said...

Y para peor Alemania tenía que sostener a un aliado cacho, como la Italia fascista.

7 de junio de 2015, 11:12

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ojo, ganar una guerra no significa necesriamente ocupar el territorio enemigo. Vietnam ganó la guerra a USA, si Alemania se hubiese quedado con algunos países de Europa habría ganado la guerra

7 de junio de 2015, 11:29

 
Blogger EDO said...

Como va a ser cosa de suerte Tomas....Hitler estuvo años preparando la guerra contra Europa desde que asumio el poder en alemania..de partida elimino a todos sus enemigos, empezo a alienar a al gente y a la juventud, rearmo toda la industria belica en alemania y con ello arreglo la anemica economia alemana post primera guerra mundial..todo le resulto de lujo hasta que decidio enemistarse con Rusia (mala estrategia) y si Alemania ganaba Europa ganaba el mundo pues iban punteros en el desarrollo de la bomba atomica y con los submarinos alemanes que llegaron hasta las costas de Nueva York, Brasil, Argentina, Uruguay hubiera sido muy facil destruir toda America. La primera guerra mundial idem...los bandos en guerra estuvieron años armandose hasta que se desencadeno todo.

7 de junio de 2015, 13:41

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente:

Sólo una acotación: la Independencia no "quedó en manos de Chile" -al menos no en el sentido que habitualmente se le da a esa expresión- sino que fue destruida y, por ende, la armada de Perú perdió buena parte de su poderío. Además, posteriormente perdieron el Huáscar (y ese sí que quedó en manos chilenas).

EDO: solamente buscando aportar algo a la discusión, entiendo que Tomás se refiere a que, por mucha estrategia y planificación que haya, muchas veces los éxitos o fracasos se deciden por factores sujetos al azar. La planificación justamente busca minimizar esos factores, pero nunca pueden eliminarse del todo y a veces uno de ellos logra desequilibrar la balanza a favor o en contra. Lo de los planos de las minas del morro es un buen ejemplo: quién sabe qué habría ocurrido si eso no se daba, y evidentemente no era parte de la planificación chilena el obtenerlos.

El desembarco de Normandía sin duda tuvo una acabada planificación. Recuerdo, por ejemplo, que se hizo circular la versión de un desembarco por Calais, al mando de Patton, que incluso consideró movilizaciones de tropas, tanques de cartón, etc. para engañar al enemigo. También, que a todos los dobles agentes se les entregó información (falsa, por supuesto) sobre el desembarco por Calais, excepto a uno que otro, a los que se les alimentó con los planes verdaderos; así, tras el desembarco, el Abwehr inmediatamente consideró confiables a esos agentes que, a partir de ahí, sólo recibieron información falsa. Finalmente Hitler se tragó el anzuelo y eso facilitó la operación Overlor tal como la conocimos. Pero, ¿y si Hitler no se lo hubiese creído? ¿Habría sido el mismo resultado? Porque al final (y creo que ese es el argumento de Tomás) toda esa operación de desinformación, por muy bien hecha que estuviera, dependía de qué pensara Hitler, lo que no era determinable a priori.

Una cosa interesante de las guerras es el conocimiento de la naturaleza humana que proporciona (ex post, claro).


Saludos,
El triministro.

8 de junio de 2015, 12:50

 
Blogger Ulschmidt said...

Mañana 8 de Junio será el aniversario de la mayor victoria (parcial) argentina dentro de la (perdida) guerra de Malvinas, el ataque a Bahía Agradable o Bluff Cove
http://en.wikipedia.org/wiki/Bluff_Cove_Air_Attacks
que además ocurrió durante la vida de muchos argentinos que aún estamos vivos. Pero de por seguro que no escuchará una palabra en ningún medio de aquí, ni este aniversario ni en ningún otro. Está completamente sepultado por el olvido, a tenor de la derrota final.
Es que estoy leyendo - por recomendación de este blog, en definitiva - a Taleb y su "existe la suerte?" y debo concluir que los aciertos y errores, las glorias y miserias, los héroes y canallas, se construyen en los relatos a posteriori. Durante los hechos nadie sabe muy bien qué está haciendo.

8 de junio de 2015, 15:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Triministro, buenos puntos, especialmente lo de la aclaración de la Independencia. Mi error.

Ulschmidt, enterrar la historia reciente por motivos de corrección política o lo que sea es lo más sucio que se puede hacer. Sin ninguna duda que el éxito o el fracaso es siempre ex-post, esa es una de las grandes ideas que le robé a Taleb, a quien rara vez menciono porque "la originalidad es el arte de ocultar nuestras fuentes" jaja

9 de junio de 2015, 12:10

 
Anonymous Anónimo said...

cierto es que la guerra nos fue esquiva, el Perú no estaba preparado y somos conscientes de ello, no culpamos a Chile por nuestros problemas, pero creo que esta guerra sí tuvo una planificación exhaustiva por parte del gobierno chileno, eso no fue un hecho al azar, creo firmemente que Chile necesitaba el empujón necesario para atacar y ese empujón se lo dio Bolivia, Perú no entró en la guerra, desde el momento en que Chile le declara la guerra a los bolivianos, el Perú ya estaba en guerra, por esa poco afortunada alianza defensiva, no sé si los bolivianos hubieran cumplido con dicho tratado si la historia hubiese sido al revés, creo que eso ahora ya no importa, nuestros fusiles tan malos no eran, sólo que se habían comprado más balas Comblain que de las Chassepot, estaba en el presupuesto la compra de fusiles Comblain pero los azares de la guerra no permitieron efectivizar la compra, el gobierno británico prácticamente impidió el abastecimiento peruano, por ello que tanto se habla de la influencia británica en el conflicto, Bolivia no era un hueso duro de roer, eso lo sabía bien el alto mando chileno y así sucedió, en el papel tampoco el Perú ofrecería mucha resistencia y el alto mando chileno tenía la certeza de que a fines de 1880 esa guerra se acababa, pero la resistencia peruana fue más que obstinada, la mayor parte de nuestro ejército estaba dispuesto a rendir la vida antes que perder sin dar pelea, en fin, la guerra la perdimos, es inobjetable, pero quiero rescatar la memoria de mis compatriotas caídos en combate para salvaguardar el honor de mi país, a pesar de las vicisitudes, el honor peruano nunca fue mancillado

13 de septiembre de 2015, 07:10

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, hubo muchos golpes de mala suerte para el Perú que partieron con el combate de Iquique y la pérdida de la Independencia y luego el general Daza que se acobardó en Tiliviche y dejó solos a los defensores de Pisagua, creo que esos fueron los golpes más desafortunados para el Perú. Lo otro el problema de la logística, que en Perú fue pésima en casi todos los sentidos. No se si los chilenos estaban preparados, en la historia chilena y en la prensa dicen que absolutamente no, por eso la primera etapa de la guerra, hasta el Combate Naval de Iquique fue una cadena de desastres para Chile. Los dos primeros comandantes en jefe (Almirante Williams Rebolledo y general Erasmo Escala) hicieron un papelón, con una seguidilla de errores y mal criterio.

Tal vez el mejor hombre que tuvo Chile en la guerra fue Rafael Sotomayor Baeza, ministro de guerra en campaña que condujo prácticamente todas las acciones exitosas, entre otras cosas fue un campeón de la logística. Es una de las figuiras chilenas de la guerra que más admiro (y no solo porque es mi tío bisabuelo cuarto jaja) Sotomayor fue un tipo clave en la guerra. Otro comandante excepcional fue José Francisco Vergara, un ingeniero asimilado al ejército, millonario, un caso muy parecido al de Alfonso Ugarte en Perú, comandó los "Cazadores del Desierto" y tuvo la mala suerte de estar en la derrota más seria que tuvo Chuile en la Quebrada de Tarapacá, pero sigió peleando hasta el fin de la guerra. Creo que fueron los mas destacados, ambos civiles asimilados al ejército.

La resistencia peruana fue feroz en todas las batallas que pelearon, pero especialmente en la campaña de la Sierra con Cáceres. Bolivia tuvo la mala suerte de tener un jefe y presidente muy cobarde y farsante, que fue el que causó la guerra (el general Daza) que,después de derrocado ya nada tenían que hacer, ayudaron lo que pudieron en Campo de Alianza y después abandonaron.

Otra ventaja importante que tuvo Chile fue la union de casi todos los políticos, en contraste con la desunión en Bolivia y en Perú. Al menos temporalmente se pusieron todos detrás del presidente Anibal Pinto aguantando sus ambiciones personales. También tuvimos algunas ratas en el país metiendo veneno pero menos mal que no prosperaron, el presidente también hizo un buen trabajo en eso.

Yo creo que esa fue de lkas últimas guerras épicas que movilizaron a los tres países, creo que todos los que combatieron; chilenos, peruanos y olivianos son dignos de admiración, aunque muchas veces los jefes no supieron estar a la altura

13 de septiembre de 2015, 08:09

 
Anonymous Anónimo said...

hola, qué tal, la preparación chilena era evidente en muchos aspectos, pero quizás no suficiente, dado que la guerra se les fue de las manos en varios momentos, como dije antes, esta iba a ser una guerra relativamente corta y se extendió por tres año más, el Perú, casi peleando con palos y piedras, siguió dando lucha, de no ser por la complicidad de cierto sector de la oligarquía peruana, quizás otro hubiera sido el destino de la guerra, sumando a eso el egoísmo de muchos políticos que siguieron peleando entre ellos olvidando que nuestra frontera corría grave peligro, con respecto a lo del general Daza, encontré hace un tiempo un interesante desagravio acerca de su accionar en la guerra, aquí te copio el link de esta especie de desagravio http://www.oocities.org/elmardebolivia/LareivindicaciondelGnralDaza.html
leí una parte interesante en la que el gobierno chileno azuzaba a la dirigencia boliviana en contra del Perú, algo similar había pasado durante la guerra de la confederación, obviamente que en ese caso los incentivos eran para el Perú y no para Bolivia, hubo una política chilena basada en el "divide y vencerás", política que con el correr de los años aún se mantenía, sobre todo por el tema de los departamentos cautivos, en fin, es casi imposible saber con certeza qué fue lo que realmente pasó, gran parte de los datos históricos son meras especulaciones interpretadas según el país al que se pertenece, en fin, este tema da para mucho debate, y será difícil ponerse totalmente de acuerdo porque no es fácil deshacerse del chauvinismo que nos caracteriza a los americanos, saludos

14 de septiembre de 2015, 02:26

 

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