Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

El sueño de la casa propia

sábado, 4 de julio de 2015


Historia de mi casa
Bueno tal vez muchos de los regulares de este Templo del Ocio habrán leído La larga historia de mi casa, con sus distintas etapas y dramas, especialmente cuando estuvo a punto de ir a remate. En fin, la mayoría tal vez sabe que yo pasé muchos años en la extrema pobreza y debo ser de los pocos en acariciar el llamado "sueño de la casa propia".

El miedo a no tener techo
Uno de los mayores miedos de muchos de nosotros es no tener donde dormir, como todos los miedos no es muy lógico que digamos, porque está lleno de vagos que duermen en la calle o en algún rincón sin problemas. Sin embargo parece que la civilización agrícola nos inoculó ese apego a una casa con techo, muros, puerta y llave, que es fundamental para que nos sintamos seguros.

Dos historias de horror
Recuerdo haber sentido ese terror dos veces en mi vida. Una fue un día que me quedé varado en Castro (Chiloé) con un clima endemoniado porque se había cortado el camino hacia Quellón, donde estaba mi casa y no tenía un peso en el bolsillo. Cuando empezó a oscurecer fue una situación aterrorizante, hasta el día de hoy todas mis pesadillas son situaciones normales y de pronto empieza a oscurecer y me doy cuenta que estoy perdido o no tengo donde ir, es muy desagradable, por decirlo de alguna manera.

Como siempre que estoy en un apuro, esa vez trate de calmarme y hacer un inventario de mis opciones, no encontraba ni una. Finalmente encontré tres ideas, una era ir a los carabineros y explicar que no tenía donde dormir; la otra ir a una iglesia y hablar con el cura a ver si le aparecía el espíritu cristiano; la tercera era la más descabellada y lo que finalmente me animé a hacer: golpear la puerta de una casa, explicar el asunto y preguntar si podía pasar la noche ahí.

Cuando chico con mi cuñado, habíamos sido vendedores puerta a puerta (en verdad yo solo lo acompañaba) así es que decidí partir por eso y en la primera puerta que golpeé me fue bien. Me recibió una familia, chilotes típicos, que no solo me invitaron a quedarme sino que me llevaron directo a la cocina, que es el centro social de las casas allá donde me dieron comida, café y conversamos hasta tarde. Tenían un dormitorio desocupado y dormí como lirón hasta el otro día cuando me fuí dando muchas gracias. Nunca más los ví, aunque recuerdo bien donde estaba la casa, a una cuadra del estadio.

La otra vez vivía en Arica con mi mamá y mi papá que ya estaba listo para el nicho y renegaba todo el día porque quería morirse y no se moría. Resulta que no teníamos ningún ingreso, arrendábamos dos piezas en la población San José y llegó un momento que no pudimos seguir pagando el arriendo. Teníamos que buscar donde vivir y no encontrábamos nada. Finalmente encontramos un lugar en un rancho miserable en la calle Pedro Aguirre Cerda 1659, los dueños eran igual de pobres, pero con un corazón de oro, y allí vivimos varios años pagando tarde, mal y nunca. Muchos años que no veo a esa familia a la que le debo la vida.

Mis primeros años de la universidad los pasé en esa casucha miserable, comiendo una o dos veces a la semana y un solo compañero la conoció, el Pepe Drago, que después de entrar dijo "weon, ¡esto es el Rockefeller Center!" durante todos mis años de la U me molestaron con el maldito Rockefeller Center, ah que tiempos aquellos.

¡Soy propietario!
La cosa es que mi mamá le escribió una carta furiosa al presidente Pinochet, debe haber sido el año1980, reclamando que le regalaban viviendas sociales a los que no necesitaban mientras que nosotros que éramos indigentes -sin piojos- no teníamos donde vivir. Para sorpresa de todos, mía sobre todo, a las pocas semanas llegó una contestación del edecán del presidente y antes de fin de año teníamos una casa en la flamante 5ª etapa de la población 11 de Septiembre.

Mis años de arrendaario
Luego de la muerte de mi mamá, por razones que no quiero recordar (jo-jo) me tuve que ir definitivamente de la casa de la 11 de Septiembre, entonces empezó mi vida nómade arrendando piezas en pensiones los siguientes 10 años. No me puedo quejar, siempre me gustó vivir en esos mundos medio promiscuos que son las residenciales, donde todos le conocen la vida a todos, tengo lindos recuerdos de los muchos lugares -la mayoría miserables- donde viví: donde mi tía Silvia en Diego de Almagro; en la casa-cárcel de Colón 01; en la pensión de calle Sotomayor y tantas otras. Siempre lo pasé muy bien, me cobraban una miseria y vivía más o menos como un hobbo.

¡Ahora si que soy propietario!
Debe haber sido en 1995, más o menos, no recuerdo bien. La cosa es que le pegué el palo al gato, hice varios buenos negocios en trencito y de pronto me ví con el maletín de billetes más grande que había visto en mi vida, eran unos 25 mil dólares en plata de hoy, más o menos. Vivía sin gastar un peso pero tenía el sueño de la casa propia, estaba ahorrando cada centavo para una casa.

Después de buscar por más de un año, finalmente compré mi casa a ciegas, tal como cuento en la historia. Me costó unos 13 mil dólares más o menos,era horrible pero estaba bien ubicada y el terreno era grande. No se imaginan lo que sentí cuando la compré.

Mi vida en la playa
Pasaron los años y yo seguía ganando buena plata, me gasté unos 30 mil dólares en arreglos, todo lo que ganaba era para ampliar la casa. Llegó un momento en que la plata dulce se fue al diablo y me quedé con la casa a medio terminar, entonces pensé ¿y para que diablos quiero yo una casa? justo en esa época la Pilar tenía problemas donde vivía con sus papás y se me ocurrió la idea de "venderle" mi casa para comprar una casa rodante y vivir en la playa.

Fueron cuatro años del más dolce far niente, mi vida en la playa es uno de los tesoros de mi aporreada vida, viví como millonario, tenía todo lo que alguien pueda ambicionar.

Las vacas flacas
Pero nada bueno dura para siempre, el año 2007 empezaron las vacas flacas porque se me cortó el modesto flujo que me permitía vivir como Rockefeller. Como las desgracias no vienen solas el 2008 tuve que trabajar y el 2011 estuvimos a punto de que me remataran mi queridísima casa. Pero algo me ha enseñado este perro mundo y es que siempre hay una salida,. Aqui sigo sobreviviendo, más flaco, viejo, pelado, pero se mucho más que antes y supongo que en algún momento voy a poder sacar provecho de eso.

Me acuerdo cuando estudiaba en la universidad, a principios de los ochentas y siempre me postergaban, todos me veían como basura y nadie nunca me dió una oportunidad. Entonces pensaba "no importa, ya llegará mi momento, si sigo haciendo todo bien las cosas se tendrán que dar por más mala suerte que tenga". Así pasó y espero que así volverá a pasar, no hay mal que dure cien años.

La cerveza y el vodka pera
Tal como e podrán imaginar, mis queridos amigos, todas estas tonteras no las puedo escribir sobrio. De ninguna manera. Mientras los primates se entretienen viendo un estúpido partido de fútbol, yo me aprovisioné de una cerveza Arequipeña de litro y un vodk-pera que estoy tomando de a poquito desde hace tiempo, el manifiesto estado de ebriedad me permite escribir algunas cosas que sobrio no colocaría ni muerto, como esta historia secreta de mi casa y por que creo que "el sueño de la casa propia" es una de las aspiraciones más nobles que existen.

P.D. Tengo amigos que les ha ido mucho mejor que a mi en lo material, tienen buen trabajo, buen auto, buena ropa y buen reloj, pero no han sido capaces de comprarse una casa propia, el crédito hipotecario no vale, lero-lero.

6 Comments:

Blogger Frx said...

Tiene varias historias que son digna de una novela, podría recopilarlas o bien recopilar las entradas de este Templo de Ocio en un libro. En una de esas se gana la lotería con eso ¿quien sabe?

4 de julio de 2015, 23:38

 
Blogger Nervio said...

ya se porque me gusta pasar por aca... por lo mismo que me gusto recuerdos del pasado o la otra historia de quintin quintas... es la cronica ...

5 de julio de 2015, 01:05

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, Nervio, acá en Arica algunos amigos dicen que soy un mentiroso y que invento las cosas que pongo en este Templo del Ocio ¿mentir YO? ¿dudaiiiisss? jaja, para nada, un 80 o 90% de lkas cosas que coloco son ciertas y en realidad pasaron así mismo, ¡mientras más ebrio escribo son más ciertas! claro que a veces adorno alguna historia con un chamullo de mi cosecha pero son adornos nomás, básicamente son todas cosas que pasaron tal cual. Alguna vez he colocado un chamullo y el que estuvo allí me corrige o desmiente, obligado a reconocer nomás, pero como dice Nervio la mayoría de estas cosas son crónica, la historia chica que nos pasa todos los días o que me ha pasado hace años.

5 de julio de 2015, 01:13

 
Blogger Frx said...

Se dice que al final uno es lo que se cuenta. Además relata las cosas de una manera bien interesante y entretenida, en verdad da gusto pasarse todos los días por aquí, no hay lugar como el Templo de Ocio :D.

5 de julio de 2015, 04:03

 
Blogger EDO said...

Tener casa propia es flor de beneficio para las finanzas personales ya que de partida te ahorrras dividendos y arriendos que son botadero de lucas, si sacas el VAN y el TIR de comprar una casa el dinero lo multiplicas varias veces. Lo otro es que construir una casa es muucho mas barato que comprar, ademas que la haces a tu gusto. Oye Tomas sabes de alguna web donde haya planos de casas?...deberias colocar como te quedo la casa que construiste..las fotos no estan actualizadas...eso.

5 de julio de 2015, 17:13

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

El VAN es bueno siempre y cuando la propiedad no pague contribuciones, equivale casi a una renta vitalicia y heredable, la inversión es especialmente buena si compras al contado, con crédito hipotecario varias de las ventajas desaparecen.

Una de las cosas que me arrepiento es haber construído por mi mismo, gasté mucha más plata que si hubiese contratado a un arquitecto o contratista, el diseño quedo horrible, me estafaron varias veces los maestros, etc. etc. mi conclusión fué "zapatero a tus zapatos"

6 de julio de 2015, 00:11

 

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