Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Los vivos y los tontos, parte 1

miércoles, 15 de julio de 2015


Este artículo apareció en la revista "Visión" el134 de noviembre de 1989,es un editorial del argentino Mariano Grondona y uno de los textos mejor compuestos sobre políticas públicas que he leído en mi vida. Me impresionó tanto que saqué la página dela revista y la guardé, 26 años después lo vuelvo a encontrar entre los viejos papeles y lo transcribo textual, como les digo, es de lo mejor que he leído en mi vida, aquí va:

"En su edición del 30 de septiembre, The New York Times publicó en primera plana un artículo de su corresponsal en Buenos Aires, Shirley Christian, bajo el título "Para los argentinos, viajar gratis es una forma de vida" ("For argentinos, the free ride is very much a way of life").

En uno de los pasajes de dicho artículo, la autora escribe: "Mariano Grondona comparó recientemente a la Argentina con un tren en el cual todos están tratando de viajar gratis. Si solo una persona viaja gratis, ello no afecta demasiado a la calidad del servicio; si, por lo contrario, todos viajan gratis, el tren termina sucio y abandonado. Esta es, concluyó Grondona, una imagen de lo que ha pasado en el país en su conjunto".

La tesis del pasajero gratis es bien conocida en círculos académicos, de alguna manera,apunta a un error de concepto acerca de donde reside el propio interés. Si solamente yo evito pagar el pasaje, me beneficio doblemente al recibir el servicio del tren y, además, sin pagarlo. Si somos muchosquienes evitamos pagar, el beneficio se convierte en perjuicio, porque tarde o temprano el tren deja de servir. Si todos pagamos, al perjuicio relativamente menor del pago del pasaje -cuantos más paguen, será menos caro- corresponde el beneficio mayor del servicio impecable que puede brindar un tren bien provisto.

Esta metáfora es extensible a todos los campos del quehacer colectivo. Si soy el único en no pagar impuestos, me beneficio doblemente al recibir los servicios públicos que presta el estado pese a no pagarlos. Si somos muchos los que no pagamos, los servicios se deterioran hasta un punto intolerable. Si todos pagamos , la tasa de impuesto baja y gozamos de un estado capaz de ofrecer un abanico satisfactorio de servicios públicos.

Pero la Argentina es un país con altísima evasión tributaria que vincula, además, con la fuga masiva de capitales al exterior. El caso argentino se repite en varios países de América Latina. No es que algunos no paguen, obteniendo por consiguiente el doble beneficio. Como son muchos los que no pagan, el perjuicio es para todos, un Estado en quiebra. Para los pocos que pagan se agrega un segundo perjuicio, pagan sin contrapartida de servicios y sienten, como cosecuencia, la creciente tentación de no pagar.

Una manera de escapar de este dilema es infundir a la gente una ética solidaria ¿Pero dejará la gente de pensar y obrar en forma egoista? Lo malo de la proposición solidaria es que, al postular que se supewre la propia conveniencia, reconoce implícitamente que no conviene ser solidario, que loconveniente es ser egoísta. Lo que ocurre generalmente en América Latina es que ante la exortación ética en favor del bien común y contra el bien particular, la gente presta conformación verbal a la supremacía del bien común, pero obra, por lo bajo en dirección del bien particular. De ahi el mercado negro y la fuga de capitales, que en América Latina alcanzan dimensiones colosales".

(continuará...)

9 Comments:

Blogger Frx said...

Interesante. Es increíble cómo textos que hasta pueden tener siglos de antigüedad siguen siendo vigentes. A esperar la segunda parte :D.

15 de julio de 2015, 19:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es, pasa el tiempo y algunas cosas siguen tan vigentes como el día en que se escribieron, o incluso más

15 de julio de 2015, 22:41

 
Anonymous Anónimo said...

Hace tiempo conoci a un estudiante de matematicas que como tesis tenia que calcular el numero optimos de inpectores en un servicio de trasporte publico asi como sus itinerarios.

Como sabes, por estos pagos uno compra los pasajes por anticipado, tipicamente por periodos largos y nadie mira si tienes o no pasaje cuando te subes. Eso significa que puedes no pagar el pasaje a riesgo de encontrarte con los inpectores y pagar una multa relativamente elevada.

Como nadie mira al subirte si tienes pasaje, existira siempre un numero de pasajeros que viajen gratis, lo que es una perdida. Sin embargo implementar un sistema de chequeo a la entrada es caro e incrementa la ineficiencia del transporte. Por otra parte tener muchos impectores tambien es caro y aumenta los roces con los pasajeros. Por lo que hay un numero optimo de inpectores y rutas optimas que permitan minimizar esas perdidas.

En algunos casos incluso cobrar resulta caro y ofrecer el servicio "gratis" tiene algunas ventajas. Eso ocurre en algunos lugares con el agua potable (fria) y una ciudad de Holanda decidio que el transporte publico seria gratis. Pero eso no se puede aplicar a todos los casos por supuesto.

MV

16 de julio de 2015, 07:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, el sistema europeo es interesante, basado en las ideas del panopticon, nunca sabes cuando te puede tocar la vigilancia, pero requiere de algo que en América Latina no existe: un consenso previo de que es conveniente pagar. Si instalaran ese sistema en el Transantiago, el metro o en otros sistemas de América Latina no funcionaría, porque la gente simplemente no pagaría las multas y al poco tiempo se darían cuenta que es imposible para los inspectores fiscalizar a un % grande de pasajeros, entonces dejarían de pagar en masa y solo pagarían unos muy pocos por razones morales-altruistas, esos serían los tontos que pagan doble.

La clave, de lo que Grondona habla en la segunda parte, es el consenso o convencimiento de que pagar es conveniente o inconveniente, esto no depende de la moralidad de las personas sino de un cálculo personal de costo/beneficio, que puede dar positivo o negativo.

16 de julio de 2015, 12:45

 
Blogger hugo solo said...

Cuando Argentina termino en el corralito recuerdo haber visto una entrevista a un economista en la tv en Barcelona que decia que para llegar al corralito habia que remontarse al fin de la 2GM con una Argentina con mucho dinero y a partir de ahi el dinero se fue perdiendo poco a poco hasta llegar al corralito.

16 de julio de 2015, 13:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

El corralito se lo hacen los gobiernos siempre que hay riesgo de corridas bancarias, es decir que toda la gente va al banco a retirar su plata, generalmente dura muy poco y se usan nombres eufemisticos como "feriado bancario", las bolsas también cierran temporalmente cuando hay posibilidad de pánico.

El caso en Argentina fue notable porque pasó más de un año que la gente no pudo retirar su plata de los bancos, de ahi vino el nombre "corralito", el efecto de la confianza de los depositantes fue devastador, todavía dura en ciertas cosas.

Este artículo de Grondona fue escrito 10 años antes del corralito y fue profético.

16 de julio de 2015, 13:16

 
Blogger Ulschmidt said...

Una clave del corralito es el temor a la devaluación. Argentina tenía convertibilidad con el dólar, por una ley propia, pero el temor era que volvería a flotar la moneda. Por tanto ibamos al banco a pedir dólares - eran equivalentes !! - e hicieron el corral para devolvernos, luego de devaluada la moneda, pesos. Los que querían verdes debían esperar años o cobrar con gran descuento.
En los griegos, tiene euros, e iban a sacarlos, porque el temor es que volvieran al dracma.
Eso hace que aún un sistema dolarizado, como el de Ecuador, pueda ponerse en duda. Auqnue hayas renunciado a la moneda propia el público puede sospechar que vas a reinstalarla para devaluar, y correr a retirar los depósitos.
EN SUMA - ningún artificio monetario te salva de ser responsable, y si no lo sos, a la larga se paga.

16 de julio de 2015, 13:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah claro, se me había olvidado que en ese tiempo en Argentina la paridad era 1:1 entonces todos querían dólares, en Chile unos pocos años antes pasó algo parecido (creo que fue la crisis de 1986) cuando hubo una larga paridad de 1 US$ = 39 CLP, las presiones por sacar dólares del país se hicieron insoportables y el gobierno devaluó de la noche a la mañana y sin previo aviso de 39 a 70 (casi el doble) y luego siguió flotando. Fue una medida muy contriovertida y los resultados no fueron claros, pero estuvo acompañada de otras medidas muy buenas que la compensaron: la nueva ley regulatoria de bancos (debe ser de las mejores del mundo), la reestructuración de la deuda cambiando deuda por empresas quebradas, etc. Fueron medidas tan buenas que antes de un año la economía se recuperó con más fuerza que antes.

Esa crisis también tuvo avisos psicológicos importantes: el que hasta hace poco había sido biministro de economía y hacienda (Rolf Luders) se fue preso junto con Javier Vial, el hombre más rico de Chile en esos años, que perdió gran parte de su fortuna. El aviso fue precismente que nadie estaba protegido y libre de pagar las consecuencias de sus errores o malos manejos. La rtecuperación fue rapidísima, menos de un año.

16 de julio de 2015, 13:36

 
Anonymous Anónimo said...

Sr. Copresidente:

Una cosa que siempre he creído que es muy dañina para el país en general es el que haya un grupo importante de personas (no sé cuántas son, pero sí que son muchas) exentas de pagar impuesto a la renta. Eso provoca varias distorsiones: de partida, la sensación de "derechos sin deberes" que en los últimos años hemos visto hasta el hartazgo. Me parece que sería muy diferente (no sólo en términos de recaudación) si todos tuviesen que pagar algún porcentaje de impuesto, aunque fuera pequeño: la sensación de que "soy yo el que paga los gastos del Estado" genera una dinámica muy potente. Claro que pasarán siglos antes de que algo así ocurra...


Saludos,
El triministro.

20 de julio de 2015, 20:41

 

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