Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Seremos tontos pero no tanto

domingo, 17 de enero de 2016



Estoy leyendo el libro "Los Primeros Años: el bienestar infantil y el papel de las políticas públicas" editado por Samuel Berlinsky y Norbert Schady. Me interesó porque su edición fue auspiciada por el Banco Interamericano de Desarrollo y una de mis ideas que tengo por segura, es que las políticas de desarrollo infantil temprano, es uno de los temas más ideologizados y perjudiciales para la sociedad por la forma en que se están implementando.

Estas políticas que incluyen hacer obligatoria la educación parvularia, a un costo enorme para el estado y con motivación fundamentalmente ideologica son -a mi modo de ver- políticas inútiles, tanto por observación, experiencia propia y sentido común, como por la falta de "evidencia" que respalde los beneficios que se dan como hechos probados y consensos indiscutibles. El libro no solo confirma mi idea previa sino que me aterroriza leer a los autores, que con un pensamiento proto fascista, pretenden dar sustento imparcial a sus ideas. Desde el prólogo los autores apelan al "consenso", que les evita tener que razonar y respaldar las cosas que afirman

"Nuestra investigación comparte el amplio consenso hoy existente sobre los efectos positivos que tienen esas políticas e intervenciones durante los primeros ocho años de vida, y cómo pueden contribuir a que esos niños, con el tiempo, no solo sean más productivos sino también mejores ciudadanos".

Uno de los fraudes intelectuales más comunes en ciencias sociales consiste en partir presentando consensos indiscutibles y argumentar a partir de ellos, en este caso, que los niños sean "más productivos" y "mejores ciudadanos". Este segundo consenso es el más peligroso como veremos a continuación.

Resulta que el primer capítulo del libro se llama "La crianza de los hijos: a favor de la intervención del gobierno" y se dedica completamente a levantar la tesis que es el gobierno -y no los padres- quien tiene el mejor derecho para tomar las decisiones clave en cuanto a la crianza de los hijos. Esta es una idea clásica del fascismo, comunismo ortodoxo y todos los regimenes totalitarios: la jerarquía que gobierna debe decidir el tipo y orientaciones de la formación de los niños. Desde los kindergarten durante los nazis hasta los movimientos de Pioneros en Cuba, se sostiene la idea de uniformar la crianza desde la edad más temprana según los intereses de la jerarquía que gobierna.

Claro que en el libro lo argumentan de manera mucho más alambicada y como siempre ocurre en estos casos entre muchas protestas de que la familia es lo primero, deslizan esta perlita del fascismo que constituye el quid del libro, miren:

"¿Por qué los gobiernos deberían participar directamente en moldear el bienestar de los niños? Un primer motivo es que los niños tienen una identidad legal y un conjunto de intereses diferentes de los de sus padres que vale la pena proteger. Esta concepción de los derechos del niño es relativamente nueva pero ampliamente aceptada".

Si ponen atención en esta línea "los niños tienen una identidad legal y un conjunto de intereses diferentes de los de sus padres que vale la pena proteger" verán una obra de arte de la hipocresía. Es obvio que los niños tienen intereses propios, distintos de los de los padres, quienes no son sus propietarios para hacer lo que se les antoje con ellos, no es aceptable dejar que un padre mate o maltrate físicamente de manera grave a su hijo por ejemplo. Pero la extensión a ese "conjunto de intereses propios que vale la pena proteger" ¿la puede determinar el estado? ¿Que derecho tiene para eso?.

Como todos los sofismas de los modernos sociolocos se termina apelando a un supuesto consenso universal que los avala y hace indiscutible este mejor derecho de propiedad del gobierno sobre los niños, en este caso el supuesto consenso se afirma en que "La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas es el tratado de derechos humanos más ampliamente ratificado, y ha sido firmado por 194 países" ¡Como si las convenciones, resoluciones y tratados de las Naciones Unidas fuesen el Santo Grial del consenso! Si existe un sistema desprestigiado y con legitimidad débil es presisamente el de las resoluciones de Naciones Unidas.

En el principio de este capítulo está la ideología base, que sustenta y justifica las ideas abiertmente fascistas del libro que son:

(i) Como los niños son incapaces de discernir por si mismos lo que les conviene, alguien debe hacerlo por ellos, transmitiéndoles un conjunto de valores y destrezas para su propio bienestar

(ii) Ese "alguien" puede ser su familia cercana o los padres, pero quien tiene el derecho fundamental sobre como y que tipo de formación se les entrega es el gobierno, incluso por sobre las ideas y preferencias de los padres   que podrían estar "equivocados" con lo que los niños no serían al crecer "productivos y buenos ciudadanos"

El resto de las 285 páginas del libro es una extensa exposición de seudociencia, muy típica en la sociología, opiniones disfrazadas con "estudios científicos", argumentos de (dudosa) autoridad mostrados como verdades indiscutibles y mucha autocomplacencia presentando programas infantiles de distintos gobiernos, donde se muestra el gasto pero en ningún caso se colocan resultados claros.

La verdad es que ni el sentido común ni la historia muestran los resultados que pretende ostentar el libro. Incluso los estudios estadísticos -de alcance muy dudoso- tampoco son demostrativos de ningún beneficio que tenga la educación temprana en el desarrollo intelectual y del carácter de las personas.

Es obvio que si la educación preescolar generalizada -que se viene aplicando desde hace un par de generaciones- tuviese los resultados que reclaman sus promotores, los jóvenes de hoy deberían ser más inteligentes, más productivos y mejores ciudadanos que lo que fuimos quienes jamás pisamos un parvulario. La simple observación muestra que no es así. Todo parece indicar que ocurre todo lo contrario, porque cada año se hace necesario bajar los estándares de exigencia de la educación, en todos sus niveles. Si aplicamos de manera bruta la idea de correlación==causalidad, tendríamos que concluir que la intromisión de los gobiernos y los parvularios obligatorios, producen ciudadanos cada vez menos capaces, en casi todos los aspectos.

Al final no es otra cosa que la inclinación fascista de los que están cerca del poder para que el gobierno pueda controlar todo, adoctrinar y crear el "hombre nuevo" que necesitan. Malas noticias porque eso jamás ha funcionado: ni en la URSS, ni en China, ni en el resto del bloque soviético, ni en Alemania Nazi, ni en Italia Fascista, ni en Cuba, ni en ninguna otra parte. El ser humano puede ser tonto, pero no tanto. Que basura de libro y que lástima por el BID.


14 Comments:

Blogger Maximo said...

Y en esto consiste la reforma educacional en curso...

17 de enero de 2016, 13:16

 
Anonymous Anónimo said...

Estoy de acuerdo contigo Bradanovic, pareciera que hubiera una politica destinada a reducir la influencia de los padres sobres sus hijos. Basicamente diciendoles ustedes nos estan capacitados ni tienen el derecho de educarlos. Hay muchas mas aristas de las que expones.

Increiblemente esta nueva onda viene principalmente de los paises anglosajones. En un pueblo ingles -por ejemplo- prohibio que los padres jueguen en lugares publicos con sus hijos, pues el gobierno comunal no podia asegurar que el trato fuera adecuado. Contrataron 'profecionales' para que jueguen con esos nin~os. Los padres solo podian mirar desde la distancia.

A veces soy bastante pesimista de lo que viene. Es cosa que ahora unos pocos se pngan de acuerdo (si es que no lo han hecho ya)y tendremos el peor regime fascista de la historia, ahora a nivel global.

MV



MV

17 de enero de 2016, 13:33

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Maximo, si, es lo que está detrás de muchas ideas de la reforma, incluso en otros países es peor.

Miguel, efectivamente la tendencia viene muy fuerte en las ideas fabianas del norte de Europa. En Alemania, que es la cuna de la socialdemocracia junto con Inglaterra, la educación privada que no enseñe los contenidos que exige el gobierno está prohibida, incluso la existencia de escuelas privadas está muy restringida. Es interesante eso de Inglaterra, donde contratan "profesionales" para que jueguen con los niños, todo parece dirigido a que el gobierno se haga cargo de adoctrinar a los niños.

Pero no es algo nuevo, siempre los gobiernos, de casi toda clase, han tratado de meter mano en la "formación" de los niños con la esperanza de hacer "buenos ciudadanos" es decir gente obediente y mansa, que no les haga problemas nio critique. Lo bonito es que cada ves que se ha intentado aplicar al extremo esa idea ha fracasado. De los colegios de curas salen los peores herejes!

El hombre nuevo que quiso crear MaAo o Lenin, a la primera se dieron vuelta la chaqueta ¡y son generaciones adoctrinadas desde el nacimiento! Esa es una de las cosas más bonitas del fracaso de los gobiernos, que al tratar de adoctrinar crean anticuerpos: en Cuba, Venezuela, puro fracaso. Yo no creo que esto siga escalando indefinidamente, son modas, ciclos que pasan, ya vendrán tiempos mejores.

Hay un libro bien bueno "de las hormigas y el hombre" que compara Esparta hasta hoy mismo. Ojalá que no prosperen.

17 de enero de 2016, 13:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Diablos, se me borró un par de párrafos completo. Bueno, resulta que las hormigas son mucho más evolucionadas que nosotros en términos sociales, nos llevan varios millones de años de ventaja sin extinguirse y han evolucionado desde pequeñas comunidades anarquistas (arcaicas) a un hyper fascismo de las colonias actuales.

Pero igual son hormigas... y las aplastamos cuando queremos, toda organización social evoluciona hacia el fascismo, que es una forma muy eficiente, pero nosotros no somos hormigas, menos mal, somos mucho más plásticos y para eso el fascismo no funciona

17 de enero de 2016, 13:57

 
Blogger Frx said...

No me sorprende que los políticos tengan tanto énfasis en la formación de los niños. Después de todo pueden ahí perfectamente moldear a sus próximos votantes.

17 de enero de 2016, 17:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Esa es la tonta esperanza que tienen. Lo maravilloso es que esa esperanza nunca se cumple y -por el contrario- la educación "concientizadora" es una fábrica de rebeldía. Si yo fuera de izquierda exigiría que en todas las escuelas, liceos y universidades se apliquen planes de estudio de ultraderecha. Con eso garantizaría tener un semillero de comunistas.

17 de enero de 2016, 17:29

 
Blogger Frx said...

No sé, pero yo toda le gente que he conocido es bien tirada para la izquierda e incluso a Social Justice Warrior, por lo cual no diría que les esté yendo muy mal. De hecho, con suerte he debido conocer a dos o tres personas de derecha y una por colegio.

17 de enero de 2016, 17:59

 
Anonymous Sigfridus said...

Ya hay algo de eso, auspiciado con nuestros impuestos. Hay que leer a la promotora de esta idea, Estela Ortiz, quien de frentón ya está diciendo que los padres que no son capaces de criar a sus hijos de acuerdo a las nuevas ideas, deben enfrentar las consecuencias, para eso está el Estado. Toda una astucia ideológica de la Directora del Consejo Nacional de la Infancia.
(https://youtu.be/TUU6ePE02ec)

17 de enero de 2016, 20:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es un asunto ideológico y tiene respaldo de las burocracias internacionales, que desde hace lustros están tomadas por zánganos que envían los países para pagar favores políticos. No hay que olvidarse que el ex ministro Arenas pasó derecho de su desastrosa administración a los organismos internacionales. Es como la diplomacia, adonde mandan a los más inútiles y así pasa en todos los gobiernos del mundo, que han copado a estos organismos con nombramientos políticos de incapaces.

Es una lástima porque hay técnicos sumamente buenos, pero no pueden hacer nada en un ambiente enrarecido por las intrigas políticas.

En el fondo, lo que buscan con esto es tomar el control para adoctrinar a los niños según los intereses del estado. Afortunadamente esa es una batalla perdida de antemano: nunca ha funcionado y tampoco va a funcionar, el ser humano no funciona así.

17 de enero de 2016, 20:07

 
Blogger Renzo Gilardoni said...

Tomás pero no es cierto que en la Alemania nazi el adoctrinamiento fascista fue un fracaso. Las juventudes Hitlerianas (Hitler jugend) eran de lo más fanáticas y al final de la guerra estaban peleando en el frente, fusil y anti tanque en mano. El fracaso de los nazis fue irse en collera contra la URSS y Estados Unidos, no que no pudieran lavarle bien el cerebro a los cabros chicos.

17 de enero de 2016, 20:15

 
Blogger Jose Cornejo said...

Todo esto me suena a 1984, el libro de Orwell que es una radiografía a todo lo que significa el totalitarismo facista y comunista del siglo pasado.

Creer que el gobierno "sabe mejor que uno, que es lo que uno realmente necesita", solo habita en las termocéfalas cabezas de quienes nos gobiernan.

Va a ser un muy duro despertar cuando se les venga abajo la sola idea de controlar a la masa.

18 de enero de 2016, 09:34

 
Anonymous Anónimo said...

Es algo viejo pero sirve...
http://k39.kn3.net/7DAC9A18B.jpg

18 de enero de 2016, 14:39

 
Blogger Jose Cornejo said...

Se parece a los libros que usan en Cubazuela para adoctrinar a los peques...

18 de enero de 2016, 15:01

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Jja ¡Eva Perón! Extraordinario...

18 de enero de 2016, 15:12

 

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