Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Borges

domingo, 28 de agosto de 2016



Funes el memorioso es uno de los cuentos de Borges que más me ha impresionado. Y tiene muchos para impresionar. Se trata de la historia de Irineo Funes, un campesino que después de recibir un golpe pierde la capacidad de olvidar, y en su cerebro mantiene recordándolo todo

Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo. Ahora su percepción y su memoria eran infalibles. 

Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa; Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del 30 de abril de 1882 y podía compararlas en el recuerdo con las vetas de un libro en pasta española que sólo había mirado una vez y con las líneas de la espuma que un remo levantó en el Río Negro la víspera de la acción del Quebracho. Esos recuerdos no eran simples; cada imagen visual estaba ligada a sensaciones musculares, térmicas, etcétera. Podía reconstruir todos los sueños, todos los entre sueños.

Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero. Me dijo: "Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo". Y también: "Mis sueños son como la vigilia de ustedes". Y también, hacia el alba: "Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras". Una circunferencia en un pizarrón, un triángulo rectángulo, un rombo, son formas que podemos intuir plenamente; lo mismo le pasaba a Ireneo con las aborrascadas crines de un potro, con una punta de ganado en una cuchilla, con el fuego cambiante y con la innumerable ceniza, con las muchas caras de un muerto en un largo velorio. No sé cuántas estrellas veía en el cielo.

Leo sobre este cuento. En una entrevista, Borges reveló que la creación de «Funes, el memorioso» le sirvió como terapia para el insomnio. Borges temía al sueño ya que, para él, es como un olvido por un instante en el que los hombres desechan su entorno, los momentos y todo lo aprendido; por ello, planteó la historia de Funes como la de un hombre que, a pesar del sueño, pudiera recordar cada cosa que percibiera.

Es extraña esa identificación entre el olvido y la muerte y una memoria perfecta con la inmortalidad. Dicen que han existido un par de casos en la vida real, de personas con memoria parecida a Funes. Me imagino que nunca alguien que no puede olvidar absolutamente nada como el del cuento, porque sería incapaz de pensar, es impresionante la cantidad de cosas que pueden salir de un cuento tan corto y aparentemente sencillo.

La lotería de Babilonia es el segundo cuento de Borges entre los que considero más impresionantes. Se trata de un estado donde el ideal de Rawls de igualar las oportunidades para todos, se logra de manera directa y sencilla: el destino de cada uno es determinado por sorteos en una lotería, el cuento comienza así:

Como todos los hombres de Babilonia, he sido procónsul; como todos, esclavo; también he conocido la omnipotencia, el oprobio, las cárceles. Miren: a mi mano derecha le falta el índice. Miren: por este desgarrón de la capa se ve en mi estómago un tatuaje bermejo (...)

Debo esa variedad casi atroz a una institución que otras repúblicas ignoran o que obra en ellas de modo imperfecto y secreto: la lotería. No he indagado su historia; sé que los magos no logran ponerse de acuerdo; sé de sus poderosos propósitos lo que puede saber de la luna el hombre no versado en astrología. Soy de un país vertiginoso donde la lotería es parte principal de la realidad: hasta el día de hoy, he pensado tan poco en ella como en la conducta de los dioses indescifrables o de mi corazón. Ahora, lejos de Babilonia y de sus queridas costumbres, pienso con algún asombro en la lotería y en las conjeturas blasfemas que en el crepúsculo murmuran los hombres velados.

 La lotería en Babilonia tenía una virtud moral, es increíble la semejanza de los razonamientos en este cuento con los argumentos de los igualadores sociales. La metáfora de Eyzaguirre cuando dijo que era injusto que algunos estudiantes corran a pie pelado mientras otros andan en patines y que eso hace necesario quitarle los patines a los que van más rápido está en la base del razonamiento de la Lotería de Babilonia. Es una parábola perfecta sobre ciertas ideas de justicia social.

La biblioteca de Babel es el tercer cuento extraordinario de Borges. Creo que la comparación con Internet es inevitable ¡y fue publicado en 1941! cuando nadie se imaginaba que algo parecido podría existir:

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, c on vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribuci ón de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguá n hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de es e espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusori a?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito... La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

En fin, esos tres cuentos son muy cortos, se pueden leer en un rato y están todos disponibles en Internet a solo un clic de distancia, he colocado links a cada uno de ellos. Creo que cualquiera que sepa leer y escribir en este mundo tiene la obligación de leerlos y releerlos cada cierto tiempo, son alimento para la imaginación tan delicioso como los duraznos con crema, un manjar para la mente.

Está repleto de buenos textos de Borges, gran maestro del cuento: el Jardin de los senderos que se bifurcan, El Aleph y tantos otros, la cantidad de buen material es enorme: ensayos, poemas, policiales, textos eruditos, de todo, pero creo que esos tres cuentos son esenciales, todos deberían leerlos y lo mejor es que están a solo un clic de distancia.

11 Comments:

Blogger Jaime Videla, PMP said...

El de Cristo vs Judas es soberbio

28 de agosto de 2016, 13:52

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Kristus och Judas?
http://www.literatura.us/borges/tres.html

28 de agosto de 2016, 15:08

 
Anonymous Wilson said...

Borges, Sabato, genios literarios argentinos, donde hay, ademas una masa de escritores de tremendo nivel. Parece ser un pais de buenos cuenteros, nosotros sobresalimos en poetas. Un cuento, o novela, se declara cuento, se asume creerle; la poesia pretender mostrar otra pretendida realidad, indecible directamente. Quiza somos mas ingenuos.
Curiosamente la poesia de Borges, nunca he podido pescarla

28 de agosto de 2016, 15:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La poesía de Borges es bien complicada de leer, tal vez demasiado clásica muchos hay que leerlos varias veces para entender que diablos dice, aunque técnicamente deben ser muy buenos. escucharla es mucho más fácil.

28 de agosto de 2016, 15:49

 
Blogger Frx said...

Recuerdo tener un profesor de lenguaje que solía hablarnos de varios autores, siendo Borges uno sobre los que más hablaba.

Hace un par de días terminé La Rebelión de Atlas y es verdad, uno nunca sabe qué será lo que viene (salvo varias cosas sobre John Galt de lo cual daban N pistas) y personalmente ha sido lo mejor que he leído hasta ahora.

28 de agosto de 2016, 16:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es un libro recontra entretenido, muy bien escrito

28 de agosto de 2016, 16:31

 
Blogger Frx said...

Y una demostración de que no se requiere usar un lenguaje demasiado complicado para escribir algo bueno :D.

28 de agosto de 2016, 17:05

 
Anonymous Anónimo said...

Para mí el cuento "El Aleph" es una cumbre magistral.

Atte Juan y Medio

28 de agosto de 2016, 17:43

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

El Aleph es un gran cuento, excelente en forma y fondo. También me gusta "El Sur", buenísimo, un cuento adelantado a su época.

28 de agosto de 2016, 19:57

 
Blogger Ulschmidt said...

El inmortal, el jardín de los senderos que se bifurcan, Tlon Uqbar Orbis Tertius hay tantos cuentos buenísimos de este autor aparte de los mencionados.
Aunque "El memorioso..." y "Sur.." son superlativos.
De los poemas siempre tuve especial veneración por "Alejandría".
Y de Borges sus ensayos o comentarios son también muy interesantes.

29 de agosto de 2016, 10:42

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Muchísimos cuentos buenos Uslcmidt, es difícil encontrar uno que sea más o menos nomás. "Sur" me impresionó mucho y en la entrevista me enteré que a Borges realmente le pasó el accidente. A mi me gusta "Nadie es la patria" entre varios otros.

Claro, tremendo ensayista, a diferencia de Vargas Llosa que es gran novelista pero falla con los ensayos, a mi modo de ver.

29 de agosto de 2016, 15:26

 

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