Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Diferenciarse por reputación

jueves, 1 de diciembre de 2016


La reputación en línea debería ser solo un reflejo de la reputación en la vida real, es decir como nos ven los demás para bien o para mal. Sin embargo la imagen en línea puede ser una construcción muy distinta de la imagen de quienes tienen conocimiento directo, hay casos como el de Rafael Garay, que tuvo una excelente reputación en línea, gracias a sus habilidades comunicacionales pudo construir un imagen de seriedad impecable y vender sus cuentos, mientras que los que lo conocían bien sabían cuenta que se trataba de un estafador y un mitómano.

A veces ocurre todo lo contrario, gente que es normal en cuanto a corrección en la vida real, puede adquirir una reputación horrible por algún hecho puntual y los crucifican en público, muchas veces por intereses políticos. Asesinatos de imagen como los de Jovino Novoa o el propio Sebastián Dávalos son parte de la guerrilla política sucia de todos los días, aunque en la vida real se trate de personas normales que no han hecho nada de otro mundo, son satanizados por sus enemigos políticos.

El ideal es que la reputación de la vida real y la reputación en línea coincidan, creo que armarse una reputación es trabajo de toda una vida y la buena reputación es la única herramienta accesible a cualquiera que permite diferenciarse de manera sostenida, todas las demás formas de diferenciarse exigen muchos recursos, la reputación solo necesita esfuerzo personal y tratar de mantenerse lejos de las tentaciones. Armar una reputación es un trabajo que no se termina nunca pero creo que vale la pena, nunca nadie puede ser del gusto de todos y tratar de quedar bien con todo el mundo es receta segura para arruinar la reputación, pero hay cosas que creo que deberían cultivarse todos los días.

Lo primero creo yo, es ser confiable, consistente y predecible. Esas tres cosas están muy relacionadas, hay tipos que se creen "estrategas" y se jactan que nadie puede saber cual será su próxima movida, esos son simplemente pillos de baja estofa, depredadores que usan el engaño para lograr sus objetivos y solo consiguen éxitos tácticos, inmediatos, pero a la larga están condenados al desprestigio. Hay muchos a quienes la reputación les importa un pepino, por ejemplo la mayoría, si no todos, los políticos, yo creo que son unos tontos ¿de que vale vivir si todos o la mayoría de la gente los desprecia? Yo al menos prefiero ser apreciado a ser rico, al menos duermo tranquilo y contento, algo que no tiene precio. Nada puede comprar eso.

Para ser confiable uno tiene que dar valor a su palabra, creo que el que no tiene palabra no vale nada. Poco tiempo atrás me dijeron que ofreciera a alguien cierto trato, después cambiaron de opinión y me quitaron el piso ¿que podía hacer yo ante eso? Ya no podía sostener mi palabra, obligado a hacer la pérdida, pero me retiré de inmediato del asunto. Aunque sea algo insignificante no puedo funcionar en un entorno donde se dañe mi reputación, porque una vez que uno empieza a aceptar esas cosas ya no para.

Creo que es un asunto de ego y orgullo, de creerse mejor que el promedio. Si hay algo que yo he tenido siempre es un orgullo enorme, no tanto como mi mamá pero cercano. Como trato que mi palabra sea siempre un contrato, que no se puede romper sin grandes pérdidas, eso me ayuda a armar la reputación de confiable, predecible. Cuando algo no me gusta lo digo o hago la pérdida callado, no vine a cambiar a la humanidad y los demás pueden ser como quieran, pero creo que yo debo cuidarme.

Una buena reputación también tiene su componente de buenas intenciones: creo que en principio hay que tratar de no perjudicar a nadie y si hay que hacerlo que sea por una buena razón. Igual que los que piensan que no vale la pena ensuciarse las manos robando cantidades miserables, si vamos a robar que sean billones: no vale la pena perjudicar a nadie por pequeñeces, pero si existe una buena razón hay que dejar a la víctima bien muerto, asegurarse que nunca más pueda mover un dedo. O al menos hacer lo posible por que así ocurra.

Pero armar una reputación tiene costos que son visibles de inmediato, mientras que sus beneficios solo se ven a lo largo de muchos años. Es difícil ser confiable, mantener la palabra y actuar con buenas intenciones en un medio donde casi todos les interesa ser más vivos que los demás, usan la palabra para ofrecer cosas que no piensan cumplir y tratar de sacar ventaja de cualquiera que se les cruce. Mucho más difícil cuando vemos que esos sacan ventajas inmediatas mientras nosotros pagamos costos inmediatos.

Entonces hay que entrar en un juego de malabarismos, para evitar que nos manipulen y sobre todo evitar la tentación de hacer lo mismo. No soy moralista y creo que la moral no tiene nada que ver con esto, es solo una preferencia: algunos prefieren que los demás los quieran, otros que los demás los envidien, a los primeros les importa la reputación y a los segundos no.

A la mayoría de mis amigos no les interesa la reputación (a la mayoría de las personas que conozco en verdad, a pesar de lo que digan) y son personas excelentes, no tengo ni un problema con los pillos. Además que estos son comportamientos promedio y principios generales solamente, nadie es un santo y en situaciones de apuro yo mismo puedo ser bastante sinvergüenza, pero en general, creo que armarse una reputación y diferenciarse por eso vale la pena.

9 Comments:

Anonymous Wilson said...

El mejor negocio es ser de palabra.
Como dices a veces se pierde, pero sumando y restando es lejos mejor.
En lo que era mi area, el campito, es clave.

30 de noviembre de 2016, 23:57

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, da una ventaja diferenciadora porque pocos sostienen su palabra cuando no les conviene. Es la diferencia entre táctica y estrategia

1 de diciembre de 2016, 00:00

 
Blogger EDO said...

Puras leseras. La reputacion no sirve para nada....menos en Chile que la gente olvida rapido sino vean a Bachelet, Piñera, y muchos mas que tienen reputacion en el suelo pero estan arriba.

Lo que si deja es el Marketing Personal (tuve un curso de eso en la universidad). Vestirse bien, hablar bien, siempre una sonrisa, buenos contactos, saludar y tener trato amable con la gente. Las cosas entran por la vista...y muchas cosas malas se pueden disfrazar.

Vean el caso de Garay el tipo cumple con todo lo que dije antes. Ni sus cercanos conocian bien quien era por eso pudo estafar mucha gente...lo mismo Chang. Al final para ganar luquitas hay que saber venderla....eso.

1 de diciembre de 2016, 00:14

 
Blogger Ulschmidt said...

En una comunidad chica - en el campito de Wilson, por ejemplo - la buena fama ayuda muchísimo. Aún así, el factor "simpatía" se confunde bastante con buena reputación.

1 de diciembre de 2016, 00:42

 
Blogger Jose Cornejo said...

El tema de la "reputacion" es un asunto que una vez adquirido, debe mantenerse y en eso está el arte, muchas veces la buena reputacion pesa más que la imagen corporativa.

Chantas como Garay, Davalitos, la misma yeta o Piñera entre otros personajillos explotan la "imagen corporativa", con tal de ganar credibilidad en la gente, para ello se valen de un ejército de asesores comunicacionales (en el caso de los politicos) como también en la capacidad verborreica de Garay.

Eso si, la imagen corporativa, la "imagen" en estos tiempos ya no vende tanto debido a casos como los descritos anteriormente, que si bien son pocos, han sido desastrosos. En mi opinion, genera más desconfianza alguien que te hable bonito y te meta una verborrea casi convincente mientras los porfiados hechos dicen todo lo contrario.

En el mundo terrenal, tengo la sensación de que estamos volviendo al tiempo en el que la palabra empeñada y los hechos, dicen, y valen mucho más que una "buena imagen".

1 de diciembre de 2016, 09:26

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Edo, eres un chiste. Pones como ejemplo a dos tipos públicamente desacreditados como Garay y Chang, eres de una sola línea, siempre igual :D

Ulschmidt, no es solo en entornos pequeños ni mucho menos, las corporaciones más grandes y los gobiernos más poderosos se preocupan 24x7 a mantener su reputación, los recursos gastados en eso son enormes.

José, la diferencia entre armar una reputación y una imagen es que la imagen puede ser falsa. Casos como Garay, Chang y otros por el estilo. La reputación nunca ha dejado de ser un activo valioso y la clave es que debe ser sostenida en el tiempo, la imagen que se destroza de un día para otro es un ejemplo de ventaja táctica y error estratégico.

1 de diciembre de 2016, 10:23

 
Blogger EDO said...

Bueno ahora te pondre un par de ejemplos empresariales: Todos sabemos de empresas que tienen una reputacion por el suelo (pagan mal a sus trabajadores, no pagan a proveedores, cobran intereses usureros, etc, etc,etc)....pero siguen ganando lucas pues ofrecen servicios baratos o saben vender bien los productos (Claro, Entel, Telefonica)...aqui y en el mundo (Apple, nike, adidas)

Diferenciarse por reputacion??? jajajaja....es lo mas estupido que he leido en este blog....eso.

1 de diciembre de 2016, 13:21

 
Blogger Frx said...

Una mala reputación o una que se hunde pasa la cuenta tarde o temprano, así que en efecto es algo importante. Ahora sobre mi reputación en línea, honestamente no sé cómo me verán, pero les agrado bastante a los que me conocen personalmente, aunque creo que mi carácter reservado me ha ayudado mucho en ese sentido.

1 de diciembre de 2016, 14:04

 
Blogger Jose Cornejo said...

EDO: vuelves a lo mismo, confundes "imagen" con reputación. la "imagen" tiene el mismo efecto que el flautista de hamelin. debe "encantar" al publico o mercado objetivo. Un producto o servicio bien y atractivamente envasado, con muchos adornos "atrae", así es como entran al mercado y marcan su territorio. pero están sujetos a los vaivenes de este ya que dependen de quien les compre. "la imagen es lo que cuenta" mientras esa imagen sea fácilmente digerible.

La reputación la hacemos las personas, en funcion de nuestra consecuencia tanto en lo que decimos y lo que hacemos: "Ser antes de parecer". Ambas deben concordar y en esto los chantas como la yeta, Garay, Chang y los estafadores del congreso fallan garrafalmente, pues lo unico que trabajan es en la imagen: "parecer antes de ser".

Antes para llegar a ocupar un cargo publico, debías reunir ciertos Antecedentes y tener una buena reputación (no solo estar libre de polvo y paja, sino que demostrar una conducta intachable e irreprochable) pero ahora solo debes verte bien, vestir bien, hablar de corrido y envolver con el discurso aunque no te lo creas.

1 de diciembre de 2016, 14:21

 

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