Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

La comunidad

miércoles, 29 de marzo de 2017


Los regulares de este Templo del Ocio que están agregados a mi Facebook ya saben la noticia, resulta que murió mi buen amigo y ex profesor Enrique Fuentes Heinrich, el muy famoso Loco Fuentes, que me enseñó a programar en 1989 en la universidad, lo que me dió para ganarme el caviar durante muchos años por venir. Para ser franco recibí la noticia con cierto alivio, yo había conversado con él hace un par de meses y lo encontré muy desanimado porque sabía que se iba a morir en poco tiempo más y la cosa no le hacía maldita gracia. Había tenido un ataque cardíaco y al parecer en el hospital contrajo una infección que lo empezó a atacar desde adentro, no es el primer caso de esos que conozco.

Enrique vivía solo, nunca se casó y su familia eran sus amigos, después de jubilar en la Universidad quedó de cierta forma aislado y yo pasaba a verlo a veces, pero al final ni siquiera abría, seguramente pasaba durmiendo desde que dejó de ir a la playa, hace como 5 años atrás. De no haberme desgraciado con la Pilar, yo seguramente habría sido igual que él, con mucha menos plata eso si, porque él llegó a ser acaudalado.

No fui al funeral, pienso que la gente se muere y chao, deja de existir, se termina. Rendirle culto al cuerpo muerto para mi no tiene sentido, bastante tengo con los recuerdos y del loco yo tengo muchos y buenos porque él represento una época y una comunidad donde todos nos conocíamos o por lo menos nos ubicábamos, Entre los años 1980 y 2000 más o menos, la playa El Laucho fue una especie de Living de la ciudad donde oficinistas y empleados bancarios trabajaban con el traje de baño debajo de la ropa formal y a la hora de almuerzo se iban a dar un chapuzón, almorzar un ceviche y volvían al trabajo a las tres de la tarde correctamente vestidos nuevamente. Los que no hacían siesta íbamos a la playa.

A mi me gustaba tanto que mi sueño dorado era vivir en una casa rodante al lado de la playa, apenas tuve un poco de plata lo cumplí y estuve cinco años viviendo en el paraíso. Hoy en la mañana fuí a probar mi nueva cámara Gopro a El Laucho, bajé por el asqueroso Tuto Beach y me encontré con la decadencia total, la playa vacía y unas pocas gringas rojas como camarones, cocinándose al sol, ni un solo ariqueño neto. Años atrás en esta fecha y a esa hora me habría encontrado al loco Fuentes, a mi amiga Cindy, a la Paula, Paola, al cangrejo y al grupo que jugaba fútbolito todo el año, como mínimo. Algunos iban todos los días y eran los "dueños" de la playa, otros solo los fines de semana.



Éramos entre cincuenta a cien regulares, que fuimos casi todos los días del año a la playa durante décadas, antes que nos pusiéramos viejos, flojos y tontos. El Tuto, que empezó con su minúsculo local debajo de las escalas era el verdadero dueño de la playa, porque dormía en una carpa iglú al lado de su negocio. Todos éramos jóvenes y más o menos bonitos, yo tenía pelo y hasta plata, ¡que abismo nos separa de esos años!.


Todo tiene un ciclo de vida, se nace, crece, se llega a la cúspide y después empieza a decaer hasta que muere, la playa El Laucho tuvo ese ciclo y recuerdo perfectamente la cúspide, un día de diciembre de 1990, cuando el contrabando hacia el Perú estaba en su apogeo, fue el último boom económico de Arica y en la playa Las Machas aparecieron unos estupendos chiringuitos, hasta que a un estúpido alcalde se le ocurrió prohibirlos. Ese día de diciembre lo recuerdo perfectamente porque al caer la tarde venían bajando miles de personas por la Costanera Sur, desde la playa de vuelta a su casa, pensé que Arica nunca volvería a estar tan linda y no me equivocaba.

La comunidad de la Playa El Laucho era informal pero bellísima, ahora solo quedan los recuerdos, es muy curioso porque la vida de mi buen amigo el loco Fuentes fue paralela a la vida de El Laucho, cuando él dejó de ir a la playa yo y muchos más lo dejamos como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, ese fue el principio de la decadencia. Todo cambió, yo tengo tres pelos en la cabeza, me quedan como dos muelas y un colmillo, mi cara está como un guante desinflado, como dice el vals:

Ayer tarde me he mirado en el espejo (por delante)
pues sentía por mi faz curiosidad (por detrás)
y el espejo al retratar mi cuerpo entero (por delante)
me mostró la dolorosa realidad (por detrás)

Es el ciclo de la vida pero nos quedan los recuerdos de los años maravillosos y los buenos amigos que cada vez más seguido, tienen el pésimo gusto de morirse, recordándonos que ya nos va a tocar a nosotros. Bah, pero que importa, "comamos y bebamos que mañana moriremos", lo dice la Biblia, nada menos.

Miren al Tuto, en el Tuto Beach verdadero


Y miren a este Tarzán de jardín en las Playas de Arica


Ya nada es como antes, todo tiempo pasado fue anterior...

19 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Saudade... A medida que la energía de ciertas personas ya no está alli presente, en mi dimensión, la ciudad va desapareciendo. Me cuesta explicarlo pero por ejemplo, cuando mi papá falleció, un poco de lo que representaba Arica para mi, se esfumó... Con la partida de Enrique otro poquito se va, y bueno, imagino que de ahí la importancia de vivir el momento y crear nueva energía a través de nuestras vidas. Enrique tenía todo para haber disfrutado su vida plenamente, pero no se cuidó. Era un solitario a pesar de conocer a medio mundo, se alimentaba mal, y fumaba como chimenea pero su esencia era linda. Se le extrañará montones.

Abrazos para ti querido Tomás!
Lilian

29 de marzo de 2017, 18:15

 
Blogger Ulschmidt said...

que cosa la cultura playera, es algo tan distinto a todo lo que yo haya conocido jamás - nací, y vivo, como a mil kilómetros del mar - Supongo que te obliga a mantenerte en forma, eso ya es una ventaja. No sé que se dice cuando parte un programador, quizás que entró en un loop eterno.

29 de marzo de 2017, 18:23

 
Anonymous Anónimo said...

Que falta de respeto Tomás. Pilar tiene mejores razones para quejarse, pero bien ella para mantenerse incolumne.
Enrique me guió en mi último exámen en la U junto a Hugo Mendizabal Y antes no faltó la ocasión de ayudarnos en temas complicados cuando iba a estudiar a la casa de Patricia. Mi hija que vive en Arica y que estudió allá me llamó para contarme la noticia porque sabía de mi respeto y aprecio por el loco.
Por lo que he leído en facebook todos se refieren a él con gran aprecio. Sin duda que ha partido una buena persona que marcó nuestra formación profesional.
Un abrazo.
Scejas

29 de marzo de 2017, 18:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es el ciclo de la vida Lilian, todo tiene que decaer y morir, sino la cosa sería terriblemente aburrida. Fíjate que Enrique murió pasados los 70 y ni siquiera del corazón, murió de una infección, hay gente que se cuida mucho y muere a los 55, no hay para que cuidarse, la parca nos espera igual!

Ulschmidt, la playa es una cosa muy rara, van diferentes grupos a hacer diferentes cosas: unos a jugar fulbito, señoras a jugar canasta (eso era muy popular), chicas con lentes oscuros que fingen leer un grueso libro toda la tarde, cuando en realidad nunca cambian la página porque están chequeando a los que las miran y finalmente nosotros los mirones, que con rostro ávido y patéticamente libidinoso nos dedicamos a escanearlas.

29 de marzo de 2017, 18:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Un programador cuando muere entra en una "excepción" me imagino, o lo dividen por cero jaja!

29 de marzo de 2017, 18:32

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Así es Chago, el loco cultivaba la amistad y dejó una cantidad enorme de amigos, además que era el alcalde de facto de El Laucho

29 de marzo de 2017, 18:34

 
Anonymous Anónimo said...

A mi me contaron otra cosa, en referencia a las causas. Ya nos contará Enrique cuando nos encontremos arriba :)
Lilian

29 de marzo de 2017, 18:46

 
Blogger don juaco said...

Don Tomas.
Llevo leyendolo un tiempo y me he dado cuenta de que a grandes rasgos pensamos parecido.No habia querido escribir hasta ahora,pero en este comentario acerca de la muerte quise saludarle,solo eso por ahora.Espero mas adelante poder opinar acerca de los temas que nos ofrece.
Por ahora le envio un abrazo y mis deseos de que continue con sus publicaciones,que en mi opinion son muy interesantes.
Un saludo desde La Serena.

29 de marzo de 2017, 22:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Estimado do Juaco, que gusto de conocerlo y que bueno que haya colocado su comentario, dentre nomás y opine que para eso estamos, acá hablamos de la vida, de la muerte, del copete y muchas otras cosas, venga cuando quiera, está en su casa, saludazos!

29 de marzo de 2017, 22:54

 
Blogger don juaco said...

Gracias Don Tomas por su "recibimiento",creame que soy mucho mas informal para hablar,pero usted sabe,para presentarse hay que ser mas riguroso.
Un saludo y hasta la proxima.

29 de marzo de 2017, 23:03

 
Blogger Frx said...

Pese a que soy joven aún, también tengo la costumbre de comenzar a recordar los viejos tiempos y llego a la conclusión de que aún con sus peros, eran mejores. No quiero imaginar cómo estaré para cuando tenga 50 o sea más viejo aún.

30 de marzo de 2017, 13:36

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Todos recuerdan los viejos tiempos con añoranza ¡hasta los niños! Me acuerdo que el Tomás Jr. una vez a los 10 años dijo "cuando era chico...."

30 de marzo de 2017, 13:41

 
Blogger Frx said...

Jajajajaja creó que batió mi récord. En todo caso, cuando estaba en segundo medio conocí a una niña de octavo que decía que se sentía vieja y no como talla precisamente.

30 de marzo de 2017, 15:39

 
Blogger Ulschmidt said...

..y, desde luego, uno recuerda que le decíamos "la vieja de Matemáticas" a alguna señorita entre 20 y 30 años que ahora, seguramente, nos parecería Miss Universo

30 de marzo de 2017, 17:15

 
Blogger Rodrigo L. said...

Recordar, añorar, esos momentos que no vuelven, tengo 33 años .... y me cuestiono muchas cosas, estas vacaciones (como años anteriores) me fui a la parcela de mi viejo allá en Villarrica, mi viejo tiene 77-78 años y hace unos cuantos años atras agarró sus cosas, se largo de santiago y se fue solo a construir su casa para vivir alla, con 70 años la paro el solo.... el vive solo , totalmente alejado , y yo me admiro de que pueda vivir solo durante tanto tiempo, de tanto en tanto todos sus hijos y mi madre lo llamamos para saber como esta, y ahi esta el viejo...como roble, cada cierto tiempo viene a santiago por examenes y remedios..... este año conversamos mucho con una botella de vino al almuerzo (no tomo vino, solo lo hago alla).... extraño eso de antemano, que algun dia ya no podré hacerlo, me gustaria tener la valentia que tuvo de alejarse, dejar la comodidad, ser feliz solo, ocuparse en lo que le gusta..tiene sus animales, su huerta y a diferencia de muchos años antes lo veo como un ejemplo a seguir....

30 de marzo de 2017, 17:49

 
Anonymous er lusho said...

Estuve en arica un año en 1989 y ese verano noté lo que dices. Harta actividad comercial. Se veía un arica vivo y alegre. Yo tenía 15 años. Y al loco lo conocí en sus clases en la UTA. Un excelente profe y persona. Comía con nosotros en el casino y arreglábamos el mundo a veces... Esto a mediados de los 90s... salú tomas

31 de marzo de 2017, 10:23

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, todos somos viejos en relación a algún otro... ¡y jóvenes también! Todo es relativo

Ulschmidt, a mi me pasa al revés, mi profesora de Cálculo en la U era un bombón (Dios me perdone), ahora mejor que ni la vea, preferiría que quede en el recuerdo jaja.

Así pasa Rodrigo, primero descueramos a críticas a los viejos y después los admiramos, que diablos, hay que ser muy gallo para irse al descampado y empezar todo de cero. Yo pensaba cuando chico que el mundo se iba a terminar cuando se muriera mi mamá, pero no pasó nada, es como si viviera en otra ciudad y no la veo hace tiempo. Ni siquiera ha venido a penarme como me amenazaba siempre (menos mal).

Es cierto lusho, ese fue el último boom de Arica, después eso se terminó y volvimos a la normalidad, el mismo pueblito abúlico de siempre jaja

Parece que al Enrique lo conocía todo el mundo!

31 de marzo de 2017, 10:33

 
Anonymous Anónimo said...

Como olvidar al "Loco Fuentes" en una tarde de verano en El Laucho con su sandía cortada a trozos, cigarrillo y siempre bien acompañado con mujeres hermosas, que la mayoría de las veces despertaba nuestra envidia. Tengo mucha pena por la partida del Profe. Desde nuestro nacimiento es la única certeza que tenemos, la muerte. Me quedo con el hermoso recuerdo de esas tardes de verano, donde el "Profe" era parte importante del recuadro. Un Abrazo donde quiera que andes...

31 de marzo de 2017, 16:37

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es mucha gente que lo recuerda con cariño, hoy salió en el diario

31 de marzo de 2017, 17:09

 

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