Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Refrito del sábado: confieso que he pecado

sábado, 20 de enero de 2018


A pesar que odio el trabajo desde lo más profundo de mi alma, debo confesar que he pecado a veces, me estaba acordando de la cantidad de trabajos raros que he hecho en mi vida y así es como preparé la lista de mis diversos empleos, la mayoría miserables, que he tenido en mi aporreada vida. Cuando yo era niño mi mamá vivía separada y pasábamos en la más profunda de las inopias, el trabajo más antiguo que puedo recordar es de:

1965. Ayudante de vendedor puerta a puerta: el vendedor era mi cuñado que tenía entonces 20 años y yo tenía 10, vendíamos unos paquetes con artículos de aseo personal que cosnsistían en una toalla de manos, una peineta, un jabón y no recuerdo que más. Mi cuñado vendía y yo ayudaba llevando los paquetes, recuerdo que peinamos las poblaciones J.M. Caro y Joao Goulart en unos dos meses, no tengo idea como nos habrá ido.

1965-1966. Vendedor de árboles de pascua, también con mi cuñado, en la noche nos robábamos los pinos del Cerro San Cristobal (los cortábamos con una bayoneta de la Guerra del Pacífico!) y los vendíamos en la feria navideña ambulante que se hacía en el Parque Forestal. En esa época la gente usaba pinos de verdad.

1967 Envasador de condimentos: al principio trabajábamos como empleados de un amigo de mi primo al que llamábamos "Pluto" (era igualito), le encantaba contar billetes y fué la primera persona que vi que estiraba los billetes y los ordenaba en montones iguales todos para el mismo lado. Al poco tiempo nos independizamos con mi primo Camilo, mi mamá y yo, mandamos a imprimir nuestros propios cartones, le pusimos "Condimentos Larraín y Cia." con un numero falso de autorización del servicio de salud. comprábamos unas bolsitas plásticas por miles y condimento a granel, las llenábamos, las cerrábamos con una plancha (la conexión eléctrica era fraudulenta así es que teníamos energía grátis) y pegábamos con neoprene 36 bolsitas en el display en tres columnas de 12. Luego las íbamos a vender a los almacenes.

1967 Envasador de pastillas chocolatadas; igual que los condimentos, comprábamos las pastillas en calle Meigss en grandes bolsas y echábamos 10 por bolsita, era un trabajo muy aburrido así es que hacíamos chistes y canciones cochinas mientras llenábamos las bolsas para desesperación de mi mamá. Se nos había unido a la empresa -y a la casa- mi primo Mario con el que íbamos a vender los display a los quioscos de los liceos.

1968 Distribuidor de cuchuflís: son unos barquillos rellenos con dulce de leche, estos los colocábamos en unas bolsas plásticas más grandes (5 por bolsa) y también los repartíamos en los colegios, con las pastillas nos hastiamos luego y casi no las comíamos pero nunca nos aburrimos de comer cuchuflís: para acortar la historia un día que teníamos mucha hambre nos comimos toda la mercadería, hasta el último cuchufli se fué a la parrilla. Fin del negocio.

1968 Venta de pan de pascua: fue un año de mala suerte, nuestro tío Pipo nos consiguió un importante crédito para pan de pascua en la panadería "Ambos Mundos" que era de un amigo suyo. Llegó un estafador y nos "compró" gran cantidad de pan de pascua que nunca los pagó. Durante muchos años hicimos broma con mi tio Pipo consternado diciéndole a mi mamá "Rebeca, me has dejado como la mona... Ambos Mundos me está cobrando Rebeca, que hago...", claro que cuando ocurrió el asunto no nos hizo maldita gracia. Fué una tragedia griega.

En 1969 mis padres se pusieron en la buena (se habían separado cuando yo tenía 4 años), y se fueron a vivir a Chiloé donde mi papá tenia aserraderos y una barraca. Mi mamá que pensaba que Chiloé era el infierno me mandó para Arica a la casa de mi hermana y cuñado, fin de los happy years.

1970 después de un año de perdición donde conocí el trago, la droga y las malas juntas (además de los mejores amigos) mi mamá alarmada me mandó a buscar, directo a Chiloé. En las vacaciones mi papá me dijo que por que no trabajaba en la barraca: dure exactamente un día, nadie me tomaba en cuenta (snif), como consuelo pensaba que a mi papá sus trabajdores tampoco lo tomaban en cuenta, era genético parece. Desde entonces no trabajé más hasta mi vuelta a Arica en:

1975 Práctica de técnico electrónico en industria IRT-Ilesco: pasé 6 meses en la industria, lo suficiente para darme cuenta que no quería ser técnico. Había un comedor para los operarios y uno mas chiquito para los gerentes e ingenieros, me indignaba no comer alli, fue tanta mi furia que solo por eso decidí meterme a estudiar ingeniería. Pensar que el Gerente de esos años era mi actual amigo Julio Gaete y el Gerente de finanzas mi amigo Nelson Navarro, pasaron los años y hace poco nos juntamos a comer en la parcela del pueblo. Al final terminé comiendo con ellos con lo que se cumplió el objetivo original, unos 32 años más tarde.

1976 Profesor de reforzamiento de matemáticas en el Instituto Chileno Alemán, recuerdo que le hice clases a la Patty Calvo que era un bon-bon, unos años después fué Reina de las Playas, ahora está casada hace muchos años, trabaja en la municipalidad y es compañera de la Pilar, al final en Arica los que quedamos nos seguimos topando..

1977 Reparación de televisores, radios y equipos musicales puerta a puerta: una experiencia desastrosa que prefiero no recordar. Que me perdonen todos los que les quemé la tele o los que no les pude armar su equipo.

1978 En primer año de universidad sin un peso, con mi amigo Pato (hoy importante académico y experto en retail en Concepción) hicimos un instituto preuniversitario clandestino, usando el nombre de la universidad. La propaganda decía "La educación es una llave que le abrirá muchas puertas, no confíe en la suerte, prepárese", la inventé yo mismo. Cuando en la universidad se dieron cuenta que usabamos el nombre y las salas casi nos cuesta la expulsión.

1979 Ayudante de Cálculo 2 y Ecuaciones Diferenciales (primer semestre), ayudante de Cálculo Numérico (segundo semestre), me pagaban una miseria pero con eso mal comía.

1980 Vendedor comisionista de Importadora California S.A. en Zona Franca de Iquique: empecé vendiendo calculadoras y luego pasé al computador Casio FX-900P, Empiezan mis años de gloria

1982-1983 Encargado de marketing y compras en California S.A. en octubre de 1983 me invitan a Tokio y cambié por un vuelta al mundo: del jabón Gringo al Camay, del jurel al caviar, sin escalas.

1985 Contrabandista a Tacna por cuenta propia después que me echaron de California llevaba calculadoras y teclados y traía Betamax desde el Perú, doble contrabando, los Betamax los llevaba hasta Santiago y aprovechábamos con Pilar de vacacionar con las ganancias.

1986 Contrabandista en gran escala: me contrataron de la empresa Computrónica para armar la máquina hacia el Perú, renuncié antes de caer preso, era un trabajo endiabladamente turbio.

1987 Viera, Bradanovic, Navarro, Consultores Asociados: duramos como un año y lo pasamos muy, MUY bien.

1987-1990 Profesor de Escuela de Periodismo Universidad Contemporánea. Profesor de varios cursos FOSIS: programas Chile Joven, Jefas de Hogar, etc. Escribí, edité y vendí el libro "¡Sáquele provecho a su computador!; 100 recetas prácticas"

1989-1991 Gerente Sociedad Comercial San José en ZOFRI, Iquique, dueño de Grandes Tiendas Montecarlo en Arica: algún tiempo próspero y divertido, luego la ruina total.


1992-2000 Proyectos de inversión pública para el Poder Judicial de Arica, Iquique, Gendarmería y otras: me forré en plata, hasta que se acabó

1993-1996 Programador free lance en Regimiento Dolores y Rancagua, vendía y mantenía unos programas para centrales de compra (minimarkets)

2001-2006 Proyectos de inversión privada y consultor de riesgo económico: como caballo de carrera inglés; buena partida y final mediocre

1999-2007 Negocios raros que prefiero no comentar :D

2008 Municipalidad Provincial de Tacna, supervisión de proyectos no infraestructurales

2009-2018 Universidad de Tarapacá-NBS, en años saltados he sido profesor hora y profesor guía de tesis, hasta el día de hoy

El trabajo no mata ¿pero para que arriesgarse?, para odiar el trabajo parece que he pecado demasiado. Pensándolo bien, tal vez ya es hora de jubilarme. .

14 Comments:

Blogger EDO said...

La mejor pega que tuviste fueron los proyectos de inversion. No debiste haber dejado esa pega, ya estarias millonario.

El punto es que mucha gente pasa por pegas irrelevantes o no que no sirven para futuras pegas mejor pagadas. Por eso hay que tener una estrategia profesional desde salido de la universidad para alcanzar el exito profesional.

20 de enero de 2018, 00:39

 
Anonymous Anónimo said...

Hombre que corricula más extensa ! Impresionante.
El empleo juvenil más rudo que tuve fue el de demoledor de casas. En la pampa van quedando las viejas casas de los colonos que se mudan al pueblo, se llaman "taperas". Mi amigo "el Ruli" temía padre albañil con una máquina de moler ladrillos y el club local tenía cuatro canchas de tenis a las que abastecer de polvo de ladrillo - y los constructores comprar la granza gruesa para hacer mortero con cemento.
Así que el Ruli cobraba por desarmar las casas viejas que ya fastidiaban en los campos y vendía el subproducto de moler los ladrillos. Yo era su ayudante, fue mi trabajo de un verano para ganarme unos pesos propios. Tumbamos las paredes con masa, arrojabamos los ladrillos a la moledora y paleábamos el molido en distintas granulometrías sobre un carro. Un trabajo pesado de verdad, bajo el sol, me salieron un montón de ampollas y me convencí de las conveniencias del estudio.
Pero comparado con lo suyo es nada. Ulschmidt

20 de enero de 2018, 07:04

 
Blogger Javier Gomez said...

Durante toda mi vida he oído decir que el trabajo dignifica. Y no hay mejor manera de ser digno, también, que reconocer que nos ha llegado la hora de decir adiós a esa esfera de la vida. Y lo más importante es encontrar una clave de trabajo con la que nos sintamos realizados. A menudo, siendo jóvenes, pensamos en el trabajo como la liberación definitiva de los lazos que nos atan a nuestra familia, a vivir en una casa que puede o no gustarnos, a no poder disponer de nuestra vida como nos gustaría. Pero cuando asumimos un trabajo, es decir, cuando llega la hora de buscarlo con todas nuestras fuerzas, nos damos cuenta de lo importante que es valorar nuestra etapa de formación y todo lo que nos ha sido dado para construirnos como personas. Y lo dice alguien que lleva trabajando desde muy joven.

20 de enero de 2018, 07:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, la demolición es un trabajo muy duro y peligroso. Yo una vez le ayudé a un amigo a demoler una casa vieja, en un terreno que recién se había comprado para contruir, éramos 3 y mi amigo casi se mata al botar una gruesa pared de adobe, de allí que dé traumado jaja. Buena idéa esa de hacer ladrillos, también hay un negocio con recuperar puertas, ventanas, fierros y todo eso, buena experiencia.

Javier, "si el trabajo dignifica, que trabajen los indignos" jaja, yo coloqué principalmente trabajos que he hecho por necesidad, pero hay algunos -muy pocos- que he hecho por gusto. Soy sumamente flojo y viviría felíz de la vida sin hacer nada.

Es muy cierto eso que dices que cuando joven uno espera ansioso tener un trabajo que le dará la "independencia económica", yo siempre esperaba con ilusión mi primer trabajo con un sueldo, aunque cuando lo tuve no fue ni muy divertido ni me duró mucho.

Tal vez he tenido mala suerte pero nunca he encajado bien trabajando con otras personas, me las he arreglado para soportarlo, pero nunca me he sentido bien integrado ¿te has fijado que hay gente que trabaja décadas donde mismo? Mi señora trabaja en el mismo Juzgado de Policía Local desde 1980 más o menos ¡casi cuarenta años! y se siente muy bien allí, tiene su pequeño reino, gracias a la antiguedad. Sospecho que cuando está de vacaciones debe esperar el día para volver a trabajar. Yo nunca he sentido algo así en un trabajo.

Tu has tenido mucha suerte de trabajar en lo que te gusta: traducciones, escribir, etc. yo nunca he tenido esa suerte porque pocas veces me han pagado un peso por hacer lo que me gusta. Bueno, estoy exagerando, claro, lo que pasa es que la memoria es selectiva y uno se acuerda con mucha más intensidad de lo malo que de lo bueno que le ha pasado.

20 de enero de 2018, 09:33

 
Blogger Jose Cornejo said...

Tremendo curriculo. Me recordó los 2 años de "crisis asiática" en el que para sobrevivir tuve que hacer de todo, desde lavador de autos hasta ayudante de mecánico. Aún ahora, y a pesar de que trabajo en el sistema publico de salud, a nivel trinchera, producto de mi propia "crisis subprime" y de las reformas que chile no necesita, me dedico a ayudar a mi hermano en su negocio de sushi. son "lucas que uno no tiene" y que salvan el mes.

Lo bueno de tu historia es que a pesar de haber fracasado en algunas, tuviste momentos de gloria como en el caso tu experiencia con la CASIO, es quizás el sueño de muchos que se meten a trabajar a una empresa.

Lo bueno que puedo deducir en tu columna es que fuiste y sigues siendo aventurero, nunca bajaste los brazos y tambien tienes esa cuota de suerte y sentido de oportunidad.

Saludos!

20 de enero de 2018, 10:06

 
Blogger Adelino D. said...

Impresionante currícula. Yo sólo he estado en dos empresas diferentes desde que salí de la Universidad, y cuando estudiaba mi única actividad "extraestudios" era ayudar en el negocio de mis padres. Muy aburrido, ya lo sé.

Si juntara algo de dinero, me gustaría comprar una moto y dar la vuelta al mundo, como se ve en los blogs de ciertos moteros.

Y en cuanto a la demolición, no sé por allí, pero aquí hay empresas especializadas en esa actividad, ni siquiera son constructoras normales.

20 de enero de 2018, 10:07

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

José, Adelino, la necesidad tiene cara de hereje, cuando yo era chico el almuerzo era una batalla de todos los días. Mi hermana se arrancó de la casa con mi cuñado, ambos tenían 16 años y se casaron a esa edad, nadie daba un peso por el matrimonio ni por mi cuñado sin embargo llevan casados 56 años y desde el primer día de casado se las ingenió para encontrar algún trabajo y en algunos iba yo de ayudante.


Si, hay que seguir para adelante nomas a pesar de los fracasos. Claro que eso lo dice uno ahora, muchos años después pero en el momento no hace maldita gracia fracasar. Yo creo que la mejor combinación es como dice José: un trabajo con sueldo y algún cachito por cuenta propia adicional, Chile es el país de la microempresa y si tienes un sueldo mucho mejor.

Lo que comenta Adeliino sobre viajar en moto es lo mismo que me decía siempre mi mamá "cuando tenga plata me voy a comprar una casa rodante y viajar por todos lados" de allí salió mi idea de la casa rodante, claro que viajé una sola vez en todos los años que la tuve, y muy cerca. Pero peor es nada, es muy agradable poder cumplir un sueño, al menos por unos pocos días, después se hace costumbre y ya se pierde casi toda la gracia.

20 de enero de 2018, 10:40

 
Blogger Adelino D. said...

Está claro Tomás, la historia que cuentas de tu vida es la que me contaban mis padres y abuelos. Por fortuna para mi, nunca ha sido una batalla el poder comer tres veces al día. A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos, sobre todo si pienso que para mis abuelos eso no era tan fácil.

En cuanto a los viajes, por mi trabajo he podido viajar a unos cuantos sitios, pero todo por negocios. Por "placer" sólo he estado en los típicos lugares de Europa, me gustaría poder pasar tiempo en América Latina y conocerla más a fondo.

20 de enero de 2018, 11:36

 
Anonymous Anónimo said...

Yo he tenido unas tres ocupaciones estables desde la universidad, mas o menos. Y algunos trabajos raros en el medio de poco monta pero divertidos.
En el 82-83 llegó la peor crecida en la historia del río Paraná y destuyó muchas propiedades costeras. Ahora bien, este es un río donde se extrae mucha arena para la construcción, y cuanto propietario damnificado tuvo un barco arenero cerca de su predio bombeando arena durante la crecida le atribuyó la socavación y los daños a él y no al fenómeno natural. Hubo una lluvia de demandas y los hidrólogos tuvimos trabajo unos años como peritos técnicos en los juicios. Fue divertido, aunque no como para vivir, yo lo combinaba con un trabajo estable.
Ah viajar, viajar. Sería lo más lindo.

20 de enero de 2018, 12:16

 
Blogger Jose Cornejo said...

"El exito es ir de fracaso en fracaso" dice Churchill. Y aunque al principio no nos haga gracia, a la larga nos recuerda que no debemos nunca dejar de perseverar.

20 de enero de 2018, 12:30

 
Blogger EDO said...

Eso de andar de pega en pega es lo mas ineficiente que existe. Al menos que sea para ir subiendo en calidad de pegas (sueldo,aprendizaje). Al final mucho depende de la primera pega...sobretodo si se es profesional ya que quedas marcado de por vida para muchas empresas.

Y esa cosa del fracaso y reinventarse son puras leseras. Perder tiempo, calentarse la cabeza con proyectos que no funcionaron, deudas, etc, etc.

20 de enero de 2018, 13:23

 
Blogger Frx said...

Como Don Ramón, ha hecho de todo. Sólo faltó ser boxeador.

20 de enero de 2018, 14:07

 
Anonymous Wilson said...

No hay mejor camino para odiar la mas innoble actvidad que haber tenido que ejercerla por necesidad. Visto tu historia tienes razones sobradas.

20 de enero de 2018, 17:19

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Frx, es que no tengo dedos pal guante
Wilson, exáctamente exacto :D

20 de enero de 2018, 19:13

 

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