08 marzo 2026

El pinochetismo en 2026

Entremés: hace mucho calor
Hoy si que amaneció caluroso, me desperté transpirado, pese a que en Internet decía que habían solo 23 grados, la sensación de calor era mucho más alta. 

Es una bendición vivir en un lugar donde las temperaturas no cambian mucho durante el año, pero cuando suben o bajan un poco, eso nos afecta bastante. Es el problema de vivir en el paraíso, donde la más mínima variación nos afecta..

Recuerdo cuando en Ancud llovía semanas sin parar, día y noche, todos vivíamos alrededor de la gran cocina a leña, donde se horneaba el pan dos veces al día y apenas uno entraba, empapado, empezaba a echar vapor. El recuerdo al olor a perro mojado me persigue hasta el día de hoy.

Pero incluso yo, que era de Santiago y llegué allá después de vivir un año en Arica, me terminé acostumbrando y me encantaba la lluvia. Cuando me fui de Chiloé me dolió como si me hubiesen cortado un brazo.

Hoy veo ese clima como algo espantoso, y cuando fui a Puerto Montt, muchos años después, empezó a lloviznar y yo me encerré en al hotel, me acosté tapado hasta la cabeza y no asomé la nariz hasta sentir que la lluvia había terminado.

Pero estoy seguro que si volviese a Chiloé, a Santiago o cualquier otra parte me acostumbraría en un par de semanas. Somos de plastilina y nos podemos adaptar a todo, incluso cosas que al principio nos parecen espantosas después nos terminan gustando: la cerveza por ejemplo.

Pero bueno, basta de divagaciones inútiles, ya me bajé de la hamaca así es que ahora vamos -sin más- al asunto de hoy.

La "transición" nunca terminó
Nuestros opinólogos de la tele nos aleccionan todos los días que la "transición a la democracia" terminó hace años y que la antigua discusión sobre Gobierno Militar versus democracia post 90s es cosa del pasado remoto. 

Nos afirman en cambio que hay un "nuevo clivaje" político, donde el Gobierno Militar ya está en el olvido de la gente y que hoy son otras las cosas que dividen la opinión, diferentes del Plebiscito de 1989, donde el Capitán General perdió en su postulación para seguir gobernando el país.

Según el consenso de estos opinólogos -todos agentes de políticos de izquierda o derecha- en Chile cambió el "clivaje" -qué palabra más espantosa y pisiútica- Hoy según ellos, son otras las cosas que dividen a la gente como la constitución y payasadas por el estilo. 

No saben donde está parados, o seguramente saben pero se hacen los tontos porque les conviene. La verdad es que el recuerdo del Gobierno Militar en Chile es como la Cordillera de Los Andes, el gran divisor de las aguas de la opinión pública, y los sigue siendo hoy más que nunca.

En el Plebiscito de 1988 Pinochet se empecinó en ser candidato para un período adicional de 8 años, después de haber gobernado 17 años, en esos años ya se veía que su candidatura era una locura, pero el Capitán General se empecinó en presentarse y perdió.

Así y todo ese plebiscito fue notable, tuvo la participación más alta que yo recuerde (creo que fue un 98%) y Pinochet no perdió muy estruendosamente que digamos; saco un 44% de los votos contra un 56% de una coalición de todos los partidos políticos de oposición.

Ese chiste del Fortín Mapocho, que puso en primera plana "¡Corrió solo y salió segundo!" fue muy divertido, pero de ningún modo cierto, hay que tener a la vista ese 44% de los votos que, en mi opinión, se mantiene entre todos los que votaron por Pinochet y siguen vivos.

Yo por cierto voté por el "No", pero me empecé a desilusionar de los políticos en menos de un año de ver como se estaban comportando. El gobierno de Aylwin partió con escándalos, cosa que todos pensábamos ya no pasarían más en Chile.

Creo que es válido poner mi experiencia porque representa también la de muchos de mis amigos de esos años. Yo me hice enormes ilusiones con la vuelta de los políticos al gobierno. 

Y me desilusioné, en muy poco tiempo ya estaba pensando "Ah, con los milicos no pasaban estas cosas".

Bueno, todo esto pasó hace como 36 años y todavía hay cincuentones, sesentones y mayores de eso que nos acordamos como fueron las cosas durante el Gobierno Militar. La opinión política en Chile siempre estuvo marcada por esa divisoria de aguas y lo sigue estando.

Hoy más que nunca, yo pienso que desde 1990 hemos tenido una especie de peronismo softcore, que nos ha llevado por una suave pendiente a ser un país cada vez peor y creo no ser el único desilusionado de la "democracia", "la alegría ya viene" y toda esa basura.

Nunca hubiese imaginado en 1989, cuando voté por el "No" que los políticos llegarían a arruinar a nuestro país como lo han hecho, a corromper las costumbres, robar, venderse al mejor postor y en general, vernos la cara de idiotas para cada una de las elecciones que hemos tenido desde entonces.

Nada de clivajes ni estupideces por el estilo, la verdadera clave de la política chilena hoy, el gran divisor de aguas como la Cordillera de Los Andes, sigue siendo la comparación entre lo que fue el Gobierno Militar y lo que han sido los gobiernos políticos en estos 30 años. 

Y al decir políticos me refiero a los de izquierda, centro y derecha. Por eso los partidos de la derecha tradicional, "Chile Vamos", apenas mantienen la cabeza fuera del agua y los partidos hacia la izquierda han quedado reducidos a su más mínima expresión.

Los políticos desilusionaron a los chilenos y tanto Kast como Johannes Kaiser han sido impulsados por el pinochetismo, o al menos por los que pensamos que el Gobierno Militar fue mucho, mucho mejor que cualquiera de los gobiernos que vinieron después.

Si bien el pinochetismo puede tener muchos grados o matices tiene un común denominador amplio que es esa idea que el Gobierno Militar fue mucho mejor que todos los gobiernos de los políticos juntos. 

Si Kast tiene dos dedos de frente debe tener claro que ni uno solo de los que votaron por él considera que el Gobierno Militar fue malo, ni uno. Por eso los opinólogos inventaron todo este cuento del "nuevo clivaje"  ya que para ellos es indispensable ocultar  que la tortilla se dio vuelta

Ojo con eso, porque anda mucho charlatán diciendo que "la dictadura ya no es tema" porque ahora "hay un nuevo clivaje". 

Nada de eso, el recuerdo del Gobierno Militar y sus valores están hoy más fuertes que nunca, vivísimos, incluso entre mucha gente joven, que nació después de 1990.

Ojalá que Kast tenga en cuenta esta realidad, que puede ser incómoda para algunos. Al menos yo creo que Kaiser lo tiene clarito y se da cuenta que la condonación de las penas a presos de Punta Peuco, la persecución de los falsos exonerados y otras temas no son cosas de menor importancia. 

Téngase presente, como dicen los picapleitos.

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