¡Tengo planos!
Recibí un regalo inesperado. Resulta que un regular de este Templo del Ocio, ingeniero calculista, me ofreció algo que andaba tratando de conseguir hace años: el plano de la casa. La versión en pdf tamaño carta la pueden ver aquí y la versión dwg para Autocad la pueden ver acá.Bien dicen que más vale tener amigos que plata en el banco, algo que estuve tratando de tener durante años ya está en mi disco duro. Intercambiamos unos mail, le mandé unos monitos y la información que me pidió y ¡voilá! Ya tengo los planos.
Me fui donde mi amigo el arquituerto a imprimirlo a tamaño completo y analizarlo, me dice que las piezas de atrás no se van a caer con un segundo piso, a menos que El Grande sea fuera de toda norma y ahí da lo mismo porque no quedaría nada en pie.
Resulta que mi amigo calculista me dio importantes datos, trucos y sugerencias que yo no tenía idea, por ejemplo las cargas aproximadas de cada cosa que coloque sobre el techo, distintas alternativas para un piso y un techo en segundo piso, en fin, aprendí muchas cosas.
Como por ejemplo que primero se hace el plano y después se construye, o que se construye hacia arriba y se termina hacia abajo. Nada de eso hice yo, pero en esta vida todo problema tiene solución, menos la muerte, que es la solución para todos los problemas,
Ahora que estoy terminando veo con estupor que los colores quedaron super feos. Coloqué un siding negro granito y con las puertas, vigas y pilares en blanco parece tarjeta fúnebre. mi amigo el arquituerto me dio un buen consejo "déjala así nomás porque a lo feo uno se acostumbra, con el tiempo lo vas a encontrar bonito".
Que buen consejo, lo que nos parece bonito nos impresiona al principio y con el tiempo va perdiendo atractivo hasta que nos aburre, lo que nos parece feo en cambio con el tiempo lo vamos viendo cada vez más lindo. Me ha pasado muchas veces, especialmente con vistas y paisajes.
Cuando teníamos casa en Quellón, en plena costanera, desde mi pieza tenía el paisaje más maravilloso que recuerdo en mi vida. En las tardes de otoño, en esos lugares el sol se pone como a las 9 de la noche y se veía un espectacular incendio en el cielo.
Ese era el fondo donde se enmarcaban los tres enormes volcanes nevados, en el continente. El Corcovado, que le decíamos puntiagudo, el Michinmahuida y el Yanteles. A veces incluso se veía el Chaiten.
El espectáculo de los atardeceres era para ponerse a llorar, lo más impresionante que recuerdo haber visto en mi vida. Ni la bahía de Hong Kong, ni ningún otro paisaje que haya visto me impresionó tanto como ese.
Pero esa sensación maravillosa me duró más o menos una semana, después miraba por la ventana y pensaba "otro maldito atardecer perfecto". Me acordaba de ese chiste de los estudiantes de la escuela de alta cocina haciendo fila para el almuerzo y reclamando "¡Hasta cuando nos dan filet mignon con trufas a lo gran duque!".
Es algo que recién me doy cuenta, la casa debe tener una de las mejores vistas de Arica, sin embargo después de tantos años ya ni me doy cuenta, es parte del paisaje cotidiano.
En cambio a lo que es feo a primera vista uno le va encontrando cosas lindas con el tiempo. Recuerdo que he vivido en lugares muy feos, miserables y sucios, de los que me terminé encariñando. Es un asunto muy raro, creo que eso explica por qué la gente quiere tanto lugares como Tocopilla, Calama o Chillán Viejo, Sin ánimo de ofender, todo lo contrario.
Dos viejos y feos
A propósito de viejos y feos, anoche me junté con mi amigo Waldeke, que tiene como 86 años y ha estado por irse para el otro barrio un par de veces, tiene lo que se llama una espantosa salud de hierro, porque de todas sale caminando.
Justamente nos juntamos porque había salido recién de una violenta bronquitis viral, que después le había pasado a bacteriana parece, ahora se sentía mejor y nos juntamos a celebrarlo. Comimos pizza, frutos secos, doritos y toda clase de alimentos ultraprocesados supuestamente insalubres.
Y obviamente nos bajamos casi completa una botella de Gato Negro de litro y medio. me fui y volví de su casa a pie -haciendo eses a la vuelta- y contando los pasos: cinco mil pasos en total, casi justos. Menos mal que mis pulmones vírgenes todavía no me fallan porque los hice a paso vivo.
Mi amigo está sordo como tapia así es que le tengo que hablar gritando, además que yo modulo super mal -hablo como el Pato Donald- debe costarle un mundo entenderme. Igual nos arreglamos para conversar y contarnos historias antiguas.
Waldo es ingeniero en alimentos y estuvo embarcado en un buque ucraniano, tiene dos viajes a la Antártida a cuestas, trabajó en muchas empresas conserveras y conoce a todas las antiguas familias ariqueñas, es muy entretenido conversar con él.
Bueno bueno, con lo de ayer agoté mi vida social por un tiempo, ahora a arremangarse y volver a trabajar en la historia de mi casa, que en realidad no es mi casa, lo que no es lo mismo pero es igual.
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