05 mayo 2026

Por qué hay que acortar las carreras universitarias

Hace varios años escribí mi entrada La gran Estafa sobre cómo los incentivos perversos que han introducido las modificaciones a la educación superior, han resultado en una gigantesca estafa que estamos pagando todos.

Ahora que por fin se está comenzando a hablar sobre la necesidad de acortar las carreras universitarias, el asunto ha sido recibido con alarma y llamados de cautela de los profesores y directivos.

Resulta que las universidades llevan varias décadas forrándose en plata -principalmente de nuestros impuestos- gracias a la demagogia y falta de escrúpulos de nuestros políticos. La gran estafa se basa en carreras artificialmente alargadas hasta el absurdo y la oferta de títulos de muy dudoso valor.

Una revisión rápida encuentro las siguientes ingenierías 

Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo
Ingeniería Civil en Bioquímica / Bioprocesos
Ingeniería Civil en Telemática
Ingeniería Civil Oceanográfica
Ingeniería en Sonido / Civil Acústica
Ingeniería Civil en Geomatica / Ingeniería en Geomensura
Ingeniería en Madera
Ingeniería Civil en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente
Ingeniería en Ciberseguridad
Ingeniería de Ejecución en Pesca y Acuicultura

¡Son todas carreras técnicas que pueden enseñarse en dos o tres años como mucho! Un ingeniero en madera sale sabiendo lo mismo -o mucho menos- que cualquier maestro que sepa construir con paneles y listones de madera, la carrera de bioquímica no necesita "ingenieros civiles" y para qué hablamos de los ingenieros en expediciones y ecoturismo, me imagino que les debe dar un poco de verguenza usar su título.

Es ridículo, una estafa evidente no solo a los estudiantes sino a todos nosotros los giles, que pagamos para que cientos de miles de estos pobres muchachos pierdan el tiempo durante 5, 6 o más años para obtener un papel que vale poco o nada.

Ojo, que yo no digo que un ingeniero en expediciones y ecoturismo no pueda hacer un buen trabajo, al contrario, podría ser un excelente guía turístico, al nivel de los mejores buenos guías que no fueron un solo día a la universidad a perder el tiempo.

Leo lo siguiente en el extraordinario libro del profesor E. N. Parkinson "(...) la partida de gasto público que incluye los de educación, ocupa un alto puesto en la lista; tan alto que merece ser objeto de una atenta meditación por el contribuyente".

"(...) El que esto ocurra se debe, principalmente, al surgimiento de una ciencia educativa imaginaria, con una jerga propia, conocida como "educacionalismo". Hablando en un sentido amplio, la diferencia entre enseñanza y educacionalismo estriba en que  aquella se da cuando el profesor toma un tema difícil y se esfuerza por hacerlo relativamente fácil, mientras que l "educacionalista" elige un tema simple -que no ha logrado dominar- y lo convierte en algo prácticamente imposible de entender".

Este educacionalismo es el que se ha tomado las universidades, no necesariamente porque todos los profesores sean mediocres y sinverguenzas -que los hay- pero resulta que el sistema se ha desarrollado así como efecto de la Ley de Hierro de las Burocracias, donde son los burócratas los verdaderos beneficiarios del sistema en lugar de los estudiantes.

Conversando el otro día con amigos que son profesores universitarios, me decían que el sistema ha evolucionado para alcanzar la perfección: los sueldos son buenísimos y reciben bonos cada vez que respiran, nadie les pide cuentas y solo tienen que votar para reelegir una y otra vez al rector o a quien este designe.

Cada cierta cantidad de tiempo aparece un grupo de profesores indignados contra esta corrupción y levantan algún candidato a rector que propone mejorar la calidad con distintas medidas ¿quien va a apoyar a alguien que ofrece eso, que en el fondo es más trabajo y menos plata? Solo un loco votaría por alguien así.

Esa es la gran tragedia de las universidades públicas, un sistema que ha alcanzado la perfección del educacionalismo y las burocracias jamás podrá cambiar. Los profesores titulares siempre estarán cuadrados con el rector que les permite ganar buena plata con un esfuerzo insignificante.

No son sinvergüenzas -bueno, tal vez un poco- pero principalmente son seres humanos, racionales, que buscan maximizar sus beneficios como todo el mundo.

Me contaban -y eso lo vi en experiencia propia- que podían hacer lo que se les antojara menos una cosa: es casi imposible que a un profesor titular lo boten pero hay una excepción; que los alumnos empiecen a reclamar.

Los estudiantes lo saben y abusan de eso, también actúan racionalmente y viendo que están en un sistema corrupto hasta la médula, aprenden de sus profesores, pero no lo que ellos tratan de enseñarles sino que aprenden de su ejemplo. Los profesores son corruptos entonces conviene ser corruptos.

Entonces el "estudio" se transforma en un juego de negociaciones, donde se negocian las notas. El profesor tiene que dar la pasada a todos y los alumnos no deben reclamar. Por eso el profesor más corrupto es normalmente el mejor evaluado.

Y esa es la verdadera tragedi. Yo recuerdo cuando estudié, entre 1978 y 1984 lo orgullosos que nos sentíamos de haber sacado el título de ingenieros, cuando la mayoría de nuestros compañeros se habían quedado en el camino.

Me acuerdo perfectamente de la mística que teníamos de estudiar en la Universidad Católica del Norte (en esos años). Todo eso desapareció, hoy a nadie le interesa ni le enorgullece sacar buenas notas, porque eso no sirve para nada, solo muestra que eres un maldito nerd.

Hace rato que le sacaron los patines a los más brillantes. ¿Y por qué deberían acortarse las carreras? porque así es en prácticamente todo el mundo. Claro que en países como España y otros igual de corruptos que nosotros, esa tendencia a estirar las carreras permanece.

Pero lo normal para un título profesional son 4 años, yo mostré en mi entrada La Gran Estafa cómo en 4 años estudiamos mucho más que lo que estudian hoy en 6. El título profesional en 4 años, una maestría en 2 años más y un doctorado en un tiempo indeterminado, según el programa.

Para hacer esto no habría que cambiar ni una sola ley. No es bueno ni conveniente que las leyes se metan con los programas universitarios, sabemos que la acreditación es otra fuente de infinitas corrupciones y debería desaparecer.

La solución es mucho más simple: el gobierno no pondrá un solo peso, ni para becas ni para préstamos por más de 4 años de estudios. Entonces veremos como las universidades correrán a modificar solitos sus programas de estudios para no quedar debajo de la mesa. Es una solución simple y elegante.

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