(Publicado originalmente el 25 de febrero de 2020)
He estado muy entretenido leyendo el
Nobiliario de la Antigua Capitanía General del Reino de Chile, escrito por Juan Luis Espejo en 1917, que está lleno de interesantes
historias curiosas sobre España y también de nuestro país en tiempos muy
antiguos.
La importancia de los municipios en España
Por ejemplo cuenta don Juan Luis como en España, a diferencia de la habitual sociedad entre señores feudales y el rey del resto de Europa, habían otros dos poderes que contrapesaban al feudalismo, uno era la Iglesia, soporte firme del rey y el otro eran las municipalidades.
La importancia de los municipios en España
Por ejemplo cuenta don Juan Luis como en España, a diferencia de la habitual sociedad entre señores feudales y el rey del resto de Europa, habían otros dos poderes que contrapesaban al feudalismo, uno era la Iglesia, soporte firme del rey y el otro eran las municipalidades.
Resulta que, al menos en el Sur de
España, las municipalidades tenían un gran poder y autonomía, los alcaldes eran
elegidos de manera más o menos democrática, según el modelo romano y
administraban e impartían la justicia con bastante autonomía.
En el Nnorte de España predominaba el sistema feudal, con un señor, su castillo y la villa alrededor, este señor aportaba hombres para la guerras del rey, vivíendo en eterna rivalidad con este y con otros señores. El Reino de Castilla fue llamado así por la gran cantidad de señores feudales, con sus castillos, que estaban por todas partes. Al principio la cosa era bien rústica, por ejemplo el nombramiento de los primeros condes
Como se nombraba a un Conde
La creación del primer Conde solo se remonta en España a mediados del Siglo IV. Fue una ceremonia familiar que nos relatan viejas crónicas con la sencillez de la época "Sentóse el Rey en un estrado y presentándole una copa de vino y tres platos de sopa (al agraciado) el Rey dixo Tomad Conde. Y este Tomad Rey, Lo cual se repitió tres veces y comieron ambos las sopas_ Que las gentes dixeron: mirad el Conde, mirad el Conde y que después el Conde usaba de pendón é caldera é facienda de tal Conde"
Según leo, las reglas de sucesión eran estrictas "La merced era exclusivamente hereditaria por linea de mayorazgo y no podían, ni aun pueden, usar de la denominación de Duque, Conde o Marqués, como en otros países, los hijos segundogénito. ni los parientes colaterales".
Un ascensor social
La conquista de América fue una gran oportunidad de ascenso social, que
entusiasmó a todas las clases. Cada conquista era organizada como una empresa
comercial, donde alguien que tenía o podía conseguir el dinero y los medios,
reclutaba a soldados desempleados y gente con sed de aventura, así partían rumbo
a América a la conquista militar y religiosa de los nuevos territorios.
"Desheredados de la fortuna, segundones, empobrecidos con la protección que daban las leyes mayorazgo, anidados sin moros que combatir, dejaron la vida de ocio de las ciudades meridionales de España y con los recuerdos de una edad media en la caballería se hacían a la mar"
Una vez pasadas las primeras pellejerías, cuando un conquistador se asentaba en
el territorio, el adelantado volvía a España convertido en un potentado, Pedro
de Valdivia, conquistador de Chile, la colonia más pobre de América trajo a
Chile a su esposa a todo lujo
"la mujer del propio gobernador Valdivia, dona Marina de Gaete. Esta, hasta entonces modesta vecina de un lugar de Badajoz, proveyóse esplendidamente para el Iarguísimo viaje. En subasta pública adquirió entre otras cosas: un sillón de plata e una cama de terciopelo y damasco azur y la madera dorada; seis sillas ricas de terciopelo azul y negro, plata. labrada y una alfombra grande torquesea..
Doña Esperanza de Rueda, mujer de Alderete, traía en Su viaje a Chile una servidumbre mas complicada que una corte: pajes y doncellas, domesticos y esclavos, al par que se marido veintiocho criados, en su mayor parte bijosdalgo de su pueblo y de su sangre".
Todo queda en familia
La primera oleada fueron 150 conquistadores y guerreros, luego empezaron a traer a sus parientes: hijos, tíos, primos, sobrinos, amigos y vecinos que llegaban a vivir al alero de su enriquecido benefactor.
"En cambio, en la capital de la colonia, centro de mayor atracción hubo de verificarse un fenómeno curioso: mientras la. hijas de cada familia, en virtud del desequilibrio de sexos, motivado por la emigración (de mozos solteros) perpetuaban su descendencia en el mismo medio social, los hijos varones fueron perdiendo poco a poco su situación en la sociedad de Santiago, a tal punto que a fines del siglo XVIII, casi eran desconocidos los apellidos de la Conquista".
Sin embargo los apellidos se preservaron en pueblos y provincias que fueron fundando: Talca, San Felipe, San Femando, Petorca, Rancagua, Copiapó, Cauquenes, Línares, Curicó, La Ligua, Combarbala, Vallenar, etc,
Luego llegan vascos y navarros
Los primeros 150 conquistadores de Chile fueron principalmente castellanos y andaluces, pero una vez asentado el territorio empezó a llegar una nueva oleada que ya no eran militares sino comerciantes y especialmente agricultores.
.
"En proporción creciente entre los siglos XVI y XVIII se había ido estableciendo en nuestro país una raza no como la pnmitiva, generalmente extremeños andaluces, sino del norte de España: no guerrera, sino dedicada a las empresas mercantiles; no alegre, generosa y despreocupada, sino sobria, económica y calculadora.
Por la índole de su carácter, las corrientes emigratorias primordialmente vasco-navarros se, concentraban en Santiago, centro comercial, el más importante de la capitanía. Los nuevos colonos, por fueros antiquisimos, tenían privilegios aristocráticos que los hacían considerarse superiores a otros pueblos de España. Esto les daba un exagerado amor de raza y, por ende, una fuerte solidaridad que aplicada al comercio era un factor importe para el éxito. No es raro entonces que ea poco tiempo lograran anular la aristocracia militar de la Conquista.
Entre mil quinientos conquistadores que a Chile vinieron de 1540 a 1600, sólo tres, Juan de Barros, Juan de Cuevas y don Francisco de Irarrázaval, dejaron familias que han conservado hasta el día su importancia social en Santiago".
Calza con la historia de mis parientes
Lo más divertido es que todo esto que cuenta don Juan Luis calza perfectamente con lo que he averiguado en la historia de mi familia materna. Mi muchas veces tatara abuelo Alonso del Pozo y Silva fue uno de los 150 conquistadores que llegaron con Valdivia, andaluz y alarife.
En el Nnorte de España predominaba el sistema feudal, con un señor, su castillo y la villa alrededor, este señor aportaba hombres para la guerras del rey, vivíendo en eterna rivalidad con este y con otros señores. El Reino de Castilla fue llamado así por la gran cantidad de señores feudales, con sus castillos, que estaban por todas partes. Al principio la cosa era bien rústica, por ejemplo el nombramiento de los primeros condes
Como se nombraba a un Conde
La creación del primer Conde solo se remonta en España a mediados del Siglo IV. Fue una ceremonia familiar que nos relatan viejas crónicas con la sencillez de la época "Sentóse el Rey en un estrado y presentándole una copa de vino y tres platos de sopa (al agraciado) el Rey dixo Tomad Conde. Y este Tomad Rey, Lo cual se repitió tres veces y comieron ambos las sopas_ Que las gentes dixeron: mirad el Conde, mirad el Conde y que después el Conde usaba de pendón é caldera é facienda de tal Conde"
Según leo, las reglas de sucesión eran estrictas "La merced era exclusivamente hereditaria por linea de mayorazgo y no podían, ni aun pueden, usar de la denominación de Duque, Conde o Marqués, como en otros países, los hijos segundogénito. ni los parientes colaterales".
Un ascensor social
"Desheredados de la fortuna, segundones, empobrecidos con la protección que daban las leyes mayorazgo, anidados sin moros que combatir, dejaron la vida de ocio de las ciudades meridionales de España y con los recuerdos de una edad media en la caballería se hacían a la mar"
"la mujer del propio gobernador Valdivia, dona Marina de Gaete. Esta, hasta entonces modesta vecina de un lugar de Badajoz, proveyóse esplendidamente para el Iarguísimo viaje. En subasta pública adquirió entre otras cosas: un sillón de plata e una cama de terciopelo y damasco azur y la madera dorada; seis sillas ricas de terciopelo azul y negro, plata. labrada y una alfombra grande torquesea..
Doña Esperanza de Rueda, mujer de Alderete, traía en Su viaje a Chile una servidumbre mas complicada que una corte: pajes y doncellas, domesticos y esclavos, al par que se marido veintiocho criados, en su mayor parte bijosdalgo de su pueblo y de su sangre".
Todo queda en familia
La primera oleada fueron 150 conquistadores y guerreros, luego empezaron a traer a sus parientes: hijos, tíos, primos, sobrinos, amigos y vecinos que llegaban a vivir al alero de su enriquecido benefactor.
Así nació la primera
aristocracia chilena: un pequeño grupo de españoles que pelearon hasta
establecer el territorio, trajeron a sus parientes y comenzaron a casarse
entre primos, cosa que era muy común en esos años.
A diferencia de las demás
colonias en Chile casi no hubo mestizaje entre los conquistadores y nativas,
aunque con el tiempo, los apellidos de los conquistadores empezaron a
perderse, en la capital pues quedaban solo mujeres, los hombres se iban a
pelear a las provincias.
"En cambio, en la capital de la colonia, centro de mayor atracción hubo de verificarse un fenómeno curioso: mientras la. hijas de cada familia, en virtud del desequilibrio de sexos, motivado por la emigración (de mozos solteros) perpetuaban su descendencia en el mismo medio social, los hijos varones fueron perdiendo poco a poco su situación en la sociedad de Santiago, a tal punto que a fines del siglo XVIII, casi eran desconocidos los apellidos de la Conquista".
Sin embargo los apellidos se preservaron en pueblos y provincias que fueron fundando: Talca, San Felipe, San Femando, Petorca, Rancagua, Copiapó, Cauquenes, Línares, Curicó, La Ligua, Combarbala, Vallenar, etc,
Luego llegan vascos y navarros
Los primeros 150 conquistadores de Chile fueron principalmente castellanos y andaluces, pero una vez asentado el territorio empezó a llegar una nueva oleada que ya no eran militares sino comerciantes y especialmente agricultores.
.
"En proporción creciente entre los siglos XVI y XVIII se había ido estableciendo en nuestro país una raza no como la pnmitiva, generalmente extremeños andaluces, sino del norte de España: no guerrera, sino dedicada a las empresas mercantiles; no alegre, generosa y despreocupada, sino sobria, económica y calculadora.
Por la índole de su carácter, las corrientes emigratorias primordialmente vasco-navarros se, concentraban en Santiago, centro comercial, el más importante de la capitanía. Los nuevos colonos, por fueros antiquisimos, tenían privilegios aristocráticos que los hacían considerarse superiores a otros pueblos de España. Esto les daba un exagerado amor de raza y, por ende, una fuerte solidaridad que aplicada al comercio era un factor importe para el éxito. No es raro entonces que ea poco tiempo lograran anular la aristocracia militar de la Conquista.
Entre mil quinientos conquistadores que a Chile vinieron de 1540 a 1600, sólo tres, Juan de Barros, Juan de Cuevas y don Francisco de Irarrázaval, dejaron familias que han conservado hasta el día su importancia social en Santiago".
Calza con la historia de mis parientes
Lo más divertido es que todo esto que cuenta don Juan Luis calza perfectamente con lo que he averiguado en la historia de mi familia materna. Mi muchas veces tatara abuelo Alonso del Pozo y Silva fue uno de los 150 conquistadores que llegaron con Valdivia, andaluz y alarife.
Lo mismo varias otras ramas de esa
línea, como los Ruiz de Gamboa entre varios otros, son apellidos hoy poco
conocidos en Chile, pero en la provincia del Maule persisten y son prominentes a
nivel local desde los años de la Conquista.
Lo curioso es que mi abuela materna de apellido Pérez Labra, desciende de la segunda ola inmigración de vascos y navarros, que al final se quedaron con la plata y el poder, conformando la aristocracia agraria que existió hasta los años sesenta del Siglo XX.
Lo curioso es que mi abuela materna de apellido Pérez Labra, desciende de la segunda ola inmigración de vascos y navarros, que al final se quedaron con la plata y el poder, conformando la aristocracia agraria que existió hasta los años sesenta del Siglo XX.
También abundan los matrimonios entre primos, aunque no
tanto como en los conquistadores, porque muchos recién llegados casaban con
hijas de conquistadores recibiendo dote de tierras.
No he podido encontrar ni un
solo matrimonio con mapuches u otra etnia local en mi familia, lo que corrobora
como en Chile los primeros españoles se casaban principalmente entre
compatriotas y parientes.
Así, desde la Colonia se fueron formando dos aristocracias. Una descendiente de los militares andaluces y castellanos, que vinieron a la conquista y se quedaron en regiones, estos se fueron opacando frente a la de mercaderes vascos y navarros, que se convirtieron -por casamiento o compra- en grandes latifundistas. Esto duró hasta los años sesenta del siglo pasado cuando en la Reforma Agraria les quitaron las tierras.
Así, desde la Colonia se fueron formando dos aristocracias. Una descendiente de los militares andaluces y castellanos, que vinieron a la conquista y se quedaron en regiones, estos se fueron opacando frente a la de mercaderes vascos y navarros, que se convirtieron -por casamiento o compra- en grandes latifundistas. Esto duró hasta los años sesenta del siglo pasado cuando en la Reforma Agraria les quitaron las tierras.
Los latifundistas arruinados
A diferencia de los millonarios estancieros de otros países de América, para el Siglo XX a nuestros latifundistas solo les quedaba el apellido.
El otro día tuve
una conversación muy buena con un amigo que también es de familia antigua, y
comentábamos nuestros recuerdos de los antiguos parientes latifundistas que
sobrevivían apenas. pese a sus enormes propiedades, porque no eran capaces de
manejarlas.
Al final trabajaban para mantener un aparente buen pasar y dar casa
y comida a sus inquilinos. Eso explica el tremendo quiebre emocional que
significó la Unidad Popular, cuando los campos fueron arrebatados por los mismos
que habían sido prácticamente parte de la familia, hasta que la lucha de clases,
de un día para otro los convirtió en enemigos.
Con al política, algunos igual se salvaron
Pero mal que mal, parte de la antigua aristocracia se las ha arreglado para flotar en buenas condiciones. Al menos parte porque muchísimos se han empobrecido. Tal como era en Europa, en Chile también hay mucha gente que viene de familias antiguas pero que no tienen un peso en el bolsillo.
"La aristocracia militar de la Conquista se mantuvo sólo en Ias Ciudades de provincia. mientras en Santiago era reemplazada por una aristocracia de raza y tendencias distintas. Esta, cabeza de la colonia durante el siglo XVIII, vinculada a la propiedad agrícola, y manteniendo una fuerte concentración en la capital, sobrevivió a la revolución de la independencia con todos sus prejuicios y exclusivismos, y estuvo de nuevo al frente del gobierno de la Repúbica.
(..) y puede decirse sin exageración que si no el poder legislativo, modificado por tendencias regionalistas, la aristocracia del siglo XVIII es la que ha dado casi el ciento por ciento de los Presidentes, conserva todavía el poder ejecutivo de la República".
Eso es totalmente cierto, de los 61 presidentes de Chile que pude contar en Wikipedia, al menos 28 están emparentados entre sí (los 28 que son parientes colaterales míos; tíos abuelos y primos en distinto grado).
Con al política, algunos igual se salvaron
Pero mal que mal, parte de la antigua aristocracia se las ha arreglado para flotar en buenas condiciones. Al menos parte porque muchísimos se han empobrecido. Tal como era en Europa, en Chile también hay mucha gente que viene de familias antiguas pero que no tienen un peso en el bolsillo.
"La aristocracia militar de la Conquista se mantuvo sólo en Ias Ciudades de provincia. mientras en Santiago era reemplazada por una aristocracia de raza y tendencias distintas. Esta, cabeza de la colonia durante el siglo XVIII, vinculada a la propiedad agrícola, y manteniendo una fuerte concentración en la capital, sobrevivió a la revolución de la independencia con todos sus prejuicios y exclusivismos, y estuvo de nuevo al frente del gobierno de la Repúbica.
(..) y puede decirse sin exageración que si no el poder legislativo, modificado por tendencias regionalistas, la aristocracia del siglo XVIII es la que ha dado casi el ciento por ciento de los Presidentes, conserva todavía el poder ejecutivo de la República".
Eso es totalmente cierto, de los 61 presidentes de Chile que pude contar en Wikipedia, al menos 28 están emparentados entre sí (los 28 que son parientes colaterales míos; tíos abuelos y primos en distinto grado).
Si revisamos con más cuidado
seguramente encontraremos que casi todos los presidentes de Chile son
familiares, a lo menos la mitad son parientes directos entre si.
En suma
La aristocracia se formó en Chile con los conquistadores militares. Con los años fueron siendo desplazados a las provincias hasta que sus apellidos casi desaparecieron, inundados por una segunda aristocracia de vascos y navarros con títulos antiguos de nobleza que se apoderaron del comercio, industria y finalmente la agricultura del país.
En el Siglo XX esta aristocracia se quedó en la ruina con la Reforma Agraria, aunque venía dando tumbos desde antes, siendo desplazada esta vez por inmigrantes que -además del comercio- se enriquecieron con la industria.
En suma
La aristocracia se formó en Chile con los conquistadores militares. Con los años fueron siendo desplazados a las provincias hasta que sus apellidos casi desaparecieron, inundados por una segunda aristocracia de vascos y navarros con títulos antiguos de nobleza que se apoderaron del comercio, industria y finalmente la agricultura del país.
En el Siglo XX esta aristocracia se quedó en la ruina con la Reforma Agraria, aunque venía dando tumbos desde antes, siendo desplazada esta vez por inmigrantes que -además del comercio- se enriquecieron con la industria.
Pero algunos Larraínes, Irarrazabal y otras familias de vinoso apellido vasco, se las han
arreglado para permanecer vigentes, muchas veces atrincherados en la política, y
en particular en la presidencia de la república, son pocos pero todavía aguantan.

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When I'm sixty-four"