Por casualidad me encontré en YouTube con el discurso que dio Zelenski en Davos. Supuse que era de esas cosas aburridas que se dicen siempre —palabras de buena crianza—, pero me encontré con que el propio Zelenski abrió diciendo lo mismo.
Dijo algo así como que esto de Davos le recordaba la película El día de la marmota, donde un día se repetía interminablemente, una y otra vez. Bueno, el tipo sí sabe cómo captar la atención del público, porque a partir de eso empecé a escucharlo con atención.
Lo nuevo en este discurso fue que prácticamente ni mencionó a los Estados Unidos; más bien se dedicó a criticar a los gobiernos de Europa por no ser lo suficientemente decididos en muchas cosas: por ejemplo, en confiscar definitivamente los activos rusos que tienen congelados.
También criticó que dejaran pasar buques rusos con petróleo por el Ártico, haciendo una sugerencia sorprendente. Dijo que Ucrania tenía la experiencia y la capacidad para hundir cualquier buque ruso lejos de su puerto, y que podrían perfectamente hacerlo.
También habló de la seguridad del mar Báltico y de que, en caso de un intento de bloqueo ruso, ellos podrían hundirles los barcos sin mucho problema. Bueno, también deslizó una crítica a la amenaza de Trump de anexar Groenlandia.
Resulta que, si USA quisiera anexar Groenlandia por la fuerza, oponiéndose a la resistencia europea, su única alternativa viable sería un bloqueo marítimo y un apagón de las comunicaciones.
Pero resulta que Ucrania sí puede hundir grandes buques con sus drones marítimos; lo ha hecho varias veces. Tal vez ese fue un sutil mensaje.
Al final habló de Europa, Europa y Europa. De la necesidad de aumentar la inversión en defensa y aumentar la ayuda a Ucrania, que está actuando hoy como ese niño del cuento holandés que tapa el agujero del dique con el dedo.
Después del discurso, le preguntaron cómo había resultado su reunión con Trump. Con una habilidad comunicacional gigantesca, respondió: «¿Quieres que te diga francamente lo que pienso o la contestación políticamente correcta?».
«¡Tu opinión franca, por supuesto!», le dijeron. Entonces, él dio su respuesta políticamente correcta, muy medida. Pero quedó clarísimo para todos que eso no era lo que estaba pensando. Comunicacionalmente es un crack.
Después de eso, llevado por la curiosidad, me puse a buscar el discurso de Mark Carney, el exgobernador del Banco de Canadá y de Inglaterra. Ese sí que vale la pena verlo, porque tiene una gran narrativa y no se cortó un pelo para afirmar —entre otras cosas— que el orden mundial se había terminado.
Dijo que hoy vivíamos en una impostura, un simulacro de orden mundial, con un sistema internacional —léase ONU et al.— completamente agotado. El discurso es soberbio, articulado y rebosa épica. Habló de que ya no se podía seguir fingiendo que el orden internacional funcionaba.
Dijo que desde hace años todos sabíamos que era una farsa, donde las grandes potencias hacen lo que quieren y se aprovechan de las potencias medias y países pequeños para que bailen al ritmo que imponen.
Todos sabíamos que era mentira, pero lo aceptábamos porque había cierta buena fe y respeto a las formas; daba ciertas garantías de seguridad y, sobre todo, predictibilidad en las relaciones entre países. Principios intransables como la integridad territorial y cosas así.
Pero eso dejó de existir porque jefes de las grandes potencias, partiendo por Putin y Trump, se olvidaron de las formas y empezaron a recurrir a la fuerza bruta para imponer sus intereses. Ante esto, dijo, las potencias medianas como Canadá y otras tenían solo dos alternativas: sentarse a la mesa o ser el menú.
En fin, un discurso sensacional. También estuvo en Davos el gobernador de California, Gavin Newsom, quien, entre lo más suave que dijo, afirmó que «Trump es una humillación abyecta» y lo trató de demente peligroso, entre muchas otras cosas por el estilo.
Bueno, el día anterior, Trump hizo su bizarra presentación con un discurso tan absurdo y delirante como a los que nos tiene acostumbrados hace rato. La puesta en escena de la «Junta de la Paz» fue un espectáculo patético, y me imagino lo mal que se deben haber sentido los que le hicieron el coro.
Debe ser el discurso más extraño y lleno de estupideces que un político ha dicho en Davos o en cualquier otro foro. Pueden ver un extracto aquí, donde afirma que se apropiará de Groenlandia y pondrá aranceles a Europa.
Obviamente, al día siguiente se tuvo que desdecir de cada una de las cosas que había afirmado con completa seguridad. Trump improvisando un discurso es más peligroso que un mono con navaja; como su mente no está en orden, dice una cantidad de estupideces que pueden resultar muy peligrosas.
Obviamente, al día siguiente se desdijo de todo: aseguró a la OTAN que no intentará apropiarse de Groenlandia, que buscará un «marco de acuerdo» y también descartó que vaya a colocar aranceles a los países de Europa.
Seguramente, en el avión de vuelta a casa, los asesores le dijeron que los países europeos son dueños del 40 % de las acciones de las principales empresas americanas, que sus chistes estúpidos seguramente acelerarán el desarrollo de tecnología de armas en Europa —dejando de comprar en USA— y varias otras noticias desagradables que ni se había imaginado cuando empezó a hablar estupideces.
Generalmente, Davos era un evento soso donde los famosos y famosillos intercambiaban discursos repletos de clichés y cosas que todos sabemos que son basura, pero que por conveniencia fingimos creer.
Pero creo que la reunión de este año fue trascendental; se ha aglutinado el rechazo global hacia Trump. Como dijo Mark Carney, algunos todavía simulan estar de acuerdo con él con la esperanza de conseguir favor o protección, pero nadie racional puede esperar la protección de alguien demente.
Lo raro es que todavía hay políticos y analistas que toman en serio las boludeces que dice en sus discursos, creyendo que es una persona normal la que está hablando, con una visión y una idea de cómo implementarla.
No hay nada de eso. Trump no tiene ninguna visión política ni nada; basta escuchar lo que dice para darse cuenta de que su mente flota en una bruma de confusión e ignorancia.
Los políticos y periodistas que se toman en serio lo que dice y lo comentan como si tuviese algún significado cometen el mismo error que el que hace caso a un borracho creyendo que está sobrio, pensando que se da cuenta de la realidad y que pretende hacer lo que está diciendo.
Lo importante para mí es que parece que, a partir de Davos, las potencias medias como Europa, Canadá, Japón y las más chicas comenzarán a formar una verdadera «Tercera Vía», independiente de Estados Unidos y China. Creo que, al final, ese va a ser el legado de Trump.
La ONU y sus apéndices tendrán que desaparecer o bien reformularse desde cero, probablemente sin la participación de Estados Unidos ni de China, que al parecer no la necesitan ni la quieren.
La sabiduría popular dice: «Cien monos cagan más que un elefante». Bueno, hay como 195 países en el mundo y la demencia de Trump tal vez consiga que más de cien monos caguen más que dos elefantes. Ojalá que así sea, porque a nadie le conviene un «orden mundial» al servicio de dos potencias.
Ni siquiera a las dos potencias.
Me sorprendió tremendamente el discurso de Carney. Creo que Trudeau había dejado una imagen demasiado maric0na de los canadienses, pero no hay que olvidar que estos han sido los únicos que se dieron el lujo de ocupar Washington, quemar la Casa Blanca y el Capitolio. Aunque técnicamente era fue el Reino Unido, las tropas eran de Canadá. En fin, que si algo de bueno hizo el naranja fue despertar al mundo de tanto sueño. Esta hegemonía socialdemócrata y demoliberal globalista había adormecido a la mayoría de países. Fukuyama hablaba del "fin de la civilización", pero resulta que era otra ilusión. Además de ser el fin del Orden Mundial, creo también que es el fin de la socialdemocracia y el estado del bienestar. Tal parece que volveremos a la época de la "Paz Armada", donde los estados se resguardaban con alianzas y armas. Y también donde el estado era mucho menos intrusivo, permitiendo a la gente generar riqueza. En fin, que no sé lo que viene mañana, pero definitivamente este es un punto de no retorno.
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Es verdad que Trump al final está actuando como un catalizador, pero no creo que desaparezca el sistema internacional, Trump está mostrando a todos los países el peligro que aparece cuando un demente se pone a cargo de una de las grandes potencias.
BorrarYo creo que esto va a reforzar el sistema multilateral, pero sobre todo va a reformar completamente lo que existe hasta ahora con la ONU. De lo que habló Carney fue -según yo entendí- hacer una nueva asociación de países independientes de USA y China, tal que puedan enfrentarlos en caso de una agresión.
Ni USA ni China podrían someter a una asociación de potencias medias y países chicos actuando en conjunto para defenderse mutuamente.
No creo que se llegue a materializar algo así, pero si está dando un mensaje bien fuerte a las dos potencias más grandes que actitudes como la de Trump o Putin podrían no ser toleradas por el resto del mundo.
Podría resurgir -por ejemplo- la producción de armas atómicas en las potencias medias, incluso en las chicas.
La cosa es que -como están diciendo casi todos ahora- lo de Davos no es una decadencia o evolución sino un quiebre, que el sistema deberá reconfigurarse y todo gracias a un anciano senil que se volvió loco con el poder que cree tener.
Estados Unidos o China (que para el caso es lo mismo) no pueden someter a todo el resto del mundo ni chantajear abiertamente al resto sin sufrir consecuencias.
Trump, con su falta de tino y capacidad para hacerse antipático con todos, ha sido tal como dices, un catalizador.
Carney si, dijo un buen discurso. Y es cierto que anunciar el fin del sistema viejo es realista ( dicho aparte: Milei dijo "Maquiavelo ha muerto" y creo que se referìa a la ONU + Bruselas + el "multilateralismo"+la politiqueria internacional y que todo eso ya no funciona. Es lo mismo)
ResponderBorrarPero Canadá vende el 90% de todo a USA y Carney no lo va a sustituir con nada. La realpolitik lo va a llevar como la ley de gravedad.
Insisto: el viejo chiflado Trump puede ser la oportunidad para que se vayan al diablo el régimen cubano, chavista, Ortega, etc.. Conque desate el proceso ya es suficiente. Uls