(Publicado originalmente el 16 de enero de 2012)La charla sobre anarquía de la entrada anterior sugiere varios temas
interesantes sobre la organización espontánea versus organización impuesta
discrecionalmente, como es el caso de las leyes y reglamentos.
"SOBRE EL PRESTIGIO Y LA REPUTACION El prestigio hará cosas por ti mismo, es un aura que te precede. Si este aura es poderosa, ni siquiera hará falta que actúes. Debes defender tu prestigio, tu fama y tu reputación como si tu vida dependiera de ello, pues muchas personas han conservado o perdido su vida a causa de ello. Sin llegar a semejantes extremos, puedes ganar o perder mucho según sea tu reputación. Tu prestigio te precede, es tu tarjeta de visita. Todos clasificamos a las personas según su prestigio, bueno o malo. Tú también lo haces y a ti también te lo aplican."
Leeson hace notar que el principal problema de cualquier orden social es
protegerse contra los comportamientos oportunistas, depredatorios tipo
one shot, o como dicen en Perú, los "kombis" que
dan el golpe y fuga.
Es un problema complejo que el estado tampoco
resuelve. O por lo menos la solución del estado es muchas veces ilusoria, bien
por falta de capacidad represiva, por corrupción o porque el costo de litigar
es más alto que lo que se ha perdido.
Frente a esto, en ciertos casos Leeson dice que la solución es una combinación
de reputación y signaling. Sobre la reputación, bueno, todos sabemos de que se
trata, el mejor texto que he leído sobre eso -y que ya lo había publicado
antes- es este de Carlos Martín Pérez:
"SOBRE EL PRESTIGIO Y LA REPUTACION El prestigio hará cosas por ti mismo, es un aura que te precede. Si este aura es poderosa, ni siquiera hará falta que actúes. Debes defender tu prestigio, tu fama y tu reputación como si tu vida dependiera de ello, pues muchas personas han conservado o perdido su vida a causa de ello. Sin llegar a semejantes extremos, puedes ganar o perder mucho según sea tu reputación. Tu prestigio te precede, es tu tarjeta de visita. Todos clasificamos a las personas según su prestigio, bueno o malo. Tú también lo haces y a ti también te lo aplican."
No hay mucho que agregar a eso, aparte que la reputación es
un proceso en el tiempo que requiere paciencia
"la confianza crece lento como una palmera y se pierde tan rápido como la
caída de un coco", la reputación requiere un esfuerzo constante y funciona en base a que, si
alguien se ha preocupado durante muchos años en armar la suya, se supone que
estará menos dispuesto a perderla que el que nunca se ha preocupado por el
asunto.
La reputación no tiene relación directa con el éxito, muchas veces no se gana
nada con una buena reputación, pero sus ganancias -cuando hay- son más
duraderas. Hoy vemos, por ejemplo, que a la mayoría de los políticos no les
interesa tener buena reputación.
Como la actividad ya está muy desprestigiada,
racionalmente captan que una mala reputación no los perjudica, porque se
espera que todo político sea ladron, predador y oportunista.
Por eso en Chile elegimos a un presidente que la muchos consideran deshonesto,
pero igual lo eligieron haciendo el cálculo racional que todos los políticos
lo son y que los otros candidatos eran todavía más deshonestos.
Es el famoso
voto por el mal menor. En política la honestidad no paga, Mariano Grondona lo
explicó en una luminosa columna hace años
"En Argentina no conviene pagar el autobus", no solo en Argentina.
Bueno, esa es la reputación, pero ¿que es el signaling? Parecido pero no es lo
mismo, no se trata de mantener un record de buena conducta sino enviar señales
que dan a entender ciertas intenciones. Leeson da un ejemplo muy bueno con los
bancos que ponen un carísimo piso de mármol y columnas como un templo griego,
con eso proyectan la señal que son sólidos y llegaron con la intención de
establecerse por largo tiempo.
Hay muchas maneras de enviar señales como por ejemplo la ropa. Algunos se
preocupan de usar ropa de buen gusto o accesorios caros como relojes, zapatos
y corbatas finas, pensando en eso de
bien vestido es bien recibido.
Otros -más presumidos- nos vestimos con ropa vieja y descuidada, enviando
la señal que creemos valer tanto, que no necesitamos cuidar la apariencia: eso
queda para los mediocres. Bien vestido o mal vestido, igual todas son señales
que enviamos.
A diferencia de la reputación que se basa en comportamientos, las señales
pueden ser falsas: alguien muy bien vestido puede ser un estafador sin un
peso, alguien que publica su currículum y dice que no quiere trabajar puede
estar mintiendo. Otras señales son dirigidas a causar ciertas impresiones como
hacerse entrevistas a si mismo y finalmente hay unas pocas señales que son
inconscientes pero pueden ser mucho más predictivas, como algunas cosas que a
veces se me pasan cuando cuento mis mentiras en este Club de Ociosos.
Los ejemplos anteriores son de este blog porque creo que Internet es una
herramienta media burda pero efectiva de hacer signaling. En fin, todos
estamos continuamente enviando, recibiendo e interpretando esos mensajes
ocultos, bien sea de manera conscienteo inconsciente.
Cuando emprendemos cualquier clase de relación o negocio que requiera
confianza, esta combinación de reputación y signaling es indispensable para
determinar si podemos confiar o no en otra persona.
Son cosas que hacemos todos los días, casi siempre de manera inconsciente,
pero no está mal pensar a veces que reputación y que señales nos están
mandando antes de tomar una decisión, no siempre un reloj caro es sinónimo de
solvencia, también hay Rolex falsos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"