19 marzo 2026

Televisión y redes sociales

 

Entremés ¡Instalé el nuevo portón!
Por fin, después de diez mil dificultades, incumplimientos y malos ratos encontré buenos maestros. Se trata de un contratista chileno con cuatro venezolanos que trabajan extraordinariamente bien y rápido. 

Llegaron a las 9 y media de la mañana y a las 2 de la tarde estaba todo listo ¡menos de 5 horas por desarmar todo, soldar la extensión, pintar, instalar! Quedé muy contento con el trabajo y sobre todo con el precio: 200 dólares por la mano de obra, con los materiales todo el chiste me salió por poco menos de 500 dólares, nada mal.

Me contaba el contratista que los venezolanos llegaron a Chile sin saber clavar un clavo, a tirar pala, pero aprendieron rápido y hoy son todos maestros calificados. Cuando hablan contra la inmigración a bulto pienso qué tontos son, ha llegado gente buena y valiosa, esos creo que se ganaron su lugar en Chile.

Un pasito más en la larga Historia de mi Casa, Ah, y  Las fotos se pueden ver aquí.

A lo principal, la televisión abierta y las redes sociales
Desde hace mucho tiempo me viene rondando esa idea que las redes sociales han ido evolucionando de manera muy parecida a la televisión abierta. Tuve la enorme suerte de conocer la televisión desde que llegó a Chile en los años sesenta y podría decir los mismo de Internet y las redes sociales,

En principio hay enormes diferencias, la información de la tele siempre fue de uno a muchos a diferencia de Internet con un flujo de muchos a muchos. La producción de la tele es de alta complejidad y requiere de equipamiento millonario para producir y transmitir contenidos, mientras que en Internet la complejidad es cero y con un celular hasta una abuela puede abrir su canal.

La curaduría, es decir cómo se decide qué contenidos veremos, en la tele es de un comité editorial mientras que en Internet, al principio, elegíamos por afinidad, amistad, contactos. Eso está siendo progresivamente reemplazado por los algoritmos que eligen por nosotros.

La televisión está sujeta a horarios y cuando un programa termina normalmente desaparece. Internet y las redes sociales en cambio son on-demand, están allí todo el tiempo y puedes volver a ver el contendo las veces que se te antoje.

Finalmente la tele tiene barreras de entrada enormes y caras porque se requieren licencias y grandes inversiones, mientras que en las redes sociales las barreras de entrada son prácticamente cero.

¿Cómo podríamos compararlas entonces? ¿No es evidente que son polos opuestos, incomparables? Para nada, porque si lo pensamos bien los principios fundamentales en ambos son los mismos: crear contenidos para ganar atención y -deser posible- dinero.

Por eso, aunque usen caminos muy diferentes, ambos llevan a la misma parte y su evolución en el tiempo ha tendido a seguir los mismos patrones. En sus inicios la televisión era la maravilla tecnológica que cautivaba al mundo, pero con los años se fue poniendo cada vez más chabacana, al punto que hoy es poca la gente que se alimenta de televisión abierta.

¿Por qué esta tendencia a lo chabacano? Es evidente, como tiene un objetivo de captar atención masiva, inevitablemente se ajustará a la Ley de Pareto, porque la audiencia es un 80% de idiotas o chabacanos y un 20% de no idiotas, Pareto se cumple en todas las actividades humanas, es como si estuviese en nuestra genética.

Por eso la tele empezó a recurrir a los golpes emocionales fáciles y burdos, al segmento impactante de 30 segundos que se repite durante horas. Poca gente se da cuenta de esa repetición de escenas de 30 segundos en las noticias y matinales, o la repetición incesante de las mismas conversaciones.

Eso es porque se trata de obtener un efecto hipnótico entre la masa tonta. La gente que llega a su casa embrutecida por la rutina de un trabajo aburrido y llena de problemas de todo tupo creados principalmente por su condición de tontos, solo desea hipnotizarse, no pensar en nada. Y eso es lo que les da la tele abierta.

Todos estos incentivos también se aplican a las redes sociales, que aparentemente son diametralmente opuestos a la tele pero en el fondo son la misma cosa: igual jeringa con distinto bitoque como decían las abuelas en mi tiempo.

Atención y hacer dinero. Pero la atención no se busca haciendo buenos documentales, películas o series que hagan pensar, espectáculos de gran calidad. Y para qué hablar de la televisión cultural que empezó a ser un fracaso hace muchos años. 

Porque el 80% de la gente no quiere pensar, bastante tienen con sus problemas y frustraciones, lo que necesitan es poner la mente en blanco, el motor en neutro, embrutecerse. 

Eso es lo que hacen las señoras que ven su telenovela, dicen que "las entretiene" aunque no la encuentren entretenida, es solo una especie de morfina mental.

Eso llena las necesidades de un enorme grupo de ente y por eso la deriva de la tele a la chabacanería es inevitable. Pero ¿y qué pasa con las redes sociales? Es exactamente lo mismo.

Al comienzo fueron espacios de conversación, debate socialización. Los blogs reemplazaban en cierto modo a las revistas, Facebook era una herramienta para rodearse de un grupo de parientes y amigos para compartir sus experiencias. 

Pero eso no era suficiente porque con los grupos de amigos no se puede ganar mucha plata. Se necesitaba el fenómeno que hoy se conoce como "viral", es decir, conseguir la atención de muchos millones de personas, solo entonces empieza el negocio.

La televisión abierta, hace muchos años tuvo esa misma necesidad y la resolvió creando el fenómeno de las "celebridades", algo que había comenzado en el cine desde mediados del Siglo XX y que después pasó a la tele. El "glamour de Hollywood" no fue otra cosa que esa cuchufleta.

Con los años se necesitaba pasar a la tele y aterrizar la cultura de las celebridades al nivel local y así fue como apareció la "farándula" de la tele, hacia finales del Siglo XX. La farándula es una versión de bajo presupuesto de las celebridades y el glamour de Hollywood. Es una especie de Aliexpress.

Y buen, un fenómeno totalmente análogo es lo que está pasando con las redes sociales. De manera inevitable se han tenido que ir desplazando para buscar el 80% de Pareto y así conseguir sus objetivos de atención y dinero, porque detrás de la atención siempre llega el billetón.

Si no me creen pregunten a Luisito Comunica, Mr, Beast u a Hola Soy Germán, es inevitable que los contenidos deriven a la chabacanería emocional, es el mismo proceso por el que pasó la tele.

Y por eso existe el algoritmo, que es una especie de people meter de las redes sociales y se construye basado en likes y perfiles. El algoritmo es un mecanismo automático que se encarga de construir un perfil de tí y tus preferencias, basado en miles de fuentes de información que tu mismo has ido dejando en la web a lo largo de los años.

Entonces tú crees ser el que elige lo que ves, pero es el algoritmo el que elige lo que te muestra, obviamente uno no puede elegir lo que no sabe que existe. Esto es muy notorio en Youtube pero también puede verse en Facebook, Instagram y TicToc o como se llame.

Se habla mucho del algoritmo como algo perverso que le guía hacia cierta clase de contenidos convirtiéndote en un consumidor de lo que ha seleccionado en lugar de un ser consciente que elige lo que le interesa ver.

Yo creo que eso no es verdad, hay mucha teoría de conspiración detrás de esos discursos. Lo que hace el algoritmo es simplemente segmentar de acuerdo a los intereses y el nivel mental de las personas. Por algo redes como Facebook están decantando en favor de Instagram o TicToc.

Lo que pasa es que Instagram y TicToc son mucho más burdos y emocionales, funcionan en base a los "influencers" que no son otra cosa que el equivalente de la farándula de la tele.

La cadena es así: glamour de Hollywood, celebridades, farándula e influencers, es una escala descendente perfecta y obviamente las cantidades de seguidores o gente que consume sus contenidos es inversamente proporcional.

Un influenciar como Mr. Beast tiene muchísimos mas consumidores de su contenido que cualquier estrella de Hollywood de la historia,es normal que sea así, la Ley de Pareto lo explica perfectamente. 

No hay nada siniestro en el algoritmo, por el contrario, a los inteligentes, cultos o lo que sea les propone contenidos de acuerdo a sus intereses y lo mismo hace con los palurdos, Yo creo que eso es una gran cosa de los algoritmos.

Que redes sociales como TicToc tengan millones de veces más contenidos y generen mucha más plata que los blogs, por ejemplo, solo muestra que una abrumadora mayoría en la especie humana son palurdos que buscan entretenciones para simios o para Homeros Simpson.

No es ninguna novedad, y eso explica perfectamente -creo yo- la evolución que ha tenido en el tiempo la televisión abierta y las redes sociales.

2 comentarios:

  1. Segun una I.A. opina que le 81 % del texto muestra signos de redaccion de una I.A.
    Claro que era gratuita y solo acepta unos pocos parrafos, lo interesante es que luego use un texto propio, redactado como las huifas, mas bien como ayuda memoria y "detecto" un 71 % de I.A.....
    Ya no se puede confiar ni en uno mismo :-)

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Yo creo que la inteligencia artificial es incapaz -al menos muy poco confiable- de juzgar nada. Si le pides cualqiuer juicio, el que sea, primero buscará si alguien ha hecho ese juicio antes y si no encuentra contestará cualquier cosa, aunque correcta y convincentemente redactada.

      Entonce sería una pérdida de tiempo presentarle un texto y preguntarle si lo escribió una IA o no, si lo piensas como persona, la IA debería conocer más que nadie sobre lo que es la IA y hacer juicios infalibles sobre eso, pero eso sería cierto solo si la IA fuese un ser humano.

      Resulta que no es un ser humano, solo recombina conocimientos previos almacenados y cuando no sabe, inventa

      Borrar

"Send me a postcard, drop me a line
Stating point of view
Indicate precisely what you mean to say
Yours sincerely, wasting away
Give me your answer, fill in a form
Mine for evermore
Will you still need me, will you still feed me
When I'm sixty-four"