(Publicado originalmente el 23 de junio de 2007)La idea del crecimiento infinito es muy antigua, y a pesar que ha sido siempre
desmentida todavía sigue sin caer en el descrédito.
Es una idea que se aplica en varios niveles pero les daré un ejemplo a nivel personal con el dicho "la plata llama a la plata".
Es una idea que se aplica en varios niveles pero les daré un ejemplo a nivel personal con el dicho "la plata llama a la plata".
Se
supone que los hijos de ricos tienen ventajas inalcanzables sobre los hijos de
pobres, entonces tienden a acumular más plata que sus padres, y sus nietos más
todavía y así, ad infinitum.
La conclusión es que los ricos se hacen cada generación más ricos y usan su ventaja natural para explotar a un número cada vez mayor de pobres, quienes a su vez se empobrecen cada vez más de generación en generación.
Esta es una idea tan ampliamente aceptada que casi no hay organismo internacional o gobierno que no base sus políticas en ella, y se usa toda una terminología ad-hoc como romper el círculo de la pobreza, cerrar la brecha, corregir las distorsiones, etc. como si se tratara de una espiral ascendente tan inevitable como la Ley de Gravedad.
Pero no hay que estudiar mucho para darse cuenta que esto es completamente falso, no hay un solo ejemplo en la historia que muestre ese efecto en el largo plazo y de tener algo de verdad, hoy seríamos gobernados por los descendientes de Craso o por la familia Borgia.
Incluso en el corto plazo de una generación o dos podemos ver que el crecimiento ilimitado no se cumple, y que basta un par de malos años para que se desvanezcan las mayores fortunas familiares. En un país de nuevos ricos como es Chile esto es muy claro.
Cuando yo era chico (uhhhh) la familia Larraín estaba en la cumbre de la escala social chilena, y mi mamá en broma se jactaba de que teníamos un parentesco lejano con ellos. Hasta vivimos en una casa de mi tio Pancho en Recoleta, un huaso multimillonario que usaba un alfiler de gancho en el marrueco.
La conclusión es que los ricos se hacen cada generación más ricos y usan su ventaja natural para explotar a un número cada vez mayor de pobres, quienes a su vez se empobrecen cada vez más de generación en generación.
Esta es una idea tan ampliamente aceptada que casi no hay organismo internacional o gobierno que no base sus políticas en ella, y se usa toda una terminología ad-hoc como romper el círculo de la pobreza, cerrar la brecha, corregir las distorsiones, etc. como si se tratara de una espiral ascendente tan inevitable como la Ley de Gravedad.
Pero no hay que estudiar mucho para darse cuenta que esto es completamente falso, no hay un solo ejemplo en la historia que muestre ese efecto en el largo plazo y de tener algo de verdad, hoy seríamos gobernados por los descendientes de Craso o por la familia Borgia.
Incluso en el corto plazo de una generación o dos podemos ver que el crecimiento ilimitado no se cumple, y que basta un par de malos años para que se desvanezcan las mayores fortunas familiares. En un país de nuevos ricos como es Chile esto es muy claro.
Cuando yo era chico (uhhhh) la familia Larraín estaba en la cumbre de la escala social chilena, y mi mamá en broma se jactaba de que teníamos un parentesco lejano con ellos. Hasta vivimos en una casa de mi tio Pancho en Recoleta, un huaso multimillonario que usaba un alfiler de gancho en el marrueco.
Hoy vemos a los Larraín dando vuelta
por la tele; un mago, otro en telenovelas, otra cazando futbolistas, distintas
formas de ganarse el puchero, ¡quien los vió y quien los ve! como decía mi tía
Chelita.
Pero los teorizadores del crecimiento infinito siguen con lo mismo; las insuperables ventajas que -según ellos- tienen los hijos de familias ricas. Son puras mentiras, nacer en cuna de oro no garantiza nada y no da más ventajas que unos cuantos años de bienestar. Mi papá fué hijo de millonario y murió indigente, yo me crié indigente y ahora soy todo un pobre diablo jaja!
Pero como les decía, esta idea no solo se aplica a las personas sino también a gobiernos y empresas. De allí viene la estúpida teoría de la explotación imperialista, que si bien en Chile ya casi no tiene crédito, en otros países de América Latina sigue provocando sueños eróticos entre políticos y electores.
Con las empresas ocurre lo mismo. Tengo a mi lado el libro -extraordinariamente bien escrito- El Desafío Americano. Un libro seminal para la Unión Europea que en 1967 predecía que dos grandes empresas dominarían el mundo del futuro: IBM y General Motors. Sin comentarios.
Y pasan los años pero los futurólogos, políticos y gente común siguen encandilados con el espejismo del crecimiento infinito. En estos tiempos se habla de Microsoft y ahora último de Google, que han ocupado el lugar de IBM y GM en el imaginario popular.
Pero los teorizadores del crecimiento infinito siguen con lo mismo; las insuperables ventajas que -según ellos- tienen los hijos de familias ricas. Son puras mentiras, nacer en cuna de oro no garantiza nada y no da más ventajas que unos cuantos años de bienestar. Mi papá fué hijo de millonario y murió indigente, yo me crié indigente y ahora soy todo un pobre diablo jaja!
Pero como les decía, esta idea no solo se aplica a las personas sino también a gobiernos y empresas. De allí viene la estúpida teoría de la explotación imperialista, que si bien en Chile ya casi no tiene crédito, en otros países de América Latina sigue provocando sueños eróticos entre políticos y electores.
Con las empresas ocurre lo mismo. Tengo a mi lado el libro -extraordinariamente bien escrito- El Desafío Americano. Un libro seminal para la Unión Europea que en 1967 predecía que dos grandes empresas dominarían el mundo del futuro: IBM y General Motors. Sin comentarios.
Y pasan los años pero los futurólogos, políticos y gente común siguen encandilados con el espejismo del crecimiento infinito. En estos tiempos se habla de Microsoft y ahora último de Google, que han ocupado el lugar de IBM y GM en el imaginario popular.
Se equivocan como siempre, nada
es infinito, excepto quizás mi infinita capacidad para latearlos a ustedes con mis ocurrencias, mis queridos
amigos. Hasta mañana,
Post Data: la foto corresponde a Jean-Jacques Servan-Schreiber, autor de El Desafío Americano, un escritor que me impresionó mucho cuando yo era un perico de 14 años.
Post Data: la foto corresponde a Jean-Jacques Servan-Schreiber, autor de El Desafío Americano, un escritor que me impresionó mucho cuando yo era un perico de 14 años.
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