Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Somos mansos

lunes, 6 de septiembre de 2010

La gobernación marítima de Arica siempre me ha caído mal, esa es la verdad, creo que han sido nefastos para el desarrollo de la ciudad con una seguidilla de decisiones típicas de la burocracia, que les interesa más cumplir con una visión mezquina de lo que consideran sus deberes que con una visión integral del desarrollo de la ciudad. Creo que son uno de los grandes obstáculos al desarrollo de nuestro borde costero.

A principios de los años noventa en el sector Chinchorro se instalaron muchos pequeños restaurantes ¿que ariqueño de esos años no recuerda Donde Aliro, Donde el Ché, Los Cariñositos y tantos más? esos si que fueron reales aportes al turismo, locales pequeños con buena onda, buenos precios y buena calidad, las tres B ... hasta que apareció la gobernación marítima reclamando que en "su playa" -siempre me ha llamado la atención como abusan del concepto de autoridad que les da la ley sobre las playas- no se podían vender bebidas alcohólicas. Y en cuestión de meses hicieron desaparecer todo un sector emergente del turismo y un gran atractivo para la ciudad.

Que curiosos funcionarios, porque no dijeron ni una palabra cuando un tipo -con buenas conexiones políticas- se tomó una buena parte de la playa El Laucho después que se qpoderó del Tuto Beach, el mismo que vende licor sin ningún problema a muy pocos metros de la línea más alta de marea. La justicia que aplican no es ciega sino tuerta y sospechosamente favorece a cualquiera que tenga plata o buenos contactos mientras ponen mil dificultades a los pequeños negocios de gente común y corriente. ¿Que pasaría si yo cerco un terreno de unos 400 metros cuadrados en Playa Chinchorro sin ningún título y coloco allí un bar? Seguramente me sacarían a palos, lo menos que puedo exigir es que saquen a palos al Tuto Beach y al Mojito ya que han sido tan puntillosos con lo de vender alcohol junto a la playa.

Pero ahora colmaron mi paciencia, años atrás ordenaron la demolición de uno de los muelles que se encontraba en playa Chinchorro y lo consiguieron a pesar de que muchos nos opusimos, el proceso de demolición, asignación de los trabajos y venta de los materiales no fue nada transparente. Ahora anunciaron que "ordenarán la demolición" del otro muelle que quedaba en pie. Para eso sirven, para demoler, clausurar, destruir todo lo que pueda tener valor. Que les importa, si al fin y al cabo ni siquiera son ariqueños. Bah, estaba atorado con estos tipos, solo dije lo que se puede publicar pero si alguien quiere saber lo que en realidad pienso, que multiplique por 10 todo lo que escribí anteriormente. Que se vayan al diablo.

¿Por que somos tan mansos frente a las "autoridades"? creo que es una característica típicamente chilena, en Perú, Bolivia o Argentina, que son casos que conozco, cuando un funcionario público roba se le dice ladrón, cuando ordena una estupidez se le dice estúpido o incompetente y la gente sale a defender sus intereses sin miedo a que los metan en la cárcel. Pero no en Chile, cuando alguien interrumpe el discurso de un político todos saltan indignados a defender "la dignidad del cargo" como si la dignidad fuese un regalo que no necesita mantenerse.

Si no fuese tan flojo yo haría un movimiento para apalear -al menos verbalmente- a las autoridades, que en Chile se sienten con patente de corso para hacer lo que se les de la gana una vez que son nombrados o elegidos. Es todo lo contrario, esa manga de zánguijuelas vive con sueldos -espléndidos- pagados con nuestros impuestos, están a nuestro servicio, o al menos deberían estarlo y nosotros deberíamos exigir nuestro derecho a decirles en su cara lo que pensamos de ellos, eso es lo mínimo.

Cada vez que subo a la oficina en la universidad veo los daños con que quedó el edificio después de el último temblor, que fue bastante suave y a mi casa no le hizo ni cosquillas. La foto de esta entrada muestra como quedó el pilar de un ventanal y lo que veo no deja de asustarme: varios espacios huecos dentro del pilar donde no llegó el concreto, fierro de poco diámetro y en poca cantidad, grietas en las escalas y en las esquinas de los dos grandes pilares que soportan dos pisos del edificio. Hasta donde yo se no ha venido ningún arquitecto ni ingeniero calculista a revisar los daños. Aquí hay otras pocas fotos de los daños.

Siempre he desconfiado de ese edificio por su diseño con grandes losas que al parecer no tienen pilares que las soporten. Si la estructura se soporta en los muros tampoco se ve muy bien la cosa porque los muros están cortados por grandes ventanales ¿por donde se distribuirán las fuerzas en caso de un sismo? Los daños con que quedó el edificio me hacen suponer que el diseño no estuvo muy bien y que es probable que los próximos enterrados seamos nosotros, después que desentierren a los 33 mineros. Pero en fin, si nadie reclama, nadie se atreve a poner en duda la autoridad, somos mansos. Mejor no sigo porque capaz que me enoje. Hasta mañana.

6 Comments:

Blogger Sergio Meza C. said...

[Insultar a las autoridades] Yo creo que insultar no ayuda a nada; al revés; le das herramientas a los frescos para que "se retiren indignados" de donde no les conviene estar (osea, donde les están encarando sus miserias)

6 de septiembre de 2010, 16:44

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo creo al revés, que las autoridades debiesen estar sujetas al escarnio público ya que ellos tienen la facultad de no solo insultarnos sino que además abusar de nosotros en muchos sentidos.

La única forma de contener los abusos es con la más amplia libertad e impunidad para decir lo que a uno se le antoje acerca del desmpeño de las autoridades políticas. Por lo demás es cosa corriente en muchos países, se entiende como parte de la democracia que una autoridad no tiene derecho a la "honra" en cuanto a actos que atañen a su trabajo como servidor público. Lamentablemente esta excepción está -en Chile- cubierta por la Ley de Seguridad Interior del Estado y otras lindezas por el estilo.

6 de septiembre de 2010, 16:55

 
Anonymous Anónimo said...

Estas subversivo Bradanovic. Vas por buen camino. En esto estoy de acuerdo contigo, el escarnio publico de las autoridades es algo fundamental, incluyendo el uso de jarrazos con agua fria.

Por cierto, yo que tu instalaria mi oficina en otra parte. Vi edificios y casas en mejor estado despues del 8.8.

MV

7 de septiembre de 2010, 08:05

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah el jarro de agua, tortas en la cara y los sapatazos estarían bien siempre y cuando el político pudiera tirárselos a los opositores sin que nadie diga nada, pero sería re facil pasar de ahí a los aletazos o disparos.

Yo prefiero que se queden en los insultos nomás.

Esa es la escuela de negocios de la U, por eso voy tarde, mal y nunca, hay que ser precavidos!

7 de septiembre de 2010, 09:15

 
Anonymous vrebolledo said...

en estos tiempos es mejor no reclamar, capaz que nos juzguen por por la Ley Antiterrorista...

7 de septiembre de 2010, 15:29

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Basta con el

"ART. 6B DE LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR DEL ESTADO (LSIE)


DESACATO

El artículo 6, letra B de la Ley de Seguridad Interior del Estado sancionaba como delito contra el orden público y la integridad del Estado la injuria, calumnia y difamación contra autoridades como el Presidente de la República, los ministros de Estado, los comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, el Contralor General y los jueces de la Corte Suprema.

La lógica tras esta disposición era que quienes ostentan los principales cargos de la nación no son simples funcionarios públicos, sino que encarnaban a la misma institución que encabezaban. El insulto hacia ellos se consideraba un delito contra el orden público".

No se si habrá sido derogado,pero me parece una barbaridad

7 de septiembre de 2010, 15:47

 

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