Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Tacna y la carta de inundación

miércoles, 7 de febrero de 2018


Y nos fuimos a Tacna, mi buen amigo Tito Torres tenía que ir al kinesiologo así es que aproveché de llevarlo al Hospital de la Solidaridad donde le hicieron un diagnóstico, luego tratamiento con electro estimulación, un masaje y aplicación de laser, quedó como nuevo de un dolor en el hombro que le venía molestando desde hace rato.

Tanta medicina nos dió hambre y nos fuimos a almorzar a La Glorieta de Tacna que, si bien ya no es el lugar criollo que era antes, todavía se come bastante bien y a la segura, ahora es un restaurant turístico muy orientado a los clientes chilenos, tal vez demasiado, la cosa es que a los peruanos ya no les está gustando mucho ir para allá. Comimos una parrillada para dos con tres anticuchos de corazón, un T-bone, un O-bone, una especie de lomo vetado, una pechuga de pollo y chorizos, con papas fritas y ensalada, todo lo cual regamos con dos cervezas. Lo único malo es que los precios ya se están igualando a los chilenos, la cuenta salió 17 mil pesos chilenos (unos 28 dólares). En los viejos buenos tiempos todo era mucho más barato.

Los "restaurantes para chilenos" son una tradición de larga data, en los años ochenta habían dos imperdibles: el Rancho San antonio de los Chiarella y -para los que íbamos con poco presupuesto- el Pollo Pechugón en Avenida Bolognesi. Con el tiempo la oferta de restaurantes para chilenos se empezó a ampliar y se extendió a los ranchos campestres en Pocollay, como el Patroncito, el Hueco, Tacna Mía y muchos más.

Hoy Tacna está repleta de lugares con oferta de comida por todos los barrios dirigidas especialmente a los turistas chilenos y muchos lugares tradicionales han ido cayendo al pintorequismo y las hordas de nuestros compatriotas con camisas de la selección chilena de fúbol, gritando como cavernícolas "chi-chi-chi, le-le-le ¡viva Chile!". No son un espectáculo muy agradable, pero nosotros los tacneños netos los aguantamos con cierta resignación, porque dejan sus buenas lucas en la ciudad.

Por el Cono Sur han aparecido como callampas picanterías, cevicherías, polladas, de todo. En las esquinas de los barrios de clase media, aparecen parrillas en la vereda con mesas y sillas vendiendo pollos y ricos anticuchos de corazón. En las ferias, en plena calle venden truchas fritas, con millones de espinas, chicharrón de pollo y chancho con montañas de arroz, maiz, cancha, papas y camote. La Tía María en la Avenida CIrcunvalación es la favorita de los chicharrones, igual el "Todos Vuelven" que está camino al mercadillo Bolognesi.

Pero el más espectacular de todos es el restaurant "El Limonero", donde después de satisfacer los apetitos estomacales se pasa por una discreta entrada trasera a un motel donde por una módica suma -por lo que me han contado- se pueden satisfacer los apetitos sexuales. Estos peruanos son geniales: uno primero invita a comer y si la cosa anda bien y hay química se va por el pasillo y puede llevar a su invitada a los pisos superiores donde -según me han contado- se escuchan de tanto en tanto gritos de "¡Viva Chile!" o "¡Viva el Perú!" entre muchos otros ruidos extraños.

Aunque todavía quedan en los barrios unos pocos lugares tradicionales. El que a mi más me gusta es el restaurant-casa "Girasol" donde solo van peruanos, allí probé el famoso cuy chajtado, muy rico. Espero que todavía esté funcionando. Cuando yo fui escribí una nota de ese lindo lugar que se puede leer aquí.

En fin, un bonito día y la pasada -menos mal- estuvo bastante expedita. A otra cosa

Para los que les preocupa el tsunami, esta es la nueva carta de inundación de Arica, que incluye Caleta Vitor y Villa Frontera, me parece que está un poco exagerada pero más vale prevenir que lamentar. Si se fijan bien, mi casa está muy lejos de la inundación, así es que podré mirar por la ventana mientras mis coterraneos van surfeando la ola, si es que la cosa me pilla en mi casa. Este es el plano, miren:

11 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Buen futuro. La mitad quitándose la tierra mira cómo el resto desapareció. Ojalá haya suficientes buitres. El olor a cadaver es espantoso. Y los bancos prestan plata pa esas casas del barrio al norte? Hay que llevarse a la gente al interior y seguro siguen construyendo en lo amarillo. Me imagino que hasta el último terreno y la última piedra ya tienen dueño. Será costosa la evacuación.

7 de febrero de 2018, 09:00

 
Anonymous Anónimo said...

Que bueno lo de Tacna, con espectáculo y todo. Ud. dice que ya hay cosas para "chilenos", es decir, cosas "típicamente peruanas para chilenos", después se llega a que lo típico es sólo para foráneos que lo creen típico. como el tango, que ya casi nadie baila en Buenos Aires, salvo en los salones donde llevan a los turistas.
Anónimo: vivir en la zona amarilla también tiene sus descuentos, supongo. Uls

7 de febrero de 2018, 09:21

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Anónimo yo no veo nada de raro a que la gente viva en la zona de inundación, es solo un riesgo más de los muchos que asumimos en la vida, tal como los que construyen casas en los lechos de antiguos ríos o los que vivimos en zonas caracterizadas por grandes terremotos. Corremos grandes riesgos a cada rato, al viajar por carretera, al comer, al visitar lugares peligrosos, etc. Los riesgos son la sal de la vida y creo que las "autoridades" no tienen nada que opinar sobre eso, son decisiones de cada uno. Mucho peor es vivir asustado.

Ulschmidt, exactamente, el turismo ha ideo desarrollando en Tacna esos restaurantes llenos de pintorequismo, pero al final es algo normal, es lo que la mayoría del turista apurado busca: tener una "experiencia peruana" durante un par de horas. En Perú son muy buenos para captar oportunidades de negocio pero también son malos en aplicar el concepto de diferenciación: cuando a alguien le va bien se ponen setecientos al lado a hacer lo mismo. Bueno, supongo que en todo el mundo pasa algo parecido.

7 de febrero de 2018, 10:06

 
Anonymous Wilson said...

¿Olas de que altura considera el mapa? Y una cosa es mojarse los pies y muy otra es que pasen olas de 10 metros sobre la construccion. Los "evaluadores de riesgo" suelen ser chantas exajerados para ser tomados en cuenta y protegerse de pronosticos limitados. Sonaria un poco mas serio trazar franjas de peligrosidad.

7 de febrero de 2018, 10:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Tengo entendido que son lo que se considera "áreas de peligro". Hace varios años en la U Católica -si mal no recuerdo- hicieron un modelo matemático simulando una posible inundación y era mucho menor que lo que se muestra en el mapa, pero al parecer acá quisieron asegurarse, las áreas no pintadas se consideran completamente fuera de peligro de inundación, las pintadas en riesgo. Al menos así lo entiendo yo

7 de febrero de 2018, 11:08

 
Anonymous Anónimo said...

Gracias por los datos de restaurantes. Ya se que no debo ir a este porque cuando me siento a comer, prefiero disfrutarla en un lugae tranquilo, sin bailes y musica alrededor. Eso viene despues, si uno lo quiere :)
Saludos
Lilian

7 de febrero de 2018, 18:16

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Lilian, Tacna -y el Perú en general- son muy bullangeros, los pueblitos de la selva son ensordecedores con bocinas, radios a todo volúmen, motores, es algo que siempre me ha llamado la atención. Muchos peruanos en Chile se deprimen por el silencio jaja. No recuerdo haber ido a un bar o reataurante tranquilo en Perú!

7 de febrero de 2018, 18:24

 
Anonymous Anónimo said...

Estos modelos matemáticos propagan bien mientras el medio líquido es predominante. Cuando la onda se mete tierra adentro y dentro de una ciudad, ni idea de a cuánto llega. Bueno, hay un potencial máximo ( H, altura máxima de la ola calculada) pero eso tendrá un efecto ( R, siempre algo menor que H) que depende de la geometría del terreno y de la fricción que el terreno, la vegetación, las casas et... hacen y frenan la trepada de la ola.
Para no errarle, el que construye un código de seguridad debe suponer que H=R, y todavía le agrega un margen de seguridad.
Y si desconfía del H que le pasan los nerds de las computadores, toma uno más alto, basado en criterios históricos.
Yo, que fui entrenado para construir modelos hidráulicos numéricos, si fuera el jefe de seguridad de alguna ciudad costera, le pediría a algún geólogo serio que excave y me indique la máxima línea de inundación histórica que se registre en los últimos mil años. Y después pondría la cota de seguridad un poco más arriba. Al modelito lo usaría para dar clases en la Universidad, le prestaría atención sólo si da un número peor que el del geólogo. Uls

7 de febrero de 2018, 18:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro Ulschmidt y eso solo si consideramos la costa como si fuese un terreno agreste, pero hay decenas de bloques de edificios (tal vez cientos), altas pilas de contenedores, camiones autos y carga de todo tipo que pueden mover las olas multiplicando el daño.

Yo creo que a puro ojo todos debieramos tener una idea de cuan seguro es el lugar donde estamos parados y hacia adonde convendría arrancar en caso de catástrofe, debería ser un hábito pemsar como vamos a comportarnos cuando llegue la hora

7 de febrero de 2018, 18:31

 
Anonymous ian thomson n. said...

Tener restaurante en Tacna deberá ser muy buen negocio, puesto que, a las 11:30, hora de ellos, atienden a nosotros, y a las 13:30, de ellos, a ellos. O sea, con una silla, se venden dos almuerzos.

8 de febrero de 2018, 01:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Diablos, ¡no se me había ocurrido!Pero toda la razón, y eso sirve para las tres comidas. Los chilenos desayunan en Tacna a las 7 AM (hora de ellos) y cenan a las 7-8 PM también hora ocal!

8 de febrero de 2018, 09:01

 

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