Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

El estornudo de Chejov

sábado, 5 de mayo de 2012

Que me dicen de esto, hace unos días la Pilar llegó con esta cosa a la casa, según ella solo lo está cuidando por unas semanas porque es de una prima pero yo tengo mis dudas. Como si no tuviesemos suficiente con los otros dos quiltros. La cosa es que recibió el rechazo unánime por parte mía y del Tomás Jr. por las siguientes razones:

a) Ningún bicho de ese tamaño merece llamarse perro.
b) Ese aspecto de pequinés me da la impresión de perro de peluquero o de coreografo amanerado
c) Los únicos perros verdaderos son los pastores alemanes, todos los demás son imitaciones baratas o deformaciones.
d) Un animal de ese tamaño no sirve para nada que no sea comer y hacerse pis en la alfombra, cosa que ha hecho varias veces.
e) etc.

En fin, para mi mala suerte los perros y seudo-perros sienten atracción instantánea hacia mi y este desde que me vió anda pegado a mis talones, moviendo la cola, mordiéndome los calcetines y cuando entro al baño se para en la puerta a esperar que salga. Mi querida suegra dice que los perros me respetan y me quieren por mi natural mal olor: los gano por el olfato.

Y no es broma, nunca me ha mordido un perro y si un perro bravo se acerca ladrando furioso, cuando llegan a un metro más o menos se calma. Los perros de la casa se pueden desgañitar gritando y no hacen caso a nadie, pero a mi me obedecen con un puro gesto, no tengo ni que abrir la boca.

Una vez en Iquique una enorme perra pastora alemana que estaba criando me quiso morder la muñeca cuando me acerqué a las crías, pero no moví la mano y no ceró la boca, me dejó los puntitos de los colmillos marcados y me soltó, de no haber sido por eso hoy sería manco.

Bueno, la cosa es que mientras escribo esto, tengo al saco de pulgas revolviéndose a mis pies y mordisqueandome los calcetines ¿que he hecho para merecer esto?. Es indigno, esa cosa no es un perro.

¿No les ha pasado que se preocupan de cosas que no pueden arreglar y la preocupación los molesta como una piedra en el zapato? A mi me ha pasado en estos días, con el problema que tengo para retirar la casa rodante y un par de otras cosas que -haga lo que haga- ya pasaron y por más que me preocupe no se van a arreglar ni un milímetro.

Por lo demás no es nada serio ni que valga la pena, pero allí está la idea dando vuelta agazapada, lista para empezar a preocuparme apenas me descuide. Bueno, estaba pensando en lo irracional que puede ser uno a veces cuando me acordé del cuento La Muerte de un Funcionario Públlico de Anton Chejov, como muchos cuentos de ese ruso, no le vi pies ni cabeza cuando lo leí por primera vez pero ahora lo veo clarito. Les recomiendo leerlo, es muy cortito y puede que alguna vez les pase lo mismo. En fin, si mañana amanezco tieso ya saben por que fué.

Vino a la casa por tercera o cuarta vez un amigo obsesionado con la idea de comprarme el CRX, que lo tengo oxidándose desde hace unos tres o cuatro años. Le dije por enésima vez que no lo vendo, menos ahora que parece que por fin volveré a ser solvente, pretendo restaurarlo aunque me cueste un par de millones de pesos.

Como negocio es pésimo, pero este amigo pretende cambiarle el motor por un V-Tec, colocarle llantas aro 17 y usarlo para competir en los piques: over my cold dead body, antes muerto que ver a mi querido auto enchulado. Creo que le debo un mínimo de respeto. Apenas tenga plata sobrante encargaré la culata y el ensamble originales del motor a USA y me gastaré una pequeña fortuna en restaurarlo, Si no tengo plata prefiero que se desintegre en mi patio antes que venderlo para piques, no soportaría ver eso.

Los últimos años de mala suerte han dejado huella en mis bienes materiales: la casa está cada día más deteriorada, capáz que me la rematen, la casa rodante y el CRX son chatarra y así con todo lo demás. Pero las mantengo pensando que pueden venir tiempos mejores: después de 7 años malos vienen los 7 buenos. Igual recuerdo cuando tenía el auto bonito, pero en fin, son solo cosas, la decadencia material es inevitable:

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8 Comments:

Anonymous Claudio said...

Bueno, si las fotos son recientes, entonces ni el CRX ni la casa rodante están tan deteriorados. Además todo se repara con la mágica masilla, menos nosotros.

4 de mayo de 2012, 21:45

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah ojalá estuvieran así, el auto y la casa son monumentos al oxido y los choques, pero en fin, todo tiene remedio menos la muerte, que es el remedio de todo ;)

4 de mayo de 2012, 23:12

 
Anonymous Anónimo said...

vaya, yo tambien tuve un crx. murio desintegrado frente a un disco pare

5 de mayo de 2012, 18:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ouch! parece que la forma del auto pone a los conductores en modo "rápido y furioso" jaja

5 de mayo de 2012, 19:42

 
Anonymous Anónimo said...

Bien maraco el perro, ojalá nadie te vea paseando con el.

6 de mayo de 2012, 01:48

 
Anonymous Anónimo said...

No sera el estornudo de Chicago? Protege a ese perrito, pq ese perrito es la reencarnacion de Milton Friedman.
Ivanr

6 de mayo de 2012, 11:08

 
Anonymous Anónimo said...

tienes que restaurarlo el crx se lo merece yo igual tengo uno y no lo vendo.. aunque no lo ocupe.. saludossss

18 de diciembre de 2012, 15:55

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Por supuesto! aunque me cueste la vida le voy a cambiar la culata, los pistones, a pintar y todo lo que le haga falta. Volverá a rugir como antes

18 de diciembre de 2012, 16:25

 

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