Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

 Una guerra sin cuartel sacudió al mundo en la segunda mitad del siglo IXX y aunque hoy pocos se acuerdan fue un asunto serio que llegó hasta nuestros países. El romanticismo partió en Alemania e Inglaterra pero prendió fuerte en Francia y de allí llegó a nuestras tierras pehuenches. En la prensa de Santiago el romántico Sarmiento se dedicaba a atacar al "anacrónico" Andrés Bello. Fueron batallas épicas donde más que sangre se derramaron ríos de tinta, amenazas, insultos.

Dicen que "romántico" viene de "roman" (novela en francés) un género sentimental, desbordado y fantasioso. En música el primer romántico y último clásico fue Beethoven, después lo siguió Shubert, Brahms, Shumman, Berlioz, Chopin (en la foto) y tantos otros.

Aunque en su tiempo los románticos acusaban al clasisismo de frio y sobre todo caduco, con Mozart el estilo clásico llegó a un punto en que no podía ser superado. Más que caducos los clasicos llegaron a ser insuperables, desde entonces los compositores debieron cambiar las reglas.

El propio Beethoven fue un buen ejemplo, siendo un músico genial que empezó componiendo al estilo clásico, en el tiempo ese estilo le quedó agotado, no había modo que superara a Mozart. Fue el primero en romper las reglas. Simplificando el estilo clásico estaba atado a ciertos cánones o reglas que se fueron desarrollando durante siglos: el sistema de música tonal, la armonía, el contrapunto y todo eso.

Pero que mejor que dos ejemplos, miren esta sonata de Mozart en Do mayor (una de sus tonalidades favoritas). Si les aburre completa basta con que escuchen los primeros 5 minutos de cada una




Ahora comparen con esta sonata de Beethoven la número 30 en Mi mayor, es una de las últimas donde ya había roto varias de las reglas clásicas


Mientras Mozart se preocupaba de hacer cadencias y armonías perfectas, Beethoven, que no podía mejorar eso, puso toda la fuerza en los sonidos. Mozart es musical, Beethoven sonoro y esto siguió -muchas veces exagerado- durante los períodos romántico y moderno. El uso dramático de los silencios; del subito piano; de todo el rango dinámico (solo vean como extiende los brazos Arrau tocando teclas de extremo a extremo) fueron marcas de Beethoven y características que después exageraron los románticos.

Luego de Beethoven la música clásica se apagó y tuvo que aparecer otro genio a la altura de Mozart,  Franz Shubert -tal vez recuerden el quinteto La Trucha, que he colocado en entradas anteriores. En pocos años Shubert, borracho y farrero, o sea uno de los nuestros, compuso más de mil obras. Murió a los treinta y tantos.

El romanticismo retomó con fuerza la "música programática" es decir la que cuenta una historia con sonidos, que describe un amanecer con pajaritos, una tormenta o una guerra, como la Obertura 1812 de Tshaikosky. También fue prolífico en canciones (lieder) un genero que hasta ahora nunca me ha gustado, pese a que me encanta la ópera.

Románticos versus clásicos. Para mi gusto ganaron los clásicos. Los románticos, con toda su arrogancia y autobombo jamás pudieron superarlos. Por eso admiro tanto a Beethoven, el clásico más grande y el primer romántico.

Para terminar un cuento divertido que leí sobre un músico joven que le pregunta a Mozart "herr Mozart, ¿como puedo yo componer una sinfonía?" y este le contesta "bueno, la sinfonía es un género complicado, podrías partir por algo más manejable  como un concierto", "pero Herr Mozart, usted escribió una sinfonía a los nueve años", "claro, pero no andaba preguntando a nadie como hacerlo". La historia es falsa, pero me pareció muy divertida.

3 Comments:

Blogger Frx said...

La guerra entre los románticos y los clásicos también se dio en la literatura y la verdad es que cada uno tiene sus joyas, pero si me pregunta, creo que me quedo con lo clásico, pues de romántico tengo muy poco si no nada XD.

22 de febrero de 2015, 01:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Yo no he leído mucho de los románticos, pero algunos me han gustado como Victor Hugo, Balzac, Goethe (¡Fausto!), Dumas, Puskin, Allan Poe. Muchos fueron poetas y de eso yo entiendo muy poco.

Más me gusta la literatura moderna y contemporánea, especialmente las novelas, supongo que son todas medio románticas.

22 de febrero de 2015, 06:40

 
Blogger Frx said...

Yo tampoco soy muy conocedor de poemas y es que la poesía no es lo mío.

22 de febrero de 2015, 16:58

 

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