Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Dime que manejas y te diré quien eres

domingo, 18 de octubre de 2015

 
Antes que todo ¡Gracias Jesús Preciado! me tomaré unas ricas cervezas a tu salud, yo y mi hígado te lo agradecemos muchísimo. Y ya que estamos en eso, el viaje a Tacna (fueron dos en realidad, ayer tuve que ir de nuevo) trajo sus frutos, entre ellos una botella de Willd Turkey 80 que iré bajando de a poquito, en estos momentos tengo todos los ingredientes para hacerme un Irish Car Bomb, lo tomaré a la noche, antes de acostarme.También encontré una costurera que ajustó dos camisas a mi deforme cuerpo y un par de otras cositas. Bueno el viaje, creo que volveré luego, pese a que todo está muy caro. Así como van las cosas en un tiempo más empezará a convenir trabajar en Perú.

Cuando me aburro siempre recurro a Quora, el sitio de preguntas y respuestas que es inagotable fuente de entretención, esta vez me encontré con What are stereotypes of drivers of various car brands? donde me encuentro con el eterno cliché de que el auto que uno compra refleja la personalidad del propietario.

Esto no puede ser muy exacto que digamos porque una cosa es el auto que a alguien le gustaría tener y otra muy distinta el auto que uno tiene, por la restricción presupuestaria a la que casi todos estamos sometidos. No todos somos como el buen Jefri, hermano del Sultan de Brunei que además de sus casi 2.000 autos tiene los yates "Pezón I", "Pezón II" y "Tetas", sin contar con sus cinco esposas, cuarenta mujeres del harem y los diesisiete hijos.

Sin embargo  cuando uno escoge un auto, toma una decisión que refleja su manera de pensar y de escoger, aunque sea entre los más baratos. Hay algunos que son fieles a una marca, como un buen amigo mío que solo tuvo Mercedes, u otro que pasó muchos años muerto de hambre pero tuvo puros autos BMW. En esos casos, cuando las lucas escaseaban compraban de ocasión autos chatarra, que apenas andaban o con problemas de papeles, pero no se cambiaron de marca. O sea algunos ni con restrición presupuestaria arrugan. Son el cliente soñado de cualquier compañía automotriz.

Leí hace muchos años uno de esos geniales artículos que escribía Isabel Allende en la revista Paula -antes de que hiciera famosa escribiendo best sellers- donde catalogaba a los hombres según su auto en Citronetos, Peugeot, Escarabajos, etc. Ya no recuerdo el texto, pero me marcó tanto que mi primer auto fue un escarabajo, cuyos dueños tendrían los atributos que a mi me hubiese gustado tener.

La cosa interesante es como piensa uno a la hora de elegir un auto, cosa que normalmente repite al elegir una mujer, una casa o lo que sea, en ese sentido puede haber algo de cierto en eso de "dime el auto que manejas y te diré quien eres", por ejemplo estos son algunos de los criterios de selección:

La impresión que queremos causar en los demás
Nuestro auto es una señal que enviamos a los demás sobre lo que queremos ser. Un buen amigo que es médico, me contó hace muchos años que cuando recién empezó a trabajar se compró un modesto Mitsubishi de seguna mano y arrendó una consulta no menos modesta en el viejo Edificio Richard ¡no llegaba nadie! Nadie le tenía confianza hasta que un colega más experimentado le abrió los ojos y le recomendó endeudarse con un Mercedes moderno y cambiar su consulta a un bonito centro médico "la inversión se te pagará sola" le dijo. Dicho y hecho.

Mucha gente nos evalúa por la apariencia, ropa, auto, casa y a algunos esto les preocupa más que a otros, "bien vestido es bien recibido", unos simplemente lo ven como una ayudita para mejorar en su trabajo, mientras que para otros sentirse envidiados es un fin en si mismo, un placer y para eso se compran autos o mujeres bonitas, solo para que los envidien Hay varias sub categoría en esto, por ejemplo

El deseo de parecer rudos
Esos usan vehículos mondtruosamente grandes. Años atrás un primo me dejó el desagradable encargo de recuperar y tratar de vender una camioneta de esas, era una Ford F-350 modificada para monster truck, tenía una foto pero quien sabe adonde estará, se parecía mucho a esta que encontré en Internet

Solo la manejé una vez, me daba verguenza que todos me miraran pero increíblemente encontré un comprador que después iba feliz a buscar y dejar a su hijo al colegio en ella, estaba en la misma escuela que el Tomás Jr. así es que lo veía siempre. Me imagino que se sentía bien macho manejando el tractor ese.

El deseo de parecer acaudalados y sobrios
Esos compran Mercedes o Peugeot, recuerdo que cuando en Santiago, durante los ochentas apareció un empresario con un Mercedes rojo con ruedas anchas fue un escándalo mayúsculo, era un sacrilegio ponerle patones con llantas de aleación a un Mercedes. Pero ya no más, ahora nadie se molestaría en mirarlo, es lo más normal. ¡Oh tiempos, oh costumbres!.

El deseo de parecer tunero
El tunning es casi monopolio de los deportivos de Honda, yo siempre bromeaba que para manejar mi CRX debía ponerme una camiseta musculosa y un jockey con la visera para atrás. El Honda es un auto barato y muy fácil de modificar con innumerables chulerías, tener un deportivo Honda original es una especie de sacrilegio. Y por supuesto andar en uno de esos autos es medio bordrline con la imagen de flaite.

Los autos deportivos
Estos son los de conductores forever young. es una categoría muy diferente de los tuneros y son los preferidos por muchos militares y policías, tal vez por la carga de deseos infantiles que traen aparejada. Los BMW Roadster, Audi deportivos, Mustang, Camaros y otros por el estilo caen en esa categoría.

En fin, es un tema de nunca acabar y hay muchas otros autos característicos como los autos de trepadores sociales (sedanes BMW,  Lexus, etc.) que sin ser baratos, tampoco son para el que no se fija en gastos como los dueños de Porsche o Bentley. Lo que distingue al auto de un trepador de uno de acaudalado es que los primeros tienen repuestos fáciles de encontrar, mientras los segundos hay que encargarlos a la fábrica en su país de origen.

Como he elegido mis autos
Obvio que con mi deformación ingenieril, la función para mi es mucho más importante que la forma. No me importa mucho lo que piensen de mi los demás y soy descuidado en cuanto a las apariencias. Bueno, si hablamos francamente si me importa lo que piensen de mi los demás -como a todo el mundo supongo- pero prefiero que piensen bien a pesar de las apariencias que con ayuda de ellas. Partiendo de esa base hay cosas que busco en un auto, tal vez de manera inconsciente.

Una de esas son las innovaciones técnicas únicas, como el motor enfriado por aire de mi primer Escarabajo, la eficiencia de motor CRX y la extremada eficiencia del Toyota Vitz, lleno de electrónica con su motor VVT-I. El diseño mecánico para mi es muy importante, incluso el Mitsubishi Colt de la Pilar con su motor super simple y duro de matar también me gustaba mucho. Gracias a que tuve la suerte de un vecino mecánico, he desarmado completamente varios de mis autos, en el sitio web de Automanía coloqué extensamente mis aventuras e incluso un cursillo de mecánica básica.

No soy de marcas fijas, aunque me encantó la idea del City-Car desde que aparecieron, extremadamente económico orque el consumo de combustible y lubricante es permanente en el tiempo. No me interesa la comodidad, el espacio interior, nie el aire acondicionado, pero si cierta aerodinámica en la carrocería que ahorre combustible. TAmbién para mi es muy importante el peso, un vehículo pesado además de ineficiente con todo el peso muerto que debe arrastrar es muy peligroso. Pese a las apariencias, un vehículo pesado tiene más problemas con los frenos, es difícil de parar bajando una pendiente y por su carrocería rígida -que no se deforma- es inseguro en caso  de choque. Siempre odié a la camioneta Chevrolet Cheyenne 1500 que se me cayo del Morro y parece que ella también me odiaba. Otra cosa que he llegado a apreciar es la disponibilidad de repuestos, en eso el Toyota Vitz es campeón, la ciudad está repleta y siempre se encuentran partes en cualquier desarmaduría

Nunca me he comprado un auto 0 Km por la brutal depreciación que sufren apenas salen de fábrica y como habrán notado a mi no me sobra ni me gusta botar mi dinero, durante muchos años fui un fan de los motores sencillos pero cambié radicalmente de opinión, mientras más electrónica mejor, hace los vehículos más eficientes y confiables. Bueno, de todo esto supongo que se desprende que tengo una personalidad obsesivamente optimizadora, por no decir tacaño.

6 Comments:

Blogger Pez Volador said...

Sin tener idea de psicología, siempre he pensado que debe haber una especie de carencia de autoestima o seguridad ligada a la fascinación por los vehículos monstruosos. Pero ahora que lo pienso, también la hay en los que modifican sus vehículos para pertenecer al famoso movimiento "tunning", como necesitando de la aprobación de los demás, ¿será tan así? También están los que se niegan a aprender a conducir porque están convencidos de que lo harían mal, por nervios o qué se yo. En fin, sentarse al volante es un tema que da para análisis.

Por cierto, noto un mensaje subliminal en el hecho de colocar en una misma entrada whisky y vehículos, jaja.

18 de octubre de 2015, 12:32

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro que debe haber algunas razones psicologicas al momento de elegir el auto, la mujer o la ropa. Todos somos inseguros hastacierto punto de como nos ven los demás, a todos nos preocupa la amnera en que nos consideran, especialmente los más extravagantes es como que gritan ¡mírenme por favor! incluso los más racionales mandan alguna clase de señal al escoger. Y hay cierta relación entre conducir y el copete, yo por ejemplo soy mucho "más seguro" cuando manejo borracho jaja!

18 de octubre de 2015, 19:41

 
Blogger Frx said...

Diría que elegir un auto es como elegir la siguiente consola de videojuegos, sólo que sin tanta variedad y mucha menos plata, pero también tiene el tema de que como a uno no le sobra la plata, tiene que ver qué máquina le conviene más para que la inversión sea buena y asimismo, los adeptos a las diferentes compañías también tienen un determinado perfil psicológico.

18 de octubre de 2015, 19:50

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es una de las pocas elecciones que hacemos donde se gasta parte considerable de la plata que tenemos y el efecto es de plazo bastante largo (las otras son la casa y la pareja), por eso cada cual se retrata un poco por la forma y los criterios que usa para escoger

18 de octubre de 2015, 20:34

 
Anonymous er lusho said...

a mi me gustan mas los modelos antiguos... mustangs del 60 o 70... los autos de ahora no tienen alma.. en todo caso no puedo costearme ninguno.. ando en pura micro.. jaja

19 de octubre de 2015, 16:17

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Esa también es una elección, yo anduve los últimos 5 o 6 años a pata. Es cierto que el diseño anda por los suelos, no hay gran diferencia entre los actuales Mercedes y los Hyundai, ya no existen los artistas del diseó que habían antes y los fabricantes piensan en términos de piezas intercambiables hasta en los autos supuestamente "de lujo". Los modelos de "superlujo" también son otra porquería de ostentación grosera, nda más chulo que los últimos Bugatti, en fin, ya nada es como antes ñaca, ñaca que se me cae la placa

19 de octubre de 2015, 18:40

 

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