Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Sábados nostálgicos: recuerdos del pasado

sábado, 26 de diciembre de 2015


Recibí por Facebook -esa Caja de Pandora que siempre nos tiene alguna sorpresa- un saludo de Rose-Marie Goldener Kresse que me trajo a la memoria esos años maravillosos cuando era chico. Me comentaba hace un tiempo mi primo Camilo, que vive retirado y bien forrado entre Alemania y España que para el -que vivió con nosotros en esos años- nunca hubo una época más feliz, le encuentro toda la razón, para mi fue lo mismo.

La Tía Hilda Goldener fue la mejor amiga de mi mamá y nuestras familias fueron casi una sola. Se conocieron cuando éramos vecinos en unas quintas en Quilpué, debe haber sido a fines de los 50. Yo tengo apenas un recuerdo borroso de ese lugar, pero me acuerdo muy bien de unos años después en Santiago, cuando volvimos a juntarnos. Pasábamos mucho tiempo en su casa en El Salto, para mi era mi segunda casa y allá fue donde me acostumbré a leer. Me enseñaron a coscorrones, entre mi hermana y Rose-Marie, llegué hasta "el Perro" (debe haber sido la cuarta o quinta página del silabario Matte) y abandoné. Pero al poco tiempo encontré un grueso libro sobre el Arca de Noé y me lo leí completo, después me tiré con Las Mil y Una Noches y cuando entré a primer año de primaria ya leía de corrido. En verdad era ávido lector.

Después de unos años se cambiareon a la Gran Avenida y esa fue mi nueva segunda casa. La tía Hilda guardaba revistas y libros en alemán antiguo, escrito en letra gótica y discos con canciones alemanas antiguas. Nos contaba como la Oma y el Opa (abuelos) cruzaron la cordillera en mula para llegar a Chile, era una histroria fascinante. La tía tenía tres hijos que eran Heiny (el mayor), Hermann (del medio) y Rose-Marie la menor, recuerdo que era linda como una actriz de cine, a mi me daba mucho orgullo andar con mi hermana postiza en la calle porque era muy bonita.

Los hijos empezaron a trabajar muy jóvenes en buenos puestos. Heiny fue contratado como experto catador en una viña, era un trabajo muy importante y bien pagado que le permitió comprarse un autito, lo que en esos años (1960s) era un lujo asiático en Chile. Me acuerdo la alegría cuando nos sacaba a pasear, se casó y vivía bien forrado. Hermann también se convirtió en un experto metalurgico en aceros Marathon. En esa empresa también trabajaba Alfonso Aguayo Agost que se casó con Rose Marie y pasó a engrosar mi familia postiza.

Fui muy suertudo, yo era el menor de todos, siempre era centro de atención y me llevaban regalos, el más apoteósico fue un gran meccano que me regalaron para unas pascuas. Eso nos mantuvo ocupados a todos durante el año siguiente.

La navidad y el año nuevo eran grandes acontecimientos en casa de la tía Hildegard, todo se preparába con gran cuidado y empezaba por conseguir un pino de verdad -en esos años no se usaban los pinos plásticos- instalarlo y cargarlo de chocolates y velitas encendidas. No me explico como nunca nos incendiamos. La tía ponía esos discos de 78 rpm con antiguas canciones alemanas, tomabamos el chocolate y conversábamos esperando las 12. A medianoche se tocaba la canción nacional chilena y todos cantábamos, después se repartían los regalos.

Con el tiempo nos fuimos a la Población Santiago y nos empezamos a perder de vista. Pero las navidades seguían siendo divertidas con mis primos, mis vecinos y el ridículo intercambio de papeles con "vale por" de regalo. Nos regalábamos autos, ropa, champaña y quedábamos todos muy contentos. Era divertido, tal como el cola-de-mono que una vez preparamos en un lavatorio y después nadie se lo quiso tomar, se lo regalamos a unos amigos gringos del Peace Corps. Ah que tiempos.

Este año tuve noticias de todos ellos: encontré en Facebook a Valeria Merino Gray, mi amiga de la niñez y hermana de mi primer amigo Jimmy Merino Gray, de Osvaldo y Pato. Por ella supe de Manuel y Ema Soto de la casa del otro lado, todos mis vecinos desde la calle Juarez en Recoleta hasta la calle Diagonal en la Población Santiago. Me asombra ver que están vivos ahora que la mayoría de mis amigos se están muriendo. Tiempos felices que no volverán.

Probablemente por el recuerdo de esos años es que aborrezco la navidad, ese fue el pasado feliz que nunca más volvió. La Población Santiago, la casa de la tía Hilda en Gran Avenida fueron Shangri-La, Después nos fuimos para el sur, vinieron años muy duros y cuando el naipe se compuso ya las fiestas eran solo un pobre remedo de los años felices. No se puede volver atrás y está bien que así sea, pero los recuerdos me va a acompañar hasta el minuto mismo en que estire la pata. Es lo mejor que me voy a llevar para no se donde.

En la foto: Osvaldo, Jimmy y Guillermo Merino Gray. fueron mis primeros amigos y esta foto debe ser de 1967 más o menos. Curiosamente, parece que son familiares de mi amiga Eliana Merino acá en Arica, las cosas de la vida.

5 Comments:

Blogger Gaston Fernandez Iglesias said...

Maravilloso. Muchas gracias, Tomás.

26 de diciembre de 2015, 09:40

 
Anonymous Wilson said...

Que memoria,me dejo metido.
Cierto que soy mayorcito, pero no recuerdo el nombre de ninguno de los amigos del barrio donde naci (San Pablo/Brasil) ni del carrete adolescente(plaza del Roto chileno),menos del colegio y solo algunos de la U. Incluso recuerdo poca gente de cuando era huaso, y de eso hace solo 17 años. Si embargo recuerdo muchisimos eventos y circunstancias. Parece que filtro a casi toda la gente.
¿Raro no?, en todo caso parece que me importa un carajo :-D

26 de diciembre de 2015, 18:20

 
Blogger Elisabeth Fuchs said...

Frohe Weihnachten! Lindo sus recuerdos y hermoso el villancico! Gracias por compartirsus recuerdos y llevar a recordar los propios. La Navidad debiera ser un tiempo de reflexión y de recuerdos también, pues la celebración que le da sentido,el nacimiento de Emmanuel, Dios con nosotros, es precisamente lo que da sentido a la propia vida: Dios viniendo en rescate del perdido. Es una historia que sólo puede empezar y terminar en el corazón del hombre que pone su fe en Dios. Ese es el regalo máximo al hombre y ese es el sentido de dar regalos unos a otros. La cuestión es que se transformó en cosa de compromisos, de ostentación, vanidad,etc. , por eso es necesario encontrar el sentido en ese establo donde en un pesebre nació el Señor. Saludos y un gusto leer sus comentarios varios cada día en Templo del Ocio, siga adelante con entusiasmo y entregando su aporte de buenas ideas!

26 de diciembre de 2015, 18:32

 
Anonymous Anónimo said...

Es que al parecer Don Tomás tiene excelente memoria, casi memoria de elefante. Excelente relato.

26 de diciembre de 2015, 22:06

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Gasón, todo tiempo pasado fue anterior. Tiempos felices que no volverán

Wilson, la memoria nçs hace triquiñuelas. Yo recuerdo cada detalle, nombres, cosas, situacioens y personas, como si fuera hoy. Seguramente recordamos lo que decidimos recordar.

Elizabeth Frohe Weihnachten, se me había olvidado esa expresión, muy bonita. Saludos y muy felices fiestas, el tiempo pasa y los recuerdos quedan, son lo único que nos queda al final así es que conviene atesorarles ¡que tengas un estupendo 2016!

Anónimo, la memorioa es tramposa. De algunas cosas me acuerdo perfectamente, otras se me borraron. Me acuerdo de todo lo bueno, lo malo se me borró o bien lo veo a través de una nebulodsa, es lo mejor.

27 de diciembre de 2015, 01:18

 

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